Recuerdos asistidos

IMAGE: Tumisu - Pixabay (CC0)

Me ha gustado bastante un artículo en The Guardian, «Memory lanes: Google’s map of our lives«, porque es algo que evoco como completamente personal en gran cantidad de ocasiones: la cantidad de recuerdos de mi vida que están almacenados en recursos digitales y a los que recurro de manera relativamente habitual.

En realidad, el artículo se refiere más a Google Maps o a Google Street View como cápsulas del tiempo, como captura de momentos o de paisajes en un momento determinado que siguen estando disponibles mucho tiempo después, pero creo que la cuestión va mucho más allá si consideramos otros productos relacionados, como la Location History (deshabilitada como opción por defecto), o incluso muchos otros en los que almacenamos habitualmente nuestra actividad.

En mi caso, por la razón que sea, la inmensa mayoría de esos recuerdos están almacenados en productos de la misma compañía, Google, fundamentalmente porque es razonablemente respetuosa con ellos: no los utiliza para segmentar la publicidad que veo si no la autorizo a ello. Desde hace mucho tiempo, una de mis preferencias en Google es la de no personalizar mis anuncios. Entre eso y el hecho de que utilizo un bloqueador de publicidad sumamente eficiente, la publicidad administrada por la compañía me resulta completamente inofensiva, y todo indica, además, que mis datos están en razonables buenas manos en términos de seguridad y que, técnicamente, podría exportar mis datos y llevármelos a cualquier otro sitio si quisiera con una complejidad no excesiva.

Soy una persona bastante metódica (obsesiva-compulsiva, dicen algunos, como podéis comprobar diariamente los que seguís esta página desde hace un buen montón de años), y por tanto, mi caso puede ser un tanto extremo. Es habitual que otras personas cambien más de herramientas, fragmenten sus colecciones de recuerdos sin darse cuenta, o sufran accidentes de algún tipo que eliminan de repente una parte de los mismos. Pero en mi caso, dado que soy bastante consistente, el control que tengo sobre los datos que genero me permite apreciar este tema de manera bastante interesante.

¿De qué datos hablamos? Llevo utilizando Gmail desde el 1 de abril de 2004, y prácticamente nunca he borrado un correo salvo los que son obviamente spam. Una búsqueda en mi Gmail ofrece la posibilidad de remontarse a los archivos de mi vida en verso, a los intereses que tenía hace muchísimo tiempo, y a hacerlo, además, con notable precisión en cuanto al sistema de búsqueda. No importa que algo haya transcurrido hace más de quince años, Gmail va y lo rescata en un instante.

Pero el correo, aunque es ocasionalmente útil para rescatar algún tema, no es lo que más me llama la atención. ¿Qué tal Google Calendar? Llevo utilizando la agenda de Google desde el año 2006, y dado que tiendo a ser bastante sistemático, todo está ahí: desde las reuniones y clases, hasta las citas con el médico o los viajes. Si quiero recordar qué pasó en un día concreto, simplemente retrocedo hasta el día en cuestión, y ahí están, convenientemente guardadas, las actividades del día, las notas de muchas reuniones (a veces las tomo ahí, a veces en Evernote), el hotel en el que dormí o el sitio del mundo en el que estaba.

¿Y Google Maps? De todas las evocaciones, la de Google Maps es para mí una de las más brutales. Poder is a la Location History, que activé en noviembre de 2009 y no he desactivado, y poder ver sobre un mapa el recorrido que hice ese día con notable precisión es de esas cosas que me parecen, como dicen en mi tierra, «cousa de meigas». ¿Cómo se llamaba aquel restaurante en el que estuvimos en Berlín? Una búsqueda combinada entre Calendar y Maps, y lo encuentras en un momentito.

Si consideramos además que suelo hacer muchas fotografías y que he sido bastante consistente almacenando mis fotos en Google Photos, es bastante habitual que pueda reconstruir una historia completa de casi cualquier día de mi vida, con datos sobre lo que hice, dónde estuve, y hasta, en muchas ocasiones, documentación gráfica. A partir de ahí podemos añadir lo que queramos: lo que escribí en mi página, las noticias que leí y almacené, o hasta las búsquedas que hice. No es exactamente el life streaming del que he hablado en algunas ocasiones, pero se le aproxima bastante: con quién me he comunicado por correo electrónico, qué citas o actividades he tenido, por dónde me he movido y qué fotos he hecho. Una imagen bastante completa, que como digo, no utilizo de manera muy habitual, pero sí de vez en cuando, como auténticos recuerdos asistidos, como una prótesis para la memoria. Dado que el cerebro tiende a hacer menos énfasis en recordar aquello de lo que sabe que existe un backup de algún tipo, supongo que eso hace que sea aún más olvidadizo si cabe, pero la verdad es que me da igual: cuando necesito volver a algo, sé que en la mayoría de los casos, el esfuerzo que tengo que hacer para obtenerlo es relativamente bajo.

¿Cómo me afectará eso en un futuro? ¿Qué ocurrirá cuando note que empiezo a perder memoria, a tener los memory leaks que veo en familiares cercanos mayores, o qué podremos hacer con esa ingente cantidad de datos en un futuro? ¿Seré un viejo obsesionado con sus recuerdos? ¿Los podré recomponer de alguna manera en un metaverso en el que todos esos datos resulten fáciles de evocar de manera intuitiva? ¿Qué tipo de cosas se podrían llegar a construir con ese tipo de recursos?


This post is also available in English in my Medium page, «Revisiting the past, accompanied by Google«

14 comentarios

  • #001
    Guillermo - 4 noviembre 2021 - 18:45

    ¿Quién conoce el futuro?
    Hace poco, comentaba con algunos compañeros, la característica de Google de lanzarte mensajes de poder ver fotos o un determinado montaje hecho por la misma compañía de hace 5 o 6 años.
    El verse 5 años atrás a veces no es tan sencillo. Familiares que ya no están, situaciones felices que uno recuerda con nostalgia., etc….
    Al final, yo siempre digo que somo un poco Diógenes digitales, almacenando todo porque no vemos que ocupe una estantería.
    La ventaja es que siempre podremos echar mano de esos recuerdos, la desventaja es que no podremos desvirtuar nuestra historia, cuando se la contemos a los nietos.

  • #002
    Picudu - 4 noviembre 2021 - 19:57

    Tengo muy mala memoria, pero soy muy organizado y utilicé agendas para anotar todas mis actividades profesionales y suplir mi carencia. Increible, yo creia ser un bicho raro al utilizar las herramientas de Google que mencionas (correo, calendario y fotos) para llevar un registro de actividades de todo tipo, personales y profesionales (cuando me jubilé integré mi agenda de los ultimos años que estaba en LOTUS NOTES) y desde mi jubilación tego disponible la casi totaliad de mis actividades con una simple busqueda, y ver los viajes en fotos, sin hacer ningun esfuerzo para consegirlo, no tiene precio. Me alegra saber que no soy el unico, no conocía a nadie con estas «habilidades» y es algo de da mucho con minimo esfuerzo, solamente un poco de disciplina en su uso

  • #003
    LUA - 4 noviembre 2021 - 20:37

    y poder ver sobre un mapa el recorrido que hice ese día con notable precisión es de esas cosas que me parecen, como dicen en mi tierra, «cousa de meigas»

    Pues deben ser meigas, porque lo que es a mi, me pega unos saltos que me pregunto como llegue a los sitios… XDDD

  • #004
    Juan T. - 5 noviembre 2021 - 09:23

    En este caso soy todo lo contrario a Enrique. No almaceno nada del pasado ni tengo ningún interés en rebobinar nada. Fotos las justas. Hay que honrar el presente que es lo único que hay. Ni recordar ni esperar.

  • #005
    Javier Lux - 5 noviembre 2021 - 09:29

    Una pregunta.

    ¿Toda esa información entra en los 16 Gigas gratis o pagas ampliación?

    El genoma de una persona ocupa poco menos que un Giga. Sería interesante saber cuanto ocupa el «genoma social» de Enrique en los últimos 15 años de más actividad

    • Javier Cuchí - 5 noviembre 2021 - 10:18

      Hasta junio pasado, podías amontonar el Google fotos todo lo que quisieras porque no computaba en los 15 Gb gratis que Google te da. Desde junio sí, aunque lo que tenías hasta entonces se mantiene exento de cómputo. Pero, vaya, realmente 15 Gb dan para muchísimo porque todo lo que no sea foto es texto salvo, claro está, lo que metas en Drive.

      Yo hago una gestión de Drive bastante cuidadosa y en cuanto los documentos dejan de tener vigencia o utilidad, los paso a una memoria externa y ahí durmen el sueño de los justos. Pues bien: con el correo electrónico y la agenda funcionando a todo trapo desde 2004 y un Drive que, pese a toda esa gestión que digo, está bastante llenito de documentación (básicamente en PDF, aunque también hay mapas y algunas otras cosas -no fotografías- en JPG), ahora mismo llevo usados 4,31 Gb, que es lo que cabe en un DVD (que no es grano de anís, ojo)

  • #007
    Luis Hernandez - 5 noviembre 2021 - 09:51

    No hace falta tener lagunas de memoria por la edad para reconocer el valor que tienen todas estas memorias digitales. También en personas jóvenes y sanas, los recuerdos tienden a hacerse menos nítidos con el tiempo. Además cambian cada vez que los evocamos, de modo que al final tenemos «el recuerdo de un recuerdo». Detalles y días enteros se olvidan por completo si no incluyen información que el cerebro considere relevante.
    En mi caso Google Fotos me invita de vez en cuando a recordar tal día como hoy hace X años. Casi siempre me saca una sonrisa y termino por compartir la foto con quienes también aparecen en ella o estaban allí.
    Creo que, además, me ayuda a ser más consciente de lo felices que han sido estos últimos años para mi :)

  • #008
    Xaquín - 5 noviembre 2021 - 11:34

    La primera vez que contacté con al Fundación de Asimov, no tenía muy claro el interés del Seldon por la Enciclopedia Galáctica. Pasado el ecuador de la saga, me di cuenta de lo mucho que contaban los recuerdos, para la pervivencia de la humanidad. Y la gran diferencia de ese tipo de memoria, con la que podían tener los antiguaos (mezcla de mitos y relatos homéricos).

    Y el papel de los robots no deja de ser primordial. Aconsejo a quien le guste Asimov, que se deje prender por el(la/le) Demerzel (Daneel) de Fundación Apple. ¡Y leer que (dicen) es un «error»!

    Y tengo muy claro que tan importante (o casi más) que la eutanasia, es la posibilidad de revivir virtualmente el pasado, una vez que llegas a necesitar sentarte en tu recorrido vital. Independientemente que recuerdes quien es el personaje del relato AV, que estás observando. ¿O acaso no disfrutamos, viendo al Gary Cooper enfrentado el solo al puto criminal?

    Desde luego que tener todo almacenado a golpes de clic, resulta algo más que un Olimpo de oropeles y falsos dioses marvelianos. Y todo para ser revivido en realidad aumentada (o algo así).

    El único problema, como en democracia, es cuando viene el estalinista de turno a retocar la memoria colectiva. Claro que Stalin no sabía del tremendo poder de los algoritmos y su permanencia virtual en la nube de todo un universo real. Ya no digamos en varios posibles

    • FER - 5 noviembre 2021 - 12:56

      Hablando de memoria y ciencia ficción: en Dune, Frank Herbert imagina la memoria genética, donde un individuo puede tener las memorias de sus antepasados, escondidas en su código genético.

      ¿Qué ocurrira con nuestra información en Google cuando no estemos? ¿la deberían heredar nuestros hijos?¿Se convertirá Google en nuestra memoría genética?

      • Enrique Dans - 5 noviembre 2021 - 12:58

        Google tiene una función para cuentas inactivas (es decir, cuando mueres) en la que, tras un mes sin acceder, envían la información de acceso a esa cuenta a quien tú digas, yo tengo puestas a mi mujer y a mi hija. Periódicamente te lo recuerdan y da un poquito de mal rollo…

  • #012
    FER - 5 noviembre 2021 - 12:39

    A veces las personas queremos olvidar, y la tecnología no nos deja.

    A mi, la función de recordarte «hoy hace 5 años» ha tenido en ocasiones el efecto de recuperar de la memoria recuerdos dolorosos, con personas ya fallecidas, que tal vez hubiese preferido que no volviesen.

    Algo similar me sucedió en Telegram con un pariente que falleció hace varios años y del que olvidé borrar su número de la agenda. Se ve que la operadora recuperó su número, y me llevé un gran susto al recibir el mensaje «XXXX se ha unido a Telegram».

    Otra visión del «derecho al olvido», ¿no?

  • #013
    Gorki - 5 noviembre 2021 - 18:17

    Suspiro por el día que Google me ayude a recordar donde puses mis gafas, para qué iba a la cocina, o como se llama este tipo que tengo enfrente, que se que es marino mercante y tiene un hijo casado en Alemania, veranea en Almería, pero no consigo recordar su nombre.

    ¡Google, a ver cuando te dedicas a hacer cosas realmente útiles, !

  • #014
    Adrián Sánchez - 10 noviembre 2021 - 11:53

    Noticias como esta demuestran el gran avance tecnológico que estamos viviendo en la actualidad.

    ¡Es increíble!

    Hace poco, y también relacionado con esto, leí que no en mucho tiempo llegaría Google Now, una nueva funcionalidad que te ayudaría a recordar dónde habías aparcado en tu teléfono.

    Esto es el principio de un futuro súper tecnológico!!!

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