La difícil analogía de la televisión pública y las redes sociales

IMAGE: PBS logo

Un artículo del ex-director de Tumblr, Mark Coatney, utiliza la analogía del desarrollo de la televisión pública en los Estados Unidos, la Public Broadcasting Television o PBS, para razonar la conveniencia de, en lugar de tratar de regular o de escindir las redes sociales actualmente existentes y plagadas de problemas como la desinformación, la publicidad hipersegmentada o la toxicidad, desarrollar una red social pública, pensada para el interés público, operada sin ánimo de lucro y cerrada a cualquier tipo de interés corporativo. Una red social en la que la participación estuviese vinculada a una identidad real, como una tarjeta de una biblioteca o un carnet de conducir, pero en la que podría publicarse de manera anónima o mediante seudónimo para posibilitar la libertad de expresión pero evitar la participación negativa o trolling incontrolado.

El razonamiento, en principio, tiene su valor: del mismo modo que muchos países operan plataformas de televisión pública con el fin, en principio, de brindar información a sus habitantes – sin entrar en posibles conflictos de instrumentación o de su puesta al servicio del gobierno de turno, – una red social operada de esa forma podría pensar en ofrecer una plataforma para el intercambio de información de todo tipo sin la permanente o incluso obsesiva contaminación de intereses corporativos en busca de visibilidad.

Sin embargo, encuentro un problema fundamental: la televisión pública es un desarrollo que utiliza un medio exclusivamente unidireccional, en el que los contenidos pueden ser controlados mediante un sistema de producción susceptible de ser supervisado, y en el que el propio coste de producción impide que llegue cualquiera y se plantee utilizarlo para fines no declarados o abiertamente comerciales. En PBS, uno puede encontrarse contenidos puramente informativos, largas conexiones en tiempo real al ayuntamiento o el gobierno de turno, documentales, tertulias y discusiones sobre temas de interés o incluso contenidos formativos de distintos tipos, pero todo ello con un esquema unidireccional: un estamento controlado produce, y los espectadores simplemente sintonizan el canal y miran, con escaso espacio para la participación. Las infraestructuras y los costes de producción se financian mediante la combinación de una dotación de fondos gubernamentales o estatales, el apoyo de fundaciones y las donaciones de los propios usuarios.

Una red social se caracteriza fundamentalmente porque el contenido que se publica proviene de los propios usuarios. En ese esquema de bidireccionalidad en el que el espectador es a la vez, no necesariamente pero sí en muchos casos, productor, el desarrollo de conflictos de intereses es mucho más difícil de poner bajo control: ¿podemos impedir la participación de compañías o intereses corporativos? Únicamente mientras esas compañías no encuentren la manera de generar contenidos a través de personas dispuestas a hacerlo, sea por dinero, o por la creencia de que al hacerlo, contribuyen de alguna manera a un servicio público o de interés general. ¿Cómo evitar que una persona o muchas publiquen contenido publicitario, de manera más o menos abierta o evidente? ¿Onque lo hagaan las propias personas con intereses en una compañía, sean sus trabajaadores o sus directivos? La idea se antoja compleja, los matices, muchos, y la posibilidad de represalia ante tal comportamiento, considerando las consecuencias de una eventual exclusión de un ciudadano de una plataforma de ese tipo, francamente difícil.

¿Podría funcionar una plataforma social de índole pública? Con todo lo interesante que pueda tener una idea así, creo sinceramente que la analogía de la televisión pública no es adecuada, y que la propuesta no resiste un análisis mínimamente detallado. La pregunta no es, como se plantea Coatney, si las personas la usarían o no, sino más bien de qué manera la usarían, y fundamentalmente, cómo evitaríamos que la utilizasen de una manera determinada. El problema en las redes sociales no es como tal la publicidad definida y etiquetada como tal, sino lo que no lo es: los intentos de instrumentalizar a las personas y convertirlas en meros vectores para un mensaje determinado.

Dudo que en el futuro no haya redes sociales. Creo que las primeras décadas del siglo XXI y el desarrollo de las redes sociales probaron que existía un valor generado en ofrecer a las personas una herramienta como esa. Pero ponerla bajo control y evitar su instrumentalización puede ser, me temo, mucho más complejo de lo que algunos piensan. Por el momento, me temo que habrá que seguir dándole vueltas a la idea.


This article was also published in English on Forbes, «Why public television isn’t the right model for social networks«


8 comentarios

  • #001
    Gorki - 28 septiembre 2019 - 21:26

    ¡Genial! Cuando muchos propugnamos el cierre de los medios de comunicación estatales, porque todos, independientemente del partido que mande sobre ellos, son instrumentos de propaganda de esos partidos, pagados con el dinero de todos., hay alguien que propugna que las redes sociales se paguen con dinero de todos, bajo la supervisión del partido de turno, con derecho a censurar lo que se diga en ella y conociendo el DNI de quien lo dice..

    • anonimo - 28 septiembre 2019 - 21:40

      Para otros muchos, los medios privados son instrumentos de propaganda de los grandes intereses, y los medios públicos son los que están en posición de garantizar pluralidad de opiniones y contenidos informativos y educativos sin fines comerciales ocultos.

      La BBC es un ejemplo claro. Se puede mejorar mucho, sin duda, pero su contenido está a años luz en utilidad pública (y la información lo es) que cualquier medio privado británico de su dimensión. TVE también ha demostrado, en los últimos dos años, una vez se ha permitido mucha más parcela de poder a los periodistas, que las cosas se pueden hacer mucho mejor. No es que sea fan de sus informativos (demasiado suceso, demasiados deportes) pero hoy en día en España ningún otro informativo de otra cadena es capaz de acercarse en pluralidad y profesionalidad en periodismo.

      • Ignacio - 29 septiembre 2019 - 06:57

        Buenos días,

        Por favor, no se lo tome a mal, pero es difícil que un hispano catòlico (todos los aquí reunidos y me incluyo) entienda nada de lo que pasa en UK.

        En UK si usted no quiere pagar la TV pública puede no pagarla:

        “The principal means of funding the BBC is through the television licence, costing £154.50 per year per household since April 2019.[100] Such a licence is required to legally receive broadcast television across the UK, the Channel Islands and the Isle of Man. No licence is required to own a television used for other means, or for sound only radio sets (though a separate licence for these was also required for non-TV households until 1971). The cost of a television licence is set by the government and enforced by the criminal law.”

        Un saludo.

  • #004
    Gorki - 28 septiembre 2019 - 22:33

    No ha habido un solo caso de una televisión publica estatal, o autonómica, ni una radio estatal autonómico, ni municipal que no hayan sido elementos de propaganda a favor del partido en el poder.
    TVE ahora igual que antes, ni mas ni menos..

  • #005
    Greg - 29 septiembre 2019 - 01:09

    En primer lugar, vamos a regresar al tema que no trata de la televisión sino de la creación de una red social pública. Lo veo claramente indispensable:

    – sin publicidad directa por supuesto. De todas maneras, si necesitas pagar para poder convencer a la gente de que tu producto o servicio es bueno, apaga y vámonos. Lo mismo para que la gente empiece a usarlo.

    – ¿Qué hacemos con la publicidad encubierta? Empecemos por descartar la prohibición a un empleado de mencionar productos de la empresa en la que trabaja: es inviable, fácil de burlar y más propio de la censura que otra cosa.
    Propondría, quizás sin haberlo pensado lo suficiente, que los usuarios llevasen adscritas en sus mensajes una serie de etiquetas entre las cuales estaría su dedicación profesional. Así, se podría tener más o menos en cuenta sus opiniones cuando hablan de determinados productos, servicios o temas. Para bien o para mal. Y sin romper con su derecho al anonimato.
    También se puede establecer un carné por puntos tipo carné de conducir y un organismo público independiente encargado de quitar y reponer puntos para a los usuarios.

    – Lo que nunca se va a evitar es que cualquiera de nosotros hablé con entusiasmo, pasión (sin evangelizar por favor) o con enfado, desprecio (sin vehemencia por… educación) de algo o alguien. Pero en eso consiste la vida en general y el debate enriquecedor en particular.

    • Gorki - 29 septiembre 2019 - 11:55

      la creación de una red social pública. Lo veo claramente indispensable:
      ¿Por qué?, Yo no considero que sea una necesidad de la sociedad, como puede ser la sanidad, la educación o la policía.

      si necesitas pagar para poder convencer a la gente de que tu producto o servicio es bueno, apaga y vámonos ¿Estas seguro que la publicidad no es necesaria para dar a conoceer un producto o un servicio?. Pues no se entiende entonces como es que vivimos sumergidos en un mundo de publicidad y marcas.

      Respecto del carnet de puntos, me parece mucho mas eficaz que la gente simplemente deje de seguir a quien no le interesa. Yo no entiendo a quien sigue una marca en RRSS pero supongo que hay gente para todo.

      Sin embargo el problema de las RRSS está mas que en la publicidad, en los bulos, los acosos, o las difamaciones. y la única forma efectiva de acabar con eso, es la censura previa, pero esta tiene aun mas riesgo, que permitir estos embustes.

  • #007
    Xaquín - 29 septiembre 2019 - 17:21

    En la prensa de papel se inventó un tipo de interacción que hasta lo parecía. Las cartas al director eran un medio de interactuar, hasta que se descubrió que eran muchas las cartas que el director se mandaba a si mismo.

    Igual que pasa con los muros y con las calles (manifestaciones) no hai mejor expresión de libertad que dejar a los individuos la posibilidad para que se muestren lo más libres posibles. Y sobre todo interactuando (en modo resistente) con los poderosos.

    Hasta las clocasa de París sirvieron para liberar al héroe de Victor Hugo. ¿Por que debe ser peor andar por las cloacas virtuales?

    La tendencia de las masas a dejarse manipular es directamente proporcional a la tendencia de los poderosos a manipular como fieras. Hasta la cloaca virtual de la intenet profunda es un síntoma de que hai poisbilidades de enfrentarse al poder establecido. Porque sí, él también manipula, pero por lo menos así se puede intentar alguna forma de resistencia.

    El sistema de dominio faraónico (o estalinista) ya sabemos lo que dá de si. Y el democrático real aún no existe. Dejemos que pase alguna corriente de aire por las calles (reales y virtuales) del mundo, para favorecerlo.

    • Gorki - 29 septiembre 2019 - 18:14

      ¡No lo puedo creer!, hoy lo ha entendido TODO

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