La sociedad de la vigilancia

Human locomotion (Public Domain)Watrix, una compañía china, anuncia el inicio del despliegue de su tecnología de reconocimiento del paso por parte de las autoridades chinas, un desarrollo capaz de identificar personas a una distancia de hasta cincuenta metros, aunque tengan su cara cubierta o no estén mirando hacia la cámara, en función de las características de su cuerpo y de su locomoción. La tecnología analiza el movimiento de todo el cuerpo, y la compañía afirma que la identificación mediante su tecnología no es afectada por el hecho de que alguien trate de disimular mediante un patrón de locomoción anómalo o adoptando una postura diferente.

El análisis de la locomoción pasa así a complementar los modelos biométricos faciales, con unos requerimientos más estrictos en términos de proximidad o de calidad de la imagen, permitiendo que las autoridades tomen muestras de la locomoción de las personas a través de la enorme cantidad de cámaras situadas en lugares públicos, y puedan compararlos  con otras imágenes tomadas en otro momento. La tecnología se une así al arsenal de herramientas disponibles para un gobierno chino que emprendió hace mucho tiempo el proyecto de mantener los movimientos de sus ciudadanos controlados en todo momento, un modelo de sociedad que en el mundo occidental suena extremadamente distópico, pero que está adquiriendo un nivel de realidad en el gigante asiático que lo convierte ya en algo completamente real. En realidad, el análisis del paso lleva mucho tiempo planteándose como un posible modo de identificación viable incluso sin necesidad de una cámara, utilizando por ejemplo los acelerómetros de los smartphones.

Cuando una tecnología de este tipo pasa a su fase de adopción gubernamental en un país con la escala de China, su uso por parte de otros países y en otros entornos es simplemente una cuestión de tiempo. ¿Cuáles son las consecuencias del uso de un portfolio de tecnologías que permiten identificar en cualquier momento a cualquier persona de manera relativamente rápida, sencilla y con un escaso nivel de error? En todo el mundo, la biometría está transformando las sociedades humanas y dando lugar a todo tipo de cambios: en India, la huella digital o la cara sirve para proporcionar una identificación fehaciente a la hora de pagar o contratar servicios, mediante un sistema no exento de polémica que ha llevado a toda una redefinición del concepto de privacidad en el país, pero que se sigue viendo como un modo válido de integrar y dotar de derechos al porcentaje de población en zonas mayoritariamente rurales del país que permanecía en situación no documentada.

¿Debemos aceptar como sociedad que, en el futuro, es muy posible que estemos identificados en todo momento, aunque no mostremos ningún tipo de documento, simplemente en función de características que pueden ser determinadas por cámaras o por otro tipo de tecnologías? El smartphone que llevamos con nosotros en todo momento permite, en la gran mayoría de los casos, determinar fehacientemente la localización de una persona y se ha convertido ya en un método utilizado de manera habitual en investigaciones policiales. ¿Cómo cambia nuestra percepción de la sociedad en la que vivimos cuando nos vemos, de manera realista, obligados a aceptar que todo lo que hacemos va a ser inequívocamente adscrito a nuestra identidad mediante el terminal que llevamos en el bolsillo o las cámaras que cubren la práctica totalidad de los lugares públicos en nuestras ciudades? ¿Cómo funciona el balance entre privacidad y seguridad en una sociedad en la que la tecnología lo redefine tan rápidamente y de una manera tan drástica? ¿Estamos completamente seguros de las consecuencias que tiene pasar a vivir en una sociedad en la que todos nuestros movimientos pasan a estar completamente vigilados en todo momento?

 

 

 

This post is also available in English in my Medium page, “The surveillance society”  

 

18 comentarios

  • #001
    Gorki - 7 noviembre 2018 - 11:35

    Creo que es un sistema poco eficaz y tan solo puede ser complementario de otros, pues el tiempo que pasamos caminando es casi anecdótico.

    Como jubilado y por razones sanitarias camino mucho mas que la media y no estoy ni una hora andando al día. Calculo que el tiempo que puede caminar un oficinista que acude en coche propio, o en transporte público, a su oficina, estará aproximadamente en el cuarto de hora. Quienes utilicen relojes marca pasos pueden saber mejor que yo cuantos pasos dan al día y cuanto tiempo supone, Si descontamos de ese tiempo el que pasamos en lugares cerrados, vivienda y oficina. ¿Cómo nos van a vigilar el resto de la jornada?

    Puesto a controlar a la gente creo que es mas útil identificarlos por sus rasgos faciales, que portan 24 horas al día, que por una actividad que solo practicarán una media de media hora al dia.

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  • #002
    Gorki - 7 noviembre 2018 - 12:48

    ¿Debemos aceptar como sociedad que, en el futuro, es muy posible que estemos identificados en todo momento, aunque no mostremos ningún tipo de documento, simplemente en función de características que pueden ser determinadas por cámaras o por otro tipo de tecnologías?

    Por ahí he dicho, que la privacidad fue un privilegio de las grandes ciudades en el siglo XX que se esta acabado. He vivido en Rueda, (Valladolid) y sin ningún tipo de cámaras sofisticada, tan pronto como ponía un pie en la calle, todo el que tuviera interés, sabía identificarme, tanto por mi cara, como por mi forma de andar, o de vestir, La intimidad se quedaba solamente, (y no se en que grado), para el interior del hogar. y a pesar de todo se vivía bastante bien en el pueblo.

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  • #003
    Daniel Terán - 7 noviembre 2018 - 13:10

    Precisamente ayer estuve visitando la sede de una conocida consultora y tenían un showroom donde había una tecnología de estas de reconocimiento facial.

    Me comentaron que ya hay un intercambiador en Madrid con un par de cámaras comparando contra una lista de 10000 ‘malhechores’. Y que algún campo de fútbol también podría hacer un barrido escaneando toda la grada.

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  • #004
    Luis Hernández - 7 noviembre 2018 - 14:20

    A lo mejor estoy muy equivocado pero siempre he pensado que una sociedad donde “todo se sabe” debe necesariamente ser más tolerante, abierta y respetuosa. Por el simple hecho de que de ti también se sabe todo. Claro que, para poder ser así, todos, absolutamente todos, tendrían que estar bajo el mismo nivel de vigilancia y bajo las mismas leyes.

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    • Gorki - 7 noviembre 2018 - 14:43

      Como experto en sociedades donde “todo se sabe”, te diré que el nivel de stress se dispara, pues no es lo mismo, que no sepas, que el rasponazo al coche te lo ha hecho tu vecino, a que lo sepas con seguridad.

      Cuando la gente me habla de lo idílica que es la vida en el campo, yo que soy campesino, me parto de risa. Hay odios que se transmiten de generación en generación y ya ni se saben qué lo motivaron, solo que tu abuelo, (o quizá fue tu tatarabuelo), se enfado con el abuelo de los actuales. El crimen de Puerto Urraco, solo cabe en un ambiente rural.

      Lo que espero e, (y deseo), es que el reconocimiento facial quede en manos de la policía y no todos lleguemos a tener en el móvil una App que apuntando a la cara de un señor, nos diga como se llama, donde vive, y a que colegio van sus hijos. pues eso si sería realmente insoportable.

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      • Santi - 7 noviembre 2018 - 17:14

        El refranero lo confirma: Pueblo chico, infierno grande

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    • Ignacio - 7 noviembre 2018 - 22:12

      El nivel de vigilancia es absolutamente asimétrico. No vamos hacia una sociedad donde “todo se sabe”, sino una donde el poder político lo sabe todo de cualquiera que no colabore con sus intereses: jueces,
      prensa, actores económicos, individuos…

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      • Michel Henric-Coll - 8 noviembre 2018 - 11:18

        Totalmente de acuerdo. No quisiera, otra vez, hacer referencia a Orwell y su Gran Hermano, pero ¿cómo evitarlo?

        La tendencia natural de todo poder es de ampliarse y protegerse contra todo y todos que podrían amenazar su dominio.

        Y cualquier método le resulta válido para este fin.

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  • #009
    xaquin - 7 noviembre 2018 - 19:35

    Putin o Bolsonaro con reconocedores tecnológicos de todo tipo es igual a tirania. Trump con reconocedores tecnológicos de todo tipo es igual a “querer más que poder”.

    En cada ecuación juega un papel fundamental el catalizador de la reacción (ecosistema cerrado o abierto). Por muchas vueltas que le demos, el problema no está en la tecnología (o en la falta de privacidad). El problema está en el ecosistema donde se den esas circunstancias.

    En este sentido el ecosistema chino (supertradicional vestido de tecnológico) lo tiene más fácil para la distopia. Puestos a escoger prefiero el rudo conquistador ( y “genocida” temporal) usaamericano que el melifluo conquistador (y “genocida” casi permanente) chino.

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  • #010
    Iván Köhler - 8 noviembre 2018 - 02:33

    No veo el problema si se trata de controlar a los que andan maldadoceando. Si no andas en malos pasos, pues, por mí, bien. Pero mi preocupación siempre va respecto, no a la herramienta en sí, que puede ser muy útil, sino a las formas en que podría ser empleada por personas sin escrúpulos, que siempre las hay, o incluso por quienes como en el estado chino, no permitan la disidencia, que es un derecho desconocido por los estados totalitarios o estados policiales, como veo que va la cosa.
    ¿Cuándo me escaneen va a decir anarquista, problemático, en 1987 se fumó un porro, lo detuvieron por activista ambiental, por ende, es un fanático anti corporativo? (y ya sabemos que los EEUU son una corporatocracia desde hace más de cien años) ¿Y qué consecuencias va a tener eso? ¿Me cierran las puertas en los bancos? ¿Le cierran las puertas de los bancos a mis hijos?
    No soy el mismo de hace una semana, aunque quisiera, mucho menos el de hace un año o el de hacer 3 décadas, sin embargo, sigues siendo el mismo en “los papeles”, porque la Red no olvida. ¿Podrán rehabilitarse y reintegrarse a la sociedad hipervigilada los ex-presidiarios?, ¿o será una impronta indeleble que saldrá a la luz en cuanto muestren sus caras por las calles? ¿Y qué hay de tu tendencia política? Qué pasa si por ignorancia o presión social, apoyaste a Trump o a Bolsonaro, y estos salen mal parados. ¿También queda en tus papeles? (“Ese apoyó a Trump. No le des el crédito hipotecario”).
    Como siempre, no es la tecnología lo que me preocupa, sino el factor humano tras ella y los intereses tras todo desarrollo tecnológico. No culpo al cuchillo del crimen, pero no me vengan con que las bombas atómicas no son peligrosas, que depende de quién las use (en 1983 estuvimos a tris, y nos salvó Stanislav Petrov, contraviniendo el aparataje bélico ruso), porque de eso estamos hablando, bombas atómicas digitales para las que la sociedad no está preparada, y donde la ética y la moral no tienen arte ni parte, porque en el sistema político-económico neoliberal imperante, priman los intereses privados por sobre el bien común. ¿Por qué habría de ser diferente en una sociedad hipervigiliada, donde toda tu vida está expuesta gracias a las redes y el tráfico de datos entre entidades financieras, corporativas y de salud? Y más importante, ¿qué es lo peor que podría pasar?
    Pues eso, lo peor, porque como ya hemos visto, la realidad termina superando a la ficción.

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    • PASABA POR AKI - 8 noviembre 2018 - 10:26

      Muy acertado su comentario, no dudemos ni un minuto que la sociedad de la vigilancia masiva es una dictadura del poder establecido para seguir manteniendo su status quo.

      Hace poco el profesor Dans escribía un artículo sobre la aplicación de algoritmos a la hora de impartir justicia. Gracias a un comentarista se incluía una copia del formulario que un juez puede obligarte a rellenar para que te concedan estar libre hasta llegar un juicio. Eso si la última palabra la sigue teniendo un juez. La diferencia es que si te deja libre y el informe de ML dice que el riesgo es alto… ¿Va a jugarse su prestigio?

      Los que nos dedicamos a ML sabemos que por su propia naturaleza, los algoritmos tienen una fiabilidad alta en clasificación de imágenes, spam, diagnósticos, etc… pero sería de ignorantes pensar que tienen la certeza absoluta. En tareas más abstractas como calificar personas o sus actos (prestamos, reincidencias) su fiabailidad puede decrecer hasta porcentajes que rozan la probabilidad de lanzar una moneda. Pero las empresas que se dedican a vender algoritmos se encargan de camuflar el resultado, y presentar los datos de tal modo que parezca que su fiabilidad es del 85%, claro siempre relativa

      Con el scaneo de personas, se trata de identificarlas con un cierto nivel (bajo) de aciertos, que más da ¿verdad? si al fin y al cabo podemos decir que si se aplica en paises especializados en que no te puedas mover libremente, la ironía es que ta van a cazar por moverte

      Lamentable todo.

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  • #012
    Cristina - 8 noviembre 2018 - 03:59

    Una sociedad donde todo se sabe, implica no vivir bajo una pantalla de apariencia donde pasen inadvertidos mundos paralelos, como la delincuencia organizada en territorio propio y sin ser conscientes del nivel de penetración en la sociedad convencional, en inversiones, en comercio, en empresas, en niveles de poder etc.. sin embargo la tecnología de vigilancia parece servir mås a preservar que a proteger en la gestión de cotas mínimas pero necesarias. ( Los puertos y sus velocidades y su capacidad de escaneo). Visto así, suena poco alentador.

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  • #013
    Jesús Sánchez - 8 noviembre 2018 - 12:00

    Si el asunto es tener a todo individuo controlado e identificado, pues muy sencillo. Se le implanta un chip o un localizador al nacer, y santo remedio. Nos evitamos cámaras, algoritmos de reconocimiento facial, de locomoción o de vete tú a saber. ¿Qué problema hay…? Ya puestos, nos tatuan un código de barras o un QR en algún lugar del cuerpo, y aquí no se escapa ni Dios.
    A lo mejor estoy exagerando, pero no es descabellado que se llegue a estos extremos algún día.

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  • #014
    Jose Miguel - 8 noviembre 2018 - 14:55

    A mi lo que me sorprende es que después de historias como la que acabamos de saber de Cospedal, Villarejo, etc. los tejemanejes de la “pequeña Soraya” con el CNI para agarrar a posibles enemigos por las partes pudendas, videos que de repente aparecen de politicas rellenando su neceser, etc. aún quede gente que diga que si no tienes nada que temer no hay de qué preocuparse porque esto es, además, conveniente y utilísimo. A la vista está que esa información se utiliza no en el interés de los ciudadanos sino del poder para enquistarse en él.

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  • #015
    Jose Miguel - 8 noviembre 2018 - 15:04

    Yo diría que no tienes que preocuparte por la vigilancia si nunca aspirarás a la política o los cargos públicos, y no porque no tengas nada que ocultar.

    En el momento que pretendas ocupar un cargo público aparecerá ese video donde se te ve salir de un pub a las 2 de la mañana bastante desaliñado y siguiendo una trayectoría sinusoidal al caminar.

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  • #016
    Jaír Amores - 8 noviembre 2018 - 16:11

    Buenas! Aquí Jaír, de EfectiVida.

    Casualmente, vi en algún periódico la noticia, y me llamó la atención. Y, ahora, al leer este artículo, me viene una reflexión a la cabeza. Al final, va a resultar que las máquinas están imitando lo que ya sabemos hacer los humanos desde tiempos remotos.

    Antiguamente, no había DNI, ni fotos de carnet ,y la gente se conocían unos a otros por referencias, entre las cuales estaba, precisamente, la manera de caminar, que nos distingue individualmente.

    En realidad, era cuestión de tiempo que un algoritmo fuese capaz de detectar patrones de movimiento en nuestros andares.

    El problema no está en los datos, sino en para qué los quieren y cómo los usan.

    ¿Es realmente posible analizar datos con efectividad?

    ¿Se podría detectar a tiempo una persona que fuera a cometer una agresión? ¿Se podría encontrar a un desaparecido simplemente por sus movimientos? ¿Serviría para mejorar nuestra forma de caminar y subsanar problemas lumbares o de otro tipo? ¿Podrían adaptar nuestra ropa o calzado a nuestra manera única de caminar?

    Los usos son infinitos, buenos y malos. El problema está en las intenciones, tanto las ajenas de saber tanto como las propias de ocultarse. Y, mientras eso no sea controlable de forma justa, seguirá habiendo un dilema.

    Quizás la cuestión está en que la tecnología avanza más rápido que nuestra inteligencia y valores.

    Es una reflexión… espero no demasiado equivocada.

    SAludos desde Canarias!

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  • #017
    Jose Miguel - 8 noviembre 2018 - 17:03

    “¿Se podría detectar a tiempo una persona que fuera a cometer una agresión? ¿Se podría encontrar a un desaparecido simplemente por sus movimientos? ¿Serviría para mejorar nuestra forma de caminar y subsanar problemas lumbares o de otro tipo? ¿Podrían adaptar nuestra ropa o calzado a nuestra manera única de caminar?”

    Pero qué cándida es la gente coño. Probablemente sí que se podría. Pero no es esa la intención ni de lejos. Quieren saber cómo andas para reconocerte. Punto. Si tu patrón de movimiento deja ver un problema de columna se las trae floja. Quieren saber quién es ese tipo que anda con escoliosis, descalzo, desaparecido o no. Por si fuese información útil a sus intereses en cualquier momento.

    Como dicen los mexicanos, sois unos fresas.

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  • #018
    Camino a Gaia - 8 noviembre 2018 - 20:47

    El problema de fondo del conocimiento es qué se hace con él. Hay cuestiones que pueden ser mas relevantes como ¿también aquellos que detenten poder tendrán la misma transparencia? ¿sabremos todo del rey o el rey sabrá todo sobre nosotros?

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