Redes sociales y reglas: el desgraciado caso de Twitter y su toxicidad

Angry Twitter bird (IMAGE CREDIT: Unknown)

Seguramente lo más interesante que puedes leer hoy si te interesa el tema de las redes sociales desde un punto de vista de difusión de la innovación es este artículo largo en Fast Company titulado «‘Did we create this monster?’ How Twitter turned toxic«, en el que se narra magistralmente un proceso que conozco perfectamente, porque viví directamente desde un nivel de contacto relativamente privilegiado con la compañía e incluso con episodios problemáticos que me afectaban personalmente y que la compañía nunca supo resolver adecuadamente: cómo una plataforma creada para que las personas compartiesen mensajes cortos se convirtió en el horrible desastre tóxico, incómodo y peligroso que vemos hoy, en el que intentar mantener la propuesta de valor de la red para el usuario se convierte poco menos que en una carrera de obstáculos.

En las discusiones iniciales con fundadores de Twitter me llamó la atención la importancia y el compromiso que tenían con la protección de la libertad de expresión. En una herramienta creada casi por casualidad en el seno de una compañía que ni siquiera se dedicaba a ello, resultaba curioso ese nivel de concienciación. En realidad, esa defensa a ultranza del concepto, que podía resultar enormemente atractiva para cualquiera que tomase contacto con la compañía, se ha revelado como una actitud completamente primaria irresponsable, similar a la de unos padres que intenten educar a un hijo sin ningún tipo de restricción, dándole siempre todo lo que el niño pida.

El siguiente párrafo es parte de una secuencia de mensajes que crucé con uno de los fundadores de Twitter nada menos que en el año 2008, cuando me encontré siendo víctima de una situación de acoso y bullying a través de su red:

«It is sad to see you consider the account a parody. By doing so, I truly believe you are stretching the concept of parody to its very limits (…) It is exactly the same thing as being harassed by a bully in school: these people writing complaints are the boys standing around the bully watching him harassing the other guy, laughing their ass off and doing nothing. It is cruel and it is wrong. It is not a parody, its plain cruelty, and is something that everyone, including my daughter and my family, can see. Quite frankly, if I had invented something like Twitter and saw it used to cause so much harm, pain and sorrow, I wouldn’t feel at ease with myself. When I originally asked you for advice, I was expecting Twitter to react by deleting the account. Doing what you did obviously made things much worse: you turned the bully into some sort of hero. I respectfully ask you again to reconsider the deletion of the page and define clearly the concept of parody: any lawyer would tell you the parody ends when it meets permanent, long lasting harassment, and this is exactly what this guy is doing to me.»

Aquel episodio de 2008, con una Twitter recién elevada a la popularidad, fue para mí profundamente doloroso: puedes caer mal a alguien – es algo que le puede pasar a cualquiera y cuya probabilidad se incrementa según se eleva el nivel de visibilidad de una persona – pero que un grupo de individuos a los que les caes mal se dediquen a insultarte y a lanzarte dardos envenenados en público, mientras otras personas, incluyendo a algunos que considerabas amigos tuyos, les ríen las gracias y celebran lo ingeniosos que son como si no hubiera un ser humano al otro lado me pareció profundamente asqueroso, algo que no podía justificarse de ninguna manera aplicando la libertad de expresión, porque esa libertad, como todas, tenía necesariamente que tener límites. Con aquel episodio aprendí mucho, y ha condicionado muchas de las cosas que hago o, sobre todo, que dejo de hacer en la red.

Como vemos, el problema no ha cambiado. Millones de personas han sufrido en Twitter problemas similares al mío, muchísimos de ellos sin duda mucho más graves y dolorosos. Hoy esa cuenta que me acosaba ha eliminado sus contenidos porque, por alguna razón, sus creadores juzgaron que era mejor hacerlo así, pero no porque Twitter hiciera nada para evitar el acoso: si hoy quisieran, por las mismas razones que entonces, volver a crearla, seguramente Twitter ofrecería la misma respuesta. Sí, de acuerdo: la mayoría de las personas que conozco y yo mismo valoramos enormemente la libertad de expresión… pero eso no quiere decir que pueda ejercitarse sin freno ni límite alguno, y si lo intentas gestionar así, el resultado lleva, desgraciada e inequívocamente, a lo que Twitter es hoy. En muchos sentidos, esta entrada puede interpretarse casi como una continuación de la de ayer sobre las redes sociales y la naturaleza humana: del mismo modo que no podemos dar a un niño absolutamente todo lo que pide, porque carece de freno y de control para saber si eso es bueno o no, y si lo hacemos terminaremos seguramente con un niño con innumerables problemas, una plataforma social tiene exactamente el mismo desarrollo: o restringimos determinados comportamientos, o nos encontraremos con una red social insana, no escalable y llena de problemas de difícil solución.

La comparación me parece, cuanto más la pienso, completamente adecuada: podemos tener ideales maravillosos que nos lleven a pensar que es bueno no restringir lo que nuestro hijo quiere en cada momento, darle siempre lo que pida. Pero desgraciadamente, la educación, como proceso, implica necesariamente restricción. Conlleva hacer entender al niño que aunque, aunque en su ignorante egoísmo, desee mucho una cosa, puede haber múltiples razones que hagan que no deba obtenerla. La educación basada en la concesión constante de todo lo que el niño pide es un maldito desastre que genera seres humanos infelices cuando se topan con la realidad de la vida en sociedad y sus muchas – y necesarias – restricciones.

En las plataformas sociales pasa exactamente lo mismo: cuando la fase de popularización alcanza un momento determinado, o se restringen de manera inequívoca y decidida determinadas actitudes, o acabarás teniendo un estercolero social que reflejará inequívocamente lo peor del ser humano. Ese proceso, del mismo modo que en los niños lo conocemos como educación, en las plataformas sociales se llama management. Y lo que es peor: habrás llegado a ese resultado pretendiendo llevar al límite un principio en el que creías profundamente, como la libertad de expresión, del mismo modo que unos padres terminarán teniendo un monstruo de niño maleducado por haber pretendido algo tan aparentemente positivo y razonablemente deseable como el darle todo lo que quería. El problema de Twitter se llama, sencillamente, mismanagement: en pos de un ideal aparentemente elevado y deseable, han dado lugar a una criatura que hace a muchos de sus usuarios profundamente infelices y les obliga a enfrentarse con lo peor de la naturaleza humana.

Pensemos en los directivos que han pasado por Twitter como en esos padres de niños insoportables que molestan a todos los usuarios de un restaurante chillando de manera inhumana o actuando como completos salvajes antisociales, mientras sus padres nos piden comprensión «porque son niños»: sí, ya… ellos son niños, y vosotros sois unos impresentables que no sabéis educarlos, y a quienes seguramente deberían restringirles legalmente la capacidad de tenerlos por el bien de toda la sociedad. Exactamente igual, una serie de personas exitosas en el ámbito de las empresas tecnológicas elevaron una serie de ideales por muchos compartidos, como la libertad de expresión, y se dedicaron a hacer crecer a su plataforma sin restricción alguna, «porque creemos en eso». Ese, ni más ni menos, es el relato de lo sucedido con Twitter. Ahora, cuando el niño ya no es tan niño, lo de proporcionarle la educación que no se le proporcionó en su momento se está probando mucho más complejo, una tarea sin duda dolorosa, que implica renuncias y en la que no existen garantía alguna de llegar a buen puerto. Simplemente, mismanagement, con todo lo que ello conlleva: buenos deseos llevados al límite y no teniendo en cuenta aspectos como la naturaleza humana o la escalabilidad de determinados comportamientos. La sociedad tiene reglas no porque seamos unos dictadores, sino porque son necesarias para la convivencia. Los niños necesitan aprender esas reglas porque son necesarios para llevar una vida en sociedad. Y a las plataformas sociales y sus usuarios… les pasa exactamente lo mismo. A las pruebas me remito.

 

 

 

This post is also available in English in my Medium page, “Twitter, the best intentions, and the road to hell…»

 

16 comentarios

  • #001
    Xaquín - 4 abril 2018 - 19:40

    Me perdí completamente. La libertad de expresión tiene que tener límites, pero solo para evitar que los poderosos sean los únicos que la usan. Entonces no sería libertad de expresión, sería libertad de opresión.

    Los padres tienen que poner límites en la expresión de su hijo (corporal, sonora, incluso de pensamiento, si este pensamiento le llevara a pensar en matar a otros seres humanos y son capaces de interaccionar a fondo con su hijo…). Pero ponerle límites no es impedirla, es favorecerla, para que precisamente los padres puedan conocer de primera mano lo que piensa su hijo y eplicar algo sobre los «caminos erróneos» de la vida.

    Pero claro, ¿cuales son los caminos verdaderos para un progreso humano realmente democrático? No pueden coincidir los padres laicistas y los del Opus Dei, pero tanto unos como otros tienen que intentar poner límites en algún sitio.

    La sociedad es incapaz de ordenar la convivencia ciudadana. No hay más que ver el caso español/catalán, por ejemplo. ¿Por qué las redes sociales (eses magos del management) deben ser capaces de conseguir lo que los políticos no consiguen? Es más, lo que no consiguen padres y profesores con los infantes y adolescentes.

    Lo de siempre, más policia y más legislación, mientras la educación anda por los suelos (¿es necesario incidir en el cifuentecismo?).

  • #002
    Carlos Quintero - 4 abril 2018 - 20:13

    El enlace correcto al artículo largo en Fast Company es:

    “Did We Create This Monster?” How Twitter Turned Toxic

    (que me voy a leer ahora)

  • #003
    Gorki - 4 abril 2018 - 20:45

    Entiendo y comprendo tu sufrimiento moral por haber sido víctima de una situación de acoso y bullying a través de Twitter- Pero yo creo que te confundes al acusar a Twitter, por no hacer nada por evitarlo.

    Twtter es, (o debiera ser), un canal de comunicación para conectarte con tus AMIGOS DIGITALES, pues recuerdo que en Twitter, (a diferencia de Facebook), a parte de la publicidad, sólamente recibes mensajes que escriben o retuitean aquellos a quien libremente sigues..

    Es por tanto Twitter un canal «aseptico» de comunicación, como puede serlo el telégrafo,.(si aun existe) , el fax, (igual digo), el teléfono, incluso el messenger, que es a lo que mas se parece. Por él, tu recibes, lo que tus «Seguidos» quieran escribir, y permite que lo que tu quieras contar y llegue a tus «Seseguidores».

    Si nadie ha pedido a Tefónica que intervenga cortando comunicaciones cuando se hace bullying, por considerar que el mal no es del canal, sino de los usuarios, parece poco razonable que se lo pidan a Twitter,.

    Desconozco tu caso, pero si te enteraste y sufriste porque alguno se dedicaron a insultarte y a lanzarte dardos envenenados en público, posiblemente fue porque tenías como «seguidos» a esos «caballeros», o bien por que voluntariamente buscaste lo que se decía de ti en Twitter.

    Entiendo tu proceder, pero hay que considerarlo un poco masoquista, y mas que cambiar las reglas de Twitter, deberías haber cambiado tus reglas de uso de Twitter, porque estaba en tu mano el no enterarte de lo que dijeran, como no te enteras lo que escriban de ti en las múltiples webs de Internet, salvo que expresamente lo busques.-

    Cuando haces autosurfing, ya sabes a lo que te expones, a enterarte que alguien habla mal de ti, esto puede ser muy útil, estar bien informado es utilísimo, pero puede resultar doloroso, Ahora bien, dar muestras públicas de ello, es la mayor tontería que puedes cometer, porque quien lanza los dardos, no lo hace para que se entere Fulanito, sino para que te enteres TU, y lo último que debes hacer, es demostrarlo.

    Yo sigo en Twiter a 32 personas.y es para mi un cliping sobre temas que me interesan maravilloso, y no me cabe en la cabeza que cualquiera de esas 32 personas me insultarte y a lanzarte dardos envenenados en público,

    ¿Puede que haya quien lo haga en la red ?- Pues puede, pero desde luego no lo voy a reconocer nunca públicamente, es la primera regla que me enseñaron para tratar la los «troll» (Don’t feed the troll).

    .

    • Javier - 5 abril 2018 - 12:01

      Los mensajes sí los recibes de personas a las que sigues, pero los comentarios públicos, que pueden ver todo el mundo, salvo que tengas el perfil cerrado, los puedes recibir de cualquier persona, no sólo de aquellos a los que tú sigas.

      Si por ejemplo Enrique (o cualquier persona con visibilidad) escribe un comentario, automáticamente pueden contestarle insultándole.

      Enrique tiene la opción de no leer los comentarios, pero situémonos en la casuística de que Enrique escribe una pregunta («decidme un restaurante bueno en Murcia», por ejemplo). Cuando Enrique entre a ver las respuestas de murcianos recomendando restaurantes, se encontrará también los insultos y demás.

      Os invito a leer las contestaciones que se dan a personajes públicos en ámbitos pasionales (deporte, política, etc.). Basta que uno (Tomás Roncero, por ejemplo) ponga un tweet (aunque sea un simple «buenos días») para que al segundo tenga respuestas insultándole, deseándole la muerte, etc. Es muy triste y muy descorazonador verlo, cómo alguien puede albergar tanto odio, además de cobardía, ya que esos mismos mensajes no se harían si ves a esa persona en el mundo real.

      El problema no es el anonimato, sino la distancia. A mí no se me ocurre insultar a Enrique por la calle porque con su 1’90 de estatura es posible que me calce una hostia de escándalo, pero podría insultarle en la red, donde no hay apenas represalias salvo que se trate de amenazas. ¿Qué me va a pasar? ¿Que me bloquee? No es un castigo enorme para un troll.

      • Maicro - 5 abril 2018 - 18:29

        También es responsabilidad de cada uno como tomarse las cosas. Y, si no se es capaz de no tomarse personalmente ese acoso, siempre se puede bloquear al usuario en Twitter. Coincido con Gorki, si el autor se sintió molesto fue por ser vícitima de su propio proceder. No podemos responder por las acciones de los demás, sólo por las nuestras.

      • Gorki - 6 abril 2018 - 08:59

        Tengo sólo 300 seguidores,. se qe no so muchos, aunque a mi si me lo parecen. Ni uno solo me ha insultado, pero si lo hubiera hecho jamás me abria dado por aludido, es de pizarrín el saber que a un troll se le debe ignorar olímpicamente,

        Mientras tuve un blog, creo que fueron sólamente tres trol los que tuve y me hacía tanta ilusión que asta los cuidaba para que me durasen, Los trolls son el mejor indicador de tu éxito.

        Creo que el tener cientos de trolls como EDans, o Roncero, es el sumun, tener un señor que publicamente lleva una camiseta que dice «Yo no leo a Erique Dans», es el mejor homenaje que te pueden hacer tus lectores,

        Si Roncero, escribe, «Buenos dias» y lo insultán, es porque tiene audiencia y lo que dice les afecta, bien o al, A mi Roncero, ni fu ni fá, porque a mi el futbol no me interesa en absoluto. Si Roncero puede vivir de hablar de futbol, es porque tiene montones de gente que lo que cuenta, a unos les agrada y a otros les molesta, si todos fueran como yo, se tendría que dedicar a otra cosa.

        • Guillermo - 7 abril 2018 - 16:19

          Ese es un razonamiento bastante pobre. El típico, “como eres conocido te aguantas” o el “si tienes mucha gente que te insulta es bueno porque significa que tienes éxito” yo sinceramente lo veo de un nivel realmente bajo como explicación a nada. Si tú necesitas a gente que te insulte y desacredite cualquier cosa que hagas para sentirte importante, no significa que el resto de personas tengan ciertas carencias y necesiten ser insultados para sentirse alguien. Hay gente que vive de su trabajo sin depender su bienestar de que otra persona les critique. Yo veo tu posición como algo triste, por lo que representa, pero oye, es respetable. Ahora, respeta que haya gente a la que esto no le gusta y le gustaría hablar y compartir en redes sociales con gente de algo más nivel de educación. Y que pida a las plataformas que apuesten por mantener comunidades sanas y constructivas. Eso es lo único que expresa Enrique. Que le da pena que una red que vio crecer y con tanto potencial, este derivando hacia otro tipo de foros. Es su opinión, que comparto, y creo que nadie debería decirle a otra persona cómo tiene que sentirse respecto a algo. Ese es el gran problema últimamente, que se tiende a querer opinar de todo. Incluso de cómo una persona debería sentirse.

  • #008
    Raul SB - 4 abril 2018 - 20:56

    » y a quienes seguramente deberían restringirles legalmente la capacidad de tenerlos por el bien de toda la sociedad»

    Sin comentarios. Si hubieses tenido mas de un hijo tendrias otro punto de vista MUY diferente. No justifico la mala educacion ni la falta de ella, pero tu comentario es atrevido y desafortunado

  • #009
    Alan Turing - 4 abril 2018 - 22:36

    A mí lo de Twitter me recuerda a los bares esos en los que parte de la clientela habitual consiste en sujetos (a veces con una copa de más) que se dedican a increpar a otros clientes ante la indiferencia del camarero. Siempre me pregunté porqué rayos el dueño del bar nunca echaba a los indeseables estos.

    Por cierto, que algo parecido ha sucedido en el mundo de los foros. Yo recuerdo perfectamente que en 2006-2007 los moderadores/administradores de los foros no dudaban en banear al primer insulto y se borraban los mensajes injuriosos y acosadores con total normalidad. De hecho yo he visto a moderadores editar mensajes de usuarios que habían cometido una falta y dejar una nota en el mismo al infractor, aparte de borrarles el contenido ofensivo.

    Y de repente, no sé qué pasó, que los foros dejaron de estar moderados y empezó la barra libre del insulto y el odio en la que se permite cualquier cosa mientras no se insulte a los dueños del foro.

    Imposible que todo esto sea casual.

  • #010
    JJ - 4 abril 2018 - 23:47

    El artículo enlazado me parece un poco flojo. Y la autora dice que se sentía bien en Facebook (supongo que sería antes de lo de Cambridge Analytica).

    Mirando en Eat Pray Vote encontré un artículo que me pareció más interesante:

    Nuevas reglas de protección de datos en Europa

    Por lo demás, no creo ni que los usuarios de Twitter sean niños ni que los dueños del invento deban ejercer de padres (además, el paternalismo es muy peligroso).

    A veces Twitter es como un patio de vecin@s.

    Los empresarios de redes sociales tienen que ser responsables de su empresa, y evitar que ocurran barbaridades como la de Cambridge Analytica. Y también tienen que evitar que en sus plataformas se cometan delitos, abusos, etc. Pero no deben intentar ejercer allí de padres de nadie.

    Además, puede que ni siquiera tengan edad Por ejemplo, Mark Zuckerberg solo tiene 33 años, tampoco es un hombre experimentado. Si es por edad hasta yo, que he sido usuario de Facebook, podría ser su padre.

    • Enrique Dans - 5 abril 2018 - 03:32

      Sí, me equivoqué de enlace y apunté a otro, no al de Fast Company. Ya está corregido, gracias por el aviso!

    • Gorki - 5 abril 2018 - 11:40

      Mark Zuckerberg solo tiene 33 años, tampoco es un hombre experimentado
      ¿a qué edad consiguen la experiencia las nuevas generaciones?

      • JJ - 5 abril 2018 - 14:22

        No sé a qué edad se consigue la experiencia, Gorki…

        Pero me refiero al paternalismo. Creo que a ninguna edad es aceptable el paternalismo ni en política ni en la empresa. Y menos con 33 años.

        A veces, eso sí, escuchas o lees a gente muy mayor opinar y tienes en cuenta que hablan desde su experiencia de vida, que también puede ser un grado.

  • #014
    Inzitan blog - 5 abril 2018 - 12:31

    Te equivocas de parte a parte. Cualquier plataforma moderada por la propia plataforma está condenada al fracaso. Con esto no te estoy descubriendo nada. Así que, no comprende tu enfado.
    Lo otro es pedirle al León que no te coma por aquello de que tú eres vegetariano.

  • #015
    Juan Manuel - 6 abril 2018 - 13:39

    Twitter, como cualquier otro medio debe regirse por las mismas reglas.

    Si te han insultado e una manera fehaciente, deberías actuar como si tu hubieran insultado en cualquier otro medio.

    En cualquier caso, las actitudes paternalistas son, en general, tan peligrosas o más que el propio mal que quieren erradicar. Y en el articulo, encima ensalzado con la constante referencia a padres e hijos no haces mas que recalcarlo.

    Supongo que te sientes dolido por alguna critica demasiado ácida, o algún insulto. Y eso te ha llevado a escribir esta reflexión. Pero son temas de difícil solución.

    Si como dices, a algunos de tus «amigos» les hacía hasta gracia, el tema es o liviano o tremandeamente subjetivo. Siendo subjetivo es difícil establecer una regla clara. ¿Que diga que es malo o bueno ? si depende de quien lo diga o a quien se lo diga…

    No conozco el o los ejemplos que han desencadenado tu articulo. Pero recuerdo uno que podría aplicarse: un niño que recibía acoso de sus compañeros, un día una compañera de su clase con picardía no paraba de gritarle «hijo de Mutta» (su madre se llama Muta) entre reprimendas de los profesores. A lo que ella alegaba que no había dicho nada malo.

    ¿Donde ponemos el limite entre la información y la ofensa? Si analizamos el hecho, solo estaba aportando información verídica, si analizamos la intención con toda seguridad pretendía insultarle.

    Otro caso, recuerdo cierto personaje publico que entre sus alegatos para salir de la cárcel estaba que el estar preso deterioraba su imagen. ¿a que preso no deteriora su imagen el hecho estar preso?… ¿Se puede llamar ladrón a un ladrón?. ¿Es información?¿insulto?¿parte de la pena a pagar por su delito?

    El tema de la libertad de expresión es un tema de los más peliagudos debido a que es totalmente subjetivo. Y de hecho se escriben y se han escrito ríos de tinta sobre esta cuestión desde bien antiguo.

  • #016
    Olga - 6 abril 2018 - 13:58

    Quién escribe abiertamente en Twitter u otra red social de difusión a todo público, no cabe duda que busca cierta notoriedad, cuando actualmente existen múltiples plataformas que permiten conversaciones en ámbitos más privados, temáticos, especializados, etc, hasta forocoches es más serio que twitter. No deja de ser algo parecido a los chats públicos de otros tiempos, pero en lugar de un nick exponemos nuestro nombre y foto, y si se es muy famoso, hasta la coletilla _oficial.

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