¿Cuanta información debe tener una aseguradora sobre aquello que asegura?

Beam Dental InsuranceUna aseguradora dental norteamericana, Beam Dental, genera inquietud en algunos de sus clientes al decidir enviarles, como parte de un paquete de beneficios o perks incluidos en su póliza, un cepillo de dientes conectado que deben utilizar en combinación con una app en su smartphone, y que transmite los datos sobre sus hábitos de higiene bucodental a la compañía.

La aseguradora afirma que los datos de los usuarios no son vendidos o compartidos con ninguna otra compañía, y que son utilizados para promover mejores hábitos de higiene entre sus clientes y para, convenientemente agregados, poder proponer las mejores tarifas a cada grupo: muchas de estas pólizas en los Estados Unidos son financiadas por compañías que las ofrecen a sus empleados, lo que lleva al fundador y CEO de la compañía, Alex Frommeyer, a escribir artículos como este A CEO’s guide to group health 2.0, a tomar una aproximación proactiva e intensiva en datos de cara al cuidado de la salud de sus empleados.

¿Tiene sentido que la compañía que se hace responsable de los gastos derivados de la salud de tus dientes pretenda tener información detallada y exacta de tus hábitos de salud bucodental, o hablamos de una violación de la privacidad? Si lo pensamos, las aseguradoras de automóvil tienen información completa sobre nuestra accidentalidad, y en el caso de algunos países, es ya prácticamente imposible obtener un seguro para un conductor novel si no aceptamos que la compañía instale en su vehículo una caja negra que evalúa sus hábitos al volante. Las aseguradoras de salud o vida, por ejemplo, preguntan en sus cuestionarios las características y hábitos de sus asegurados y excluyen o incrementan el precio a aquellas personas con hábitos poco saludables, como el tabaco o el consumo excesivo de alcohol, o a aquellos que practican actividades o deportes que puedan suponer una elevación del riesgo.

La diferencia, a juzgar por la indignación de algunos consumidores, parece estar cuando se pasa de una información declarativa – el cliente declarando sobre sus hábitos, costumbres o factores que puedan afectar al riesgo – a una información retransmitida en tiempo real mediante un aparato conectado a internet y directamente a los ficheros de la compañía. Mientras en el primer caso, el usuario se siente dueño de sus datos y simplemente, salvo en el caso de que le demanden pruebas, análisis o diagnósticos, tiene cierta potestad para tomar la decisión de declarar o no una información determinada, en el segundo, esa información pasa sin prácticamente control por su parte de manera directa a la compañía, que puede tomar las decisiones oportunas en función de lo que esa información le revele acerca del posible riesgo implicado en la operación.

¿Debe la póliza dental de una persona con malos hábitos de higiene bucodental ser más cara que la de una persona con hábitos impolutos? Dado que los cálculos de una aseguradora se llevan a cabo sobre la totalidad de su cartera, cabe argumentar que si una aseguradora consigue tener en esa cartera a un número más elevado de clientes con buenos hábitos, podría obtener un beneficio superior y, por tanto, sería susceptible de ofrecer mejores precios – si tomase, lógicamente, la opción de trasladar esos ahorros al cliente final – que si se viese obligada a incurrir en muchos más gastos por tener muchos asegurados con malos hábitos. Desde el punto de vista del cliente, cuantos mejor sea la calidad media de la cartera, mejores precios podría aspirar a obtener, lo que permitiría a la aseguradora ser más competitiva si consigue mantener esa calidad. En una situación así, los clientes que decidiesen mantener unos hábitos de higiene malos, se verían obligados a incurrir en un gasto superior o a buscar aseguradoras que estuviesen dispuestas a aceptar un riesgo mayor.

En realidad, es exactamente lo que desde hace muchos años ocurre con otros ramos del seguro como el automóvil, y que en los últimos tiempos se procura evaluar de una manera cada vez más fehaciente recurriendo a esas cajas negras, sensores, apps, etc. En el caso de la salud, se está detectando un incremento cada vez mayor en el número de compañías que ofrecen a sus trabajadores el acceso a tests genéticos, algo que, según algunos, pone en manos del trabajador una información que no necesariamente está preparado para aceptar y es susceptible de generar incertidumbre, preocupación o incluso toma de decisiones no completamente racionales, como extirparse determinados órganos en función de una supuesta propensión a un carcinoma que no tendría necesariamente que expresarse y para cuyo riesgo, posiblemente, sería más que suficiente generar una rutina de monitorización periódica adecuada. Por otro lado, tener a un trabajador con riesgos sensiblemente incrementados podría, hipotéticamente, conllevar un aumento en el precio de la póliza colectiva de salud que las compañías ofrecen a sus empleados, lo que sería susceptible de provocar discriminación, en contra de lo que establece la Genetic Information Nondiscrimination Act (GINA) promulgada en 2008.

Resulta fácil imaginar otros tipos de usos: ¿podría beneficiarme de un seguro de hogar en mejores condiciones si decidiese compartir los datos generados por determinados dispositivos en mi hogar que son susceptibles de evitar, por ejemplo, una inundación o un incendio? ¿O si comparto los datos de mi alarma, que demuestran que soy muy riguroso en su uso y, por tanto, reducen sensiblemente la probabilidad de un robo? El uso de pulseras monitorizadoras de la actividad física en entornos corporativos, por ejemplo, sería un caso similar, pero con algunos detalles adicionales: toda compañía está, en principio, interesada en tener empleados más sanos y con hábitos de ejercicio más saludables. Pero cuando ese interés se traduce, además, en mejores precios en la póliza de salud corporativa, la cuestión podría, hipotéticamente, dar lugar a discriminación en aquellos empleados que no mantienen esos hábitos saludables, dado que supondrían un empeoramiento neto de la cartera y, por tanto, un riesgo superior.

El negocio asegurador siempre ha consistido en llevar a cabo la estimación de un riesgo y ofrecer un contrato que recoja la eventualidad de que ese riesgo se produzca, contrato tasado en función de la probabilidad que la compañía le asigna. Los baremos que tradicionalmente se aplican en la mayoría de los ramos del seguro son simples indicaciones en función de parámetros que no afectan demasiado a la privacidad, como la edad, el sexo o algunas circunstancias evaluadas en función de cuestionarios. En ese sentido, las aseguradoras llevan a cabo su trabajo en un entorno de incertidumbre, aseguran relativamente a ciegas, y confían en que esos parámetros les permitan aproximar esa probabilidad de riesgo. En plena era de la internet de las cosas, la lógica apunta a que las aseguradoras intenten cada vez tener la mayor información posible sobre los riesgos que aseguran. ¿Es esto compatible con la idea de privacidad que tienen sus clientes? ¿Debe serlo? ¿Quieren los clientes que lo sea o prefieren, supuestamente, acceder a beneficios – o a precios más elevados – en función de las circunstancias que revelen esos dispositivos? ¿Vamos hacia un entorno cada vez más controlado, en el que la mayoría de los riesgos puedan ser detectados de manera inmediata y eventualmente afecten a lo que pagamos por nuestros seguros o a otro tipo de elementos, potencialmente incluyendo el desarrollo de un modelo de salud cada vez más basada en la prevención? ¿Cuál es la sensibilidad del cliente medio a la hora de compartir información con su aseguradora?

 

 

 

This article was also published in English at Forbes, “How much should insurance companies know about the things they insure?

 

25 comentarios

  • #001
    JJ - 16 abril 2018 - 16:53

    Supongo que ninguna empresa privada o del estado tiene el derecho de robar ni de obligar a sus clientes a entregar sus datos personales (más allá de los estrictamente necesarios o imprescindibles). Quizás nos hemos acostumbrado a que los datos de nuestras vidas se roben y comercialicen alegremente y para beneficio de unos pocos (cualquier excusa sobra), pero esto debería cambiar en la medida en que nos vamos haciendo conscientes..

    Otra cosa, creo, es preguntarnos si tenemos el derecho como clientes o usuarios de un servicio a “prostituir” nuestros datos, a entregarlos a cambio de dinero, o de un trato de favor, descuento, ahorro, o condiciones mas favorables…

    En principio, me parece que esta forma de “prostitución” debería ser legal en la mayoría de los casos, siempre y cuando no afecte a terceros, comenzando por nuestros propios hijos (a menos que sean mayores de edad y den su consentimiento).

    Sobre el negocio del seguro, decir que es bastante peculiar. Dejo un enlace (un poco antiguo, pero da igual) sobre las 10 aseguradoras más grandes del mundo.

    Es interesante ver en estas empresas la relación entre capitalización bursátil, ingresos y beneficio neto. Se observa aquí que no es raro que los ingresos sean similares o mayores que la capitalización. Y que el beneficio neto sea bastante menor de lo que podamos imaginar (o tienen muchos gastos o declaran menos de lo que de verdad ganan).

    link

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  • #002
    Gorki - 16 abril 2018 - 17:14

    Vuelvo a lo que dije en su momento sobre los seguros médicos pagados por las empresas, Comprendo que una empresa con miles de empleados. puede conseguir mejores precios que un particular, pero creo conveniente que la oferta de ese seguro sea libre, que el empleado que quiera acopte esa, o que busque la que quiera. y que en el sueldo te resten o no, el importe del seguro segun lo aceptes o no, siendo en cualquier caso tu el que suscribes la póliza.

    Aparte de notivos como el que cuentas, ,cada uno es libre de considerar inadecuada una compañía de seguros y además hay el riesgo de que al cambiar de empresa pierdas el seguro que tenías y por edad, no puedas encontrar otro, algo que por ejemplo les ha pasado a muchos con las jubilaciónes anticipadas..

    Por ello considero. que debes cobrar lo suficiente para poderte pagar un seguro médico, si lo consideras conveniente, pero no que la empresa en la que trabajas te obligue a tomar uno en concreto-
    .

    Responder
  • #003
    Gorki - 16 abril 2018 - 17:17

    Suponiendo que Compañía de Seguros con la que tengo contratada una p
    óliza me quisiera aplicar algo de ese tipo, yo lo considerar
    ia como un cambio sustancial y unilateral q de un contrato suscrito libremente por ambas partes, y no lo aceptaría, pues es un cambio no pactado previamente. ..

    Responder
  • #004
    menestro - 16 abril 2018 - 18:45

    Las compañías no venden ni comparten datos de salud con otras empresas porque está explícitamente prohibido por la ley de protección de datos, mucho menos aún información de carácter médico, exactamente igual que no se permite “robar” el saldo de una cuenta, ni compartirlo con otros. Se presupone.

    Según la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre.

    “Datos de carácter personal relacionados con la salud: las informaciones concernientes a la salud pasada, presente y futura, física o mental, de un individuo. En particular, se consideran datos relacionados con la salud de las personas los referidos a su porcentaje de discapacidad y a su información genética.”

    En el caso de los datos sobre salud, tienen un tratamiento aún mucho más riguroso y por ley, una compañía aseguradora no puede recabar los mismos para conceder una póliza, más de allá del cuestionario de salud previo a la concesión de la misma, o en caso de disputa, los peritajes de otras compañías.

    La única compañía de seguros de automóvil que utiliza una App como “caja negra” en el vehículo y como oferta, no de forma obligatoria, es Aviva en el Reino unido. Ha sido noticia por fallos clamorosos, como subir una póliza de £96 al mes a £1,107 sin motivo aparente (£11,542 al año. Más que un coche nuevo)

    Normalmente, no se puede elevar la anécdota a categoría y norma general. Una flor no hace primavera.

    Pero si alguien se rebaja la póliza, encendiendo el cepillo de dientes que no usa tres veces al día, usando otro diferente, pues vale. No parece que se pueda obligar a nadie a usar un cepillo de dientes o un modelo de coche determinado.

    Los accidentes son accidentes, no se pueden predecir, ni se puede restringir las libertades o derechos básicos a cambio de un beneficio económico. Nadie sensato espera que se vulneren los derechos de las personas solo para usar una App.

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    • Enrique Dans - 16 abril 2018 - 19:00

      No, no es solo Aviva, son como 40 compañías con ofertas similares.. Como puedes ver en este artículo del Financial Times,

      There are 40 telematics-based insurance propositions in the UK market, which is on a par with the US.

      Responder
      • menestro - 16 abril 2018 - 19:29

        “There are 40 telematics-based insurance propositions in the UK market, which is on a par with the US.”

        No son propiamente de compañías de seguros, sino comparadores independientes. Algunas son para ofrecer coberturas de solo una hora en coches alquilados.

        La mayoría son pruebas de conducción opcionales – 200 millas – sobre las que se determina un rating y se ofrece una oferta de seguros.

        Se utilizan para rebajar la póliza de los conductores jóvenes, que suelen ser más elevadas de partida. Como la letra “E”.

        Las leyes sobre protección de datos y seguros se aplica de la misma forma, y no sería posible transferir datos entre diferentes aseguradoras.

        No tiene mucho futuro usar una telemetría diferente de la propia del vehículo, mucho menos desde la app de un teléfono. La disputa estaría asegurada en caso de accidente.

        Además del coste de la instalación, el dispositivo adicional, protección de datos, homologación, etc.

        Responder
      • Rosendo Hernández - 17 abril 2018 - 00:31

        Así es: ni Aviva es la única compañía ni hay que irse a Reino Unido o a EEUU para encontrarlas. En España, las pioneras fueron MAPFRE y Generali con YCAR (https://www.mapfre.es/seguros/particulares/coche/seguros-de-coche-para-jovenes/ycar-terceros-basico/) y “Pago Como Conduzco” (https://www.generali.es/seguros-particulares/auto-pago-como-conduzco). Incluso una correduría basa su negocio en esta tecnología: Next Seguros (http://nextauto.es/). Pero el referente mundial es Octo Telematics, que aspira a convertir sus soluciones en la pieza clave de los seguros UBI o PAYD, con las aseguradoras (https://future.inese.es/la-telematica-y-el-seguro-de-autos-en-espana-un-futuro-por-descubrir/) o sin ellas (http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/9020814/03/18/Octo-Telematics-se-asocia-con-RCI-Bank-and-Services-para-suministrar-analisis-de-datos-telematicos-mundiales-para-vehiculos.html#)

        Responder
  • #008
    Xaquin - 16 abril 2018 - 18:51

    Tengo claro que la población civil de Siria no se merece un bombardeo, por muy cretinos que sean sus gobernantes. De una forma paralela, no veo porque deben pagar lo mismo los asegurados que cumplen las normas con los que no las cumplen (por ejemplo fumadores).

    El problema de conseguir los datos es peliagudo, pero o avanzamos con la tecnología o nos quedamos atrás. ¿Acaso cuando un poli te ve cometiendo un delito no está recabando un dato básico para tu vida?

    Conviene acostumbrarse más a las cámaras y al trasiego de información. El problema no está en la toma de datos, está en la mente dictatorial que quiera usar eses datos para impedir la expresión de tu libertad. No me asustan las asuguradoras dentales (aunque sean USA), me asustan las “aseguradoras” gubernamentales (y para, que tanto proliferan, por supuesto). Las agencias gubernamentales de los Putin (como la Brigada Pólitico Socila del franquismo) no necesitan pedirte datos.

    Responder
    • JJ - 16 abril 2018 - 19:47

      ‘¿Acaso cuando un poli te ve cometiendo un delito no está recabando un dato básico para tu vida?’

      No se puede entregar a cualquier empresa el derecho a actuar como la policía. Ni tampoco presuponer que el cliente o usuario de un servicio es un delincuente.

      Además, no es igual, ni debería ser igual, la forma de actuar de las policías en las democracias que en los regímenes autoritarios.

      Sobre el “robo” de datos personales por parte de aseguradoras u otras empresas, entiendo que puede existir sin necesidad de que la empresa que lo hace venda esos datos que ha obtenido. Basta con que se apropie de ellos sin autorización o mediante argucias, apelando a la indefensión o ingenuidad del usuario. Naturalmenre, por lo general este “robo” no es desinteresado. Y se comete utilizando excusas que supuestamente lo justifican.

      Responder
  • #010
    Manuel - 16 abril 2018 - 19:55

    “Hay cosas que tendrían que ser públicas, como la sanidad o la educación” (Mdt).

    200% de acuerdo

    Responder
  • #011
    Jose Miguel - 16 abril 2018 - 20:40

    Hace entre 6 y 8 años, no puedo precisarlo, en éste mismo blog discutimos varias veces sobre la conveniencia de dar nuestros datos a las empresas al hacer uso de la red. Recuerdo que había gente a la que no le importaba, bien porque no usaban su nombre real (entre ellos Gorki creo recordar), bien porque “ellos no tenían nada que ocultar” y en consecuencia poco les importaba que alguien pudiera coleccionar sus datos, según ellos eran inservibles.
    Parece que la preocupación por aquel entonces era que se fueran a divulgar esos datos con nombre y apellidos (o cualquier otra forma de identificación).

    El tiempo ha pasado y ya parece claro que ese no era el problema, sino que se usan colectivamente para:

    -Hacer negocio.
    -Manipular (dirigir noticias falsas a determinados grupos de opinión).
    -Presionar para conseguir más datos (caso que nos ocupa, dar visos de normalidad en el hecho de proporcionar datos muy personales).
    -Próximamente, si no está sucediendo ya, utilizar esos datos para restringir las libertades y anticiparse a movimientos sociales, tras analizar las tendencias de la población.

    Como digo han pasado sólo unos cuantos años y espero que ésta gente a la que entonces no le importaba facilitarlos, tenga ahora claro cual era el peligro y el objetivo. El peligro es el uso de los datos como colectivo social, no individualmente.

    Responder
    • Gorki - 16 abril 2018 - 21:45

      Puesto que me nombras, no te importará que pùntualice lo que dices- A mi SI ME IMPORTA que se utilicen datos referentes a mi persona, Lo que creo, es que poner barreras para proteger tu intimidad, es absolutamente inútil.

      Salvo que te retires a un refugio monacal, dejas rastros de tu paso por todos lados. El teléfono móvil, Internet, Pâgos con Tarjeta, Cámaras lectoras de matrículasasociadas a las compras del Hipermercado.,………

      Tratar de evitar que no obtengan tus datos es como tratar de evitar que se escape el agua de un cesto de mimbre tapando los agujeros con los dedos.

      ¿Que se puede hacer? A mi juicio, aprovechar que los recolectores de datos son insaciables, y atiborrarles de datos falsos, con la esperanza que entre tanto dato falso, pasen desapercibidos los auténticos.

      Responder
      • Jose Miguel - 16 abril 2018 - 22:19

        En absoluto me importa, es más te agradezco que respondas. Tienes mucha razón, dejamos nuestro rastro por donde vamos. El problema es que lo consentimos, y lo vemos normal, en todas esas circunstancias que dices. Y si, si no le damos al acepto no tenemos VISA, ni tarjeta del HIPERCOR, ni móvil.
        Por otro lado, no creo que inundar tu perfil con datos falsos sirva de mucho. Deberías dedicar tu vida a ello y me temo que el 90% de tu vida eres tu.

        Responder
        • Gorki - 17 abril 2018 - 11:38

          Mi idea es hacertlo con métodos automaticos, como los bots.: solo tienes que poner de acuerdo a un grupo de personas para que los bots, de todos conversen entre ellos en Facebook, Twitter Gemail, busquen en Google. Lo mas complicado es engañar al móvil pero no creo que sea dificil que transmita datos falsos de GPS-

          Responder
  • #015
    Krigan - 16 abril 2018 - 21:32

    En un mundo en el que no existen los riesgos desconocidos, ¿tiene sentido el negocio de las aseguradoras? Si es cosa segura que voy a contraer cáncer, ninguna aseguradora va a querer asegurarme contra esa enfermedad. Y si la probabilidad de que lo contraiga es del 90%, entonces la prima sería tan alta que no tendría sentido que contratase un seguro así.

    Las aseguradoras basan su negocio en la incertidumbre. Si esta desaparece, o casi, ¿para qué quiero estar asegurado?

    Responder
    • Jose Miguel - 16 abril 2018 - 21:52

      Si consiguen delimitar el alto riesgo y hacerles sostener los gastos con altas primas, pueden ofrecer un producto baratísimo al resto de la gente, incrementando cartera prácticamente sin riesgo. Dinero a la busaca.

      Responder
    • Gorki - 16 abril 2018 - 21:59

      Eso ya ocurre ahora, a quien le detectan un fuerte riesgo de enfermedad grave no le aseguran. Posiblemente en el futuro esa detección sea mas precisa que en el presente. y muchos que hoy aceptan mañana no los acepten p los pongan una póliza muy alta..

      Pero supón, como es lo más probable, que tu eres una persona razonablemente sana y sin riesgos, por lo que muy probablemente te mueras a una edad avanzada. Eso no quita que mañana te atropelle un coche, o que te caiga una teja en la cabeza, Son riesgos que ningún análisis clínico puede detectar. pero estadísticamente tiene un valor, Para eso es para lo que te aseguras y ese es el riesgo que quiere correr el seguro.

      Responder
      • Jose Miguel - 16 abril 2018 - 22:33

        Por supuesto ese riesgo existe, pero a cuantas personas conoces que les haya pasado eso? Es un riesgo perfectamente asumible por una aseguradora que tiene sus gastos cubiertos por los de alto riesgo. Los de bajo o cero riesgo son beneficio, pero no seguro, claro. Digamos muy, muy probable.
        Como ha dicho Krigan si no hay incertidumbre, sino certeza, no hay aseguradoras, sino prestamistas para que pagues en el futuro.

        Responder
        • Jose Miguel - 16 abril 2018 - 22:38

          Perdón, quería decir que no hay aseguradoras sino entidades de ahorro que pagarán por tu desgracia en el futuro. Tipo plan de pensiones, Llámalo plan de desgracia,

          Responder
  • #020
    Matt - 17 abril 2018 - 01:09

    ¡Orwell, que corto te quedaste!

    Responder
  • #021
    Luis Hernández - 17 abril 2018 - 10:14

    Independientemente de la pérdida o no de privacidad (que depende mucho del tratamiento que se vaya a dar a la información), hay un valor intrínsico y potencialmente beneficioso en toda toma de datos: una mejor comprensión de aquello que se mide.

    Pongamos por caso el cepillado de dientes:
    ¿Y si la aseguradora utilizara esos datos para recomendar a sus asegurados la mejor forma de cepillarse los dientes, o el tiempo óptimo de cepillado, o la dureza ideal del cepillo, o el tiempo que debe transcurrir desde que comes hasta que te cepillas, o la composición de la pasta de dientes de acuerdo a tus particularidades dentales…?

    Las conclusiones que pueden sacarse mediante el análisis de cuantos más datos mejor son inimaginables. En realidad los estudios científicos de salud se han basado siempre en muestras muy limitadas y ahora es cuando empieza a ser posible utilizar datos masivos que, además, pueden ser analizados mediante inteligencia artificial.
    El quid de la cuestión está, en mi opinión, en la utilización que se hace de los datos pero, con el tratamiento adecuado, no me cabe duda que “donar datos” podría llegar a salvar tantas o más vidas que donar órganos.

    Responder
    • Enrique Dans - 17 abril 2018 - 10:35

      Sin duda, ese es el enfoque de Apple, y le ha funcionado fenomenal: decenas de miles de personas apuntadas a su Health Kit y participando en pruebas con equipos médicos mediante apps de todo tipo, desde soplando al sensor como forma de aproximar una métrica de espirometría, hasta tocando la pantalla para testar coordinación, hay de todo. Y por supuesto, es susceptible de incrementar sensiblemente la fidelización del usuario con sus productos.

      Responder
    • JJ - 17 abril 2018 - 13:30

      Está muy bien donar. Donar tu sangre, tus órganos o tu cuerpo a la ciencia (después de muerto), donar dinero o tu tiempo a instituciones benéficas serias…

      Pero donar a empresas comerciales que, aunque pueda haber alguna excepción, en general, solo buscan su rentabilidad no tiene tanto sentido.

      Otra cosa es el derecho que el cliente tiene, como he dicho mas arriba, a “prostituir” sus datos entregándolos a cambio de dinero u otros beneficios materiales.

      Además, una aseguradora no es quien para afirmar que su interés es mejorar la salud dental de sus clientes, porque lo más probable es que solo sea una excusa para robar tus datos personales con otros fines.

      Diferente podría ser, aunque habría que verlo, si quien pidiese tus datos fuese una institución odontológica sin fines de lucro

      Tal vez estamos idealizando a las empresas, sobre todo a las tecnológicos porque, además de intentar forrarse maravillosamente suelen decir que “quieren cambiar el mundo”. Y algunas lo estarán cambiando para bien, pero otras para mal y estas últimas, en su codicia ciega, sin comprender lo que están haciendo ni sus implicancias fururas.

      Partamos de la base de que nos han engañado hablando de “minería” de datos cuando no se trata de ningún mineral extraíble sino de información de las vidas de los seres humanos.

      Responder
  • #024
    Jose Miguel - 17 abril 2018 - 10:34

    En una gran cadena de superficies comerciales de este país (cuyo logo es un triangulito) recientemente han lanzado un seguro de salud que incluye una smartband conectada via smartphone para “animarte” a realizar al menos 10000 pasos al día. Esto lo venden como una forma de premiarte: si mantienes la regularidad, te obsequian con tarjetas de regalo para utilizar en sus establecimientos.
    Por mucho que sea una forma de animarte a mejorar los hábitos saludables, al final, también puede ser un filtro para decidir si en próximos años te suben la prima o directamente deciden rescindirte el contrato por no resultar su “cliente tipo” perfecto.
    Hay otros casos como el de las aseguradoras de vehículos que te realizan un importante descuento si accedes a instalar un localizador en tu vehículo. Por un lado en caso de robo, los cacos probablemente saben mejor que yo y que la aseguradora como anular este dispositivo, por otro, la compañia podría penalizarme con subidas de prima al considerar que las zonas por las que conduzco (o a la velocidad que lo pueda hacer) les parecen demasiado arriesgadas.

    Me parece preocupante este tipo de acciones

    Responder
  • #025
    Gabriel Andres - 17 abril 2018 - 17:15

    No solo eso se puede ver con lo que pasa en facebook de no asegurar los datos de todos los clientes.

    https://www.calculadoralaboral.com.co/

    Responder

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