Distribuido vs. centralizado

IMAGE: lkeskinen . 123RFInteresante artículo de Farhad Manjoo en New York Times titulado Clearing out the app stores: government censorship made easier, en el que expone los recientes casos de la retirada de la app de LinkedIn en Rusia y de la eliminación de la app del propio New York Times por parte del gobierno chino y los analiza como una tendencia peligrosa: la centralización de la web llevada a cabo por Apple y Google en torno a sus tiendas de aplicaciones ha provocado que ahora, los gobiernos puedan ejercer la censura y controlar el flujo de información en la web de una manera mucho más sencilla y directa.

Internet nació como red completamente distribuida, y con ese nivel de distribución planteado precisamente como su gran ventaja: la red podía seguir funcionando aunque partes de la misma no estuviesen operativas, porque el protocolo podía redirigir los paquetes a través de otras rutas hasta su destino.  Las tiendas de aplicaciones han jugado un papel fundamental en el ciclo de adopción y popularización de internet en la plataforma smartphone e indudablemente, ese factor ha resultado fundamental sobre todo en la expansión en países en vías de desarrollo, pero al tiempo, la deriva competitiva ha dado lugar a una concentración en un duopolio que resulta muy fácil de controlar.

Los intentos de controlar internet por parte de los gobiernos no son algo en absoluto novedoso: el gobierno chino lleva años entregado al desarrollo de férreos sistemas de control que combinan tecnología y control social, y Rusia no se queda, en ese sentido, demasiado atrás. Pero las medidas de control que en la web generan auténticos juegos del gato y el ratón y que, en realidad, resulta muy difícil consolidar de manera completa – un usuario suficientemente interesado y con las herramientas adecuadas siempre puede acceder a la información que desee – se convierten en mucho más sencillas cuando hablamos del ecosistema móvil, porque basta con presionar o requerir legalmente a Apple o a Google para que eliminen de la App Store o del Play Market la disponibilidad de la app que se desea controlar, para obtener una respuesta rápida y efectiva. Por supuesto, un usuario podría en último término intentar acceder a LinkedIn o al New York Times a través de la web, o hipotéticamente podría incluso descargarse e instalarse la app sin pasar por la tienda de aplicaciones, pero en más que posible que en el entorno smartphone estemos hablando ya de habilidades que, por lo general, escapan al usuario medio.

En muchos sentidos, la internet que conocimos y vimos crecer en la que no había prácticamente sitios únicos en los que ejercer control ha evolucionado para convertirse en un entorno en el que basta con estrangular un par de puntos, con presionar a una compañía o con bloquear un recurso para lograr el objetivo de eliminar su disponibilidad para la mayoría de los usuarios de un país. Para las compañías, obligadas a respetar la legislación de cada país y las decisiones legislativas de sus gobiernos, las decisiones no son necesariamente inapelables, pero en determinados entornos políticos, sí pueden generar riesgos importantes, desde represalias directas a directivos, hasta incluso la prohibición de acceder a la totalidad de la tienda de apps. Para una compañía como Apple en China o como Google en Rusia, inmersas en batallas competitivas importantes, la idea de dejar de estar disponible y, por tanto, de convertir los terminales de su sistema en prácticamente inservibles parece una posibilidad suficientemente aterradora como para motivar que no intenten apelar estas decisiones, y simplemente acepten los bloqueos como parte del coste de hacer negocios en ese país. En el fondo, es tan sencillo como aceptar que aún quedan muchos gobiernos que consideran que tienen el deber, la obligación o la posibilidad de controlar la información, los productos o los servicios a los que sus ciudadanos pueden tener acceso, por mucho que, teóricamente al menos, vivamos en una era de la información y esta no entienda de fronteras físicas.

Volver a leer los dos libros que en su momento tuve la oportunidad de prologar en sus ediciones españolas, “No sin nuestro consentimiento” y “Cypherpunks” puede ayudar a entender muchos de los elementos de esta dinámica. En muchos sentidos, la centralización progresiva de la web se ha convertido en un coste de su popularización y crecimiento. Es importante entenderlo y, sobre todo, es importante entender lo que hemos perdido y lo que podríamos llegar a perder si la tendencia continuase.

 

 

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11 comentarios

  • #001
    Gorki - 19 enero 2017 - 13:46

    Desde que tengo uso de razón informática, (desde los años 70), he vivido en un constante movimiento pendular entre la informática centralizada y la informática descentralizada, Mainframes con pantallas tontas vs ordenadores departamentales, Ordenadores departamentales vs PC como terminal, programas cliente/servidor Vs programas residentes en el pc, todo en la nube vs todo en los Pc,…
    La razón siempre fue la misma, es mucho mas sencillo controlar lo que esta centralizado, que lo que está disperso, pero lo centralizado, esclerotiza las institucviones, mientras que la dispersión favorece la iniciativa privada y aprovechar pequeños nichos.

    Como bien dices, Internet se invento para que todos los nodos tuviera las mismas jerarquía, (perfecta descentralización), teóricamente cualquier nodo puede emitir y recibir en igualdad a los demás y asi fue en un principìo todas las universidades tenían su servidor web y todas emitían y recibían en las mismas condiciones, Pronto se vio ventaja en que los individuos se conectaran a un servidor web, via teléfono, y aparecieron dos jerarquías, los proveedores de servicio y los usuarios. Como decia Orwell· “todos somos iguales pero unos más iguales que otros”

    Pronto ermpezo la lucha y donde había al `principìo muchos proveedores terminaron sólo quedando las viejas compañías de teléfono. Y con la concetración la censura, era muy facil controlar solo a 5 o 6 empresas y salio la “Ley Sinde” y la “Ley Mordaza” que actúa en todos los países, aunque en unos con mas fuerza que en otros.

    Solución, como en cierta medida aun todos podemos emitir y recibir , cifremos todas nuestras comunicaciones, si ciframos hasta lo mas simple, aunque solo necesiten una décima de segundo para descifrarlo, no tendrán nunca equipos suficientes para hacerlo. ¿Como frenar los ficjheros que forman un App, si todos los ficheros vienen cifrados y no se lo que tienen dentro.

    El problema a resolver es como nos comunicamos los desconocidos las cifras entre nosotros para poder descifrar las comunicaciones que recibimos Por ejemplo como desciftramos este blog si viene cifrado. El problema es que si dejamos la labor de cifrar a nuestros proveedores, como ocurre ahora con las paginas https, pues siguen siendo pocos y seguirá siendo muy fácil controlar la red.

    • José Enrique - 19 enero 2017 - 23:50

      .onion

      Pero nadie tragaría con la indescriptible lentitud de esa cosa… ni los herederos del modem telefónico

    • Krigan - 20 enero 2017 - 11:01

      Si por proveedor te refieres al ISP, las páginas https no las cifra el ISP, sino el servidor con su clave privada, y las descifra el cliente (es decir, tu navegador) usando la clave pública del servidor.

      Dado que este blog es una web https, tu ISP no sabe qué información intercambias con él.

  • #004
    isangi - 19 enero 2017 - 14:21

    Hace tiempo que vengo diciendo, así como idea un poco loca y sin saber como materializarla, que, puesto que ya no podemos cambiar el internet actual, los “FRIKIES” deberiamos crear un nuevo internet diferente, encriptado por defecto y descentralizado de verdad y no necesariamente enfocado al negocio, sino más bien todo lo contrario…

  • #005
    menestro - 19 enero 2017 - 15:06

    Todos los dispositivos móviles pueden cambiar la región de su tienda de aplicaciones, a la del país que se prefiera, desde los mismos ajustes de la App store.

    Igual, que se puede evitar cualquier bloqueo regional desde diferentes pasarelas de acceso, (VPN, etc.) Creo que tú usas WiTopia ;-) (Al menos la usabas en 2010)

    En general, estas restricciones son gestos políticos de cara a la galería, intentos de reforzar el sentimiento de autoridad y control sobre los ciudadanos, y de preservar el estatus del regulador.

    Es un acto deliberado de comunicación; por ejemplo, rechazando a un diario con una línea editorial crítica, como NYTimes y no tanto, el pretender limitar el acceso de forma eficaz, sino de vetarlo políticamente.

    Es un acto de intimidación e imposición de ‘limites invisibles’ como la ‘Ley mordaza’ aquí, o la ‘Investigatory Powers Bill’ de Theresa May en UK.

    Es una forma de crear cierta inseguridad jurídica, que limite el alcance de un medio de comunicación, como cauce del disentimiento social . Aunque no sea efectiva o ajustada a derecho, impide que se propague la disconformidad o la crítica, sembrando esa incertidumbre legal.

    Lo mismo que sucedía aquí, con la famosa ‘Dicta blanda’.

    Si desconoces o existe incertidumbre acerca de donde está el límite, el ámbito para ejercer una libertad, se estrecha.

    Es la política de líneas invisibles. Muy Gobbeliano, sí.


    (Si estamos hablando avances tecnológicos en Internet, entonces ya es otro tema. ;-) )

  • #006
    Krigan - 19 enero 2017 - 16:26

    Todo móvil sigue incluyendo un navegador, y todo el mundo sabe usarlo. Si la censura va a consistir solo en esto, en que te retiren la app, poco futuro le veo a la censura.

    Por otro lado, China ha practicado desde siempre la censura a secas, pura y dura, a todos los niveles. Y Rusia… nunca se ha librado del todo de la vena autoritaria de los zares blancos y rojos.

    Así es que no compro la tesis de Farhad Manjoo. En Android incluso existe la casilla de permitir instalar apps desde cualquier sitio (incluso desde el “disco duro” del móvil, un apk que hayas previamente descargado). Y los que compran Apple, ya saben de antemano que viven en un jardín vallado.

    Me gustaría ver un poco de porno en el móvil. ¿Alguna app en la Play Store? No, Google nunca lo ha permitido (Apple tampoco, que yo sepa). Pero por web, ningún problema.

    • Gorki - 19 enero 2017 - 16:41

      Quiza no tu , pero el 99% de las personas solo ven lo que su proveedor de Internet permite que vean, y solo hay un puñado de proveedores.

      • Krigan - 19 enero 2017 - 17:33

        Sí, yo también le veo más peligro por el lado de los ISPs, y por eso es importante que la ley proteja la neutralidad de red.

        • Gorki - 19 enero 2017 - 20:39

          Estamos hablando que un gobierno que “aconseja” a un ISP que determinados contenidos no fluyan por la red. Me parece que con neutralidad, o sin neutralidad, esos contenidos no pasarán. Neutralidad hay ahora y en China no pasan un montón de cosas y todos los gobiernos cuando lo consideran conveniente, manadan cerrar una zona del país a los teléfonos móviles.
          Mientras los proveedores se cuenten con los dedos de una mano y ademas todos deban obediencia al mismo gobierno, esto va a seguir siendo así.

          • Krigan - 19 enero 2017 - 22:04

            No, estamos hablando de que una app aparezca o no en la Play Store. Google no es un ISP. Y si el ISP, o un gobierno dándole órdenes a un ISP, hace que un destino determinado sea inaccesible (como China lleva décadas haciendo), entonces eso es una violación de la neutralidad de red. Si es el gobierno (o un juez) el que da la orden, te da lo mismo cuántos ISPs haya.

            Ahora bien, cuando hay interés, tampoco es tan difícil saltarse el bloqueo, lo ponga quien lo ponga. Cuando una actriz porno japonesa, muy popular en China, abrió su cuenta de Twitter, un enorme montón de varones chinos se saltaron el bloqueo. Lo mismo para The Pirate Bay, que ha sido bloqueado por orden judicial en un gran número de países, pero los habitantes de esos países simplemente se saltan el bloqueo.

            España es uno de esos países que bloquean TPB, pero la mayor parte de los españoles ni se han enterado… porque usan otras webs de torrents, o ni siquiera usan torrents, sino descarga directa o streaming.

            Y claro, si no puedes impedir que la gente se baje una peli de 2 gigas, ya me dirás a ver cómo impides que se baje un libro prohibido que no ocupa ni un mega.

            De verdad, la censura es algo condenado al fracaso en Internet. Nada que ver con tenerse que ir a Francia para poder ver “El último tango en París”.

  • #011
    Xaquín - 20 enero 2017 - 21:02

    Para mi está claro que la censura y centralización del poder, solo vale para especializar más la lucha contra ella/ello (incluido el pase de fronteras) y por tanto favorecer las mafias especializadas, que darán lugar a beneficios colaterales varios… los paganos, como siempre, a “verlas venir”… nada nuevo, por cierto, ya que se viene repitiendo en el blog bien de veces!

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