Telecomunicaciones y liberalismo

IMAGE: Mipan - 123RFUn artículo en The Guardian, Mobile phone companies have failed – it’s time to nationalize them viene a retomar para el caso del Reino Unido la postura que yo defendía en Expansión en el año 2010, cuando Australia propuso la construcción de su National Broadband Network como iniciativa gubernamental: que las redes de telecomunicaciones constituían un monopolio natural, y que la opción verdaderamente liberal que realmente servía mejor los intereses de los usuarios no era su gestión entre operadores en libre competencia, sino su gestión pública. Una postura que, en realidad, llevo barajando desde el año 2005.

La importancia de las redes de telecomunicaciones en la competitividad de un país es enorme: una red de telecomunicaciones bien desarrollada es fundamental a la hora de definir factores que van desde la igualdad de oportunidades hasta el nivel de desarrollo de iniciativas innovadoras y emprendedoras, con todo lo que ello conlleva. Y si bien la gestión pública ha sido pocas veces la más eficiente, parece claro que la gestión privada en régimen de competencia abierta lo ha sido, en este caso, menos aún, generando un escenario en el que los incentivos a la inversión son cada vez menores: el papel del regulador, claramente, se ha convertido en una misión imposible: si no impone control al incumbente, éste anula toda posibilidad racional de competencia. Si lo hace, disminuye los incentivos de éste para la inversión. Mientras, la propia inversión en infraestructuras se muestra enormemente ineficiente por las duplicidades o multiplicidades en las que se incurre, y la imposición de una garantía de universalidad se convierte en una rémora de notable complejidad.

Pero además, la gestión privada amenaza una de las características fundamentales que definen a las redes tal y como las conocemos: su neutralidad. La neutralidad de la red se está convirtiendo en la auténtica prueba del nueve en lo que a gestión de las infraestructuras se refiere: si las compañías de telecomunicaciones reclaman que no son capaces de gestionar de manera rentable sus redes si mantienen su carácter neutral, es la evidencia clara de que no son quienes deben gestionarlas, y de que es el momento de cambiar de modelo. El análisis de los muchísimos comentarios recibidos por la FCC norteamericana tras el intento del ex-lobbista de la industria Tom Wheeler de cambiar la interpretación con respecto a la neutralidad de la red es más que claro: no existe una postura real de defensa de la no-neutralidad más allá de la caverna de las propias empresas de telecomunicaciones.

La otra prueba es el hecho de que las compañías de telecomunicaciones comanden las listas de quejas e insatisfacción de sus clientes en todos los países del mundo, prueba de que la gestión privatizada no ha sido capaz de dar lugar a una gestión verdaderamente eficiente. Salvo excepciones, las empresas de telecomunicaciones están muy lejos de ser un paradigma de modernidad y de vanguardia en la interpretación de la relación con el cliente.

¿Precauciones? La idea de unas infraestructuras de telecomunicaciones en manos públicas evocan todo tipo de temores sobre el control de las mismas, o peor, de lo que fluye por ellas. De hecho, el que Australia sea el país que encabeza este tipo de evolución hacia la re-nacionalización no deja de ser preocupante: hablamos de uno de los países que, en la órbita occidental, han sido pioneros en el desarrollo de filtros de contenido “para proteger a sus ciudadanos”, filtros que se han demostrado no solo completamente ineficientes, sino además, en muchos casos, arbitrarios y absurdos. El mayor peligro de una infraestructura de telecomunicaciones nacionalizada es precisamente ese: su posible uso como vehículo de censura y de adoctrinamiento. El mayor reto de un modelo nacionalizado sería, sin duda, defender la neutralidad de la red en ese mismo contexto, evitar la posible tentación del gobierno de turno de meter la mano en los contenidos que fluyen por las redes. Una tarea que, sin duda, tendría que estar sujeta a los correspondientes balances y contrabalances imprescindibles en estos casos, y cuyo buen funcionamiento es fundamental defender, una defensa que, por otro lado, podría seguramente aspirar a ser desarrollada de manera más eficiente en un ámbito pan-europeo.

¿Solucionaría algo poner las infraestructuras de telecomunicaciones y su desarrollo bajo la gestión de un organismo público que diese lugar a una infraestructura global, neutral y abierta a operadores que no poseen control sobre las mismas? De entrada, podría dar lugar a un modelo de competencia menos sesgado, en el que los factores que realmente llevan a la industria a avanzar estuviesen sometidos a una dinámica de competencia real, no mediatizada. Podría, por otro lado, asegurar que las reglas básicas de esa comunicación no se condicionan a intereses empresariales, sino al bien común. Además, se eliminarían ineficiencias y se garantizaría una universalidad en la prestación del servicio que hoy parece complejo obtener bajo intereses privados. Y obviamente, no todo sería bonito, pero los problemas potenciales parecen razonablemente evitables bajo una óptica de control adecuado.

La evolución en el tiempo del modelo de gestión de infraestructuras de telecomunicaciones nos está llevando a una clara paradoja: no siempre la opción más liberal es la que inicialmente parecía más liberal.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Telecom infrastructure: why the private sector isn’t always the most liberal option

24 comentarios

  • #001
    Gorki - 16 agosto 2014 - 11:10

    Quienes hemos vivido prácticamente toda nuestra vida con unas comunicaciones en régimen de monopolio estatal gestionado por Compañía Telefonica Nacional y Correos y solo en los últimos años hemos vivido el paso al fin del monopolio y la existencia de varias compañías de comunicaciones, (en precaria competencia) y la aparicióon de Courriers independientes, podemos asegurar que con todos los defectos que pueda tener la explotación privada, (que sin duda los tiene y muy grandes), es preferible este ultimo sistema que el monopolio estatal, que por falta de competencia termina dando mal servicio caro y que de una u otra forma permite la injerencia estatal en las comunicaciones.

    Hoy parece iposible que para conseguir una línea de teléfono tuvieras que esperar 6 años y que una vez que te la concedían, tuvieras que pagar el tendido de postes de teléfono desde la linea más próxima a tu casa hasta tu casa, cosa que en una casa de campo, suponía una barbaridad y yo lo he vivido ya hasta con el “reinado” de Solana, el último director del monopolio, con Felipe Gonzalez, o que para poner una conferencia desde mi pueblo Rueda (Valladolid) a Madrid tuvieras que esperar toda una mañana, o que hablar con Estados Unidos costrar el triple que si desde Estados Unidos, (donde no había monopolio), hablaban contigo, o que no te dejaran que pusieras un teléfono a tu gusto, o un fax, o un moden, pues las terminales también tenían que ser de Telefónica y en alquiler.

    Dios nos libre de los monopolios estatales. Para mi la caída de la URRS no me extraña, si pienso que TODAS las empresas eran estatales, lo único que ne llama la atención, es que tardaran tanto, si aquí todas las empresas hubieran sido del INI, el franquismo no habría durado ni un lustro.

    ,

  • #002
    Enrique Dans - 16 agosto 2014 - 11:42

    #001: No, la diferencia es que el cliente no tendría relación directa con ese monopolio estatal. El monopolio estatal se limitaría a gestionar las infraestructuras de manera neutra para que los operadores compitiesen sobre ellas tratando de crear los mejores y más atractivos servicios para los clientes. Competir en satisfacción del cliente, por ejemplo, sería fundamental, y no se contaminaría por factores como “mi servicio es intrínsecamente mejor que otros porque tengo más infraestructura”…

  • #003
    Alqvimista - 16 agosto 2014 - 12:08

    Exacto, la cuestión no es volver a un estado prestador de servicios sino a un estado prestador de infraestructuras, tal y como públicas son las carreteras, la red eléctrica, la red ferroviaria, etc. Y luego ya saldrán las empresas privadas a prestar servicios sobre esas redes públicas.

    Siempre me pareció un error que la privatización de las telecomunicaciones incluyera las propias infraestructuras para luego empezar a legislar torpemente sobre la obligación que tenían dichas compañías de compartirlas con otras empresas. Un error que se cometió en toda Europa.

  • #004
    jorge izquierdo - 16 agosto 2014 - 12:16

    En un país donde las telecomunicaciones están agrupadas en un mismo ministerio (turismo, industria, energía) y donde el proyecto curricular en educación es inexistente, algo como lo propuesto resulta una quimera. Ahora podemos constatar que España no perdió el tren de la revolución industrial por un miopía gubernamental más bien se trató de algo intencionado y programado, que España no saliese de las catacumbas de los latifundios.
    En un país moderno, las telecomunicaciones, especialmente Internet, deberían ser tratadas como bien publico pero España no es un país moderno ni quiere serlo.
    Eso sí, legislar se legislará para efectivamente filtrar contenidos (los que no haya filtrado previamente Google) y convertir a la Red en una caja tonta igual que la televisión.

  • #005
    Luján - 16 agosto 2014 - 13:08

    Enrique,

    Creo que tu idea es la misma que está implantada en el sector eléctrico, donde la infraestructura de transporte de alta tensión pertenece a Red Eléctrica de España, mientras que la de generación y la de entrega al domicilio pertenece a las compañías eléctricas.

    Así, las eléctricas no tienen que preocuparse del transporte de la electricidad, sino solo de (jugar con los precios) de dar servicio al cliente.

    No sé yo si el sistema es bueno del todo.

  • #006
    Garepubaro - 16 agosto 2014 - 13:23

    #001 eres uno de tantos que no se entera de que cuando esta bebiendo un refresco, estas dando dinero a Coca-Cola, “¿La Casera? española” hace años que compraron esa marca española y distribucion entre miles, eres uno de tantos que no se entera que cuando tomas una cerveza le mandas el dinero a Guinnes … por mucho que sepas hacer una limonada o una cerveza mas rica y mas barata eso no te servira de nada, la distribucion publicidad y demas otros tienen billones para apoderarse de ellas … dicese lo mismo de todos los mercados ya sea informatica, unas pocas multinacionales o automocion, si compras un Seat o una marca rusa estas engordando Wolksvagen que se hizo con todo eso igualmente … y lo mismo en todos los campos, en telecomunicaciones poca mejora se siente de cuando habia solo telefonica y el clavaso del internet y telefono español en una ilusioria “multitud de empresas distribuidoras” ja ja que basura que mentira tan facil de engañar a los monillos darle su avellana para que se crean que …, hace tiempo que el mercado NO EXISTE, es un oligopolio mas reforzado y controlado por alguna meta-multinacional en cada sector que lo que fue el estado sovietico, y es un PROBLEMAZO ( de primera magnitud y eliminar y seguir bloqueando toda posibilidad de avance de la civilizacion que es lo que esta pasando )tanto iluso que se creia que el mercado existe …

  • #007
    Julio - 16 agosto 2014 - 13:43

    Criticar a las compañias privadas por su falta de neutralidad y defender que el Estado “sí sería neutral”, como si el Estado fuera un ente sobrehumano con bondad y conocimientos infinitos y que lo hace todo bien, me parece, con todos los respetos, estar bastante alejado de la realidad del día a día de los Estados y de cómo se gestionan.

    Un saludo

  • #008
    Anónimo - 16 agosto 2014 - 13:47

    Tal y como comentas, el despliegue de una red mayorista de banda ancha podría ser una opción para mejora la cobertura de servicios de telecomunicaciones. Sin embargo, creo que hay opciones menos costosas y rápidas cómo favorecer el despliegue de las redes móviles de alta velocidad a nivel nacional.

    En mi opinión, el problema de infraestructuras en España se encuentra más en la red móvil que en la red fija. Actualmente cerca del 60% de los hogares en España están cubiertos con redes de cable de alta velocidad que ofrecen velocidades superiores a 100Mbps y cerca del 50% de los hogares estarán cubiertas por redes de fibra hasta el hogar al final del año. Esta cobertura es muy superior a la de países como UK, Francia, Alemania o Italia aunque aún por detrás de países nórdicos y Holanda.

    En mi opinión, la opción más rápida y menos costosa para llevar las redes de alta velocidad a las zonas aún no cubiertas (es decir, las menos rentables económicamente para los operadores privados) es el uso de servicios móviles 4G, en particular de la banda de 800MHz. El radio de la celda en esta banda es muy superior al actualmente utilizada por los operadores móviles para ofrecer servicios 4G, (1800MHz y 2.6GHz). Consequentemente la inversión necesaria para cubrir una mayor población es significativamente menor, lo que favorece el “business plan” de los operadores privados. Es España estas bandas fueron subastadas a los operadores móviles en 2011, pero aún no se pueden utilizar debido a que siguen siendo utilizadas por las televisiones. La liberación de estas bandas de frencuencias, junto con la más que probable subasta de las bandas de 700MHz favorecerá el acceso a servicios de alta velocidad en todo el país.

    Por todo ello, no creo que en España la solución sea crear una nueva red mayorista de telecomunicaciones gestionada de manera estatal. Esta red solo tendría sentido en aquellas zonas no cubiertas por los operadores privados, es decir zonas rurales, en las que la inversión asociada al despliegue de la infraestructura es muy grande y el retorno de la inversión bajo.

  • #009
    Observador - 16 agosto 2014 - 13:49

    nos está llevando a una clara paradoja: no siempre la opción más liberal es la que inicialmente parecía más liberal.

    Agosto 2014. Tampoco está tan mal, pero para alguien que enseña en una escuela de negocios llegar a esta conclusión debería haber costado mucho menos.

    Prepárate para que el imbécil y desinformado liberal medio español te llame comunista.

  • #010
    Alejandro - 16 agosto 2014 - 13:54

    En infraestructura movil puedo llegar a verlo… En la fija… No lo tengo claro. Tendría el estado capacidad, presupuesto y voluntad a la hora de crear dicha infraestructura? Cuanto estaría sujeto a decisiones locales a nivel de comunidad provincia y ayuntamiento? Porque ya se sabe… Seguro que cada comunidad querría su cacho y, al final, en vez de “una red única y grande” tendríamos 50 redes incompatibles gestionadas de forma independiente (véase educación, sanidad y resto)

  • #011
    acerswap - 16 agosto 2014 - 14:03

    Oye, Enrique, una duda. Has mencionado un articulo tuyo de 2010 y me has hecho preguntarme ¿que sistema usas para localizar datos entre todo lo que escribes? Tienes tu blog, tus columnas, tus entrevistas… supongo que no es facil organizarlo todo.

  • #012
    Krigan - 16 agosto 2014 - 14:31

    En este país el regulador se ha dedicado a hacer justo lo contrario: impedirle a los municipios que así lo deseaban el construir una red pública de acceso a Internet. Daba lo mismo que a un pueblo solo llegasen 3 megas de Telefónica a precio desmesurado, los habitantes de ese pueblo se lo tenían que comer porque la CMT le impedía al ayuntamento el montar la red pública. Al ayuntamiento de Madrid incluso se le impidió poner wifi gratis en los autobuses metropolitanos.

    Sin embargo, alguna iniciativa logró pasar la barrera de la CMT. Por ejemplo, la red pública Asturcón, que lleva ofreciendo en algunos municipios de Asturias conexiones FTTH de 100 megas desde años antes que las empresas privadas empezasen a ofrecerlas en cualquier sitio de España.

    Se da además la triste circunstancia de que luego las telecos te vienen con chulerías de que es muy caro invertir en redes de nueva generación, y de que no piensan hacerlo a no ser que se les permita maltratar a sus clientes rompiendo la neutralidad de red. Por un lado, se oponen a la creación de redes públicas, por el otro, intentan chantajearnos con la ampliación de sus redes privadas.

    Todos los que tenemos cierta edad hemos sufrido los desvaríos de un monopolio público como fue Telefónica. Sin embargo, no tiene porqué haber monopolio. Las redes públicas pueden coexistir de diversas maneras con las redes privadas. En Asturcón no es el Principado quien da la conexión, sino empresas como Adamo que aprovechan la infraestructura pública. En Burjasot (Valencia) el municipio actúa como un operador comercial, cobrando por la conexión, cosa que sí permite la CMT. Ya hemos dicho que en Madrid, si la hubieran dejado, la red pública daría conexión wifi gratis en los autobuses. Y si un pueblo es pequeño, y no le interesa a las telecos por su tamaño, ¿qué mal hay en que el ayuntamiento dé conexión gratis a alta velocidad?

    Media un abismo entre un monopolio público nacional, que lo abarcaba todo y te impedía incluso el comprar el modelo de teléfono que quisieras, y un ecosistema diverso de redes públicas y privadas (en plural ambas). Hemos pasado del monopolio público al casi igualmente dañino oligopolio privado, cuando lo que deberíamos hacer es fomentar la competencia de todas las redes, públicas y privadas.

    Porque Internet es precisamente una red compuesta de muchas redes, las cuales no tienen porqué ser privadas todas, en especial en la última milla que es donde las telecos más tienden al oligopolio. Ha habido una tiranía de lo público, está habiendo una tiranía de lo privado. Antes se impedía a los ciudadanos contratar servicios privados, ahora se les impide montar servicios públicos.

  • #013
    acerswap - 16 agosto 2014 - 15:33

    #005
    Existe una red publica de Wifi en los autobuses de Madrid operada por una empresa que recientemente esta en las noticias, Gowex. Seguro que te suena.

  • #014
    Gorki - 16 agosto 2014 - 17:18

    #002 Enrique Dans
    Lo que ocurría cuando el monopolio era estatal es que la infrestructura siempre fue insuficiente y ,uy pordetrás de la demanda, pues al no haber competencia no había estímulo empresarial para hacerla y el estado siempre pasa de las demandas de sus súbditos. ¿Piensas que la red de antenas de teléfonos móviles que hay en España existiria de no competir las empresas? estariamos teminando de poner los teléfonos 2G

    Cuando la infrestructura de telefónica era del estado tardaban 6 AÑOS en tender una linea de teléfono a tu casa, nunca había pares de teléfonos libres, y con frecuencia tenías que pagar tu el tendido. ¿Por qué iba a ser ahora mejor?

    Correos que es estatal, tiene las oficinas allí donde le da la gana ponerlas, y por ejemplo en mi urbanizacion de Villajoyosa no le da la gana repartir cartas y pretende que pongamos unos buzones al lado de una carretera a 300 mts de distancia de nuestra casa y en medio de la nada, para que dejen las cartas. En cambio Seur me entrega las cosas sin el menor problema.

    Los monopolios estatales son nefastos y dejan además malas herencias, las f gasolineras en España no compiten, porque son herencia de un monopolio que impedía poner dos gasolineras competidoras una al laado de otra, Tu vas a italia y al borde de la carretera hay cinco gasolineras compitiendo y los precios de la gasolina tienden a bajar. Monopolios estatales los imprescindibles ni uno mas.

  • #015
    Jack Daniels - 16 agosto 2014 - 17:46

    Una red publica estatal no se si solucionaria el problema de la neutralidad (acaso el estado o las comisiones que cree para su regulacion van a ser neutrales? solo hay que mirar cualquiera de nuestras televisiones públicas, de cualquier signo político para ver la neutralidad de lo público. Acaso los lobistas de las discográficas o de las editoriales, por ejemplo, no presionarían al poder para bloquear determinados contenidos? Que te hace pensar que en esto iba a ser diferente?) pero si es discutible que ese problema se solucionase, es indiscutible que se crearían otros. Algunos ejemplos:
    Los incentivos para la mejora de las redes serian escasos y siempre sujetos a las “negociaciones” entre políticos (yo quiero lo que tiene aque otro, aunque objetivamente aquí no sea necesario).
    Los políticos tenderían a hacer mas inversiones en aquellos lugares que mas les convengan electoralmente (nos suenan las líneas del AVE a Sevilla o a Valladolid o a Galicia? De donde eran o son los mandatarios que las impulsaron o las impulsan hoy?)
    Si este modelo se generalizase, los incentivos para implementar soluciones innovadoras serian nulos
    Las redes serian caras (los políticos siempre prefieren comprar lo último, lo más “moderno” lo “de diseño” aunque no sea lo mas adecuado) y su mantenimiento costosísimo, porque el criterio para su construccion dejaría de ser la eficiencia económica, que es medible, y pasaría a ser la eficiencia “social” medidas por comités de “expertos”, lo que suele ser equivalente a infraestructuras con perdidas que deberemos de sufragar entre todos, las usemos o no (pensar que mi abuelo, con la pension mas baja, tenga que subencionar unas líneas de comunicaciones que no usa me parece escandaloso, pero será que soy un inculto liberal de este país)
    Para terminar como alguien a indicado, ese es el modelo de las líneas de transporte de electricidad que gestiona REE. No parece que el resultado este siendo muy bueno para nosotros los consumidores.
    Según ese criterio de “utilidad publica” lo primero que deberíamos “nacionalizar” seria la producción y distribución de alimentos, acaso hay algo mas importante que la alimentación? Volvamos a las cartillas de racionamiento del Franquismo!
    Saludos

  • #016
    Alejandro - 16 agosto 2014 - 18:40

    Supongo que el caso adif y renfe es más paralelo a lo que planteas que el caso de las electricas. Red electrica solo hace de mayorista.
    Por otro lado lo que comentas al fin y al cabo es lo que acaba ocurriendo. Todas las operadoras de telwfonía acaban pagando a telefonica un canon por uso de mayor o menos cantidad según sea última milla o toda la red lo que usen…. Y esto nos lleva a una paradoja donde empresas privadas le pagan a otra empresa privada que ha comprado a precio de derribo una infraestructura pública.

  • #017
    Antonio Castro - 16 agosto 2014 - 19:27

    La regulación de las comunicaciones debería depender de un organismo de ámbito mundial, pero los gobiernos ni siquiera han sido capaces de evitar el problema de la existencia de paraísos fiscales, por ello estos plantemientos resultan bastante utópicos.

    No me gusta enfocar en los problemas, prefiero enfocar en las soluciones. El problema es que vivimos inmersos en una crisis global con realimentaciones positivas que convierten al planeta en un experimento para poner a prueba las teorías del caos más catastrofistas. En efecto Enrique, todo va a cambiar, o mejor dicho, todo va a empeorar.

  • #018
    Gorki - 16 agosto 2014 - 20:01

    Si el problema es solo garantizar la neutralidad de la red, no es necesario que la red sea estatal, basta con prohibir por ley no cuplir con la neutralidad.

    ¿Tenemos más garantías si ponemos la red en manos de quienes no son capaces de sacar una ley que gatantice la neutralidad de la red?. A mi modo es mas seguro que e la competencia entre empresas vaya mejorando la velocidad de subida y bajada que dejar ese punto en manos de un monopolio.

    De hecho, no siendo monopolio es como ha aumentado el ancho de banda medio en este país y han bajado los precios.

  • #019
    Observador - 16 agosto 2014 - 23:10

    #18 Gorki, me he perdido. ¿Quién cojones está hablando de monopolios? ¿Podrías explicarnos? ¿Te has leído el artículo al que enlaza canción triste de Dans Street? Por cierto, ¿dónde está el del otro día que decía no sé qué de las antenas y las azoteas?

  • #020
    pit - 17 agosto 2014 - 12:08

    El modelo de infraestructura pública y operación privada en competencia se lleva proponiendo desde antes del caso australiano.

    Yo siempre he sido muy partidario, pero eso no me lleva a ignorar sus contras y riesgos. El principal es que una sociedad pública debe endeudarse enormemente para soportar estas infraestructura en un nivel nada irrelevantes en términos macro. De modo que los planes de ajustes económicos pueden llevar paralizar inversiónes que desde del punto de vista de negocio tendrían todo el sentido.

    Además hay que contar con las tentaciones de control político y la gestión de las diferencias en modo agravio. En Australia, por ejemplo se definió un ancho de banda minimo de 100 Mbps en unas zonas y 25 en otras, por razones demográficas y geográficas obvias. Esto puede añadir presiones políticas en la gestión.

    De todas formas es un modelo que merece la pena explorar, aunque lamentablemente en España es inviable en estos momentos.

  • #021
    Jose - 17 agosto 2014 - 13:00

    No se si será bueno o no vovler a la nacionalización tras la privatización de las redes de teleco, pero lo que no se es cómo hay que explicarle a un usuario de Internet el siguiente caso (espero no irme por las ramas): En nuestro país, cuando una empresa de teleco cómo Telefonica, Ono o lo que séa quiere pasar cables para dar servicio a una casa se tienen que abrir calles. Pues bien, eso es obra pública. Me parece bien. Pero entonces es la ciudad, la política la que decide cuando se realizan obras. Esto puede tardar meses y años. Digamos que Telefonica (por decir algo) mete sus cables, se cierra la calle otra vez para despues de unos meses volver a abrirla para otra companía meta también los suyos. Un poco más de organización no estaría mal. ¿O el problema viene porque aquí colaboran empresas privadas junto a empresas del estado? “privado vs. nacionalizado” ¿Que opinais?

  • #022
    Cristina - 18 agosto 2014 - 06:47

    Según dices no permites ni comentarios maleducados, ni calificativos insultantes, ataques, ridiculizaciones…pero por el comentario 009 veo que aplicas las normas con bastante laxitud así que me voy a permitir calificar al 009 Observador como gilipollas.

    Un saludo.

  • #023
    Pedro Torres - 18 agosto 2014 - 15:24

    La Economia del BIENESTAR se llama así porque se entiende que un estado, indpendientemente de su ideología, pretende el BIENESTAR de su población.

    El Estado del Bienestar no es una idea de izquierdas, resume el principio de “todo para el pueblo, por el pueblo”.

    Hoy la alternativa necioliberal ve la nación como una MAQUINA, un sistema al que los ciudadanos estamos al servicio, como engranajes.

    USA es necioliberal, pero igualmente tiene la mejor legislación ANTI-MONOPOLIO.

    Mucho ignorante que piensa que el liberalismo es la fe ciega en las empresas. Necioliberales. Un liberal de verdad le preocupa el BIENESTAR de su sociedad, y la Economia del BIENESTAR es la que modela las decisiones de un estado que tiene como objetivo el BIENESTAR de su nación, su PRODUCTIVIDAD y EFICIENCIA.

    Liberales nacionalizando. Welcome to the REAl WORLD!

  • #024
    Luis Bohóquez Jiménez - 23 agosto 2014 - 11:44

    No existe tal cosa como un mundo feliz, sin problemas. Buscando lo imposible, porque lo real nos parece pobre, terminamos adoptando lo absurdo. Porque no entendemos como empiezó la realidad inventamos unos seres estrambóticos cuya imposibilidad de explicación nos libera de esa pregunta. Los llamamos dioses. Hay ciertas cosas que todos tenemos claras: algunos piensa que su casa, por pobre que sea, siempre será mejor que cualquier asilo. La libertad, en mi caso, es siempre preferible a la esclavitud.
    El autor, entiendo, defiende este último objetivo. No lo pongo en duda, y teme que algo tan poco compartible como son las grandes infraestructuras caigan en manos de unos pocos. El problema es real pero antes de recurrir a la solución propuesta, de la gestión estatal, deberíamos hacer un esfuerzo por intentar probar otras soluciones.
    Muchas veces, la imposibilidad de compartir infraestructuras viene en gran medida por el control legislativo del Estado que impide la construcción libre de nuevas infraestructuras con la escusa de librarnos a los ciudadanos de una sobresaturación de las mismas.
    Cualquier solución de propiedad compartida por ley entre los operadores nos parecerá complicada. Antes de rechazar una solución por difícil tratemos de ver si la que ya existe, o la que se propone como obvia, porque estamos acostumbrados a ella, no lo es también. No hay nada más complicado que el Estado y todo el mundo lo da por hecho.

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