«Reinventando», columna en Expansión

Después de la mesa redonda del martes pasado en el Encuentro Financiero Internacional Bankia 2012, algunas personas me comentaron que esa inacción que yo reprochaba a los bancos ante desarrollos tan radicalmente importantes y que generaban tanta redefinición del ecosistema como la web social o los smartphones no era cierta, que los bancos «ya estaban» en esos temas… Pues precisamente a eso me refiero: a lo de «ya estamos ahí», como si ese «ya estar ahí» justificase algo. Si no «estuviesen ahí» sería síntoma de que están muertos. El problema es que a ese «estamos ahí» no añaden nada que de verdad reinvente los planteamientos negocio bancario, sino que se limitan a la innovación incremental, al «más de lo mismo». Las innovaciones no vienen de ellos, vienen de fuera (un par de comentarios en la entrada dedicada al tema incidían en lo mismo desde dentro del sector). Claramente, falta perspectiva de innovación abierta en esa industria.

En fin, que puesto en formato de columna de prensa, me quedó la cosa como sigue:

 

Reinventando

¿Cuántas veces en su vida profesional ha tenido la sensación de estar reinventando algo? Un proceso, una aproximación al mercado, un producto o servicio… ante una pregunta así, la mayor parte de los directivos se encogerse de hombros. Cambios incrementales, sí: ahorrar costes en un proceso, introducir alguna mejora, rediseñar partes de un producto o etapas de un servicio… pero con la misma idea fundamental detrás. Eso de la “reinvención” suena demasiado radical.

En tecnología, es el escenario el que se reinventa de manera habitual. Hace no demasiados años, soñar que llevaríamos un teléfono permanentemente en el bolsillo  era algo cercano a la entelequia. Y ahora no solo lo llevamos, sino que su función como teléfono es, para mucha gente, la menos importante, y se ha transformado en un potente ordenador. Una radical redefinición del escenario. Mientras, la gran mayoría de las empresas siguen trabajando en mejoras incrementales, en usar la tecnología para hacer lo mismo que ya hacían, en lugar de hacer lo que realmente tendrían que hacer: reinventarse en un escenario diferente.

Hace pocos días, en una conferencia para el sector bancario, afirmé que los bancos llevaban años usando la tecnología para hacer las mismas cosas, no para hacer cosas nuevas. Cuando piensan en tecnologías que están marcando nuestras vidas y nuestra manera de hacer muchas cosas, como los smartphones o las redes sociales, no piensan cómo hacer cosas nuevas con esas piezas, sino cómo hacer lo mismo que ya hacían antes de que éstas existiesen. No preguntan a los jóvenes cómo usan la tecnología, no adoptan ningún enfoque mínimamente radical.

De acuerdo: las reinvenciones no abundan, ni tienen lugar todos los días. Pero que invariablemente vengan de fuera de tu industria y de tu compañía es, en sí, una triste gracia. Si en toda tu vida profesional nunca has tenido oportunidad de ver de cerca una reinvención, hay algo ahí que no estás gestionando bien.

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