Un millón de dólares en doce días: el caso Louis C.K.

A estas alturas, la experiencia de Louis C.K. en la red puede resultar reiterativo para muchos lectores habituales de esta página. Pero sinceramente, a pesar de que la historia puede leerse en innumerables sitios (recomendable por su interpretación el resumen de Mashable, «Louis CK earns $1 million in 12 days with $5 video«), es un caso que no quería dejar de reseñar.

Louis Szekely, conocido como Louis C.K., es un monologuista, guionista, actor, productor y director norteamericano centrado en el humor surrealista y la comedia observacional, que cuenta con su propia serie, Louie, en el canal FX. Nacido en Washington D.C., vivió hasta los siete años en Mexico D.F., mantiene su pasaporte mexicano además del estadounidense, y habla español como primer idioma.

Hace doce días, Louis C.K. decidió poner el poder de la red a prueba saltándose distribuidoras, anunciantes y todo tipo de intermediarios, y subió a una página una actuación de standup comedy nueva, producida especialmente para la red, sin DRM y a un precio de cinco dólares. Repetimos para incredulos: SIN DRM, Y A UN PRECIO DE CINCO DÓLARES. A partir de ahí, promoción a través de redes y sitios sociales como Twitter, Reddit, Facebook o Google+.

¿Cuál sería la respuesta de los agoreros y de la industria de explotación del copyright que conocemos? Es clarísima: «no va a funcionar». Los «malvados piratas» lo copiarán, lo distribuirán a través de sus «maléficas redes P2P», y el artista no ganará nada, porque los usuarios de la red son malvados, inconscientes y solo quieren «el todo gratis». No hace falta que os dé más argumentos: los escuchamos todos los días a través de los medios de comunicación.

¿Resultado? En los primeros cuatro días, Louis reunió doscientos mil dólares. En los doce que llevamos de experimento, ha sobrepasado el millón. Un millón de dólares en doce días. Sin DRM. Sin protecciones anticopia. Simplemente, con un precio adecuado y un canal pensado para ofrecer un producto de manera sencilla, sin restricciones: cinco dólares y puedes verlo, descargarlo, copiarlo, reenviarlo… lo que quieras. Y «misteriosamente», pese a la opinión de unos intermediarios que solo reflejan con ello sus míseros estándares morales, los usuarios entraron, consumieron y pagaron, en lugar de lanzarse como posesos a las redes P2P. ¿Pagaron todos? Posiblemente no. ¿Y? ¿Son delincuentes los que no pagaron? En absoluto. ¿Contribuyeron a generar buzz y publicidad para el producto? Apostaría a que sí. La difusión, en este momento, indica más de cincuenta y tres mil Likes de Facebook y trece mil trescientos retweets.

El experimento de Louis C.K. prueba, una vez más, las posibilidades de la red cuando se trata a los clientes como personas, en lugar de insultarlos y de asumir que son delincuentes. Una oportunidad para artistas capaces de crear una relación genuina y sincera aprovechando la cercanía que proporciona la red. Para personas capaces de asumir que quienes deciden no pagar no eran tus clientes, están simplemente llevando a cabo un consumo que en modo alguno realizarían en caso de no ser gratuito, y que la mejor opción, dado que es manifiestamente imposible impedirlo, es aprovechar la difusión que pueden generar.

Louis ha decidido retener una parte del dinero percibido a través de la red, doscientos veinte mil dólares, y destinar otra parte por un lado a asociaciones de caridad y, por otro, a repartir como bonus a sus empleados.

¿Habrá aquí algo que aprender? ¿Y alguien dispuesto a aprenderlo?

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