Netflix y la realidad española

Todo indica que en el año 2012 nos disponemos a presenciar el desembarco en España de una de las empresas más esperadas y de las que más se ha escrito en los últimos tiempos: Netflix.

Netflix es una de las empresas destacadas en la oferta de contenidos audiovisuales: una plataforma que ofrece contenidos de películas y series de televisión en streaming a cambio de una suscripción mensual de ocho dólares a más de veintitrés millones de norteamericanos. Creada en 1999 como servicio de suscripción de alquiler de DVD, su reconversión al uso de la red ha constituido un indudable éxito, hasta convertirla en uno de los actores más importantes del panorama de la industria de contenidos.

Pero la gran pregunta es… ¿y si Netflix viene a España y resulta ser un éxito? ¿Y si cumple sus objetivos y consigue un número importante de usuarios? ¿Dónde van a quedar las aseveraciones de que «España era un paraíso de la piratería», esparcidas de manera infundada y asquerosa por una industria enferma capaz de utilizar estudios manipulados para perjudicar la reputación de su país? ¿Qué pasa si efectivamente Netflix desembarca, y demuestra con su éxito que lo que pasaba era que en España, sencillamente, no había manera de obtener contenidos si no era descargándolos de plataformas P2P, y que no se trataba de un problema de la naturaleza de los españoles, sino de la infinita torpeza, cortedad y mala intención de la industria de los contenidos? ¿Qué indica que Netflix escoja precisamente España como primera base para su expansión más allá de Estados Unidos y Canadá? Anda, a ver si va a ser que no éramos un mercado tan «malo malote», y que en realidad lo que representamos es el mercado peor servido del mundo, en el que la falta de oferta resulta más clamorosa…

El tiempo es una buena manera de comprobar la veracidad de lo que algunos aseguraban en su momento, una muy buena piedra de toque para las mentiras. Si España es, como llevan años diciendo desde los sucesivos ministros de Cultura hasta otros políticos, directivos de la industria de los contenidos y gerentes de entidades de gestión, un país en el que la piratería es «endémica» y «arraigada», si resultamos ser «el país de Rinconete y Cortadillo», la patria de la picaresca y tantas soberanas estupideces que hemos tenido que oír durante tanto tiempo, entonces será que los de Netflix son unos descerebrados que han errado completamente su estrategia de expansión internacional, y que van además a darse la mayor bofetada del siglo por arriesgarse a entrar en un país en el que es bien sabido que todos lucimos una pata de palo y un loro en el hombro. Pero si, por el contrario, el desembarco de Netflix resulta ser un éxito, miles de españoles se suscriben y España prueba ser un mercado interesante para la industria de contenidos… ¿qué? ¿Qué vamos a hacer con la caterva de irresponsables e impresentables que durante tantos años se han dedicado a difamar a nuestro país y a sus habitantes hasta lograr convertir en tópico la imagen de la supuesta piratería española?

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