Los límites del diálogo

Hoy jueves 30 de diciembre tendrá lugar, según se ha ido comentando fundamentalmente a través de Twitter, una reunión en la Academia de Cine entre un conjunto de usuarios de la red (empresarios, abogados, bloggers, etc.) y algunas personas de la industria del cine. La reunión corresponde a una iniciativa de Alex de la Iglesia, y me parece sin duda un buen movimiento, como todo aquel que implique diálogo entre partes. A pesar de haber sido invitado a la misma, el hecho de celebrarse en fechas típicamente vacacionales y el tener un océano de por medio me han llevado a tener que excusar mi asistencia. Sin embargo, no quería dejar de poner sobre la mesa lo que, en mi opinión, deberían ser puntos innegociables en el diálogo: como siempre, completamente personales, debatibles, y sin ánimo de aportar nada más que ideas a un tema que, como es bien sabido, llevo ya mucho tiempo siguiendo.

  • Se dice que en España, todo español lleva un árbitro dentro. En fútbol me parece muy bien que así sea. En la justicia no es así. En la Justicia, los que arbitran y deciden lo que es delito y lo que no lo es se llaman JUECES: así ha sido siempre, así debe ser, y así debe seguir siendo en toda democracia que se precie en la que exista separación de poderes. Por tanto, cualquier intento de crear una «comisión administrativa» que pretenda arrogarse funciones que a día de hoy corresponden a los jueces es algo que debe ser rotunda y radicamente rechazado.
  • Las páginas de enlaces NO SON DELITO. Así lo han afirmado ya catorce jueces, con amplia y variada experiencia, y algunos más en otros países. Te puede parecer lo que quieras, pero la actividad que desarrollan no implica «enriquecerse con obras de otros», ni «robar» nada, ni nada por el estilo. Las páginas de enlaces son buscadores: añaden valor a los usuarios organizando contenidos que no hospedan, que se encuentran alojados en otros sitios. Que esos sitios que alojan dichos contenidos cometan o no un delito es de nuevo algo que deberán decir los jueces.
  • Si un sitio aloja contenidos de terceros sin su permiso ni licencia y explota dichos contenidos con ánimo de lucro, es muy posible que esté cometiendo un delito (aunque una vez mas, eso es algo que deberá decidir un juez). Del mismo modo que el top-manta es un delito, no solo porque comercializa obras de terceros sin su permiso, sino también porque compite de manera desleal con quienes pagan impuestos, seguridad social, etc. por llevar a cabo una actividad similar (si una página, sea del tipo que sea, no paga impuestos, no da de alta a sus empleados en la seguridad social o incurre en cuestiones similares, estaremos hablando lógicamente de lo mismo).
  • La actividad de los usuarios intercambiando contenidos en redes de pares (P2P) sin ánimo de lucro no es delito. No solo porque es un comportamiento socialmente extendido y aceptado que sería además imposible, costoso e inútil reprimir, sino también porque así lo afirma una ya muchas veces citada circular de la Fiscalía del Estado.
  • Cualquier industria que pretenda ser viable debe entender que perseguir, acosar y arrinconar a sus clientes potenciales es algo que va completamente en contra de las buenas prácticas del negocio y que juega completamente en contra de la sostenibilidad. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  • Las injerencias de lobbies industriales de un país extranjero son exactamente eso, injerencias, y además, como tales, inaceptables. Deben exigirse responsabilidades a quienes han utilizado dichas injerencias para intentar alterar procesos legislativos, forzar cambios tendentes a mejorar las condiciones de una industria determinada, o divulgar una imagen falsa, deshonrosa y difamante de nuestro país. La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, debe dimitir de su cargo: no solo está implicada de primera mano en estos temas y evidentemente afectada por la Ley de Incompatibilidades, sino que ha demostrado sobradamente su incapacidad para ejercer el cargo que ocupa, su enorme parcialidad, su abierto desprecio a los ciudadanos, y ha logrado generar una importante alarma social con su gestión.
  • Las entidades de gestión de derechos de autor españolas son las principales responsables de la falta de opciones de la industria a la hora de comercializar sus productos de forma competitiva e interesante para los ciudadanos, por haber creado entornos monopolísticos llenos de restricciones artificiales y absurdas. Lejos de defender a quienes afirman defender, los están perjudicando de manera patente creando restricciones a ambos lados del mercado, y llevando a cabo una labor únicamente destinada a su propia sostenibilidad. Su actividad y sus cuentas deben ser inspeccionadas de manera rigurosa, y deben además, como bien indicaba el informe de la Comisión Nacional de Competencia (CNC), perder su estatus de exclusividad para dar lugar a mercados genuinamente competitivos.
  • Es preciso establecer un proceso serio de revisión del concepto de propiedad intelectual, de cara a adaptarlo a un entorno en el que la métrica de las copias ya carece de sentido. Para esto, deberá establecerse una comisión parlamentaria que escuche de manera equilibrada a todas las partes implicadas, incluidos los ciudadanos. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones, pero los derechos de autor no pueden bajo ningún concepto estar por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos.
  • El canon compensatorio es una figura carente de sentido, y debe desaparecer. Asimismo, pretender establecer un canon similar supuestamente pagado por las operadoras con el fin de remunerar a los artistas es un mecanismo que distorsiona el mercado y que se traslada inmediatamente al usuario final, de manera que acaba siendo éste quien paga injustamente por productos que en muchos casos no utiliza. La cultura debe financiarse con el negocio que genera, en base a prácticas que se acomoden a los tiempos que les ha tocado vivir.

Estos son los puntos que yo defendería como innegociables en un hipotético diálogo en este tema. Como diría un norteamericano, my two cents, nada más. Sin pretender nada más que el ponerlos por escrito, aunque solo sea para aclarar mis propias ideas en este sentido. Si a alguien le sirven para reflexionar sobre el tema, me alegro un montón.

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3 comentarios en Menéame

#001
kamandula - 30 diciembre 2010 - 10:15

Una vez más tengo dudas con la categoría… si opináis que debería cambiarla pegadme un grito {wink}» autor: kamandula

#002
mastermemorex - 30 diciembre 2010 - 10:27

Se te a olvidado añadir la absurda longevidad de los derechos de autor; que viene a ser lo mismo que decir derechos gestionados por las corporaciones. Hace poco eran 50 años a la muerte del autor, luego lo subieron a 70 cuando la compañía D***(palabra censurada por violación de copyright) estaba a punto de perder los derechos de su M***(palabra censurada por violación de copyright) porque habían pasado los 50 años de la muerte de W***(palabra censurada por violación de copyright)

Si las patentes duran 20 años, como es posible que una película de T***(palabra censurada por violación de copyright) no sea de propiedad universal. El debate también debería centrarse en el propio concepto de derechos de autor. No encaja en la nueva era y está más pensado para defender el monopolio de las grandes distribuidoras.» autor: mastermemorex

#003
kamandula - 30 diciembre 2010 - 10:40

#2 Supongo que te refieres que se le ha olvidado al autor {lol}.
Tienes toda la razón con lo de la longevidad de los derechos de autor. Otra cosa que no entiendo es que los puedan heredar los hijos. Me explico: si el autor no ha sabido gestionar lo ganado con sus obras y sus derechos como para dejar a sus hijos un buen colchón no es culpa de los demás (si eres un Julio Iglesias tus hijos pueden heredar suficiente patrimonio y efectivo como para no depender de los derechos de tus canciones). Ellos no han creado nada (si su padre no les ha dejado rentas será por alguna razón) y porque mi padre trabajase en una empresa no quiere decir que yo pueda reclamar su puesto, o su sueldo, después de muerto.

P.S.: A lo mejor no estoy razonando bien, hay veces que la legalidad y la lógica me pegan una patada en la entrepierna…

P.S.2: Con tanto asterisco me he liado. Con T*** ¿Te refieres a Terminator? {lol} {lol} {lol} {wink}» autor: kamandula