Minority Report se hace realidad

MiniMinority Report (2002) es una de esas películas que cuando la ves, te produce esa extraña sensación de «sí, todo muy futurista, pero está casi todo aquí al lado ya»… ¿Recordáis aquella escena en la que John Anderton entra en el metro y las vallas publicitarias van lanzándole mensajes personalizados con su nombre, los años que lleva de socio, ofreciéndole una Guiness, etc.? Es una escena que llevo usando en mi curso de CRM desde la primera vez que la vi. Pues bien, acaba de hacerse realidad. Gracias a las imprescindibles Smart Trends de Roland Piquepaille, veo en C|Net que desde mañana, más de mil propietarios de Mini en Nueva York, Miami, Chicago y San Francisco participarán en un experimento de publicidad personalizada denominado Motorby en la que llevarán un llavero con un chip RFID que permitirá que los anuncios de la calle les saluden por su nombre y con mensajes personalizados, en los que se hará referencia a los datos proporcionados en una encuesta que han rellenado previamente. En lo que la compañía denomina

«an ever-changing array of unique, personal, playful and unexpected messages»,

una abogada llamada Mary podrá recibir, al pasar a unos ciento cincuenta metros de una valla publicitaria, un mensaje que diga, por ejemplo, «Mary, moving at the speed of justice», o si eres un chef y te llamas Mike, «Mike, the special of the day is speed». El programa, que envió invitaciones a 4.500 de los más de 150.000 poseedores de Mini en los Estados Unidos, pretende jugar con la especial personalidad de los propietarios de Mini, un coche que se define como divertido, y aspira a construir un cierto sentimiento tribal, de pertenencia a un grupo, de evangelismo. Dado que es completamente voluntario, no se considera invasivo. Si el tráfico está lento y el coche permanece un rato bajo el cartel, éste muestra hasta tres mensajes diferentes, y vuelve después al aspecto estándar. El programa, que se utilizará también para identificar y dar la bienvenida a los propietarios cuando van al taller, cuenta con la oposición de los defensores de la privacidad y de los que sostienen que los carteles publicitarios electrónicos son los causantes de un incremento en el número de accidentes de tráfico por distracciones de los conductores.

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