Comparecencia en el Senado

Ayer, comparecencia de Carlos Sánchez Almeida en el Senado, ante la Comisión de la Sociedad de la Información y del Conocimiento, con Pepe Cervera y yo de “escuderos” :-) Carlos estuvo inmenso, aunque por momentos nos quedaron ciertas dudas sobre de si el mensaje había llegado alto y claro hasta el otro lado del auditorio. El texto completo de la comparecencia (del diario de sesiones) lo tenéis en República Internet. Después de la comparecencia, comida agradabilísima enfrente del Senado, a la que se vino también Javier Maestre. Toda una experiencia esto de estar con “los padres de la patria”…

6 comentarios

  • #001
    Daniel Rodríguez - 25 febrero 2005 - 17:59

    Yo no es por llevar la contraria pero, ¿el código de los programas de Internet son normas, son leyes? Me parece que Almeida patina cosa mala.

  • #002
    Daniel Rodríguez - 25 febrero 2005 - 18:00

    “No al control de Internet por empresas privadas, sí al control de Internet por parte del Estado.” Joder.

  • #003
    Enrique Dans - 25 febrero 2005 - 20:21

    De lo que se trata es precisamente de liberalismo, no de control. Volvemos a la discusión de si el software libre es liberal, que ya sabes que opino que sí: lo que no puede ser es que el código, que como bien dice Larry Lessig, es la ley del ciberespacio, esté en manos de alguien que lo mantiene cerrado, eso es lo que impone control. Si tú estableces todo en Internet sobre eso, y además desarrollas hasta las webs de servicios del estado sobre ello, es, como comentaba ayer Pepe, como si un tío a la puerta del Ministerio de Hacienda te dijese que no puedes entrar si no llevas zapatos Lotusse. El que se desarrolle un código abierto y en manos del commons resulta mucho más liberal, porque ahí el papel del estado no es controlar, sino asegurar el libre acceso de todos a sus servicios. De ahí la postura con respecto a la neutralidad tecnológica, que no es real, es falsa. En cuestiones de derechos ciudadanos no se puede ser neutral.

  • #004
    Carlos Guadian - 26 febrero 2005 - 01:39

    Enrique,
    Como siempre enriquecedores los post que vas añadiendo.
    Respecto a la intervención en el senado tengo que decir que si que es cierto que habría que evitar la reinvención de la rueda en muchas iniciativas como la elaboración de paquetes de software de código abierto. Por lo tanto apoyar iniciativas colaborativas y de consenso.
    Como bien se apela en el texto, la adecuación legislativa del ciberespacio ha de regir en la misma igualdad de derechos que fuera de él. Pero, el timing de adaptación, por lástima, el mucho más lento del que nos gustaría. La falta de flexibilidad para no incurrir en inseguridad jurídica es justificada, pero no tiene que ser un pretexto para cambiar conceptos que la sociedad de la información ya ha cambiado de por si.
    Ha sido un alegato con todas las condiciones y sería grato poder comprobar que sugen efecto a corto plazo por el bien de todos.

  • #005
    Daniel Rodriguez - 26 febrero 2005 - 14:59

    Si estuviera hablando de protocolos aún tendría sentido; pero lo cierto es que el TCP/IP más libre no puede ser. Pero evidentemente no habla de eso. Internet no funciona a base de código propietario, lo hacen algunos servicios desarrollados sobre Internet. De modo que meter al Estado ahí es como querer obligar a que todo el transporte por carretera sea estatal.

  • #006
    Enrique Dans - 26 febrero 2005 - 18:00

    A ver, Daniel: todo razonamiento es susceptible de ser retorcido cuanto quieras. Pero pongamos un poco de sentido común en todo esto: ¿tú crees que alguien está pensando en “nacionalizar” Internet? Te aseguro que no es ese el espíritu de la historia, y menos si yo estoy en ella. De lo que se trata es de evitar que las empresas usen el código para erigir barreras artificiales al desarrollo de Internet. Si quieren que su software sea adoptado por organismos públicos, que abran el código, de la misma manera que, como bien dijo una senadora, cuando pretendes que se apruebe un medicamento, tienes que registrar su composición detallada, sus contraindicaciones, sus interacciones, etc. Esa es la idea. Y por defender esa idea me sigo considerando un liberal convencido y un defensor del libre mercado a ultranza, francamente.

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