Más sobre tendencias, privacidad y tecnología

Pues sí, me parece un tema fascinante. No pude resisitirme a sacarlo en el post anterior, y tampoco a escribirlo en tono tremendista para, por supuesto, intentar provocar cierta reacción. Es algo sobre lo que el cuerpo me pide escribir, no sé aún en que formato, y en donde me viene de maravilla recibir inputs, sobre todo si te hacen pensar tanto como algunas de las contribuciones del post anterior.

Más leña al fuego: Hay algo que digo yo siempre en mis clases cuando hablo de como los cambios en la tecnología afectan a los sectores de la actividad económica: ¿Tenemos la posibilidad de tomar decisiones sobre esos cambios? La respuesta es que no, que alguien, en algún sitio, ya tomó la decisión por nosotros al implantar o probar esa nueva tecnología, y que, al hacerlo, la ha convertido en un imperativo para los demás. Así ha ocurrido con muchas tecnologías: el que retrasa su implantación, puede quedarse fuera o perder muchos clientes en favor de los que sí las adoptan. Ejemplo, los que queráis. Pero, ¿y si trasladamos el ejemplo al plano personal o legislativo? ¿Será que los que entramos y discutimos en este blog somos «demasiado mayores» (con perdón) para imaginarnos un escenario como el descrito anteriormente, de control absoluto e identificación permanente? Para una generación entrante podría ser lo más natural del mundo, y nosotros ser los «viejos» que quedan al margen de un nuevo digital divide

Varios factores coyunturales apuntan a las tendencias citadas: por un lado, la creciente sensación de inseguridad ligada a temas como el terrorismo y la delincuencia en general, a la que acompaña el desarrollo del correspondiente marco normativo para intentar controlar las amenazas. Por otro, que la tecnología para hacer ese tipo de cosas prácticamente existe como tal, y ya a ese nivel de desarrollo. Además, la existencia de países en los que la obsesión por el control ya ha logrado educar perfectamente a todos sus ciudadanos y visitantes, que aceptan de buen grado y sin protestas de ningún tipo que sus fuerzas del orden monitoricen, por ejemplo, todas las calles de la ciudad con cámaras que graban en contínuo (en general, ciudades-estado donde la escala lo hace posible; Mónaco, Singapur…). Y, también a tener en cuenta, tendencias tecnológicas ya presentes que harán que este tipo de cosas nos parezcan cada vez más normales: las RFID tags en todos los productos del Wal-Mart o, sin salir de casa, embebidas en las tarjetas de un banco que empieza a hacer pruebas con ellas para ser capaz de reconocer al cliente según entra por la puerta y ofrecerle los productos que le pueden interesar.

Podemos darnos a la negación tecnológica, ser luditas, pero la tendencia está ahí. Cualquier ojeada al futuro parece indicar un grado muy superior de control, de monitorización, de seguridad. Si hubiéseis nacido en una época en la que eso era técnicamente posible o incluso fácil de hacer, ¿os parecería raro que hoy se hiciera? Posiblemente lo que veríais raro sería que no se hiciese.

Por favor, más ideas. En vez de escribir un libro sobre la tecnología como arma competitiva o sobre CRM, que son los dos temas que tengo en cartera, me veo dándome en breve a la ciencia ficción…

4 comentarios

  • #001
    Álvaro - 18 mayo 2004 - 07:11

    Enrique,

    Estoy absolutamente de acuerdo contigo, aunque no difiero mucho de la línea de pensamiento sobre la que se basan ciertos comentarios a tu post.

    La realidad es la que has descrito y ante eso, poco o nada podemos hacer. Evidentemente, y como otras muchas cosas en la vida, la bondad de la tecnología viene dada por el uso que se haga de ella.

    Recuerdo una conversación que mantuve hace unas semanas con un cargo importante de una entidad financiera española. En dicha conversación, charlábamos sobre Inbound Marketing, un tema fascinante que aplicado en canales como el call center o los cajeros automáticos puede revolucionar el modelo de interacción entre empresa y cliente.

    Pues bien, todas las preocupaciones de esta persona se basaban en cómo podría ser recibido un mensaje proactivo por parte del cliente.

    Mi respuesta fue clara: «Nadie va a rechazar una oferta totalmente personalizada, adaptada a su perfil y que le reporte un beneficio inmediato».

    La clave está en la adaptación …

  • #002
    Enrique Peñarroja - 18 mayo 2004 - 09:28

    Yo no creo que seamos demasiado mayores, lo que si creo es que teniendo algunos conocimientos técnicos y jurídicos como tenemos, somos capaces de analizar las consecuencias de lo que se nos viene encima y hacer estos comentarios .

    El control absoluto de las personas esta a la vueltea de la esaquina y el que piense lo contrario es que no vive aqui sino en la luna y el desarrollo tecnológico no hay quien lo pueda parar por mucha legislación que aprueben.

    Desde los siete años que estoy en posesión del D.N.I. y por lo tanto debidamente fichado, como todos nuestros compatriotas y lo encuentro lo mas normal del mundo y sin embargo considero inaceptable que para viajar a U.S.A. tenga que proporcionar mis datos a aquel Gobierno. Tengo la sensación de que estoy cambiando libertad por inseguridad controlada (¿¿ Quienes son los malos ?? ) Pero de todas formas, algun día mi gobierno les va a ceder los datos graciosamente…, asi que no se de que me preocupo.

    Por cierto supongo que sabeis que las autoridades aduaneras Norteamericanas son las que dirigen las aduanas de los puertos españoles.

    Y nosotros sin enterarnos.

    Salud a todos

  • #003
    juan - 18 mayo 2004 - 10:49

    .Hasta antesdeayer las personas estábamos sometidas a un control relativo, y como todo lo relativo, arbitrario.

    Si creemos, y yo creo, que los sistemas legales están ahí para engrasar la convivencia de los individuos que forman una sociedad, entonces el poder saber qué hacen todos los individuos de esa sociedad en un momento determinado es equivalente a la libertad absoluta de todos ellos, sin arbitriariedad ni desigualdad.

    Otra cosa es que miremos a nuestras zonas grises de libertad como algo positivo. ¿Qué tiene de malo realmente el estar controlado constantemente? Yo no necesito que haya un policía delante de mi porque no voy a hacer nada malo. Pero otros si lo van a hacer, y a esos quiero que los miren, los controlen y llegado el caso, se les impida hacer lo que no deben. Y para eso estoy dispuesto a dejarme mirar todo lo que haga falta. El otro día me llegó una multa por exceso de velocidad con una foto. Parece que sí necesito un poco de control.

  • #004
    Pablo Martinez-Almeida - 18 mayo 2004 - 15:34

    No tengo dudas de que cada vez estaremos más controlados, en el sentido de que cada vez existirá más información almacenada sobre cada uno de nosotros. El problema está en quién va a disponer de acceso a esa información; cómo se controlará ese acceso, etc. En un estado de derecho la sociedad demandará mecanismos para proteger esa información sensible (ejemplo: LOPD). Pero en el camino habrá mucha prueba y error, muchos vacíos legales que deberán resolverse, jurisprudencia, etc. que irán perfeccionando el conjunto de normas que nos protejan.

    Parece claro que existirá mucha información que debe ser protegida: pero, ¿qué ocurre con la información que distribuimos libremente o que es almacenada sin nuestro conocimiento? Los medios de comunicación han acuñado el dicho «tirar de hemeroteca», expresión que cobra máximo sentido con Internet y las nuevas tecnologías. Por ejemplo, Enrique Dans quiere meterse en política y es presentado como candidato de un partido (no voy a entrar aquí en la discusión de cómo las nuevas tecnologías pueden llegar a cambiar el sistema de partidos que impera en las democracias actuales).

    Pues bien, Enrique exhibe su currículo: especialista en tecnologías y modelos de negocio; investigador en una prestigiosa institución de enseñanza; formación académica de primer nivel, etc. Pero, ¡ay! Enrique tiene un blog en el que vierte ideas, a veces a toda velocidad; imparte cursos en los que cuenta anécdotas o chistes: es decir, más allá de su estricta producción académica genera información, y mucha. Y esa información está accesible, y es susceptible de ser escudriñada por medios de comunicación, rivales políticos o por simples curiosos. Resultados: Enrique Dans dijo en 2002 que …; Enrique Dans alberga en su blog personal comentarios de internautas que se posiciona en contra/a favor de… o hace 2 años sostenía, en un comentario en el blog de Joi Ito una opinión contraria a la que ahora defiende; Enrique Dans contó un chiste políticamente incorrecto hace 3 años; o cometió faltas de ortografía en un post, etc, etc.

    Esto en un mundo tan espinoso como la política pero ¿qué me decís, por ejemplo, de una «búsqueda de antecedentes» de candidatos a un puesto de trabajo?

    Por último, leyendo el artículo de El mundo «La ‘caja negra’ vital», me viene a la cabeza un pensamiento que me asalta en ocasiones: la gran cantidad de información e ideas que se quedan en el limbo; que se pierden en el proceso desde se me ocurre algo hasta lo almaceno en algún tipo de soporte. Son ideas que se pierden como el recuerdo de un sueño que dura segundos, y que podrían haberse convertido quizá en nuevos productos o servicios, conceptos, teorías, empresas, etc. Hasta ahora cuento con una libreta y un bolígrafo, pero me imagino un dispositivo que almacene e indexe la información que le suministro oralmente (o mejor, y más en la línea de la ciencia-ficción, al menos por ahora, mi pensamiento concreto), que establezca las relaciones que le indique y, más aún, que sea capaz de establecer/intuir relaciones entre toda la información que va almacenando. O quizá en vez de un único dispositivo necesito una grabadora de voz y un software en mi pc o dispositivo portátil que haga este trabajo con el input que le suministra la grabadora.

    Quizá existe algo así pero todavía no me he enterado. Seguro que alguno de vosotros sí.

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