Artículos sobre censorship
The Pirate Bay frente a la estupidez italiana
Escrito a las 2:32 pm
Cuando el presidente de un país resulta ser además el principal empresario audiovisual del mismo, y tiene además una historia detrás de haber sido persistentemente relacionado y hasta encausado en juicios por corrupción, lo mínimo que cabe esperar de él es que subvierta la voluntad del pueblo y pervierta los instrumentos del Estado para llevar a cabo actos en favor de sus intereses. Y si además se trata de un megalómano que se cree capaz de dominar el mundo, cabe esperar que lo que haga sean absolutas estupideces inútiles: porque pretender bloquear el acceso desde Italia a The Pirate Bay no es más que eso, una estupidez inútil.
Tan solo unas cuantas horas después de haber anunciado la iniciativa, The Pirate Bay reacionaba con un agrio comunicado que califica a Italia de estado fascista gobernado por un dictador, cambiaba la dirección IP de su página web para desmontar el bloqueo de los ISP italianos, animaba a los usuarios italianos a instalarse OpenDNS para evitar este bloqueo del gobierno italiano y cualquier otro que pretendan ejercer, y proporcionaba una dirección alternativa, Labaia.org (”The Bay” en italiano), convirtiendo en inútiles los esfuerzos de Berlusconi por manipular las leyes para proteger sus negocios. Ojo a los dos primeros párrafos de la entrada en The Pirate Bay, porque no tienen desperdicio:
We’re quite used to fascist countries not allowing freedom of speech. A lot of smaller nations that have dictators decide to block our site since we can help spread information that could be harmful to the dictators.
This time it’s Italy. They suffer from a really bad background as one of the IFPIs was formed in Italy during the fascist years and now they have a fascist leader in the country, Silvio Berlusconi. Berlusconi is also the most powerful person in Italian media owning a lot of companies that compete with The Pirate Bay and he would like to stay that way - so one of his lackeys, Giancarlo Mancusi, ordered a shutdown of our domain name and IP in Italy to make it hard to not support Berlusconis empire.
Veremos quien gana: si Berlusconi intentando proteger sus negocios, o The Pirate Bay desarrollando nuevos caminos y calificándole de fascista, dictador y corrupto.
La Gran Muralla China: la clave de la censura no es tecnológica
Escrito a las 12:52 pm
Interesante artículo largo en The Atlantic, “The connection has been reset“, acerca de un tema que trataba precisamente ayer con Krigan, uno de mis comentaristas, en otro hilo de conversación: la llamada Great Firewall of China (GFW) y cómo su eficiencia, tremendamente demostrada a la hora de mantener a los ciudadanos chinos alejados de contenidos que su gobierno no quiere que vean, no se basa en un derroche de tecnología, sino simplemente en convertir el acceso en incómodo y en promover la auto-censura.
El asunto está siendo de rabiosa actualidad, por un lado, por la brutal represión de los movimientos insurgentes en Tibet que ha llevado al gobierno chino a censurar infinidad de sitios de vídeo y noticias desde donde puede accederse a dicha información y, por otro, la inminente llegada de unos Juegos Olímpicos de Beijing que atraerán a millones de visitantes extranjeros que pretenderán, en muchísimos casos, hacer un uso normal de Internet desde China.
Y en ese aspecto es donde precisamente se encuentra la clave del asunto: uso normal de Internet. En mis estancias en China, mi experiencia como usuario hiperactivo de la red ha sido precisamente esa: ni los lugares bloqueados parecen realmente tantos, ni son tan difíciles de superar para acceder a sus contenidos. En la mayor parte de los casos, el uso de un simple proxy o una VPN (fácilmente disponibles y anunciadas en China por unos $40 al año), te permite acceder a lo que quieras en cada momento. Incluso si no quieres plantearte ese tipo de alternativas, el simple uso de trucos como el utilizar el servicio de traducción de Google como proxy o el forzar una conexión segura añadiendo “s” al “http” en la conexión te permite acceder a muchas cosas: en mi primera visita, con mi página todavía en Blogger y con Blogger bloqueado desde China, pude mantener perfectamente mi ritmo diario de actualización con este tipo de trucos. Si una empresa, un particular, un estudiante o un hacker necesita acceso a la totalidad de la web desde China, obtenerlo no resulta especialmente problemático: de hecho, muchas empresas instalan VPNs como única posibilidad de moverse normalmente por la red o hacer negocios en ella. No hacerlo implica encontrarse varias veces al día con mensajes de tipo “The connection has been reset” o “Site not found”, aunque estos sitios aparezcan regularmente en páginas de resultados y no tengan aparentemente ningún contenido político.
La primera impresión al llegar a China, por tanto, no es de censura, sino de aparente libertad. Una sensación que se acrecentará durante las Olimpiadas, dado que el gobierno ha dado órdenes de proveer de conexiones “libres” a sitios de Beijing como hoteles y cibercafés frecuentados habitualmente por turistas y reporteros. Pero el sistema está cuidadosamente diseñado, y resulta muy eficiente. Empecemos por decir que en general, el acceso a Internet en China es más bien lento: pocas vías de conexión desde el exterior, un volumen elevadísimo de usuarios y unas infraestructuras en general colapsadas llevan a aceptar la lentitud como parte del sistema. Cada una de las conexiones internacionales están monitorizadas, controladas mediante tappers o network sniffers, y convenientemente mirrorizadas para su control (tengamos en cuenta, no obstante, que la mayor parte del tráfico en China es interno: para la grandísima mayoría de los usuarios, el exterior o el contenido escrito en idiomas diferentes simplemente no existe) mediante routers especiales inicialmente diseñados y suministrados por Cisco, pero hoy ya fabricados en la propia China por empresas como Huawei. Es en ese nivel donde se produce el primer escalón de censura: el bloqueo de DNS. Los sitios bloqueados en su integridad (BBC, CNN, Wikipedia…) o temporalmente (Google, por ejemplo, es bloqueado en ocasiones) lo son mediante este procedimiento.
El segundo escalón de censura ocurre en la fase de conexión: si la DNS te responde porque no está en la “lista de bloqueos oficiales”, pero sí está incluida en una lista negra interna de IPs bloqueadas, los routers se interponen en la fase de conexión enviando comandos de reset a ambos lados de la conexión, provocando los mencionados mensajes de “The connection has been reset” o “Site not found”. Es el procedimiento utilizado, por ejemplo, con plataformas como Blogger o WordPress: los sitios aparecen en búsquedas normales hechas desde China, pero al hacer clic en ellos, no se puede obtener su contenido.
El tercer escalón es más expeditivo: el filtrado de términos a nivel de URL, que provoca que determinadas páginas en cuya dirección se encuentran una serie de palabras en múltiples idiomas que son constantemente revisadas sean objeto de bloqueo mediante el llamado black hole loop, una secuencia circular de redirecciones. En este caso, Firefox devuelve el mensaje “The server is redirecting the request for this address in a way that will never complete”, y la conexión no puede establecerse.
Finalmente, un cuarto escalón revisa contenidos directamente dentro de las páginas. En este caso, el proceso de censura se inicia con la primera petición de la página, que llega al mismo tiempo al solicitante y al sistema de mirroring. Si la inspección detecta contenidos prohibidos en esta página, introduce una ruptura en esa conexión, e impide temporalmente el acceso a otras páginas de ese sitio. El sistema impone entonces una serie de bloqueos progresivos de dos, cinco, treinta minutos y una hora cada vez que el usuario vuelve a intentar esa conexión, y lo pone progresivamente “en observación”, algo peligroso teniendo en cuenta que en China, la mayoría de las conexiones sí identifican al usuario de manera efectiva (es preciso identificarse para acceder a una conexión en, por ejemplo, un cibercafé). Las últimas noticias apuntan a que, además, este sistema se ha empezado a utilizar recientemente al revés, es decir, para bloquear el acceso a contenidos situados en China a usuarios situados en el exterior.
Si quieres saltarte el sistema, puedes, pero la disponibilidad de proxies y VPNs sigue precisamente la jerarquía económica que el gobierno pretende: para un expatriado, un periodista o una empresa, el coste es suficientemente bajo como para planteárselo. Pero para un trabajador chino, puede suponer el salario de una semana. En el fondo, lo que pretende el sistema no es que los ciudadanos chinos no accedan a determinados contenidos, sino que el hacerlo sea tan sumamente pesado e intenso que, simplemente, no quieran hacerlo. Si acceder a la información exterior se convierte en una tarea pesadísima, los ciudadanos chinos, que ya de por sí tienden a estar interesados en lo que ocurre dentro de su gigantesco país, mirarán dentro, donde los sistemas sociales de control tradicionales siguen actuando como siempre. Internamente, la censura no es un problema: si alguien escribe algo inconveniente, su propio proveedor, ante la iminnencia de la actuación gubernamental, lo censurará directamente.
Poniendo esta situación en contexto, los ciudadanos chinos, con censura y todo, siguen sintiéndose comparativamente más libres que en épocas históricamente muy próximas, de manera que aceptan la situación y no levantan la voz en exceso. Lo que está fuera, simplemente, no es interesante, y no vale la pena ni el trabajo extra, ni mucho menos el riesgo. Durante cuánto tiempo se podrá mantener la situación de esa manera, si es una cuestión de aumento progresivo del nivel de cultura e información o de paso de sucesivas generaciones, es algo que resulta hoy mismo imposible de saber.
Censura: aprendiendo de la experiencia australiana
Escrito a las 2:21 pm
Australia es hoy noticia (TechCrunch, Smart Mobs, Slashdot) por haber anunciado la provisión para sus ciudadanos de feeds de Internet previamente filtrados y limpios de pornografía y materiales considerados inapropiados, un servicio obligatorio desarrollado a nivel de ISP cuyo coste será repercutido en las conexión a Internet, y del que se podrá hacer un opt-out, pero únicamente tras aportar una explicación conveniente.
El servicio, que se revelará un fracaso absoluto en no mucho tiempo y que abre la puerta a la censura selectiva de todo lo que el gobierno laborista tenga a bien considerar “perjudicial para sus ciudadanos”, viene a intentar cubrir el fracaso de la iniciativa anterior a la hora de proteger a los menores de ese tipo de contenidos: el gobierno anterior se dedicó a perder miserablemente tiempo y dinero facilitando a todos los hogares que lo solicitasen copias de NetNanny, uno de los más conocidos filtros parentales, para encontrarse posteriormente con una medida que se probó completamente inútil.
¿Qué nos enseña la experiencia australiana? Primero, que mejor que dios nos libre de los gobiernos que nos quieran proteger en exceso. Que un gobierno, sea del tipo que sea, pretenda decidir por sus ciudadanos qué contenidos son perjudiciales y cuáles no lo son es una barbaridad de tal calibre que debería considerarse una vulneración de los derechos fundamentales del individuo. Y ojo, porque escuchando al diputado popular Jose Ignacio Echániz hablar en el pleno en el que se aprobó la LISI sobre terrorismo, pederastia, cibercrimen e inseguridad, podría pensarse que algo así está en la mente de los legisladores populares, una peligrosísima vocación por los mecanismos de control que deberían clarificar convenientemente por el bien de todos.
Segundo, que los sistemas basados en filtros no funcionan. Llevo años desaconsejando el uso de filtros parentales a todo aquel que me pregunta: desde mi punto de vista, desprotegen en lugar de proteger. Su resultado neto es que por un lado relajan el control por parte de los padres y, por otro, colocan al menor en una situación de indefensión total: al desconocer la existencia de ese tipo de contenidos, el menor se encuentra con que en cualquier experiencia de navegación en un ordenador no filtrado, aparecen contenidos que le generan una gran curiosidad, contenidos ante los cuales no ha tenido la oportunidad de desarrollar mecanismos de defensa adecuados en presencia de sus padres, y que además pasan fácilmente, habitualmente a través de terceras personas, a contar con la indudablemente poderosa “atracción de lo prohibido”. Olvídenlo. Lo único que funciona en este sentido es la educación.
Tercero, que como nos hemos hartado de decir en infinidad de ocasiones, los bits son libres. Y lo son tanto a la hora de no poder impedir que circule una obra sujeta a copyright de la misma manera que lo son para no poder evitar la llegada de pornografía o de cualquier otro contenido que se quiera considerar inapropiado. Confiar en la llegada de una “tecnología salvadora” de tipo DRM o filtro del tipo que sea no es más que proclamar un absoluto y supino desconocimiento de la naturaleza y funcionamiento de las tecnologías. La medida australiana provocará un incremento de la navegación vía proxies anónimos, un fuerte incentivo para la circulación clandestina de contenidos a través de redes encriptadas y P2P, y un poderoso efecto de darle importancia a cosas que, por dinámica natural y por educación, deberían tender a perderla con el tiempo.
Con un poco de suerte, tiempo y sentido común, podremos aprender de la experiencia australiana. Pero claro, es lo que tiene Australia: que debe ser la mar de incómodo vivir todo el tiempo cabeza abajo.
Participación, política y Web 2.0
Escrito a las 1:55 pm
Leo este artículo en El Catalejo de El Mundo, “La red no es de los partidos“, que habla de las iniciativas que algunos partidos están iniciando dentro de la llamada Web 2.0, y critica la avidez por el control de lo que aparece en sus páginas. Y debo decir que disiento con lo expuesto por Sergio Rodríguez & Cía., y curiosamente, por el mismo tipo de experiencia: la de llevar mucho tiempo moderando una página con comentarios en Internet.
Mi impresión es justamente la contraria de la que sostienen en el artículo: que si los partidos quieren hacer algo dentro de Internet, deben marcar de manera absolutamente férrea todo aquel foro en el que decidan participar. Me da lo mismo que sea un blog, un foro, un perfil en Facebook o una serie de fotos en Flickr: todo debe estar sujeto a unas normas claramente marcadas y sin temor ni complejo alguno a ser acusados de censura. Las normas las debe marcar quien administra el foro, no los usuarios del mismo.
Internet es así. Y la política, tristemente, también. Si lo que vivimos en política es una situación de crispación insostenible, que hace imposible el diálogo y lo reduce a un intercambio permanente de golpes y a un “y tú más”, ¿qué no va a ocurrir cuando llevamos la política a Internet, lugar en el que todos sabemos se produce una privación de estímulos sensoriales que favorece la ausencia de inhibición del comportamiento agresivo? Lo he escrito en muchas ocasiones, y aún no he conseguido expresarlo mejor que Mauro Entrialgo en El País: borrar barbaridades y comentarios fuera de tono no es censura, sino lógica. Primero, definir el tono: dejar claro lo que se admite y lo que no. Admitir disensión, argumentación en sentido contrario, opinión más o menos fundada, aporte de ideas… no admitir insultos, argumentos ad hominem, astroturfing, suplantación de identidad, faltas de educación, etc. Si ese control no es llevado a cabo, el foro de participación se convierte en el equivalente a una casa llena de porquería: cada uno de los usuarios que llega tiene menos reparo en tirar porquería adicional que el usuario anterior. Mantener la casa limpia y echar a los invitados que no respetan las formas es deber esencial de todo administrador de un foro, sea del tipo que sea, y mucho más si es de naturaleza política. ¿Surgirán iniciativas en paralelo, en otros sitios, parodiando o contestando al sitio del político? Sí, sin duda. Pero en este caso, la iniciativa del insulto partirá del atacante: la responsabilidad no será del político por tener su casa hecha una guarrería, sino del que insulta, por ser un guarro y dedicarse a vivir en un asqueroso basurero. Un sitio en muchos casos escondido tras la cobardía del anonimato, y que si se descubriese, no haría más que avergonzar a quien lo creó.
Sin embargo, ese control se está produciendo en pocos casos, privando a la ciudadanía de un lugar más en el que argumentar de manera razonada. O bien se usa como argumento para no construir sitios participativos, yendo claramente en contra de todas las tendencias, o se evita el control por miedo a ser acusados de censura, construyendo sitios que se convierten en desagradables vertederos. Y los culpables, en este caso, son unos partidos atemorizados por unas absurdas acusaciones de censura, y que temen distribuir el control de este tipo de temas. En Estados Unidos, el cuidado de la página web y la atención a la interacción la desarrollan voluntarios de campaña, una figura que en España también existe, pero a la que los partidos temen ceder el control.
Llevo años lidiando con trolls, insultos y agresividad. Gracias a dios, lo bueno que extraigo de este foro compensa muchísimo las barbaridades que a veces tengo que escuchar en él. La ecuación es clara y contundente: a más visibilidad, más crítica. Siempre. Los que quieren atacarme a mí o a mis posiciones, saben que en este foro pueden hacerlo bajo determinadas normas. Cuando incumplen dichas normas, sus comentarios son eliminados sin que me tiemble el pulso lo más mínimo. Si insultas, borro tu comentario en cuanto lo veo. Si insultas habitualmente, te filtro, y a tomar viento. Algunos “insultadores frustrados” se han ido a otros foros a parodiarme, a insultarme o a desahogarse de las maneras más peregrinas posibles: me trae completamente al fresco, o incluso me motiva más todavía. Son ellos los que hablan de su pobreza de espíritu, del número de horas al día que pueden llegar a dedicar a una actividad tan negativa como esa, de la tristeza que supone dedicar esa parte de su vida a destruir en lugar de a construir. Y si todo eso ocurre hablando de tecnología, ¿que no ocurrirá hablando de política, un entorno caracterizado por la crispación y las posiciones frontalmente encontradas?
Bienvenida sea la participación de los políticos en la red, y bienvenida sea también la limpieza, las reglas claras, y el riguroso borrado de aquello que incumpla unas normas mínimas de higiene. Lo contrario es condenar a la política y a la red a ser un permanente basurero, un reflejo de lo más sucio y despreciable de la naturaleza humana, un lugar en el que escalemos continuamente el nivel de agresividad y donde acabemos amenazándonos de muerte con total impunidad. Lo contrario es, simplemente, permitir que gane el troll.
Mi columna en La Clave: Internet, política y evolución
Escrito a las 2:04 am
En La Clave, esta semana, “Internet, política y evolución“, una columna acerca del cambio que supone, en la política norteamericana, una toma de decisiones de voto basada no en qué candidato hace acto de presencia disfrazado de moderno en un número mayor de sitios “de moda”, sino en la realidad y seriedad de sus propuestas con respecto a la red. En España, con la iniciativa de control de la plataforma Todos contra el Canon que comentamos hace un par de días, hemos podido empezar a ver aspectos de este tipo de evolución en la forma de hacer política y de decidir el voto. Aspectos como el canon, la neutralidad de la red, el tratamiento de los talibanes del copyright o la censura, convertidos en piedra de toque para decidir el voto de un número significativo de usuarios para los que Internet puede llegar a conformar un aspecto muy importante de sus vidas.
Los partidos y la tecnología
Escrito a las 1:33 am
Esta iniciativa me parece interesante: la plataforma Todoscontraelcanon exigirá a los partidos políticos que se pronuncien expresamente sobre el tema del canon digital. Es precisamente lo que hace falta: menos apuntarse a redes sociales, colgar fotos en Flickr, pasearse por Second Life y apuntarse a todo como si fuera el último chillido, y más pronunciarse de manera inequívoca y seria sobre los aspectos que preocupan a aquellas personas que vemos Internet y la tecnología como una parte importante de nuestras vidas: el canon, la criminalización de Internet, las actitudes de los lobbies del copyright, la neutralidad de la red, la censura, la libertad de expresión, la liberación de la información pública y muchos otros temas que muchas personas estimamos importantes. Precisamente tenía ya entregada a La Clave una columna sobre este tema, pero no sale hasta este viernes.
La importancia de la coherencia
Escrito a las 12:06 am
Ricardo Galli es una persona que no te deja indiferente. Pero sobre todo, es una persona coherente y consecuente. Coherente con sus ideas, con la defensa de las cosas que considera importantes, de aquello en lo que cree. Y si en una cosa cree Ricardo es en la libertad de expresión. La libertad de expresión, para Ricardo, es algo tan grande y monumental como esa Catedral de Palma con la que posa en la foto. Por eso, cuando llega la rectora de la organización en la que trabajas y, con argumentos débiles y confusos basados en “tengo un amigo que conoce al primo de Zumosol” te exige que borres una entrada perfectamente sólida y documentada, es el momento de ser consecuente, echar el cierre e irse a escribir a otro sitio.
Desde hoy, encontraréis a Ricardo en su nuevo blog, fuera de la Universidad. Se despide del anterior, que no seguirá actualizándose, y opta por el camino de la independencia. Actualizad vuestros feeds, porque a Ricardo vale la pena seguirle. Lo que queda sobre la mesa tras la salida de Ricardo es que una Universidad, que debería ser un bastión de valores como la libertad de cátedra y de expresión, ha decidido censurar a uno de sus profesores, una verdadera barbaridad que transgrede los valores que como institución educativa tendría que tener. El hecho sería malo, malísimo en cualquier caso, pero en éste resulta además especialmente sangrante: la entrada censurada de Ricardo argumentaba sólidamente contra un pretendido “observatorio de Internet” completamente carente de todo rigor académico y de investigación, una práctica que, como profesor que es, Ricardo hacía muy bien en denunciar. La pregunta de qué diablos hace toda una rectora de universidad ejerciendo la censura para “proteger” a un sitio semejante de la opinión legítima de uno de sus profesores no tiene respuesta válida ni la tendrá nunca, sean cuáles sean las razones. Es, pura y simplemente, una barbaridad. Y una pena.
La Gran Muralla china es un estado de ánimo
Escrito a las 11:20 am
Investigadores de UC Davis y de la Universidad de New Mexico experimentan haciendo envíos de contenidos a través de la Gran Muralla china (vía Slashdot), el supuesto firewall celosamente dispuesto por las autoridades del país supuestamente para preservar la pureza ideológica, y llegan al mismo tipo de conclusiones a las que llegué yo en mis viajes por allí: la Gran Muralla china, en realidad, es un moderadísimo, casi inexistente y por supuesto completamente ineficiente filtro, y que tanto su existencia como la publicidad que le rodea están más destinadas a crear un estado de ánimo en la población que les lleve a ejercer un cierto nivel de autocensura, que a impedir realmente el acceso a contenidos. Existe, como pude comprobar desde allí, un cierto nivel de filtrado de contenidos de los motores de búsqueda o a través de proxies, que dificulta, no impide, el acceso a ciertos recursos de la red, pero está destinado fundamentalmente a la creación de ese estado mental que contenga el acceso sobre todo de las capas del grueso de la sociedad, dotadas de un menor nivel de conocimientos técnicos. Si tienes mínimas habilidades con el teclado y el ratón en las manos, cualquier contenido puede estar perfectamente al alcance de tu pantalla. El descubrimiento es coherente con la escasa sensación de alarma o falta de libertad que la mayor parte de los ciudadanos chinos que conozco suelen citar, un tema que ha surgido frecuentemente en mis clases a raíz, por ejemplo, de visitas de directivos de Google o Yahoo! en las que los participantes con posturas más radicales en el diálogo eran precisamente los alumnos no procedentes de China.
Los investigadores determinaron que la censura ejercida era moderada y, en momentos normales de tráfico, dejaba pasar en torno a un tercio de las peticiones de palabras de la lista prohibida, aunque su eficiencia se tornaba más errática en momentos de tráfico elevado. La metáfora que sugieren es la del panopticon, un diseño de “cárcel ideal” desarrollado por Jeremy Bentham en 1791 que permitía a los vigilantes de una prisión ver a todos los internos sin que éstos pudiesen saber si estaban siendo vigilados o no.
¿Censura? Ejercida de manera tecnológica o psicológica, la censura es censura, y como tal, igualmente execrable. El gobierno chino no redime sus pecados por ejercer la censura de esta manera en lugar de hacerlo de la otra. Pero sí prueba una cosa: que lejos de intentar pegarse con una problemática técnica que todos reconocemos como indisoluble, han optado por un mecanismo que reconoce las características de Internet y su intrínseca naturaleza de espacio sin barreras.
Primer día en Shanghai
Escrito a las 9:29 pm
Primer día de paseíto por Shanghai, con bastante calor - la vez anterior vine en Enero, y se nota muchísimo la diferencia. He subido las primeras fotitos a Flickr, con el tag Shanghai2007, entre otras una serie sepia con la que me lo estoy pasando la mar de bien (parece mentira que uno se imagine determinadas escenas directamente en sepia cuando las ve :-)
Las tiendas de imitaciones están hasta los topes de iPods en todos sus formatos, que por lo visto salen bastante malos, pero completamente indiferenciables de los auténticos. Además, muchísimos sitios con software (ya me han agitado delante de los ojos infinidad de copias de Vista y de Office) y juegos (curioso… muchos de la PlayStation, muchos de la GameBoy Advance, pero ninguno de la DS… ¿más difíciles de piratear?) Por el momento, a pesar de haber dormido como un bebé en el vuelo de Finnair y de haberme pateado medio centro de Shanghai , estoy de lo más desvelado: son las tres de la mañana y aquí estoy, dándole a la tecla a ver si me entra el sueño. Mañana, además de más paseítos, me toca prepararme las clases del International Executive MBA y pasar por la Universidad a ver como estamos organizada la presencia del Instituto de Empresa este año, en el que además de las clases habituales de ese curso, tenemos un Community Integration Day del Global MBA y un MBA Update de la Alumni Association…
Conectividad, sin problemas: en el hotel, al llegar, tienes un terminal con XP encendido y con conexión, que convenientemente desenchufé para poner el portátil y enchufarlo a red y corriente. Conectó perfectamente a la primera y con una velocidad razonable. Páginas censuradas, que me haya encontrado por el momento, la Wikipedia en todos sus idiomas y, curiosamente, Technorati. Blogger funciona, a diferencia del año pasado, aunque ahora ya me trae al fresco que funcione porque claro, esta página ya no vive ahí.
Pues eso, que aquí seguiremos informando. Se despide su corresponsal en Shanghai… un saludote para todos desde el otro lado del mundo :-)
Tim O’Reilly contesta a la primera oleada de comentarios
Escrito a las 7:07 pm
Tim O’Reilly contesta con una nueva entrada a la primera oleada de comentarios en su página y en muchas otras acerca de su Bloggers’ Code of Conduct, que está también en proceso de revisión en Wikia. Algunos de los temas en discusión son muy interesantes (obviamente para aquellos que decidan superar el primer escalón de “enmienda a la totalidad” y piensen, como yo, que hay mucho de positivo en que estos temas sean sometidos a discusión pública).
Vale la pena darle una lectura.










