¿Añaden valor los mercados financieros?

IMAGE: Enrique DansLa noticia de la inminente salida a bolsa de Twitter vuelve a desencadenar una discusión que no por reiterativa, es más necesaria que nunca: ¿realmente aportan valor los mercados financieros?

Para cualquier compañía, el momento de su salida a bolsa suele identificarse con una especie de mayoría de edad, un espaldarazo de legitimidad, la realización del éxito y del sueño capitalista, la prueba de fuego. El momento de someter las acciones de la compañía a un mercado que determina su valor y que aporta el necesario capital para su ulterior desarrollo. En todos los sentidos, incluido el legislativo, las reglas apuntan a que la salida a bolsa es la etapa final, el necesario desenlace, la consecuencia del éxito, la aspiración lógica de todo emprendedor, el sitio en el que se debe estar.

Sin embargo, existen cada vez más pruebas que demuestran que, a pesar de representar un camino prácticamente obligatorio, los mercados financieros suelen convertirse en una maldición en muchos sentidos, y en particular para las compañías más innovadoras. Cada vez son más las empresas tecnológicas caracterizadas por un modelo innovador rápido y disruptivo que retrasan todo lo posible el momento de hacer su primera oferta pública de acciones, o que tratan de tomar todas las precauciones posibles para blindarse ante los nocivos efectos que los mercados financieros tienen en su gestión.

En muchos sentidos, la salida a bolsa supone un freno a la innovación, un desincentivo al riesgo y a la creatividad, un drenaje de talento, un enfoque en el corto plazo y en la tiranía de los resultados trimestrales, y una falta de alineación entre los intereses de los trabajadores y directivos de la compañía y los objetivos de la misma. La necesidad de centrarse en tareas de reporting y en ofrecer al mercado las cifras que requiere para seguir capitalizando la empresa se convierte en una tarea que absorbe a los directivos y les impide centrarse en la estrategia a largo plazo, en la visión que tenían para la compañía.

La consecuencia es que las empresas, incluso las más innovadoras, pasan a convertirse en aburridas, en más cerradas y secretas, en parte de un establishment del que en muy raras ocasiones salen innovaciones sorprendentes como las que originalmente les permitieron llegar allí, en empresas que tienden a comprar en lugar de inventar porque la abundancia de recursos y las prisas así lo justifican. ¿A cambio de qué? Básicamente, de abastecer a unos mercados financieros que existen para satisfacerse a sí mismos, a toda una serie de personajes que viven de la más pura especulación, de no generar ningún valor real más allá de dar una orden de compra o de venta, y que jamás en su vida han creado nada verdaderamente productivo. A cambio de alimentar empresas que mueven paquetes de acciones mediante algoritmos automatizados en fracciones de segundo para dar lugar a corrientes especulativas, a movimientos que no tienen ninguna relación con la estrategia de las compañías, con su sostenibilidad, o con la generación de ningún tipo de innovación que aporte un valor real. Los mercados financieros, en realidad, sirven para que vivan – y muy bien – los propios operadores de los mercados financieros, esos que ganan más no en función de las pérdidas y ganancias de los participantes, sino del volumen de transacciones ejecutadas. En realidad, los mercados financieros son una especie de monstruo, un parásito convertido en necesario que vive a costa de la verdadera economía productiva.

Ante esta perspectiva, la pregunta lógica que tenemos que hacernos es hasta qué punto esos mercado financieros generan un valor real para la economía. En el ejemplo de Twitter, la salida a bolsa es una necesidad: todos los actores que han ido poniendo dinero y esfuerzo en el crecimiento de la compañía ven el momento del IPO como el de recuperación de sus ganancias, el pago a sus esfuerzos, el cash-out. Obviamente, algo tiene de siniestro y de desgraciado un mecanismo destinado a premiar el hecho de que aquellos que aportan valor dejen de hacerlo, pero se acepta como parte de unas inamovibles reglas del juego. Para Twitter, hay al menos cinco razones por las que la salida a bolsa va a significar un freno a su innovación, además de obligarla a convertirse en una empresa más oscura. Por ahora, el mítico abogado Alexander Macgillivray, Amac, el responsable de la sólida reputación de Twitter como defensora de los derechos de sus usuarios y de la libertad de expresión, ya ha salido de la compañía.

Algunas voces, como Eric Ries, defienden la necesidad de generar nuevos mercados financieros que penalicen fuertemente la especulación y estén obligados necesariamente a alinearse con la sostenibilidad de las compañías, con sus verdaderas necesidades estratégicas a largo plazo, que permitan mantener los elementos que permitieron a esas empresas llegar a donde están. En algunos casos, esas ideas se identifican incluso con la burda generalización que supone un enfrentamiento entre las costas este y oeste, entre los «emprendedores de Silicon Valley» y los «especuladores de Nueva York». Sea de la manera que sea, lo cierto es que los mercados financieros ya han dado suficiente muestra de su connatural perversidad, y de hasta qué punto son capaces de convertir los mejores proyectos y las ideas más disruptivas en empresas aburridas, previsibles y sometidas a la absurda dictadura de unos resultados trimestrales que son únicamente moneda de cambio para una caterva de jugadores, apostadores y especuladores.

En muchos sentidos, es más que posible que los mercados financieros que fueron originalmente diseñados para permitir el acceso del capital privado a los proyectos más brillantes y contribuir a su éxito, se haya convertido en un coto reservado a banqueros de inversión que posibilitan el enriquecimiento de sus privilegiados clientes mediante esquemas de «the rich gets richer», y a mecanismos que no solamente no aportan valor, sino que incluso lo sustraen de manera evidente. Siendo un mecanismo necesario y una vía prácticamente obligatoria para las ideas exitosas, los mercados financieros se han convertido en una maldición, no necesariamente para quienes participan en ellos, pero sí para la economía en su conjunto.

 

(This post is also available in English in my Medium page, “What do the financial markets bring to the party?«)

17 comentarios

  • #001
    Lazz - 15 septiembre 2013 - 14:21

    Los mercados financieros permiten cosas tan maravillosas como enriquecerse a costa de hundir empresas o incluso paises (comprar en corto o a la baja). Pero el no va más es que es que se consienta especular con el precio de los alimentos básicos, convirtiendo el hambre de muchos directamente en beneficios para algunos.

  • #002
    Antonio Castro - 15 septiembre 2013 - 14:40

    Cuando sales a bolsa estás poniendo una parte de tu compañía en manos de terceros a cambio de dinero. Es lógico perder parte del control. Yo haría la pregunta contraria. ¿Garantiza la innovación la mayor rentabilidad de una empresa, o asegura su estabilidad financiera? A los inversores no les preocupa cambiar el mundo o hacerlo mejor sino ganar dinero a corto y medio plazo.

  • #003
    Cristina - 15 septiembre 2013 - 16:56

    Pero entonces me pierdo en un paso.
    El hecho de que una compañía pertenezca a muchos pequeños inversionistas alrededor del mundo, hace que la gestion deba basarse en resultados a corto plazo, para jugar al negocio de las alzas y las bajas de la bolsa? Y en ese juego, no entran los resultados a largo plazo, es decir, la consolidación de las inversiones, porque la salida a bolsa beneficia a los inversores y empleados pero no a los resultados de dichas inversiones? Dicho de otra manera, el hecho de que un CEO opere una compañía basado en resultados financieros, elimina la opción de consolidar adquisiciones innovadoras?

  • #004
    Miguel Ángel - 15 septiembre 2013 - 18:11

    Hola Enrique. Te leo desde hace tiempo, pero en este post da la impresión de que no tienes ni idea de lo que hablas, y perdón por decirlo tan claro. Mezclas unas cosas con otras y muestras solo un lado del tema, con una visión catastrofista. Esta claro que una empresa no tiene que salir a bolsa necesariamente, mira por ejemplo El Corte Inglés o Mercadona. Y esta claro que la bolsa es una de las pocas formas de financiación de una empresa. Por qué sale a bolsa una empresa? Para conseguir nuevos recursos para nuevos proyectos, principalmente.
    Podría contestarte uno por uno a todos los puntos, pero no se si estas interesado y esto sería muy largo.

  • #005
    Antonio Castro - 15 septiembre 2013 - 18:43

    #003 ¿Si tu compras acciones de una compañía te preocuparía lo que ocurra con ella dentro de 50 años? ¿Estas segura de que conservarás tus acciones y que tus hijos y tus nietos las heredarán? Más bien compraras acciones con vistas a medio y corto plazo. No te casas con tus inversiones porque si pasado un tiempo ves algo mejor cambias el dinero de sitio. Para el dueño de una compañía la empresa pasa a formar parte de un patrimonio familiar que hay que defender.

    Resulta bastante curioso que los que más interés tienen en CONSERVAR la empresa, sus dueños, suelen ser los más INNOVADORES. La evolución supone riesgo a corto plazo, pero a largo plazo es imposible sobrevivir si no evolucionas y te adaptas a los nuevos tiempos.

    El ejemplo más claro lo tenemos con el mundo editorial anclado en el pasado. Las grandes compañías se están suicidando.

  • #006
    Cristina - 15 septiembre 2013 - 19:57

    Hola Antonio :-) 005, k tal? Como estas?
    Si, pero las acciones, cambian de manos. Una vez has emitido acciones el dinero se va circulando. Luego, si requieres mas dinero, haces una apmpliacion de capital.
    Lo que no entiendo, es la falta de un punto de inflexión. Si yo realizo inversiones cuando ya he salido a bolsa y en lugar de rentabilizarlas, las tengo que cubrir, entiendo que no es la misma situación que haberlas realizado, ya ser rentable, tener que consolidarlas/amortizarlas, y entonces salir a bolsa.
    Entiendo que salir a bolsa es aumentar el kapital de la empresa. Pero twitter ya era rentable antes de salir a bolsa, habiendo realizado sus inversiones.
    #003? Yo encantada de escuchar contrastes……y encantada de aprender mas al respecto :-))

  • #007
    Anónimo - 15 septiembre 2013 - 20:28

    BUEN ARTICULO, MUYACERTADO, ESTE ES EL ORIGEN DE ESTA CRISIS QUE NO ES QUE NO SE ACABE, SINO QUE CONTINURA HASTA ARRASAR TODO.

  • #008
    Cristina - 15 septiembre 2013 - 20:30

    #004 Miguel angel
    Le voy siguiéndo la pista al tema
    http://www.ie.edu/fllubian/documentos/salidasbolsadefinitivo.PDF

  • #009
    Cristina - 15 septiembre 2013 - 21:20

    Y por ahora. Como la documentación no se ha hecho publica,me preguntaba en que términos se había valorado, para alcanzar según analistas diversos entre (7.000. Y 10.000 millones).
    Es un medio de comunicacion? Es una empresa de relaciones publicas? Es una empresa que invierte y se diversifica?
    He encontrado este articulo, que habla sobre los efectos de tener o no tener una visión, pues esta ha sido la siguiente pregunta: cual es su mision? Cual es su vision? Quizás eso me diera alguna pista…:-)
    Aquí el articulo
    http://mashable.com/2009/02/02/what-is-twitters-vision/

  • #010
    Xaquín - 16 septiembre 2013 - 00:30

    Curioso que se haga la crítica al «juego en bolsa» desde la perspectiva de innovación empresarial… no hai que ser marxista para valorar la «desvalorización» real del mercado financiero actual.
    Tanto el accionista «masa» como el «ejecutivo» (mercadibus funcionaribus no lo olvidemos!) nunca será comparable como motor de innovación al empresario «iniciador»… por ejemplo Ford innovó con la cadena de montaje y se anquilosó con la misma cadena de montaje (para poner un ejemplo no muy actual y del que ya Charlot hizo un comentario en ese preblog llamado Hollywood)…

  • #011
    Antonio Castro - 16 septiembre 2013 - 08:28

    Para un inversor si una cosa funciona para qué arreglarla, y si no funciona para que arreglarla pudiendo cambiar por otra cosa. No tienen apego al negocio, tienen apego a los beneficios.

  • #012
    blas de lezo woodenfoot - 16 septiembre 2013 - 10:09

    Muy cierto y bien escrito. Gracias.
    Siempre que hay un bien, con “valor” (económico/Poder), se produce el mismo esquema según evoluciona (…). Con los valores Espirituales (Religión con humanos que lo controlan), la organización de la Sociedad (Políticos…, “su” Congreso, “sus”Leyes, prebendas, blindajes, oscurantismo… Los Corporativismos a todos los niveles (gremiales, lobbies, Notarios, Farmacéuticos, Colegios Profesionales, Decanatos Universitarios…) A todo ello, la TRANSPARENCIA, les produce urticaria.
    Solución: evidentemente, la Comunicación abierta, las Redes… hacen el cambio, la Transparencia algo imparable; el que cada cual salga “retratado” ahora y para siempre, sin duda hará que cada cual se lo piense. Sobran muchos intermediarios que no aportan nada, que son una lacra. Y lo vamos a hacer :-)

    En este caso, se pelean los mercaderes de la Religión Católica. Patético :-/ http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/15/actualidad/1379275901_142314.html

  • #013
    David - 16 septiembre 2013 - 12:01

    Bueno, existen dos maneras bastante diferentes de participar en el mercado. Por un lado están los especuladores, a los que normalmente les interesan los resultados a corto o como mucho medio plazo, y por otro lado están los inversores a los que lo que les interesa son los resultados a largo plazo.
    El ejemplo más popular de inversor sería Warren Buffet, que en la mayoría de las ocasiones compra acciones con la idea de no venderlas nunca.
    Creo que hay directivos que dirigen su empresa con la vista puesta en los especuladores, preocupándose principalmente por sus resultados a corto plazo.

    Pero también hay muchas empresas que se preocupan fundamentalmente del largo plazo, sin que los resultados trimestrales sean lo más importante (por ejemplo IBM tiene más de un siglo de historia, supongo que es una empresa tecnológica que se preocupa más del largo que del corto plazo).
    Con esto quiero decir que salir a bolsa no tiene por qué significar obsesionarse con los resultados a corto plazo dejando un poco de lado la visión a largo plazo. Creo que es algo que depende de la filosofía de cada empresa.

  • #014
    Antonio Castro - 16 septiembre 2013 - 17:53

    #013 Pero las decisiones se toman por las personas que suman más del 50% de la empresa. Puede que en IBM exista un grupo potente de grandes accionistas que controle la empresa, porque de no ser así la especulación a corto y medio plazo es lo que suele imponerse.

    Salir a bolsa reservándose el 51% de las acciones no comportaría los riesgos de los que estamos hablando. Yo supongo que Enrique se refería a una oferta de acciones más amplia en la cual se produce una pérdida del control de la empresa.

  • #015
    Pep - 16 septiembre 2013 - 22:22

    Curioso, muy en la línea de este artículo del Harvard Business Review http://blogs.hbr.org/2013/09/what-wall-street-wants-to-see-from-twitters-executives-and-why-its-wrong/

  • #016
    JUAN - 17 septiembre 2013 - 21:54

    #006 «Entiendo que salir a bolsa es aumentar el kapital de la empresa» No, si haces una OPV de las acciones que posees. Cuando una empresa que no cotiza a bolsa hace una OPV, lo que ocurre es que el dinero de los que compran las acciones pasa al bolsillo del antiguo dueño de la empresa. Otra cosa sería si hace una OPV pero ampliando capital. En ese caso si entra dinero en la empresa. Si yo tengo una empresa que valoran en 100 euros y saco a bolsa el 50%, los compradores me dan a mí los 50 euros, y entonces tendré 50 euros de capital y 50 en efectivo. Si yo salgo a bolsa con ampliacion de capital de 100 euros por ejemplo, en ese caso la empresa tendrá 200 euros de capital (100 del antiguo dueño y 100 de los nuevos accionistas) y tendrá 100 euros de liquidez (el dinero aportado por los nuevos accionistas. Yo soy de la idea que salir a bolsa es rentable para los antiguos accionistas pero luego la empresa esta muy «obligada» por los «mercado».
    Saludos

  • #017
    Angela - 20 septiembre 2013 - 10:40

    Me parece un artículo muy superficial que se apunta a lo popular que es meterse con los mercados financieros, si un día no salieran a bolsa nadie habría invertido en Google o Twitter… osea que ni existirían. Quizás el rey de internet sería America Online o alguna compañía telefónica, siendo la innovación en nuestra sociedad muy inferior.

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