Mucho se ha escrito ya sobre el abominable anuncio del test de la muerte, culpando a todas las partes implicadas: al imbécil que lo diseñó, a la empresa que lo paga, a Google por distribuirlo, y a los que hacen clic en él.
En el fondo, se trata de reactivar la vieja discusión de finales de los ’90, cuando los publicistas de los viejos medios empezaron a tomar por asalto la web: acostumbrados a las variables clásicas de la publicidad en medios como la radio y la televisión, en las que el anuncio interrumpe la actividad que el usuario está realizando y debe diseñarse, además, para provocar el mayor “impacto” posible, trasladaron sus estrategias a Internet.
El resultado, por todos conocido, fue lo más parecido a una escalada bélica: el primer banner, aquel famoso “Have you ever clicked your mouse right here? You will.“ de AT&T en HotWired, consiguió un fuerte clickthrough por su novedad, pero jamás volvió a repetirse, y lanzó a los diseñadores en pos de un efecto imposible: recreemos la novedad. Si no hacen clic en banners estáticos, hagámoslos dinámicos. ¿Tampoco? Pues que canten. ¿Nada? Pues se los tiramos a la cara en forma de pop-up. ¿Que los cierran antes de que se carguen? Engañémoslos. ¿Ni así? Pues pop-unders… Cuando Google y otros empezaron a convertir los bloqueadores de pop-ups en ubicuos, para el tiempo que Firefox y otros navegadores los incorporaron de serie, gran parte del daño ya estaba hecho: parte de la propuesta de valor de la publicidad online se había desvanecido. En la ecuación de atención frente a respeto, los anunciantes habían rebasado los límites, y los usuarios nos habíamos vuelto selectivamente ciegos. La publicidad online provocaba casi las mismas sensaciones que la venta puerta a puerta: no importa cómo de bueno sea el producto que me trae un vendedor a casa, por el hecho de venir por ese canal, ni lo considero.
Llevamos años intentando “reeducar” a los anunciantes y a los creativos con respecto a lo que es aceptable y lo que no. Las reglas están escritas claramente en infinidad de sitios: anuncios de tamaño razonable, que no reaccionen al paso del ratón (no desplegables ni activaciones que hagan que tengamos que movernos por nuestra pantalla como por un campo de minas), no al sonido o vídeo preactivado, no a las animaciones demasiado molestas o estridentes, no a las ventanas emergentes… se puede decir más alto, pero no más claro. Estamos dispuestos a ver publicidad, alguien tiene que pagar por esta fiesta, pero no tortures nuestros sentidos ni molestes nuestros hábitos de navegación, no intentes cambiar la forma en la que funcionan las cosas en la web. La publicidad en Internet tiene propuestas de valor innegables, descomunales, basadas en el control, en la auditoría, en el seguimiento, en la segmentación… y a pesar de todo eso, siempre surge un creativo, siempre hay un anunciante, siempre aparece un idiota que mata a la gallina.
Veamos mi caso: soy usuario de pago de StatCounter, un servicio al que me he acostumbrado para monitorizar las visitas a mis páginas. Dado que Aodhan Cullen, su creador, me cae muy bien y prefiero que su servicio sea económicamente viable mucho tiempo, acepto anuncios en mis páginas de resultados de StatCounter, aunque tengo la opción de eliminarlos por el hecho de ser usuario de pago. Así he estado varios años: Aodhan me muestra banners, cobra CPM gracias a mí, y además, le pago satisfecho por un buen servicio. ¿Hasta cuando? Hasta el primer día en que tengo que empezar a moverme con ellas con exquisito cuidado para no recibir una estúpida risotada a un volumen absurdo. En ese momento, me voy a la página de opciones, y elimino los banners de mi StatCounter. Ahora Aodhan gana menos dinero, ha resultado perjudicado, y la culpa ni siquiera ha sido suya: él únicamente activó la opción de recibir banners de Google, que de manera incomprensible decide modificar sus políticas, en un insulto a sus usuarios, y aceptar creatividades tan abominables de anunciantes idiotas que se creen simpáticos. Del mismo modo, algunos usuarios deciden activar AdBlock Plus o filtros similares, ante lo que consideran una violación de sus derechos. En este caso, además, ni siquiera se uede aplicar la máxima de la publicidad, la de “que hablen de uno aunque sea mal”… el anunciante no ha obtenido ningún beneficio derivado de la mas que evidente impopularidad de su anuncio, solo ha molestado a algunos y perjudicado a más de los que inicialmente parecía.






24.01.2009 a las 15:54 Permalink
Siempre aparece un idiota que mata a la gallina…
Mucho se ha escrito ya sobre el abominable anuncio del test de la muerte, culpando a todas las partes implicadas: al imbécil que lo diseñó, a la empresa que lo paga, a Google por distribuirlo, y a los que hacen clic en él.Llevamos años intentando …
25.01.2009 a las 00:02 Permalink
[...] 1 – Siempre aparece un idiota que mata a la gallina » El Blog de Enrique Dans [...]
25.01.2009 a las 09:56 Permalink
[...] Siempre aparece un idiota que mata a la gallina (por Enrique Dans) [...]
25.01.2009 a las 20:25 Permalink
[...] anuncio del Test de la muerte y la publicidad en internet han sido analizadas por Enrique Dans en siempre aparece un idiota que mata a la gallina. David Monreal vuelve a Infojobs.net. Estaremos atentos a las evoluciones de este retorno en su [...]
26.01.2009 a las 04:34 Permalink
[...] El puto anuncio de “El test de la muerte” es dios y por lo tanto como tal está en todas partes. En facebook, en miarroba, en lastfm, en meneame.net, … y como no en el blog de Enrique dans. Justo aqui habla de este agraciado anuncio: http://www.enriquedans.com/2009/01/siempre-aparece-un-idiota-que-mata-a-la-gallina.html [...]
26.01.2009 a las 19:44 Permalink
[...] Dans en su post “Siempre aparece un idiota que mata a la gallina” comentaba las “artimañas” que desde siempre los banners han utilizado para conseguir ese [...]
27.01.2009 a las 09:07 Permalink
[...] Siempre aparece un idiota que mata a la gallina » El Blog de Enrique Dans [...]
28.02.2009 a las 11:30 Permalink
[...] El banner del test de la muerte (Enrique Dans) [...]
24.04.2009 a las 08:25 Permalink
[...] empresa que desarrolló su barra de herramientas para librarnos del martirio de los ubicuos pop-up, acepta este tipo de anuncios con sonido preactivado que, en busca de un “impacto”, suelen conseguir únicamente que te acuerdes de los [...]
27.04.2009 a las 10:53 Permalink
[...] que desarrolló su barra de herramientas para librarnos del martirio de los ubicuos pop-up,acepta este tipo de anuncios con sonido preactivado que, en busca de un “impacto”, suelen conseguir únicamente que te acuerdes de los familiares [...]
11.06.2009 a las 13:11 Permalink
[...] Que sí, que la cosa está muy malita: que hay crisis, que no hay dinero, que hay que pagar los sueldos, que hay poca publicidad y hay que decir que sí a todo… que sí, que vale. Pero cuando la experiencia de intentar leer el periódico se convierte en un desagradable asalto constante de los más variados mensajes que uno NO fue ahí para leer, y que le impiden llegar a lo que SÍ quería leer, es que alguien ha perdido la medida de las cosas. Cuando los anunciantes están dispuestos a “meterte el mensaje por los ojos” a pesar de que saben que te vas a ciscar en la madre que parió al director de publicidad, en la del creativo y en la del responsable del soporte que aceptó la campaña, es que las cosas van en una dirección muy mala. ¿Qué ocurriría si no pudiésemos salir de casa sin tener un ejército de vendedores intentando asaltarnos en la puerta? ¿O si el teléfono no dejase de sonar con ofertas constantes de todo tipo de productos que no deseamos? Los actuales excesos publicitarios de los periódicos en Internet nos evocan lo desmesurado de la estupidez humana, lo absurdo del razonamiento de unas marcas que no dudan en MOLESTAR a sus potenciales clientes creyendo que así van a conseguir ganar sus favores. La cosa se está poniendo tan mal, que hasta la mismísima Google parece estar perdiendo el norte. [...]
18.07.2009 a las 19:39 Permalink
[...] lo que se ve, el Test de la Muerte tiene [...]
03.05.2010 a las 11:23 Permalink
[...] cosas que no me gustan y que opino que deberían ser mejoradas: la dinámica de permisividad hacia anuncios cada vez más intrusivos en AdSense, por ejemplo, me parece una deriva francamente desaconsejable. La tendencia de la empresa a [...]
17.10.2011 a las 10:24 Permalink
[...] esta tarde surfeando por las olas de la red, me he topado con un post en el blog Enrique Dans, que me ha hecho reflexionar sobre una de las frases que en el nos deja “los usuarios nos [...]