Ayer estuve de visita en Tuenti, de larga conversación con Ícaro Moyano, Zaryn Dentzel… y con mi hija, más contenta que unas castañuelas. Visité Tuenti por primera vez a principios del pasado Octubre cuando aún tenían las oficinas en Castellana 210 por invitación de Rupert van Millingen, y me había llevado una impresión bastante buena, pero aún no era para nada el macrofenómeno sociológico en que se han convertido a nivel español: una empresa netamente española, con todas sus líneas de código escritas en Madrid, con un interesantísimo componente de diversidad internacional en la plantilla, y que tiene la friolera de dos mil cien millones de páginas vistas al mes. Sí, has leído bien: dos mil millones de páginas vistas, comprobado en la pantalla de carga de los servidores con estos ojitos que se ha de comer la tierra, y contabilizadas de manera conservadora, sin tener en cuenta ni ventanas emergentes, ni AJAX. Ah, y todo, todito, con software libre: en las reuniones de programadores en Tuenti, periódicas y organizadas para que todos revisen el código de todos proyectado sobre grandes pizarras con rotuladores, no se habla español, ni inglés, ni ninguna otra lengua propia de país alguno. Se habla PHP.
Tengo cuenta en Tuenti desde mi visita en Octubre, pero he mantenido un perfil más bien bajo, con una cierta sensación de “no corresponder con los demográficos”, de ver mucha más actividad de gente mucho, pero mucho más joven que yo, algo así como un sitio completamente poblado por “nativos digitales”. La sensación se acrecentó cuando la “nativa digital” que tengo más cerca, mi hija, apareció en casa diciendo que quería cuenta en Tuenti y que era algo así como el último chillido, ante lo cual la invité, y empecé a presenciar su actividad progresiva (hasta que me borre, claro… eso de tener “a papá de contacto” como que da mal rollo :-) Lo que sé de Tuenti lo sé much más por observarla a ella que por experiencia propia. Y claro, en cuanto comenté en casa que me iba a acercar por Tuenti a hacerles una visita, la que estaba claro que no se lo quería perder era ella, así que me la llevé, y la verdad es que se lo pasó como los indios, haciendo preguntas todo el rato hasta sobre las gráficas de carga de los servidores, viendo funciones nuevas en beta (alguna de ellas para flipar de buena, pero eso no lo puedo contar aún), y sugiriendo prestaciones adicionales que podrían tener…
Y una impresión curiosa, sobre la que tengo aún que meditar y que merecerá otra entrada más adelante: a pesar de mi marcado escepticismo sobre el modelo de negocio de las redes sociales y sobre su valoración de mercado, lo que estoy viendo venir en Tuenti – y digo viendo venir, porque me baso en conversaciones y porque por el momento aún no hay ni una gota de publicidad en la red – me etá pareciendo mucho más sólido que el resto de los modelos que he visto. Más que sólido, casi disruptivo, rompedor en cuanto a su planteamiento. Si esta empresa se lía la manta a la cabeza y hace todo lo que tienen pensado hacer en términos de publicidad, creo que puede liarla bien liada: tiene muchísimas páginas vistas, con predominancia de un grupo de edad que “nadie sabe donde está”, con un marcado interés como target comercial, y dispuestos a aceptar muchas cosas bajo ciertas reglas. Un grupo de edad complejo en su tratamiento (hoy mismo estuve hablando con un periodista de la BBC que me llamó desde Londres para preguntarme si me parecía preocupante el uso que los jóvenes hacían de estas redes), pero sujetos a índices de viralidad brutales y a una fidelidad impresionante, acrecentada por el enfoque y la concentración en el entorno de España. Y la empresa no es uno de esos casos de “primero crecemos, y después ya veremos”, sino que tienen una estrategia clara, con sus tiempos marcados y sus metas definidas. Que además, están manteniendo con la misma coherencia con la que mantienen su sistema de invitaciones: no se trata de que estén en beta ni de que quieran controlar el número de personas que entran (que no va a velocidad rápida, sino, como diríamos en Spaceballs, a “velocidad absurda”), sino de una característica del sistema: se trata de conseguir que cuando alguien entra, lo haga “de la mano de alguien”, y tenga ya ese contacto al entrar, razón por la cual los usuarios administran sus invitaciones e invitan a aquellas personas que realmente “tiene sentido que estén en su red”, no a todo el que lo pide.
Sin duda, Tuenti está siendo todo un fenómeno sociológico en España. Pero por lo que estuve hablando y me dejaron entrever Ícaro y Zaryn, además el roscón viene con sorpresa, con un cambio en las reglas de juego que puede llevar a reingenierías interesantes en la cadena de valor de la publicidad. Pronto, más. Ah, y por supuesto, habrá mini-caso, y se vendran por clase pronto :-)






28.03.2008 a las 18:21 Permalink
[...] En Tuenti, con mi usuaria favorita Y una impresión curiosa, sobre la que tengo aún que meditar y que merecerá otra entrada más adelante: a pesar de mi marcado escepticismo sobre el modelo de negocio de las redes sociales y sobre su valoración de mercado, lo que estoy viendo venir en Tuenti – y digo viendo venir, porque me baso en conversaciones y porque por el momento aún no hay ni una gota de publicidad en la red – me está pareciendo mucho más sólido que el resto de los modelos que he visto. Más que sólido, casi disruptivo, rompedor en cuanto a su planteamiento. Si esta empresa se lía la manta a la cabeza y hace todo lo que tienen pensado hacer en términos de publicidad, creo que puede liarla bien liada: tiene muchísimas páginas vistas, con predominancia de un grupo de edad que “nadie sabe donde está”, con un marcado interés como target comercial, y dispuestos a aceptar muchas cosas bajo ciertas reglas. [...]
29.03.2008 a las 10:48 Permalink
[...] Enrique Dans: dos mil millones de páginas vistas, comprobado en la pantalla de carga de los servidores con estos ojitos que se ha de comer la tierra, y contabilizadas de manera conservadora, sin tener en cuenta ni ventanas emergentes, ni AJAX. [...]
29.03.2008 a las 13:48 Permalink
[...] con un desconocido? (Por Neus Arqués) – Subraya tus enlaces (Por Daniel G. Blázquez) – En Tuenti con mi usuaria favorita (Por Enrique Dans) – Ciencia de Internet (Por Sergio Monge) – La valoración de empresas de [...]
31.03.2008 a las 16:14 Permalink
[...] de lo que voy a hablar ahora, sino de las redes sociales en general. A raiz de los comentarios de un post de Edans ha surgido una conversación sobre la utilidad de este tipo de servicios y como los jovenes las [...]
31.03.2008 a las 18:44 Permalink
[...] En Tuenti, con mi usuaria favorita Y una impresión curiosa, sobre la que tengo aún que meditar y que merecerá otra entrada más adelante: a pesar de mi marcado escepticismo sobre el modelo de negocio de las redes sociales y sobre su valoración de mercado, lo que estoy viendo venir en Tuenti – y digo viendo venir, porque me baso en conversaciones y porque por el momento aún no hay ni una gota de publicidad en la red – me está pareciendo mucho más sólido que el resto de los modelos que he visto. Más que sólido, casi disruptivo, rompedor en cuanto a su planteamiento. Si esta empresa se lía la manta a la cabeza y hace todo lo que tienen pensado hacer en términos de publicidad, creo que puede liarla bien liada: tiene muchísimas páginas vistas, con predominancia de un grupo de edad que “nadie sabe donde está”, con un marcado interés como target comercial, y dispuestos a aceptar muchas cosas bajo ciertas reglas. [...]
04.04.2008 a las 17:14 Permalink
Tuenti, la revolución…
Tuenti se vuelve de las páginas mas visitadas… Cada vez somos más….
05.04.2008 a las 08:50 Permalink
[...] Enriquedans.com [...]
14.04.2008 a las 00:22 Permalink
[...] su momento, lo comentamos: a pesar de mi marcado escepticismo hacia el modelo de negocio de las redes sociales, me gustaba [...]
11.05.2008 a las 01:47 Permalink
[...] nuevas que estarán viviendo un uso paralelo de redes sociales entre padres e hijos, como ya contaba un día Enrique Dans, un aprendizaje mutuo con una consecuente búsqueda del nicho personal, y que eso de [...]
07.07.2008 a las 00:16 Permalink
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