Michael Arrington comparte con los lectores de TechCrunch los resultados de su análisis de mil dólares en 23andMe, la startup creada por Linda Avey y Anne Wojcicki, recientemente convertida en esposa de Sergey Brin. La empresa se define como el primer servicio de genómica personal, tiene a Esther Dyson en su Consejo de Dirección, y ofrece a los afortunados que quieran pagar $999 un análisis que se lleva a cabo tras depositar saliva en un kit que se recibe en casa.
El principio fundacional de 23andMe, mucho más allá de fantasías a la Gattaca y de puestos de trabajo que se deniegan a quienes no tengan un genotipo considerado “perfecto”, es que es intrínsecamente bueno tener herramientas que proporcionen acceso a la información genética personal, y que el control de dicha información debe siempre recaer en el individuo. Con esa información, el individuo puede valorar tanto las diferencias como las similaridades, desarrollar comunidades alrededor de sus intereses comunes – desde problemas revelados por la carencia o presencia de determinados genes, hasta ancestros comunes de un origen específico, – proporcionando así un valor a la persona que se incrementa con el tiempo, a medida que progresa la investigación. Además, la empresa pretende promover el diálogo acerca de las implicaciones éticas, sociales y políticas de los servicios genéticos personalizados, y contribuye a la investigación científica de cómo los genes interactúan con el entorno creando una riquísima base de datos que preserva la privacidad de las personas pero permite su uso en investigación.
En el análisis de Michael pueden verse pantallazos completos de partes como el Gene Journal, en el que se detalla la presencia o el tipo de genes que afectan a todo un abanico de aspectos, desde la degeneración macular con la edad hasta el enrojecimiento de la cara con el alcohol, pasando por el codo de tenista, la fibrilación cardíaca, el Atention Deficit Disorder (ADD), hernias discales y muchos otros aspectos en los que la presencia de un gen determinado puede resultar indicativa de una predisposición o tendencia. Pueden verse también las pantallas que hablan de los ancestros maternos y paternos, con análisis de la procedencia de determinados genes y su evolución geotemporal. Un conjunto de datos que a casi todos nos gustaría conocer sobre nosotros mismos por razones que van desde la mera curiosidad hasta intereses médicos específicos, pero que además pueden llegar a alcanzar una dimensión adicional cuando la magnitud de la base de datos comience a permitir comparaciones en modo red social (manteniendo por supuesto el control por parte del individuo), a medida, me imagino, que la prueba vaya bajando su precio, aunque ignoro la estrategia de la empresa en ese sentido.
Por el momento, si no te sale dejarte mil dólares en la prueba en cuestión, al menos puedes satisfacer tu curiosidad – o desarrollar todavía una curiosidad mayor – viendo el aspecto que tienen los resultados.






24.03.2008 a las 20:28 Permalink
[...] post is from Enrique Dans‘ Blog, I found it [...]
24.04.2008 a las 00:01 Permalink
[...] de Bloguzz me mandan una cosa super chula que seguro que Enrique quiere y que en este momento me tiene envidia, jeje. Y creo que no es el [...]
25.04.2008 a las 19:16 Permalink
[...] escribí sobre 23andMe, empresa que ofrece, por $999, el envío de un kit en el que introducir una muestra de saliva para [...]
23.09.2008 a las 18:52 Permalink
[...] El dato curioso es que Sergey Brin lo descubrió tras realizarse el servicio de test genético de la empresa 23andMe, empresa que realiza el test genético y almacena los datos por $999 por paciente. De dicha empresa es confundadora la mujer de Sergey, Anne Wojcicki, y Google es inversor en la misma. Para conocer mejor el modelo de negocio y servicios de 23andMe podeis ller el siguiente artículo de Enrique Dans. [...]