Largo pero muy recomendable artículo en Music 2.0, “Time for Luddite & Wanton Label Chiefs to go“ (vía GigaOm) en el que se refleja cómo la industria de la música, gracias a la ignorancia supina y la incapacidad para ver las cosas de sus directivos, acabó metida en el lío en que acabó: un compendio de estupidez, de inmovilismo, de pretensiones de mantener un nivel económico y una forma de hacer las cosas determinda aunque todo en el mundo cambie a su alrededor… De cómo las visiones de algunos ejecutivos en el 2000 fueron descartadas y se optó por el camino absurdo, el de denunciar a los clientes, el de la negación colectiva, en lugar del de la lógica aplastante.
El artículo revisa las recientes declaraciones de Edgar “We were wrong” Bronffman, la progresiva caída del DRM a pesar de los últimos intentos de Nokia, las opiniones de Ian Rogers, de Yahoo! Music, negándose a admitir el DRM, el intento de trasladar la patética ineficiencia de la industria a otras actividades mediante los contratos 360º, el papel de Apple, las reacciones de los artistas ante tanta estupidez y absurdo derroche en la industria, y cómo la mal llamada “piratería” fue utilizada como excusa para defender lo indefendible: un modelo de negocio inviable que caía por su propio peso.
Para mí, que ya llevo una buena temporada estudiando este tema y escribiendo sobre ello, lo más patético no es el papel de la industria, sino el de los variados defensores que aparecían – y aún siguen apareciendo – negando la mayor: cuando ya la propia industria admite sus errores, cuando los $132 millones al año inyectados en obsesiones persecutorias como la RIAA o IFPI empiezan a ser considerados como objetivos preferentes para el recorte de costes por su extrema ineficiencia, cuando todos vemos que las mentiras sobre el que se acabaría la música y la cultura no eran ciertas sino todo lo contrario, que hoy tenemos más y mejor música que nunca, aún sigan apareciendo centenares de “abogados de pleitos pobres” que, presos de algún tipo de modalidad del “síndrome de Estocolmo“, todavía defiendan a esa industria y a sus prácticas, y pretendan demonizar a unos usuarios que únicamente actuaron como debían actuar dadas las circunstancias del entorno que les rodeaba. Defender lo indefendible cunado tu industria y tu estilo de vida plagado de excesos va en ello, todavía puede tener hasta su cierta y cortoplacista justificación. Pero hacerlo cuando estás fuera de ello es simple y directamente absurdo.
El artículo me ha parecido imprescindible para todos aquellos interesados en le evolución de un modelo de negocio sometido a la transformación de la tecnología, una auténtica lección de cómo no hacer las cosas cuando ves el cambio en el horizonte.






10.12.2007 a las 21:07 Permalink
[...] bueno el post de análisis sobre los modelos de negocio de la industria musical y la estupidez de las discográficas (de la que todos los días nos encontramos con [...]