Leo en la Atalaya de mi amigo JJ una entrada sobre “El mito de la multitarea“, en la que afirma que ésta sí existe, y que por tanto no está de acuerdo con este podcast de 43 Folders en el que se comenta que la multitarea no existe, sino que se trata de manejar divisiones de tareas en porciones muy pequeñitas.
Yo, desde que mi mujer se quedó con el PC del despacho y trabajo con el Mac, que suelo tener en el salón, escribo artículos y entradas habitualmente al ritmo de sus Dexter y sus Californication en la tele grande, y la verdad, ningún problema. Con Mujeres Desesperadas o con Anatomía de Grey desconecto sin problemas, y de hecho es posible que escriba algo más rápido. Pero son dos cosas a la vez, dos tareas continuas con atención dividida, no interrupciones muy rápidas entre una y otra. El otro ejemplo, algo más polémico, surge cuando termino de hablar en un sitio, me vuelvo a la mesa, y le toca hablar otra persona. En ese momento, mientras la otra persona habla, yo puedo perfectamente escuchar a esa persona y leer mi correo en la BlackBerry, contestarlo, o incluso postear algo en plan live blogging si me he llevado el portátil. Pero entonces surge un problema: automáticamente, una serie de personas parecen no admitir que la multitarea es posible, y me afean la conducta diciéndome que soy un impresentable y un maleducado porque no presto atención al ponente. En ocasiones, ese tipo de reproches han llegado a expresarse, a través del blog, de maneras verdaderamente incómodas. ¿Tengo que, por una convención social determinada, fingir una atención indivisa para que además de atenderle, “parezca” que le estoy atendiendo, cuando en realidad podría estar perfectamente pasando de su ponencia y de sus peces de colores y simplemente fingiendo que atiendo mientras pienso en las Batuecas? ¿Hay que ser como la mujer del César, que además de ser decente, está obligada a parecerlo?
En la generación que viene, mi impresión es que la preparación para la multitarea es mucho más acusada, y desarrollada desde la más tierna infancia. No me resulta en absoluto molesto que mis alumnos, a los que invito a llevar el portátil a clase, lean su correo o noticias en su agregador mientras me escuchan, y he comprobado en muchas ocasiones que son perfectamente capaces de hacer preguntas interesantes o contestarlas mientras lo hacen. ¿Deberíamos revisar las convenciones sociales para adaptarlas a la realidad de una multitarea cada vez más habitual?






30.12.2007 a las 20:44 Permalink
[...] Un interessant apunt d’Enrique Dans sobre la possibilitat de fer diverses coses a la vegada. Tot i que m’encantaria creure-hi, penso que no és possible, i que realemnt són un munt de minitasques que mai se superposen. Algun dia caurĂ? el meu apunt al bloc sobre este tema: La multitarea y la mujer del César Ă?» El Blog de Enrique Dans [...]
24.06.2008 a las 11:39 Permalink
[...] hasta el temor de Nicholas Carr porque google le estĂ© convirtiendo en un estĂşpido pasando por la exhibiciĂłn de capacidades de conocidos blogueros, el artĂculo de Chistine Rosen no es el primero en tratar el tema pero sĂ en hacerlo desde una [...]
05.12.2009 a las 13:24 Permalink
[...] temas tratados en otros blogs, como es el caso de la productividad en Dogmafobia o la multitarea en El Blog de Enrique Dans, pero he aquĂ mi intento aplicado a la [...]