Esta mañana tuve la visita de un equipo de Telecinco para hacerme una pequeña entrevista sobre un tema de derecho a la privacidad y a la propia imagen en la Internet de hoy: una persona aquejada de una deficiencia mental a quien una panda de degenerados insulta, veja, filma y coloca en YouTube. Tras el incidente, el padre intenta que YouTube elimine el vídeo de la plataforma, y al no conseguirlo, opta por la denuncia. Mi interés, y la razón por la que accedí a la entrevista, fue por tener la oportunidad de desdramatizar un poco, eliminar acusaciones de “la web es mala, malísima” y clichés parecidos, intentando dar un mensaje relativamente tranquilizador dentro de lo que cabe en un episodio tan desagradable. En la entrevista completa, mis comentarios intentaban resaltar la idea de que una web participativa es mucho mejor para la sociedad que una unidireccional, que todos podamos producir contenidos es algo muy positivo, pero evidentemente estamos aún empezando, por lo que se dan abusos, malas prácticas, y desconocimiento a la hora de reclamar cuando hay una vulneración de los derechos de las personas. Y aunque YouTube tiene instrumentados mecanismos de control a través de los cuales los usuarios pueden reclamar la retirada de un vídeo que resulte ofensivo, difamatorio, vejatorio, o de contenido inadecuado, mi experiencia ha sido que éstos no resultan fáciles de encontrar ni tienen el tratamiento adecuado a su potencial importancia, y desde luego, reciben una importancia mucho menor que la que tienen los mecanismos para la denuncia de violaciones de los derechos de autor, como adecuadamente comenta Mangas Verdes. El problema viene cuando un usuario no es capaz de encontrar o hacer funcionar dichos mecanismos, porque eso genera una situación de indefensión. Y si como último recurso se opta por la denuncia, normalmente se acabará dando todavía más repercusión al hecho desagradable (como además ha ocurrido: incomprensiblemente, varios medios han reproducido partes del vídeo cuya retirada se pedía, y el hecho de que fuesen partes con imagen o sonido poco nítidos tampoco parece disculpa).
El caso es que el corte de pocos segundos extraído de la entrevista, que duró aproximadamente
cinco minutos, termina en una frase en la que hago referencia a los “mecanismos de control”. El fragmento fue emitido en los telediarios de Telecinco de las 14:30 y las 21:00, y reproducido en las páginas de Informativos Telecinco y de El País en su edición electrónica. Entiendo la dificultad de editar fragmentos de este tipo e imagino que los criterios de edición final nunca están a gusto de todos, por lo que simplemente querría aclarar que con “mecanismos de control” no me refería a ningún tipo de mecanismo legal, gubernamental o regulatorio ni a la creación de un Tribunal de la Santa Inquisición para Internet con un Fray Tomás de Torquemada a la cabeza, sino a la simple existencia de formas de reclamar los derechos al prestador de servicios, en forma de formularios sencillos y fáciles de encontrar para que alguien que vea vulnerados sus derechos pueda pedir la retirada de un material, demostrar su condición de perjudicado, y obtener una acción rápida que reduzca el posible perjuicio causado. En ese caso, imagino que ante un material que incumple de manera evidente el Código de Conducta de YouTube,
“No se toleran en modo alguno las amenazas, el comportamiento agresivo, el hostigamiento, el acoso, la invasión de la privacidad ni la revelación de información personal“
el lugar al que la persona debería haberse dirigido para solicitar la retirada sería esta página, pero ni me parece especialmente claro, ni me resulta fácil de encontrar. En una web como la de hoy en día, en la que todos podemos producir contenidos, es importante que estas reglas estén claras y accesibles, con un acceso directo claramente marcado en la página en la que se encuentre el material, y que las reglas se apliquen con el debido criterio, si queremos evitar desagradables situaciones de indefensión como la ocurrida este caso.
ACTUALIZACIÓN: Me han llamado de Onda Madrid para volver a tocar el tema, el audio de la conversación con Curro Castillo lo tenéis aquí (6.9 Mb.) o puedes escucharlo a través del siguiente player:
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11.10.2007 a las 12:23 Permalink
[...] eso, creo que una solución es la que argumenta Enrique Dans (un gurú de ésto de la red), que no es establecer un “Gran Hermano” que vigile por la [...]