El pasado 1 de Octubre, JAJAH puso en funcionamiento una nueva prestación: los JAJAH buttons. Un botón como el de la ilustración, que puede insertarse en una página web o mensaje de correo electrónico, y que permite al usuario ofrecer una vía de contacto gratuita y a través de teléfono convencional, dentro de la filosofía de JAJAH de utilizar para la terminación de las llamadas la infraestructura específicamente desarrollada para ello, la red y terminales de telefonía. La prestación es sin duda interesante para todo aquel que quiera ofrecer el equivalente a un número gratuito: pongo mi botón, defino el dinero que estoy dispuesto a gastarme, recibo llamadas a tarifas JAJAH, en torno a unos tres céntimos por minuto para la mayoría de los destinos, puedo examinar cada llamada anes de descolgar, y definir horas del día a las que no quiero recibirlas. Para la persona que llama, la tecnología resulta muy interesante: no es preciso tener nada especialmente configurado ni auriculares conectados al PC: sin revelar tu número de teléfono, inicias la llamada, y lo que suena es, directamente, el teléfono que tengas más a mano.
En la nota de prensa asociada al lanzamiento, JAJAH posicionaba sus botones poniendo como ejemplo a los usuarios de eBay: un usuario de la casa de subastas podía introducir el botón en sus listados, y recibir llamadas por teléfono convencional sin coste para los usuarios. El ejemplo parece bastante razonable, sobre todo si pensamos en la amplia comunidad de power sellers de eBay que si bien hoy pueden integrar Skype, pueden ver como más accesible el ofrecer una llamada hecha mediante un teléfono normal, que no exige instalarse ningún software ni usar ningún equipo especial: haces clic, suena el teléfono, y estás hablando gratis con el vendedor.
Hasta aquí, todo suena bastante razonable. Hasta que, de repente, los usuarios que habían utilizado el botón de JAJAH en sus subastas, se levantan con la desagradable sorpresa de ver como sus páginas en eBay han sido eliminadas, debido a una presunta violación de los términos del servicio:
“The listing was removed because it violated the eBay Inappropriate Links policy… links or other connections to live chat systems are not permitted.”
La noticia aparece ya en muchos sitios (ver Google News). Según lo que he podido saber, eBay y JAJAH habían mantenido conversaciones previas al lanzamiento del widget, aunque no se había llegado a ningún acuerdo. JAJAH viene a explicar el movimiento como una prueba de la naturaleza abierta de Internet, de la tecnología y de la nueva generación de comercio electrónico, un mundo en el que las fronteras entre comercio, contenido y comunicación se hacen difusas, una explicación que se encuentra frontalmente con el entorno definido por una eBay que ha sido incapaz de ofrecer una opción parecida a sus usuarios a pesar de la compra de Skype hace y dos años (aunque se puede poner un botón de SkypeMe en los listados de eBay, la prestación no aparece especialmente integrada y las prestaciones ofrecidas parecen, en primer examen, menos interesantes que las planteadas por JAJAH). Puestas así las cosas, eBay decide hacer como el conocido perro del hortelano: ni come, ni deja comer: este es mi entorno, y aquí las cosas se hacen como yo diga. Una actitud que no parece ni demasiado coherente con la filosofía de intrínseca apertura de Internet, ni que seguramente vaya a gustar demasiado a sus usuarios, que ven restringida su posibilidad de integrar sus subastas con una vía de comunicación interesante a través de teléfono convencional. En eBay, o se llama a través de Skype, como ellos dicen, o no se llama de ninguna manera. Dentro de poco, para listar un artículo en una subasta, te obligarán a dejar el teléfono móvil en la puerta…






08.10.2007 a las 09:25 Permalink
[...] Enrique Dans nos cuenta que el “buen rollito” y lo abierto que un día fue eBay se está perdiendo, en “eBay: aquí se llama como yo diga” [...]
17.12.2007 a las 03:28 Permalink
[...] Enrique Dans nos cuenta que el “buen rollito” y lo abierto que un día fue eBay se está perdiendo, en “eBay: aquí se llama como yo diga” [...]