A estas horas, se sabe ya prácticamente el todo el mundo: el iPhone ha sido desbloqueado. En la foto lo podemos ver mostrando en la parte superior izquierda de su pantalla la conexión a través de T-Mobile, uno de los principales competidores de AT&T en los Estados Unidos. El desbloqueo se ha conseguido de manera prácticamente simultánea por dos métodos diferentes: por un lado, un chaval de diecisiete años, George Hotz, armado con un soldador y algo de software, lo vi originalmente en el WSJ ($). Por otro, un grupo de hackers, iPhoneSimFree, que lo han contado a Engadget, donde se ha publicado un inequívoco vídeo al respecto. A partir de ahi, las noticias aparecen ya recogidas en todas partes (Slashdot, Wired, o en español en El Mundo). Mientras el primer sistema, el de George Hotz, resulta complejo (unas doce horas de trabajo) y poco accesible a personas con escasa formación tecnológica o habilidad con un soldador, el segundo es un procedimiento aparentemente sencillísimo que se completa en dos minutos únicamente ejecutando un programa, algo al alcance de cualquiera, y que además no puede ser legalmente perseguido en los Estados Unidos (siempre que se haga para uso personal y sin ánimo de lucro).
El desbloqueo, conseguido cinco días antes de que se cumplan los dos meses del lanzamiento del iPhone, merece una reflexión acerca del verdadero valor de las restricciones o barreras artificiales en el mundo de la tecnología actual: el valor de una barrera tecnológica artificialmente planteada es inversamente proporcional al número de personas que, por la razón que sea, tengan interés en romperla. En este caso, la barrera planteada por Apple y AT&T resulta, por un lado, especialmente atractiva: el iPhone es una especie de “objeto tecnológico de deseo” para medio mundo, pero sólo estaba disponible para una pequeña parte del mismo. Además, romper su protección viene acompañado de un cierto nivel de prestigio y buzz a todos los niveles para quien lo consiga. Y finalmente, las consecuencias legales son muy poco probables, incluso invocando esa torticera y aberrante ley llamada DMCA. En esas circunstancias, casi lo sorprendente es que se hayan tardado cincuenta y seis días en conseguir desbloquear el teléfono.
¿Consecuencias? Imagino que escasas. Por un lado, que unas cuantas personas aprovechen para hacerse con el iPhone en los Estados Unidos aprovechando un viaje o un amigo, y lo desbloqueen para su uso en operadores en otros países y con otros planes de precios. Pocas, teniendo en cuenta que el invento, aunque sea el sueño húmedo de la mitad de los geeks de fuera de los Estados Unidos (la otra mitad todavía se dedican a decir que no es para tanto y que toda la fama del iPhone no es más que marketing y humo calentito), supone sacarse entre quinientos y seiscientos dólares del bolsillo por un aparato no soportado en tu país y carente de garantía alguna. Por otro lado, hay quien insinúa un posible impacto en las duras negociaciones de Apple con la operadoras europeas, algo que, francamente, dudo mucho. En el estado actual de cosas, las operadoras verán esto como una cuestión menor al alcance de pocas personas – aunque no sea así – quitarán importancia al tema, y seguirán echando las cuentas correspondientes al lanzamiento masivo del terminal que más expectativas ha despertado desde que existe la telefonía móvil, esperando además algún fix por parte de Apple que, aunque vuelva a ser reventado en poco tiempo, les permita al menos prolongar temporalmente la impresión de tener una barrera de entrada. Pasará un cierto tiempo, probablemente años, antes de que empecemos a tener claro en nuestras cabezas y en los modelos de negocio corporativos el escaso valor de las barreras tecnológicas artificiales en el mundo actual, en una meritocracia tecnológica con personas que pueden trabajar desde la comodidad de sus casas y coordinarse a todos los niveles a través de la red con absoluta facilidad.






26.08.2007 a las 20:16 Permalink
[...] Fuente: El valor de las barreras artificiales en tecnología [...]
27.08.2007 a las 16:35 Permalink
[...] conocida por todos desde la semana pasado. Enrique Dans nos lo presentaba desde un punto de vista interesante, analizando las “barreras” tecnológicas de las empresas. Mi duda es: y esto, cómo va [...]
02.09.2007 a las 16:25 Permalink
[...] el hilo de un artículo también escrito por Enrique Dans bajo el título de “El valor de las barreras artificiales en tecnología“, me pregunté cuál es la verdadera motivación de todos los rompedores de barreras [...]
18.10.2010 a las 20:21 Permalink
[...] conocida por todos desde la semana pasado. Enrique Dans nos lo presentaba desde un punto de vista interesante, analizando las “barreras” tecnológicas de las empresas. Mi duda es: y esto, [...]