Se ha escrito ya suficiente sobre el Apple iPhone como para que pocas cosas puedan resultar interesantes, empezando por si realmente va a ser llamado iPhone. Cisco reclama derechos sobre una patente que podría haber perdido a principios de 2006 por falta de uso, mientras Apple afirma no sentirse preocupada porque el nombre ya es usado como prácticamente genérico por varias compañías de telefonía IP, y se especula y desmiente otro posible nombre en circulación. En cualquier caso, y se llame como se llame – por ahora apuesto por Apple iPhone -, la parte que a mí me resulta interesante es la de cómo el lanzamiento de dicho iPhone podría impactar el mercado de la telefonía móvil. Para empezar, el simple anuncio del lanzamiento del teléfono ya provocó movimientos en las cotizaciones de empresas de terminales móviles como RIM, Palm, Nokia y Motorola, pero… ¿cómo podría afectar a otros elementos en la “cadena alimenticia” del sector?
Revisemos datos: se dice que el terminal tendría un precio a partir de $499 en su versión de 4Gb., y que, al menos en Estados Unidos, su compra irá ligada a un contrato de dos años con una operadora determinada, Cingular. Algo que ha llevado ya a algunos usuarios a plantearse como romper sin penalización el contrato que les une a otras operadoras para poder saltar a Cingular y conseguir el aparentemente tan deseado iPhone, y hasta al desarrollo de un sitio, CellSwapper, “el eBay de los contratos telefónicos”, para que los usuarios se pongan de acuerdo para transferir contratos y evitar así el oneroso termination fee (en los contratos en Estados Unidos, normalmente puede evitarse ese pago si se transfiere el contrato a otro usuario).
Y realmente creo que ese es el punto a tener en cuenta, y más en mercados claramente oligopólicos y pseudocompetitivos como el español que están viviendo la entrada de nuevos competidores y operadores móviles virtuales: ¿cómo afectaría al mercado la disponibilidad, por prácticamente primera vez en la historia de la telefonía móvil, de un terminal capaz de desplazar masas de usuarios, prácticamente fans, en busca del mismo? A quien le parezca que con eso de fans estoy exagerando, no tiene más que ver la cifra de ventas del iPod, un reproductor que según muchos analistas tiene características inferiores y precios superiores a los de muchos productos de la competencia, pero continúa siendo el clarísimo líder de mercado en un producto prácticamente maduro. ¿Puede ser Apple capaz de repetir o extender el “efecto iPod” en un mercado como el de la telefonía móvil, provisto de otros condicionantes evidentes? En este mercado, tradicionalmente, los fabricantes de terminales han tenido que plegarse a las exigencias de unas operadoras que venían a ser prácticamente sus principales canales de distribución: el mercado de terminales libres palidece frente al de terminales subvencionados o distribuidos en combinación con contratos de algún tipo con una operadora. Pero claro, esto es así porque, hasta el momento, prácticamente ningún terminal ha sido capaz de obtener una posición de diferenciación tan aparentemente fuerte comola que el iPhone podría presuntamente conseguir (y únicamente el buzz generado por su lanzamiento ya parece ser un buen indicativo de ello). ¿Qué ocurre en ese caso? ¿Qué posibilidades se abren ahí?
La primera posibilidad es que Apple, replicando la estrategia de Estados Unidos con Cingular, vincule el iPhone a un contrato en exclusiva con una operadora determinada. En ese caso, ¿quién sería la afortunada? ¿Movistar? ¿Vodafone? Cualquiera de las dos podría presuntamente conseguir importantes trasvases de usuarios en caso de contar con el aparatito en cuestión… ¿Una operadora challenger, como Orange, que podría ver en el teléfono su oportunidad de avanzar en el mercado? ¿Una operadora nueva, como Yoigo, que podría ver la oportunidad de entrar y posicionarse en un segmenteo sumamente apetecible, el atraído por un terminal como ese? ¿Qué importancia tendría, en esas hipotéticas negociaciones para ver quién se hace con el aparatito, el porcentaje del precio del terminal que la operadora estuviese dispuesta a subvencionar? El teléfono tiene una etiqueta de precio elevada, sí, pero otros teléfonos con precios similares han sido puestos en el mercado y han sido acogidos por las operadoras con resultados que desde el principio se sabía iban a ser muchísimo menos espectaculares en cuanto a tirón de mercado? El hecho de que el teléfono tenga WiFi es otro factor en contra de los subsidios por las operadoras, que tradicionalmente han excluido estos terminales de dichas políticas, y la presencia de iTunes podría asimismo interferir con los propios negocios basados en descargas de música y tonos de otras operadoras.
La segunda posibilidad es que Apple, fuera de los Estados Unidos, someta su terminal a un modelo tradicional: se ofrece a operadoras en libre competencia, y cualquiera puede venderlo, con la subvención que estime oportuno. Hacerlo así, claramente, indicaría poca confianza en el poder diferenciador del iPhone, y las propias palabras de Jobs con ese “vamos a reinventar la industria de la telefonía móvil” parecen sugerir que no se optará por una posición semejante.
La tercera posibilidad, inédita hasta el momento, es que la propia Apple decidiese, en otros países, ser su propio operador móvil virtual. Una posibilidad escasamente barajada, pero que daría lugar a un esquema muy similar al de iPod-iTunes: un dispositivo con importante margen, unido a un esquema de venta de servicios ligado al mismo. ¿Cuál es el valor de la marca Apple en un nuevo mercado como el de la telefonía? El hecho de que en Estados Unidos no vaya a ocurrir al menos en los próximos dos años le quita cierta validez a esta hipótesis, pero permite especular igualmente sobre la cuestión de fondo: ¿cuál es, en realidad, la capacidad de atraer clientes a una operadora de un terminal como éste, con una manzanita serigrafiada en él? ¿Cuánto cambia la aparición de este terminal las relaciones de poder entre operadoras y fabricantes de terminales? ¿Cuántos os cambiaríais de operadora sólo por poder tener un iPhone? ¿Con precio completo? ¿A precio subvencionado? ¿Cuál de las hipótesis maximiza el valor potencialmente recogido por Apple? En el análisis que ha dado como resultado la opción escogida en Estados Unidos, es evidente: Apple no quiere verse en un negocio nuevo para ella como el de ser un operador móvil virtual, pero sí ve la fuerza de su terminal como potencial diferenciador, y opta por el líder de mercado para distribuirlo. ¿Será esta la misma estrategia fuera de los Estados Unidos?
La última pregunta del análisis es la de hasta que punto es el iPhone realmente un teléfono y se sujeta a las mismas reglas de demanda que éstos, o es más un iPod Vídeo con prestaciones telefónicas. Por prestaciones parece más un ordenador de mano, y el precio lo ubica en un sector en el que tradicionalmente sólo un 21% de los clientes se ha atrevido a entrar. ¿Podrá el iPhone alcanzar o superar el objetivo planteado por Jobs en la keynote de un 1% del mercado de teléfonos móviles? Ese 1%, no lo olvidemos, son unos diez millones de cacharritos…






22.01.2007 a las 13:34 Permalink
[...] Hace unos días, Enrique Dans hacía un análisis de las distintas opciones de comercialización del iPhone y de la relación con las operadoras. Básicamente, manejaba dos factores que habrían llevado a la compañía de Jobs a decidirse por la alianza con Cingular: la percepción de que el iPhone es un terminal diferenciador y con capacidad para arrastrar público a una compañía determinada y, por otro lado, los escasos deseos de Apple de entrar en un negocio desconocido para la compañía (el de convertirse en un operador móvil virtual). [...]
19.02.2007 a las 00:42 Permalink
[...] Lo dijimos en su momento: el iPhone iba a tener un fuerte impacto sobre las reglas de juego del mercado de la telefonía móvil. La sola mención de un dispositivo con el tirón del de Apple provoca que los carriers, acostumbrados a dominar las negociaciones y a tomar decisiones sobre lo que un terminal debe o no debe tener, se plieguen de una manera sin precedentes a los deseos de la empresa de Steve Jobs. [...]