Corroborando mi opinión acerca de la idoneidad de YouTube como objetivo de adquisición, aparece un análisis en HipMojo, recogido y comentado por Robert X. Cringely y rebatido malamente por ZDNet en donde se discute una posibilidad sumamente interesante: que la imagen de “máquina de perder dinero” de YouTube fuese, de hecho, una tapadera sostenida por sus fundadores que oculta en realidad una empresa ya rentable. De acuerdo con los números, que parten de la base del número de páginas visualizadas y visitantes únicos de YouTube, y del precio que está cobrando por su publicidad, YouTube podría estar ingresando alrededor de unos $7.5 millones al mes, frente a una factura en almacenamiento y ancho de banda estimada en menos de $2 millones. La cifra de publicidad proviene de un dato: YouTube viene vendiendo sus anuncios en la página principal por $175.000 para unos 400.000 usuarios, de acuerdo a datos de la habitualmente fiable PaidContent. Este dato daría lugar a ingresos de $5.25 millones al mes, suponiendo una página completamente vendida, algo que parece razonable considerando la popularidad de YouTube. Pero además, habría que añadir los cien millones de páginas vistas al día, con una impresión por página, y un CPM que, estimando conservadoramente en el rango de los $0.75, le reportaría unos sanísimos $75.000 al día, unidos a los $175.000 de la página principal. Multiplica, y te salen $7.5 millones al mes, una cantidad francamente interesante para una empresa de pocos meses de antigüedad.
Por el lado de los costes, las cifras intentan estimar lo que YouTube estará pagando a LimeLight Networks en concepto de ancho de banda y almacenamiento, y que están entre los disparatados $0.85/Gigabyte estimados por ZDNet y los $0.10 aventurados, en función de su experiencia en NerdTV, por el propio Cringely. En un punto intermedio, HipMojo estima unos costes de alrededor de $2 millones, lo que proporcionaría un ingreso aproximado limpio mensual, en grandes números, de $5.5 millones. Descuéntalo, y la expectativa, uniendo las evidentes sinergias obtenidas del hecho de ser Google quien la compra, son notablemente diferentes a cualquier cosa que pudiésemos denominar desinformadamente “burbuja”. ¿Algún otro analista aficionado quiene decir que “esto le huele a burbuja” sin haberse molestado en hacer un triste número ni informado de cómo es el negocio de YouTube? ¿Qué hace falta para defender estos números? Simplemente, entender que YouTube sirve la friolera de un minuto de vídeo al día por cada residente de los Estados Unidos, una cantidad simplemente impresionante para ser rentabilizada mediante una publicidad que, no lo olvidemos, llegará a tener mucha más calidad de impacto que la propia unidireccionalidad pura de la televisión.
Incluso en la estimación más conservadora, la de ZDNet, la empresa muestra unos interesantes ingresos a los que faltaría descontar, por un lado, las sinergias y fortísimas reducciones en costes de ancho de banda y almacennto que la escala de su integración con Google, la granja de servidores más grande del mundo, obviamente situaría en el lado positivo de la ecuación. Y por el otro, y también igual de evidente, la potencia que una maquinaria de ventas publicitarias de Google aportaría a un soporte como YouTube, algo que Google por supuesto habrá tenido en muy buena consideración como experta en el negocio que es.
¿Qué habría llevado a YouTube a “hacerse la pobrecita”? Simplemente, un intento por mantener su imagen de “underdog”, de idea divertida pero al margen de los fríos negocios tradicionales y, por supuesto, un intento de no parecer una presa atractiva para aquellos que pudiesen plantearse demandarla por infracciones a la propiedad intelectual, un tema que Google está intentando terminar de cerrar mediante los correspondientes acuerdos. La idea de que YouTube perdía dinero venía, en realidad, de una YouTube interesada en hacer ver que así era.
¿Alguien, tras ver los análisis, quiere seguir siendo tan simplista como para afirmar que YouTube no ingresaba “prácticamente nada” y que Google compraba “únicamente expectativas”? ¿Burbuja 2.0? ¿O le llamamos mejor “negocio 2.0″? YouTube es, para cualquier analista con la suficiente cualificación, un soporte publicitario con un enorme valor, precisamente en un momento en que el anunciante medio empieza a darse cuenta de el poder de la bidireccionalidad y de la interacción en el soporte Internet con respecto a los medios tradicionales. Lo demás son, simplemente y mientras no se demuestre lo contrario, opiniones sin fundamento numérico alguno.






16.10.2006 a las 12:10 Permalink
[...] Avui he llegit un interessant article al blog de l’Enrique Dans, on és valora en termes econòmics la recent compra de youTube per part de Google. En aquest article es parla de que a diferència del que s’ha intentat fer creure, youTub… [...]
16.10.2006 a las 13:51 Permalink
[...] Enrique Dans desmiente que haya una nueva burbuja, Juan Luis Hortelano insiste en que sí la hay y Enrique se mete de nuevo en harina con el post un diamante llamado YouTube. En él presenta la tesis de watchmojo de… [...]
17.10.2006 a las 00:09 Permalink
[...] Luego esta la otra, la compañia que nos caía bién, la que se hacía la visionaría, la que no ganaba mucho, la "complice", la "cuata", la pinche compañia esa dos caras llamada youtube (jamás vuelvo a subir un video mio con esos hijos de perra (venga … [...]
17.10.2006 a las 14:13 Permalink
[...] Interesantes 2 artÃculos sobre Google tras la compra de Youtube. El primero de Enrique Dans de basa en un análisis anterior (en inglés) donde se estudia los posibles ingresos de Youtube a fecha de la compra. Por supuesto los datos son estimaciones … [...]
27.07.2008 a las 12:01 Permalink
[...] invertir en este tipo de proyectos que se sustentan exclusivamente en la publicidad? Enrique Dans y Julio Alonso ya hablaron sobre el tema. Pero lo que parece que está más claro es que a medio o largo plazo el [...]
18.10.2009 a las 14:06 Permalink
[...] aplicadas las correspondientes sinergias, la máquina de perder dinero que muchos comentaban, sino un diamante a la espera de ser pulido. Tres años después, superada la paranoia de las demandas y adquirida la dimensión adecuada, [...]