La foto y la noticia provienen de La Razón, y ofrecen toda una nueva toma a esas inteligentes palabras acerca de la pretendida decencia de la mujer del César: Carmen Calvo aparece en la Pasarela Cibeles portando un bolso supuestamente de Louis Vuitton, pero más falso que Judas. El primer párrafo de la columna de D. Moralejo en el periódico lo deja bien claro (énfasis añadido)
“En Louis Vuitton preferían no rendirse a la evidencia y, consultados por LA RAZÓN, se negaban a reconocer lo que saltaba a la vista con sólo darse una vuelta por la web de la firma francesa: el bolso con el que la ministra de Cultura acudió ayer a Cibeles se parecía al modelo Manhattan Pm de la línea Monogram Canvas, sí, pero no tanto como para que alguien se atreviera a confirmar su autenticidad. Detalles como los acabados de las asas, las argollas y el tono arena de la piel, tan característicos de la marca, brillaban por su ausencia en el complemento de Carmen Calvo…”
Genial, señora ministra. Primero, se le llena la boca a base de insultar y criminalizar una actividad perfectamente legal, la descarga de música sin ánimo de lucro, realizada por cientos de miles de usuarios de Internet. Después, sale por la puerta con un bolso falso, fabricado presuntamente por alguna empresa que, con obvio ánimo de lucro, no sólo utiliza el diseño creado por otra sin pagar por ello, sino que además suele tener tendencia a otro tipo de abusos más graves como el uso de mano de obra irregular o incluso infantil. Y tan tranquila. No pasa nada.
Ministra, bajarse música es una actividad social de difusión de la cultura entre pares, realizada sin ánimo de lucro y que si las discográficas supiesen canalizar, redundaría sin duda en mayores ingresos por entradas de conciertos y otros capítulos afines. Lo que usted hace con su inocente bolsito, en cambio, es algo mucho más grave: es una actividad abiertamente ilegal, se aprovecha del trabajo de terceros para generar un beneficio económico y provoca habitualmente la explotación de trabajadores y niños en países de bajos costes laborales unitarios. La piratería de marcas de lujo se mueve a través de circuitos irregulares en los que las huellas de las transacciones económicas son casi imposibles de seguir, y es dificil de evitar porque aprovecha unas condiciones de mercado provocadas por la idiosincrasia de dichas marcas. Nunca debería ser algo que una ministra de un país civilizado alentase con sus actos.
ACTUALIZACIÓN (23/09/2006): Esta entrada fue meneada el día de su aparición, y barrapunteada hoy. Muy agradecido a aquellos que han sabido ver que no me había dado por dedicarme al mundo de la prensa rosa, sino a puntualizar un tema con bastante más fondo e implicaciones y que creo importante para todos. En el mismo sentido comenta el tema El Teleoperador.






06.02.2007 a las 23:05 Permalink
[...] usted que sabe de todo (como dejar que la sobornen (si no, no me explico estas cosas), como comprar bolsos de imitación…) menos de cultura. Ahora voy y me encuentro con esto: copia sin límites. Es MUY divertido [...]
29.07.2007 a las 13:21 Permalink
[...] que ser Franco Moschino o Carmen Calvo para pasearse con una [...]
28.01.2009 a las 01:45 Permalink
[...] una réplica (AKA fake) es lo que años atrás se conocía como falsificación y que, alguna vez, usan las ministras en la front row de la Pasarela Cibeles. No confundir con las copias, contra las cuales trallaré [...]
28.12.2009 a las 23:01 Permalink
[...] “Ministra, bajarse música es una actividad social de difusión de la cultura entre pares, realizada sin ánimo de lucro y que si las discográficas supiesen canalizar, redundaría sin duda en mayores ingresos por entradas de conciertos y otros capítulos afines…”El bolso de la ministra » El Blog de Enrique Dans. [...]