Enésima historia acerca de la existencia de círculos de manipulación en el seno de Digg, el gestor social de noticias basado en la asignación de votos por los usuarios para decidir qué noticias pasan a portada. En esta ocasión, una persona localizó una serie de “casualidades” a partir del perfil de un usuario que tenía un número anormalmente alto de historias promocionadas con éxito, con un ratio de éxito de casi el 50%. Siguiendo la pista de las noticias que había promovido, fue capaz de localizar una lista de unos catorce usuarios que, de manera consistente, votaban de forma masiva todo lo que subía cada uno de ellos, usuarios a los que identificó y cuyos nicks aparecen en su entrada. Tras su entrada, otra persona siguió otra ruta para la investigación, y llegó a resultados similares: un pequeño grupo de usuarios, de los que, al estar identificados únicamente por sus nicks, es casi imposible saber a cuantas personas reales pertenecen, parecían formar un círculo de colusión capaz de prácticamente tomar decisiones acerca de qué historias subían a portada y cuales recibían avalanchas de votos negativos que las relegaban a la práctica invisibilidad.
Conviene recordar que Digg es uno de los principales hubs de tráfico de la web, y que el hecho de aparecer en su portada puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso a efectos de comunicación. En las manos adecuadas de, por ejemplo, una agencia de comunicación, un sistema semejante podría llegar a valer mucho dinero, como especulábamos a finales del Julio pasado al hilo de aquel perfil de usuario de Digg que había sido puesto a la venta en eBay:
¿Podría un usuario de ese tipo “vender” sus menciones al mejor postor, subir noticias referentes a quien le haya pagado, e incluso utilizar su experiencia para redactar dichas noticias de manera que resulten más convincentes o más diggables? ¿Y si, ya puestos a especular, además de ofrecer ese servicio, ofreciese otro consistente en cien cuentas Digg “de apoyo” que votan sistemáticamente lo que sube la cuenta principal, posiblemente desde más de un ordenador?
Cuando los intereses en juego aumentan, la aparición de voluntades interesadas en “retorcer” el sistema para obtener de ello un beneficio es, seguramente, inevitable, y la única posibilidad de evitar un perjuicio permanente en la imagen de Digg puede ser el establecimiento de medidas de control que permitan monitorizar y prevenir este tipo de comportamientos. Un establecimiento de medidas que iría seguido, seguramente, de una sofisticación mayor del funcionamiento de dichos círculos de colusión, estableciéndose así una carrera permanente entre vigilantes y manipuladores, entre “buenos” y “malos”. ¿Un problema o descalificación al funcionamiento de este tipo de sitios sociales? No, mientras sus gestores estén dispuestos a detener y censurar este tipo de comportamientos. El problema, me temo, no está en Digg como tal, sino en algo mucho más significativo: la propia naturaleza humana.






12.07.2007 a las 12:02 Permalink
[...] D) Los usuarios a veces se mueven con una unanimidad “sorprendente“. A cambio, mientras se emplea una estrategia para “beneficiar” los contenidos propios se puede ganar karma, eliminar competidores o iniciar un “flame” que sirva para el objetivo de alcanzar la portada y generar “inercia” o incluso beneficio personal. [...]