En mi columna de Expansión de esta semana, mi reacción de estupor absoluto al ver a todo un ejecutivo de la industria discográfica afirmar sin ningún pudor en una tal “Conferencia Mundial sobre Piratería” que “Internet es su enemigo”. Se titula “Internet, el enemigo” (pdf), y a continuación, copio y pego el texto del artículo:
Internet, el enemigo
En estos días se reúne en Madrid una tal “Conferencia Mundial sobre Piratería”. Y contrariamente a lo que podría parecer por su título, no se dedica a estudiar cómo barcos con banderas negras, calaveras y tibias cruzadas abordan y pasan a cuchillo a pacíficos navegantes en alta mar, ni discute la última moda en patas de palo, parches para el ojo o loros en el hombro… No, en realidad, esa gente se reúne en Madrid para hablar de “su enemigo Internet”. Para desarrollar un impresionante ejercicio de realidad paralela, insultar a propios y extraños, proponer medidas totalitarias que incluyen patadas en la puerta e inspecciones a diestro y siniestro, imponer cánones e impuestos a quien les venga en gana y enviar a la policía a hacer el ridículo a lugares en los que no se estaba cometiendo delito alguno. La misma industria que, la semana pasada, envió cincuenta policías en Suecia a irrumpir en la sede de una empresa dedicada al intercambio de información en la red, intentó detener sus actividades e incautó sus ordenadores. Por supuesto, al cabo de dos días, la empresa volvía a estar plenamente operativa y anunciaba su intención de reclamar daños y perjuicios al gobierno sueco por su la suspensión ilegal de sus actividades. Los ordenadores incautados a la empresa estaban completamente libres de los materiales que la policía había ido a buscar allí. En España, hace unos meses, ocurrió el mismo tipo de ridículo espantoso: la policía irrumpió en una serie de empresas, se enviaron unas notas de prensa llenas de mentiras diciendo que se había detenido a todo aquello que por allí se movía para, al cabo de muy poco tiempo, declarar los juicios sobreseídos por ausencia de actividad ilegal.
El problema de la realidad paralela es que cuanto más vive uno de ella, más se aísla de la verdad. Es un fenómeno progresivo. En la reunión antes citada, todas esas personas buscan retroalimentación positiva, se miran con conmiseración unos a otros, se lamentan, se consuelan, se lamen las heridas y reclaman protección al gobierno contra “su enemigo Internet”. Y es que mira que es malo, ese Internet… deberíamos prohibirlo. Muy señor mío, si ve en Internet a su enemigo, no pida protección a nadie. De quien debe protegerse es de sí mismo. Con esas ideas, cualquier día se va a hacer daño.
Si salimos de la realidad paralela en la que esta industria vive y de la que pretende convencer a políticos y ministros desinformados, nos encontraremos con el mundo real. En él, las personas que se descargan música de Internet no llevan loros en el hombro ni afiladas cimitarras en la cintura. No tienen el aspecto sombrío y malencarado de los carteles hechos por un ministerio que protege un modelo de negocio del siglo pasado. Son personas normales, votantes traicionados por sus representantes políticos, personas que no hacen absolutamente nada ilegal, porque no es ilegal obtener música de Internet para tu propio uso. Ni son piratas, ni pertenecen a redes mafiosas, ni lo que hacen es ilegal, ni ninguna de esas tonterías que la industria se dedica a canturrear en sus reuniones a modo de mantra, y a contar después para intentar convencernos de su enfermiza visión de la realidad. La realidad es tozuda, y el tiempo, un juez implacable. Los presuntos detenidos salen libres a la calle y continúan sus actividades. El intercambio en la red crece, y seguirá creciendo. Internet se desarrolla, ofrece cada día propuestas de valor más sólidas, y las empresas inteligentes aprenden a integrarlo en sus negocios. Sólo los inadaptados, las reliquias de tiempos pasados, se quedan en un rincón hablando del “enemigo” y pidiendo protección, molestando a la policía para que acuda a donde no tiene que acudir, porque no se estaba produciendo delito alguno. “Internet, el enemigo…” ¡Lo que hay que oír…! Por favor, déjenos en paz y dedíquese a otra cosa. La piratería es cosa de otros tiempos. Y con esa mentalidad, su negocio, también.






10.06.2006 a las 20:05 Permalink
[...] Podéis leer más sobre este tema en: error500.net, sigt, el blog de Enrique Dans, y en bastantes más sitios. Antes de seguir quisiera puntualizar la diferencia de paÃses, mientras aquà en España estamos discutiendo cosas no ya del siglo pasado, s… [...]