Robert Scoble, para muchos la encarnación y mejor ejemplo de blogger corporativo, abandona Microsoft. Es ya perfectamente oficial, se puede leer en Om Malik, Gapingvoid o el WSJ ($). El destino es una pequeña startup dedicada a temas de podcasting llamada Podtech, en California, en la que ya pueden escucharse sus explicaciones al respecto.
¿Qué hace que un blogger consolidado, que forma parte de la imagen de la compañía y que ha conseguido logros tan importantes como mejorar notablemente el “karma blogosférico” de la misma, coja la puerta y se vaya? Obviamente, las razones sólo las tiene él. Hugh Macleod se sorprende al enterarse de lo poco que Microsoft le pagaba,
“Microsoft had a real asset with Robert. I suspect they didn’t appreciate him fully. For someone who made such a huge contribution to their company culture, I was shocked by how little they paid him.”
pero realmente, el problema no parece venir relacionado con aspectos puramente crematísticos. Seguramente, tiene más que ver con el deseo de hacer cosas nuevas, con el desgaste de la contradicción permanente entre algunas cosas que Robert contaba y las que hacían otras personas de la compañía (imaginarse al bueno de Robert trabajando en la misma compañía que Steve Ballmer, auténtico fósil de otros tiempos y profunda lacra de la compañía, es como para echarse a temblar) y la impresión de que la inercia con la que tienes que luchar para impulsar el cambio todos los días acaba siendo acumulativa, como intentar desplazar un elefante. Scoble aclara en un post que no se va porque Microsoft le pierda, le dé poco aprecio o él no aguante más a Microsoft, sino por razones diferentes. La emoción de hacer algo nuevo, de construir cosas en un sitio donde la inercia corporativa es incomparablemente más baja, donde una acción tuya haciendo algo que sabes hacer y disfrutas haciendo puede tener un efecto real sobre la compañía, no sobre las percepciones que otros tienen de ellas. Mucho más claro, en este otro post.
Ser un blogger corporativo es una tarea de desgaste contínuo. Si te han puesto ahí y te pagan por ello (ante la opinión de muchas personas de la compañía que opinan que darte un sueldo por escribir tonterías en Internet es tirar el dinero), tu labor normalmente tendrá mucho de catarsis, de provocar el cambio. Pero precisamente el hecho de que haya una necesidad de cambio implica que habrá una resistencia, un inercia, un desgaste, un empujar una piedra pesada sobre un áspero papel de lija. Todos los días miras alrededor, y entre felicitación y felicitación por cómo lo haces, tú miras atrás y piensas “¡pero si estamos donde estábamos!” Complicado, muy complicado. Mirar alrededor, pensar en lo que realmente harías con la compañía si eliminasen las resistencias, y pensar que esas resistencias llevan ahí mucho más tiempo que tú, y seguramente seguirán ahí después de que te hayas ido.
Microsoft es mucho, muchísimo más grande que Robert Scoble. Pero eso no quiere decir que no le vayan a echar de menos. Seguro.






07.04.2007 a las 13:12 Permalink
[...] entrada muy dura acerca de la estrategia de Microsoft, la compañía para la que había trabajado hasta Junio de 2006. En ella, Robert decía cosas como Microsoft’s Internet execution sucks (on whole). Its search [...]