Robert X Cringely analiza en “Peering into the future“ el futuro de la distribución de contenidos a través de Internet, y llega a la conclusión de que el P2P es la única alternativa tecnológicamente viable ante un ascenso desmesurado del peso de los contenidos circulados. Un episodio de “Mujeres desesperadas”, por ejemplo, ocupa en su versión iTunes de 320×240 una media de 210 Mb. Dada una audiencia estimada de veinte millones de personas en diez millones de hogares cada semana, esto supone una carga para la red de 2.1 Petabytes por cada episodio. Afortunadamente, no todos quieren bajárselo a un tiempo, pero aunque dividiésemos generosamente la demanda entre, pongamos, setenta y dos horas, con sus problemas derivados de horas pico y horas valle, el redimensionamiento necesario en la red va seguramente mucho más allá de lo que los ISP tienen previsto invertir. Y esto, sólo con una serie. Añadamos todo el resto de contenidos, y a ver que sale: sólo en los Estados Unidos, imaginemos doscientos cincuenta millones de espectadores intentando ver ciento ochenta canales, no en tamaño iTunes sino a toda pantalla, y añádele el detalle de la alta resolución (HDTV)… no hay Ley de Moore que alcance algo así.
La única posibilidad es utilizar los nodos de cada cliente como repetidores, es decir, apuntarnos a la religión que ese genio llamado Bram Cohen empezó a diseñar con su BitTorrent. Simplemente utilizando 256 Kb. del ancho de banda de cada cliente, requeriría un total de 256.000 clientes colaborando para mover esa cantidad de información, y esa cantidad viene a representar únicamente el 2.5% de la audiencia total de “Mujeres Desesperadas”. Obviamente, esto no es nada nuevo: no es más que lo que los clientes han ido descubriendo y montando por su propia cuenta y riesgo, a pesar de la persecución implacable de toda una industria anclada en el pasado.
El artículo de Cringely cita como actores interesantes empresas como Grid Networks, Network Foundation Technologies (NFT) y Peer Impact, a las que decididamente habrá que echar un vistazo. ¿El problema? De entrada, los ISPs podrían estar inclinados a no permitir algo así, dado que esto provocaría un nivel de carga por nodo muy superior, y dificultaría el sistema actual en el que cada usuario, en realidad, tan sólo utiliza un ínfimo porcentaje del ancho de banda por el que paga. Sin embargo, resulta muy dificil imaginar que será de la escalabilidad de Internet sin este tipo de sistemas, por lo que podría ser una propuesta que hubiese que aceptar en cualquier caso, una tecnología que, de no existir, habría que inventar. Al final, según la especulación de Cringely, los ISPs podrían acabar instalando de hecho estos clientes en los modems o routers de sus clientes, y convirtiéndose en revendedores de contenidos P2P.
Una columna francamente interesante.






31.08.2007 a las 16:21 Permalink
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