Durante años, ASML ha sido presentada como el ejemplo perfecto de soberanía tecnológica europea: una empresa neerlandesa capaz de fabricar la máquina más compleja del mundo, imprescindible para producir los chips más avanzados y, por tanto, situada en uno de los escasos cuellos de botella verdaderamente estratégicos de la economía global. Pero un cuello de botella solo conserva su valor mientras nadie aprende a rodearlo. Y todo indica que China está dedicando cantidades enormes de dinero, talento y paciencia precisamente a eso.
La información más reciente no demuestra que China posea ya una máquina de litografía ultravioleta extrema comparable a las de ASML. Demuestra algo quizá más importante: que ha dejado de considerar esa dependencia como permanente. Según The Economist, el país habría avanzado en un prototipo capaz de generar luz EUV, mientras otras investigaciones describen un programa coordinado, casi de escala nacional, que combina centros públicos, empresas vinculadas a Huawei, antiguos empleados de ASML y una política agresiva de captación de especialistas.
Tener una fuente de luz no equivale a fabricar chips: faltan ópticas de precisión, máscaras, metrología, control de vibraciones, software y, sobre todo, la capacidad de hacer que más de cien mil componentes funcionen juntos con fiabilidad industrial. Pero el tabú ya se ha roto.
Mientras tanto, China ya ha sido capaz de fabricar chips por debajo de 8 nanómetros sin EUV. SMIC produjo procesadores de clase 7 nm usando máquinas más antiguas basadas en DUV de ASML y mediante exposiciones múltiples, y el análisis del Kirin 9030 realizado por TechInsights muestra un proceso N+3 que se aproxima a la categoría de 5 nm, aunque con menor densidad, rendimiento y eficiencia que los procesos equivalentes de TSMC o Samsung. El Financial Times ha explicado además que SMIC está probando equipos DUV desarrollados en China y que algunas de esas máquinas podrían entrar en producción hacia 2027. Por tanto, la pregunta no es si China será capaz de fabricar chips inferiores a 8 nm: ya lo hace. La pregunta no es si se puede hacer, sino cuándo podrá hacerlo a gran escala, con buenos rendimientos y sin depender de equipos occidentales.
Mi estimación es que China puede consolidar una producción doméstica razonable de 7 nm y derivados durante los próximos dos o tres años, y alcanzar procesos comparables a 5 nm mediante DUV, diseño conjunto y empaquetado avanzado, aunque a un coste elevado. Una EUV china realmente competitiva parece más probable hacia 2029 o comienzos de la década siguiente que en 2027 o 2028. El prototipo puede llegar antes, pero la producción masiva, estable y económicamente viable es otra historia. ASML tardó décadas en construir su ecosistema, y su ventaja no reside únicamente en una patente o en una pieza, sino en miles de proveedores, conocimientos acumulados y ciclos de aprendizaje imposibles de copiar de golpe.
Sin embargo, las sanciones han convertido esa dificultad en una prioridad existencial. El estudio del CSIS sobre los controles de exportación muestra que han retrasado a China y alterado sus compras, pero también han concentrado recursos en la sustitución nacional. Este es el problema clásico de las guerras tecnológicas: funcionan durante un tiempo, pero enseñan al adversario exactamente de qué debe independizarse. Estados Unidos ha utilizado a ASML como instrumento de su estrategia, y Europa ha aceptado sacrificar su mercado, autonomía política y relaciones comerciales para preservar una ventaja cuya erosión era, precisamente por esa presión, cada vez más inevitable. Obviamente, para los Estados Unidos es muy fácil jugar con las cuentas de resultados de compañías que no influyen en su PIB.
¿Sería malo para Europa que China consiguiera fabricar su propia EUV? Para ASML, indudablemente supondría perder parte de un mercado gigantesco (al que, en cualquier caso, no puede tener acceso por culpa del bloqueo impuesto por los Estados Unidos) y, a largo plazo, enfrentarse a un competidor subsidiado. Para Europa, sería también la demostración de que haber cedido el control de uno de sus mayores activos estratégicos a Washington fue un error monumental. Pero para el mundo, el balance es más ambiguo. Una segunda fuente de maquinaria avanzada reduciría un monopolio extremadamente frágil, diversificaría cadenas de suministro y disminuiría la dependencia de Taiwán. También abarataría tecnología y aceleraría la difusión de capacidad de computación.
El riesgo, naturalmente, es que esa capacidad alimente aplicaciones militares, vigilancia y una carrera armamentística tecnológica. Pero fingir que el monopolio occidental evita esos riesgos resulta cada vez menos convincente. La proliferación puede gestionarse mediante acuerdos, controles multilaterales y reglas verificables; intentar congelar indefinidamente la evolución tecnológica de una potencia como China solo garantiza más secretismo, más nacionalismo industrial y menos cooperación.
Europa debería aprender la lección antes de que sea demasiado tarde. Su ventaja no consiste en conservar eternamente una máquina que nadie más pueda fabricar, sino en seguir innovando más deprisa que quienes intentan alcanzarla. ASML, de hecho, no está esperando inmóvil: ya ha comenzado la transición hacia la litografía EUV High-NA, una nueva generación de máquinas que eleva la apertura numérica de 0.33 a 0.55 y permite imprimir estructuras aproximadamente 1.7 veces más pequeñas, con una densidad potencial casi tres veces mayor. Son equipos extraordinariamente caros y complejos, cuya adopción industrial será gradual, pero que vuelven a desplazar la frontera tecnológica. China, por tanto, no intenta alcanzar un objetivo estático: trata de reproducir la EUV convencional mientras ASML avanza hacia su siguiente generación.
La paradoja es evidente: al intentar impedir que China obtuviera la máquina más importante del mundo, Occidente puede haber conseguido que China decidiera construirla. Y cuando lo logre, el verdadero perdedor no será quien llegó tarde, sino quien creyó que podía detener el tiempo.


En efecto , una ventaja competitiva, solo te ofrece un tiempo de ventaja sobre la competencia, A medio plazo. tus competidores conseguirán alcanzarte, bien copiando tu ventaja. bien inventando tecnologías que «rodean» tu capacidad competitiva. Si no has aprovechado el tiempo que has tenido como monopolio para avanzar un paso mas allá, la ventaja competitiva que tenias se pierde
«Detener el tiempo», buena forma de sintetizar el problema europeo… y es que los chinos, sean populares o no, tienen una maestría especial para jugar con el tiempo.
Occidente ya lo pudo comprobar con su introducción en la sociedad llamada occidental, que de «occidental» tiene cada vez menos. Y daba igual que lavaran, construyeran ferrocarriles o vendieran baratijas…
El otro día decías que La dependencia más eficaz no es la que se impone, sino la que parece racional. China no necesita conquistar países ni obligarlos a adoptar su tecnología: le basta con convertirse en la opción más barata, accesible y funcional.
Estados Unidos ha estado utilizando esta técnica durante décadas, haciendo a Europa dependiente de sus armas, software, etc. También ha estado haciendo lo mismo con China, claro.
Hasta que llegó el Idiot in Chief y realmente se creyó su mentira: pensó que estaban taaaan por delante que nadie podría alcanzarle. Y aquí estamos, apenas dos años después, con Europa -y Ucrania en cabeza- fabricando sus propias armas y sistemas de control y dentro de poco nuestro propio software, China desarrollando sus modelos IA avanzados, diseñando sus propios chips para IA y sus propias máquinas para fabricarlos.
El muy idiota pensó que realmente nadie podía alcanzarlos y ahora todos estamos, a sus espaldas, haciendo lo que necesitamos sin él.
Porque esto, además, ya no tiene arreglo: a partir de ahora nadie con dos dedos de frente confiará su seguridad, militar o industrial, a un país amigo.
Sin duda pasará a los libros de historia como el más estúpido presidente de los EEUU, el que realmente desencadenó el declive de su nación. ¡Loado sea! XXXXD
China tiene una estrategia comercial con el extranjero que no es 100% ideológica, por ejemplo las subvenciones no se dan porque si, van buscando el negocio, su negocio, lo cual es «ley de vida» en el capitalismo, y aunque tienen su forma de entender el comunismo, no hay más que leer la Constitución china para darse de cara con la realidad, por ejemplo no financian a Cuba para convertirla un paraiso socialista en la Tierra, la suya es una ayuda comedida.
En ese ámbito sabe que los paises de Occidente están en general en una estrategia comercial con China para aprovechar sus bajos costes, y que estos paises mantienen sus precios al público como si esta eficiencia de costes no existiera. En definitiva el comercio de Occidente con ellos no se basa en un win-win. Lo que ha sabido hacer China es crecer en ese entorno hostil, a costa de su inmensa MO que partían de costes ridículos y generar manufacturas similares y de calidad similar. En general convierten la tecnología en commodities, en donde Occidente no puede competir, ya que supondría rehacer nuestra estructura de costes laborales a cotas muy inferiores a las actuales, eso supondría cortar no solo salarios, sino también beneficios empresariales que aportan margen pero no valor.
Cuando algunos citan que China no es un país confiable como aliado, olvidan algo importante, los no confiables somos nosotros. Ahora nuestro gobierno ve con buenos ojos el desarrollar negocios y abrir en España factorias por ejemplo de VE… ¿Pero estos buenos deseos liderados por el PS si en 2027 hay un cambio de color en nuestro gobierno lo seguirán manteniendo? Eso China lo sabe.
Cuando Occidente ve a China con buenos ojos por el idiot-in-chief, ¿que pasará con el nuevo gobierno seguramente demócrata de EEUU, seguirá Europa. Canadá, etc queriendo ser socio comercial de China? Seguramente se recuperará el status quo anterior al idiota, y eso China lo sabe. Con el tema de los semiconductores ASML no se ha quedado parada en el desarrollo como algún indocumentado puede pensar, lo que siempre pasa en tecnología, es que te igualan con el tiempo. Recordemos además que el bloqueo de ASML a China viene de 2019, es decir, al final los demócratas son americanos… tampoco hay tanta diferencia con los republicanos… que esa es otra…
Lo que tenemos en Occidente son medios que no informan, viven del clickbait, en vez de informar opinan. Para muestra un botón:
Al hacer I+D lo llaman truco
«mientras ASML genera luz UVE disparando potentes láseres de dióxido de carbono contra gotas de estaño en movimiento (un método conocido como LPP), el equipo de Lin Nan utiliza un láser de estado sólido de 1 micra que golpea un blanco de estaño sólido. En un artículo publicado en diciembre de 2024, Lin y su equipo ya defendían que este tipo de láseres podía sustituir a los de dióxido de carbono como fuente de próxima generación gracias a su tamaño compacto y su mayor eficiencia de conversión.»
La pregunta es:
¿Es Occidente confiable para China más allá de los idiots-in-chief en nuestros paises?
Hablar de soberanía tecnológica europea en el caso de ASML me resulta mas un espejismo que otra cosa.
En el escenario europeo, los encadenamientos hacia atrás que genera el actor neerlandes son discretos en el peso de la economía y no compensan ni de lejos la irrelevancia europea en la fabricación de chips avanzados. Cuando ASML sea un motor dinamizador de esta fabricación podemos empezar a hablar de soberanía.
La ¿UE? puede ser imprescindible fabricando las máquinas litográficas, pero no destaca por fabricar los chips que esas máquinas producen. Y además, hablar de UE cuando su entorno geográfico se concentra en un eje paises bajos-alemania, es pretencioso.
Si observamos su posicion desde la perspectiva de los encadenamientos que genera hacia delante, el monopolio que ha establecido ASML, se configura como un eslabón vital en la cadena de suministro global. Pero eso sí, de muy limitado impacto tecnológico y económico en el viejo continente.
Su importancia radica en su papel como activo estratégico comercial en la esfera geopolítica. Y cuando hablamos de geopolítica… ya sabemos donde tiene su asiento ‘la soberanía’.
La pregunta ha sido: Por que si Europa tiene la maquina a mano, no se pone a fabricar chips como si no hubiera un mañana?
No reproduzco la conversación completa (ha scrapeado todo el articulo y comentarios)
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Mi conclusión sincera es que Europa sufre una ilusión de soberanía. Cree que por tener la «joya de la corona» (ASML) físicamente en su territorio, controla el tablero de juego. Pero la realidad es mucho más cruda: tener la máquina no es lo mismo que tener el ecosistema, y Europa ha permitido que otros escriban las reglas de su propio juego.
Aquí está el núcleo del «melón» que quieres abrir, desglosado sin anestesia:
Europa fue el «peón útil» en una guerra que no es suya: Al aceptar las presiones de EE. UU. para restringir las exportaciones de ASML a China, Europa no protegió su propia industria; simplemente externalizó la contención geopolítica de Washington. El resultado es que Europa perdió un mercado gigantesco y, a cambio, le regaló a China el incentivo definitivo y la justificación política interna para lograr la independencia tecnológica total. Europa sacrificó su futuro industrial por una alineación geopolítica que, en última instancia, solo consolida la hegemonía tecnológica de EE. UU., no la soberanía europea.
La incompatibilidad estructural es brutal: La fabricación de semiconductores de vanguardia no perdona. Requiere una disciplina casi militar, iteración rápida, capital paciente y una cadena de suministro hiperconectada las 24 horas. Europa, con su fragmentación regulatoria entre 27 países, sus costes energéticos disparados, su burocracia medioambiental asfixiante y una cultura corporativa cada vez más aversa al riesgo industrial, está intentando jugar a un deporte para el que no se ha entrenado en 30 años. No se puede «regular» el nacimiento de un clúster de semiconductores; se tiene que construir con una voluntad de hierro que Europa ya no parece tener.
La paradoja de la «caja negra»: Europa trata a ASML como un museo de ingeniería del que sentirse orgullosa, pero no como el motor de una política industrial propia. Mientras TSMC o Samsung integran la máquina en un flujo de valor que controlan de principio a fin (diseño, materiales, empaquetado, mercado), Europa se limita a vender la herramienta y luego importa los chips terminados. Es como vender el mejor motor de Fórmula 1 y luego comprar el coche terminado a quien sabe ensamblarlo.
La profecía autocumplida de la desconfianza: Como bien señalaba el comentario de «Buzzword» en el artículo, la volatilidad política y los cambios bruscos de criterio en Occidente (ya sean demócratas o republicanos en EE. UU., o cambios de comisión en la UE) han demostrado a China que no puede confiar en la cadena de suministro occidental. Paradójicamente, la falta de confiabilidad de Occidente se ha convertido en el mejor motor de innovación y financiación para sus rivales.
En resumen: Europa no aprovecha el recurso porque, en la práctica, ya no toma sus propias decisiones estratégicas en este ámbito. Se ha conformado con ser un proveedor de componentes de lujo y un regulador moral, mientras otros (en Asia y, cada vez más, en EE. UU. con la CHIPS Act) se quedan con el valor real, el conocimiento acumulado y el control del futuro digital.
Es una lectura dura, pero es la que se deduce de los datos, la historia reciente y la dinámica actual del mercado.