Mi columna de esta semana en Invertia se titula «Los no alineados digitales: negociar con todos y no depender de nadie» (pdf), y trata sobre una idea que a muchos les incomoda porque exige pensar en términos estratégicos y no en términos de consigna: en un mundo en el que Estados Unidos ha dejado de ser un socio previsible o fiable, y China se ha convertido en un proveedor tan imprescindible como problemático, la única posición sensata para un país como España (y, por extensión, para Europa) es abandonar la tentación de «elegir bando» y empezar a construir margen de maniobra. No hablo de equidistancia moral, ni de postureo diplomático, ni de ingenuidades tipo «podemos llevarnos bien con todos»: hablo de diseñar dependencias deliberadas, diversificadas y reversibles, y de reducir al mínimo las dependencias críticas que, cuando se tensan las relaciones, se convierten en un interruptor que alguien puede apagar desde fuera.
Lo que hace especialmente interesante este debate es que, por primera vez en décadas, Europa parece haber entendido que la soberanía tecnológica no es un eslogan, sino una condición necesaria para que la política siga existiendo como algo más que gestión de daños. El Joint Research Centre de la Comisión Europea lo formula con bastante claridad en un policy brief reciente sobre soberanía digital, que insiste en la idea de una Europa «abierta, pero no impotente» y describe con crudeza la paradoja europea: regulamos mucho, pero dependemos demasiado en infraestructuras, nube, semiconductores y capacidades de inteligencia artificial. Ese documento me ha gustado y me parece útil precisamente porque no cae en el aislacionismo… pero tampoco en el «todo irá bien». Hay que poner las cosas en su sitio: no solo es que los Estados Unidos y no sean un socio fiable: es que muchas de sus compañías ya tampoco lo son, si es que lo fueron alguna vez. Y si no, mira el caso de Palantir.
A partir de ahí, conviene poner sobre la mesa algo que solemos olvidar: la soberanía tecnológica no consiste en «tener empresas europeas» por romanticismo, sino en garantizar que las decisiones críticas, las que afectan a datos sensibles, infraestructuras esenciales, servicios públicos y capacidades industriales, etc. no dependen de marcos jurídicos y de incentivos empresariales que no controlamos. En ese sentido, el AI Act no es solo una norma de «ética»: es un intento de gobernanza del poder tecnológico. Y el Chips Act europeo no es solo «subvencionar fábricas»: es un reconocimiento de que sin capacidad productiva y sin cadena de suministro, el discurso de la autonomía es puro humo calentito.
Pero la geopolítica no espera a que Europa madure. China planifica, industrializa y escala, y lo hace desde hace tiempo. Un buen recordatorio, por si alguien todavía cree que esto va de «copiar barato», es el texto traducido y anotado de Made in China 2025 publicado por CSET, que ayuda a entender por qué Beijing se mueve como se mueve y por qué Occidente se equivoca cuando reduce todo a propaganda. Y si queremos aterrizarlo en algo que se toca y se compra, basta mirar el mercado de baterías, donde la caída de precios y la capacidad de producción han entrado en una fase nueva dominada por la escala asiática, tal y como analiza la IEA.
En paralelo, Estados Unidos ha dejado de ser el «adulto responsable» del que tantos europeos dependían psicológicamente para tranquilizarse. No hace falta dramatizar: basta leer con frialdad cómo se articula el acceso a datos en el contexto del CLOUD Act y el alcance extraterritorial que puede implicar. Ese tipo de cuestiones, que durante años se despachaban como un tecnicismo legal, hoy son material de soberanía, porque determinan quién puede exigir qué, a quién y en qué condiciones, aunque el servidor esté «en Europa» y el contrato diga misa en latín.
¿Y España? Aquí el asunto deja de ser un debate académico y se convierte en agenda política concreta. España tiene instrumentos, pero le falta determinación estratégica y, sobre todo, una obsesión mínima por la ejecución. El PERTE Chip, por ejemplo, solo será soberanía si se traduce en capacidades duraderas (talento, cadena de valor, empresas competitivas y proyectos con continuidad), y no en una suma de anuncios, consultoras, corrupción y notas de prensa.
Y en inteligencia artificial, si queremos hablar de soberanía sin caer en el chauvinismo, lo interesante es fijarse en qué capacidades públicas se intentan construir (computación, centros de datos, modelos, supervisión) y con qué gobernanza. El dossier en inglés de la Estrategia de inteligencia artificial 2024 del Gobierno español es revelador porque sitúa prioridades y, entre otras cosas, menciona explícitamente la apuesta por modelos fundacionales en español y lenguas cooficiales (ALIA), además del papel de AESIA.
El argumento de la columna es sencillo, pero exige abandonar la comodidad: España no puede «escoger» entre Washington y Beijing como si esto fuera fútbol, porque ambas relaciones tienen valor y ambas tienen riesgo. Lo inteligente es construir una neutralidad activa basada en tres principios muy poco románticos: diversificar proveedores, evitar bloqueos tecnológicos (lock-in) y reservar capacidad propia allí donde duele perderla (datos críticos, infraestructuras esenciales, seguridad, inteligencia artificial aplicada al sector público, y piezas clave de la transición energética). Eso no es anti-americano ni anti-chino: es pro-país. Y, en un momento en que la política española se entretiene demasiado con el corto plazo, quizá va siendo hora de que alguien haga explícito que la soberanía, o se diseña, o se mendiga.


El análisis es sugerente, Enrique, pero peca de la misma complacencia que critica. Hablar de «soberanía tecnológica» en una Europa que solo produce leyes es como pretender gobernar el mar escribiendo un manual de navegación mientras el barco se hunde. la realidad es mucho más cínica:
1. La hipocresía de la «invasión» legal:
se escandalizan con la extraterritorialidad del CLOUD Act de EE. UU., tachándolo de «socio poco fiable», pero aplaudimos con fervor el GDPR y la AI Act. Seamos honestos: la UE es el mayor agresor regulatorio del planeta. Como no pueden competir en código, compiten en multas. Lo que llamamos «gobernanza ética» no es más que imperialismo burocrático; obliganm al resto del mundo a cumplir nuestras normas simplemente porque no son capaces de ofrecer tecnología.
2. El mito del «No Alineado»:
La «neutralidad activa» que propones es una quimera técnica. No existe el «margen de maniobra» cuando tu infraestructura crítica es un Frankenstein de dependencias. ¿De qué soberanía hablamos si el proyecto ALIA se entrena en hardware de Nvidia y el PERTE Chip depende de máquinas de litografía que EE. UU. puede vetar con un chasquido de dedos? No estan diseñando autonomía; estan eligiendo el color de su correa. La soberanía no se hereda ni se legisla: se fabrica. Y Europa ha olvidado cómo se hace eso.
3. Del «Humo Calentito» a la Gestión de Daños:
Dices que la AI Act no es solo ética, sino gobernanza del poder. Pero el poder sin capacidad de ejecución es una alucinación. El Chips Act europeo no es una visión estratégica, es un reconocimiento de derrota; es copiar el modelo de subsidios chino que criticaron durante 20 años solo porque se quedaron atrás. Legislar sobre una tecnología que no lideras no es «diseñar soberanía», es patalear desde la irrelevancia. Mientras no tengan una estrategía real por la ejecución y menos por la consultoría y la nota de prensa, seguiran siendo el museo regulado del mundo: muy ordenado, muy ético, pero totalmente estático.
Jo, este artículo aterriza en un problema de la realidad de España y Europa con una claridad refrescante: la soberanía tecnológica no consiste en «tener empresas europeas por romanticismo», sino en garantizar que las decisiones críticas no dependan de marcos jurídicos que no controlamos. Esta idea, aparentemente simple, tiene implicaciones profundas.
Cuando diversificamos proveedores, evitamos el lock-in tecnológico y reservamos capacidad propia en áreas críticas, no se está haciendo proteccionismo, se está diseñando reversibilidad. Es decir, se está asegurando que, si algo deja de funcionar como queremos, podamos cambiarlo sin que todo el sistema colapse. Porque, a mi juicio, aquí está la clave: lo que no puede detenerse sin colapsar ya no está siendo gobernado.
Europa lo ha entendido a medias. Regula mucho (AI Act, Chips Act), pero depende demasiado.
Somos «abiertos, pero impotentes», como señala el Joint Research Centre.
El riesgo es que nuestras normas sean teatro institucional si operan sobre infraestructuras que no podemos suspender, modificar o sustituir sin parálisis. El PERTE Chip o la estrategia de IA española solo serán soberanía si incluyen, desde el incio, mecanismos para detener un proyecto si detecta dependencia irreversible, cláusulas de migración tecnológica, capacidad pública de computación que no dependa de un único proveedor.
La idea de «no alineación digital» no es equidistancia moral entre Washington y Beijing. Es pragmatismo estratégico. Es reconocer que la libertad bajo esta «hipercomplejidad» depende menos de quién toma decisiones concretas y más de quién conserva la capacidad de intervenir en el diseño de las infraestructuras que las hacen posibles.
Podemos aceptar que no entendemos todo el sistema, pero no podemos aceptar que nadie pueda corregirlo.
Aquí surge la objeción habitual de que esto es ineficiente y que mantener capacidades redundantes o exigir interoperabilidad lo ralentiza. Pero creo que la respuesta es incómoda aunque necesaria: la fluidez extrema es estructuralmente frágil.
Un sistema perfectamente fluido propaga los errores a la velocidad de la luz. La fricción deliberada (esa incomodidad institucional que nos obliga a detenernos, revisar y preguntar) no es un defecto de diseño. Es el mecanismo de seguridad que impide que una arquitectura se vuelva intocable.
En última instancia, esto nos exige abandonar comodidad. La soberanía no se declara en notas de prensa, se diseña en arquitecturas institucionales. Requiere aceptar costes de redundancia, tolerar la incomodidad de la pausa deliberativa y priorizar la configurabilidad sobre la eficiencia inmediata.
La pregunta final, en definitiva, no es si nuestras instituciones funcionan bien hoy. Es si podremos cambiarlas mañana cuando ya no queramos que funcionen así…
Lo que no puede detenerse sin colapsar ya no está siendo gobernado. En este mundo de sistemas acelerados, recordar que la libertad requiere la posibilidad real de interrupción no es nostalgia, yo entiendo que es la única condición restante de soberanía.
Nota:
Me da la impresión de que esta argumentación está densificando demasiado este tema para la pretensión del artículo. Si es así, creo que lo mejor sería no publicar esta entrada.
Y, en un momento en que la política española se entretiene demasiado con el corto plazo, quizá va siendo hora de que alguien haga explícito que la soberanía, o se diseña, o se mendiga.
De acuerdo en todo, sólo un pequeño problema: ¿quién diseña esto?
Cuando se trata de diseñar cuestiones de ESTADO que afectan al País en su conjunto, ¿no deberían actuar conjuntamente todos los partidos políticos o al menos reunir una mayoría suficiente? Y mantenerla en el tiempo.
Pero, ¿cómo hacerlo cuando unos y otros sostienen posturas radicalmente dispares? Véase el ejemplo de la Educación, destruida sistemáticamente en las últimas décadas con gobiernos que se dedican a deshacer lo que hizo el anterior. O véase el ejemplo de la Energía Nuclear, que unos quieren mantener/ampliar y otros eliminar.
Así que, ¿se van a poner de acuerdo PSOE, PP, VOX, Podemos/Sumar para hacer algo cuando unos sólo piensan en destruir lo que haga el otro? Porque en este juego TODOS son culpables.
+1
Me encantó cuando TODOS (menos Montero que se equivocó) votaron a favor de las ayudas a las víctimas del accidente/negligencia/yaseverá de los trenes en Adamuz.
Primero se atiende a las víctimas, todos a una. Luego ya depuramos responsabilidades. Y para lo primero: unidad total.
Si fueran así en general sería la caña
Los Romanos conquistaron la Galia en 7 años. Se unieron todos los galos y juntitos palmaron ante la apisonadora romana.
Hispania costó 199 años gracias a la desunión y a los pactos/traiciones de unos pueblos iberos con otros. Fue la provincia romana que más tiempo llevó conquistar completamente.
Lo de la separación y autodestrucción nos viene de antiguo.
«en este juego TODOS son culpables»
Me has recordado a Ojete Calor, con su canción sobre la equidistancia: «ni nazis ni judíos»
BOUM !!!!!
Al final volveremos al autarquismo de Franco pero a nivel Europeo.
Sin embargo creo que pecamos de optimistas al hablar siempre de datos, infraestructuras, electricidad y blablabla cuando nuestro talón de aquiles no es ese. ¿Qué importará que españa no tenga IA si no tiene IA? ¿Qué más da que nos dejen sin electricidad si lo hacemos hasta nosotros solos?
1) Una bombra atómica en el espacio nos devuelve a la edad de piedra en un solo pepinazo. No tenemos casi ninguna jaula de faraday protegiendo datos sensibles.
2) Con que bloqueen los barcos de Mercosur/África que nos traen la comida y suministros y fertilizantes, ya estamaríamos de rodillas.
Para eso no hace falta mucho realmente. No sirve de nada tener IA sin electricidad. Y no tiene sentido luchar si no podemos comer. Ni siquiera tenemos petróleo para autoabastecernos o reservas estratégicas reales.
Nos hemos cargado o perdido varias revoluciones tecnológicas y estamos desmantelando las atómicas (Francia es la única de la UE que sigue teniendo cabezas nucleares propias y combustible para funcionar un tiempo con el uranio almacenado) en pro de unos paneles/aerogeneradores verdes que NO han abaratado la luz ni nos darán soberanía real. Corea del Norte es una dictadura absoluta y terrible, pero se le respeta porque tiene 30 ojivas. Israel tiene 90 y nadie los provoca demasiado (tampoco es que necesiten mucho) no vayan a lanzarlas. Francia e Inglaterra también se hacen respetar en esta jungla «del más fuerte» en que se ha convertido la geopolítica trumpista/putinista. Si lo que se respeta es la fuerza, no sé por qué nos autoboicoteamos tanto.
Y nos estamos cargando lo que queda de nuestro campo al pactar importaciones a países terceros que no deben cumplir la normativa a la que están sujetos nuestros agricultores y ganaderos.
¿Qué puede salir mal?
«paneles/aerogeneradores verdes que NO han abaratado la luz ni nos darán soberanía real»
El precio de la luz lo da el gas, que hemos disparado por las nubes (factor 3) por meternos innecesariamente en guerra contra Rusia. Tampoco mencionas que nuestro problema de estabilidad de red a lo mejor tiene que ver también con que los franchutes no quieren dejar pasar nuestra electricidad porque nos comeríamos sus precios de electricidad nuclear (y eso sería el fin de sus nucleares). Si la energía renovable no da soberanía, ¿por qué China está instalándola como locos? ¿Será que es la única manera de desacoplarse de la rueda geopolítica del petróleo, ahorrando así una barbarie de costes militares?
En cuanto a «nuestro campo», ¿no crees que hay un problema base de renovación generacional? ¿no está llevando éste a la concentración en pocas manos de la tierra en nuestro país?
Todo son problemas complejos, no se pueden reducir a 4 frases. En lo demás, bastante de acuerdo.
Estoy contigo F3r, nos equivocamos en instalar todos estos paneles y mantener el sistema de poner todo al precio del gas, (que ahora se disparará más aun)
También de acuerdo contigo en el fondo de la cuestión. Nos metemos en berenjenales y entierros donde nadie nos ha dado vela.
No, no nos equivocamos al instalar tanta energía eólica-solar, nos equivocamos al instalarla mal.
No la instalamos de forma que fuera estable ni en tensión ni en frecuencia, lo cual ahorró mucho dinero a los instaladores pero la convierte en inutilizable en su totalidad (ya lo vimos cuando el apagón).
Por eso ahora tiramos energía renovable que no podemos usar y en su lugar metemos gas que sí es estable. ¡Y estando en esta situación todavía queremos cerrar la nuclear!
Pero la solución existe: añadir a dichas plantas los estabilizadores necesarios. ¿Y cuál es el problema? Que costarán casi 20.000M€.
Y sí, claro, también el tapón francés es un impedimento a la plena utilización de nuestros recursos energéticos.
Offtopic del día: Llaman al CEO de Cloudflare a declarar en un juzgado donde se investiga si están colaborando o no con la «piratería» de la señal de la liga.
¿Acierto o inviable?
Creo que está muy bien dejar de ir con guardaespaldas con pistola por la calle y defenderte por ti mismo.
Pero si no estás dispuesto a comprarte una pistola, hacer prácticas de tiro y sacarla y disparar cuando toque, necesitas un guardaespaldas.
Resumiendo: o dejamos que nos protejan los que sí que están dispuestos o cambiamos nuestra forma de ser. La alternativa a eso es dejarse matar.
Y sobre todo, si ahora el supuesto guardaespaldas es un hijoputa dispuesto a matarte o que da muestras de considerarte claramente inferior y completamente prescindible, ¡echa al maldito guardaespaldas!!
Eso es. ¡Y prepárate para usar tú la pistola!
«disparar cuando toque»
A lo mejor nos hemos acostumbrado a una diplomacia de la violencia muy por encima de lo que realmente es necesario. ¿Quizás tenga que ver con que los amos del mundo son anglosajones y no saben hacerlo de otra manera? ¿Es posible que los chinos, cuando nos gobiernen a todos, demuestren que puedes ahorrar costes militares desenganchándose del juego de suma cero? El tiempo lo dirá
Siempre va a haber algo tuyo que los demás quieran. Y siempre va a haber alguien dispuesto a quitártelo si no se lo impides. Ceuta, Melilla, Canarias, más territorio alrededor de Gibraltar, dinero… de todo.
O disparas cuando toque o les das lo que quieren. Esas son las opciones en el mundo real.
En el caso chino que comentas, pues Taiwán tendrá que elegir entre disparar o aceptar ser parte de China, lentamente.
Y añado, «dejar de ir con guardaespaldas» implica dejar de pagarle. En este planeta el dólar ha servido como una especie de impuesto global recaudado por el imperio* para poder mantener su ejército y su (presunto) orden internacional basado en reglas (las suyas). Dejar de pagar al guardaespaldas implica inmediatamente dejar de usar el dólar en toda transacción internacional** (como Irán o Venezuela, que usaban renminbi, rublos, y sus monedas propias), para evitar pagar el doble por tu protección.
* PROMPT (por ejemplo en claude): argue in a concise way why the international dollar payment in trade and oil is a kind of global tax perceived by the USA
** en caso de hacerlo, en seguida recibiremos una gran dosis de «libertad y democracia» sobre nuestros tejados.
Eso es lo que todo el mundo quiere pero nadie consigue.
No pagar en dólares significa pagar en otra moneda. Quitarle la ventaja a EEUU para dársela a otro país. Todos se fían poco de EEUU, pero menos todavía del resto de países.
No hombre. Lo que hacen es intercambiar mitad y mitad en cada moneda. Otra opción que barajaron los BRICS es una cesta de valoraciones de sus monedas en forma de pseudomoneda (hablo de memoria…). Vamos, que no es solo cabiar de amo
Un análisis muy acertado. Hace varios años le comenté en persona al presidente del consejo económico y social la necesidad existencial para Europa de la soberanía digital (recientemente a esa fecha se descubrió el escándalo del espionaje a altos cargos europeos por parte del gobierno americano) y… mi sorpresa fue que le gustó la idea, pero uno de los que le acompañaban se jactó de mis palabras dichas con inglés macarrónico porque si hacíamos eso «Los americanos podían darnos la patada».
Estoy completamente seguro que, cuando alguien depende de otro, toda la narrativa y los datos que se manejan vienen a justificar, tanto la gran y enorme dependencia, como la catástrofe más absoluta si se deja de depender… Hasta que llega un día que, misteriosamente, todo eso cae como un castillo de naipes, te independizas, -NO SIN UN COSTE, obviamente-, y posteriormente te das cuenta de que aquella dependencia y la catástrofe si te independizabas, era un fuck tigre de papel, pero además de papel del malo.
Hay que recordar aquí las enseñanzas de la historia, y ella enseña que en la gran mayoría de procesos de independencia no se recuerda a CASI NADIE que se haya arrepentido…
La otra enseñanza es la del maestro Zen que dejó flipado a su alumno al que aconsejó que tirase montaña abajo a la vaca flaca y escuálida de la que una familia famélica se malnutría, si quería ver a esa familia salir de su miserable miseria… Pues eso.
Ah, pero todo esto NO ocurrirá porque hay muchos otros intereses en juego aunque les cueste a muchos la vida. (Ver estos días a una serie de capitostes europeos decir o complacerse de lo que está pasando y no sacarlos a hostias de donde les estamos pagando GRANDES SUMAS DE DINERO DE NUESTROS IMPUESTOS, ya lo dice TODO. Uno de ellos el puto Mark Rutte, un cerdo integral al que habría que, como mínimo, sodomi… Diosssss).
Totalmente de acuerdo. Es totalmente vomitivo el papel de la UE en asuntos internacionales: siempre de parte de los malos, y siempre crujiendo económicamente a sus votantes. Osti! una oportunidad de que se encarezca el gas! allá voy! osti, otra de que se encarezca el petróleo y por tanto todas las cosas, allá que me lanzo. Apárteme a esos miles de niñ@ masacrad@os por error…
«la soberanía tecnológica no consiste en «tener empresas europeas» por romanticismo, sino en garantizar que las decisiones críticas, las que afectan…» (EDans).
Yo lo matizaría sacándole el adjetivo «tecnológica».. y la completaría terminando en «a la realidad (tal como nos parece de forma natural y libre). Ya que eso representa el papel de los filtros mentales , que debemos tener para que no nos confundan a la de observar la realidad (sea lo que eso sea).
Lo que nos lleva al asunto de los filtros (mentales y propios, no de «cadena 100″… tanto individuales como colectivos/imaginario), así como al proceso evolutivo humano, que nos permite construirlos cada vez mejores.
Y vuelve la evolución, porque los filtros se deben construir básicamente en la adolescencia del ser humano, por lo que, a nivel individual, si no lo hiciste, te jodes…
Pero hay que verlo como un proceso histórico, evolutivo, lo que no aprendió su padre lo puede aprender su hijo… lo que no quiso aprender el Imperio Romano, lo puede aprender otro Imperio (mejor República) posterior… aunque por ahora ni adolescentes ni imperios parecen haber aprendido la lección principal sobre el poder (rechazar la manipulación, a nivel individual/especie o social/país).
Sánchez es solo un adolescente histórico, que trata de aprende algo de la Historia de la Humanidad… lo que no quiso hacer un pendejo como Áznar, que hasta nos metió en una guerra (aún hay clases de políticos!!!)… y mientras que el nuevo Zeus de Pacotilla se dedica a destrozar todo lo hecho hasta ahora por la Humanidad (lo bueno). Ya lo hicieron en Irak… para luego denostar al ISIS, que son otros fanáticos como ellos. Y alimentados precisamente por ellos. La tecnología de guerra contra la tecnología de paz.
Me gustaria destacar como objeto de análisis dos aspectos instrínsecos en el mensaje de Enrique: el tiempo y la forma.
Cuando dice «Empezar a construir un margen de maniobra», es fácil perdernos en el entusiasmo del contenido general, pero la clave es empezar. Y esto va más allá de políticas y recursos.
A nivel nacional, sin menospreciar lo que tenemos, necesitamos de un amplio esfuerzo educativo a tres niveles: educacion básica, formación profesional y no olvidarnos de la divulgación. Estos cambios requieren que todos los agentes involucrados vayan de la mano.
Si miramos mas allá de nuestras fronteras, perdonarme que insista en la necesidad de la colaboración internacional. En el siglo XXI ya no es una mera estrategia, es una necesidad. Estamos hablando de esfuerzos que para despegar requieren de una masa crítica que es muy dificil de alcanzar sin la palanca internacional. Y cuando hablo de ello no me refiero únicamente a las clásicas acciones gubernamentales, sino a la inclusión más protagonista de otros agentes sociales: instituciones, empresas y ciudadanos (sí, tambien). Materializando el desarrollo conjunto de todo tipo de programas e iniciativas.
Si queremos apuntalar esa neutralidad, no debemos mirar sólo hacia Europa. Nos olvidamos de las oportunidades que nos ofrece nuestro idioma y cultura más allá del Atlántico, pero mirando al sur global: Latinoamérica.
Señalaría tambien la mención al cortoplacismo, porque esto es una estrategia a largo plazo. Por lo tanto no hay que dejar de dar pasos, pero sin esperar retornos inmediatos. Por eso, las empresas y las instituciones políticas no deben colocarse necesariamente en la base de la pirámide de ese esfuerzo.
En conclusión, pienso que la materialización de esa neutralidad activa debe tejerse también sobre estas bases.