Fusiones y adquisiciones

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Mi columna en El Español de esta semana se titula “Fusiones y adquisiciones“, las conocidas M&A que tan de actualidad parecen estar este verano, y que en realidad nunca tienen nada de fusiones y sí de puras adquisiciones en las que una compañía valora a otra y enfoca la transacción en términos puramente financieros de “cuánto tengo que pagar para hacerme con esto”.

En la práctica, la gran verdad es que las adquisiciones verdaderamente buenas no son aquellas por las que se paga un precio adecuado tras un proceso de negociación y due diligence llevado a cabo por equipos de financieros y abogados, sino aquellas que se centran en el acomodo que las personas y los equipos de la compañía adquirida van a tener en la estructura final. Las compañías que mejor están sabiendo aprovechar las M&A como herramienta competitiva no son las que obtienen mejores precios, sino las que consiguen que los trabajadores de las empresas que adquieren no hagan algo tan sencillo como “tomar el dinero y correr”, dejando la compañía completamente descapitalizada. Muchas adquisiciones que hemos visto a lo largo de estos años de consolidación de la red son, en realidad, auténticos “empresicidios” en los que lo adquirido, en pocos meses, ya no valía prácticamentente nada, era una mera cáscara vacía, en un esqueleto sin alma incapaz de volver a marcar la diferencia.

Las adquisiciones son una herramienta habitual en corporate finance, pero pierden su lógica cuando las sujetamos fundamentalmente a criterios financieros. No hay tantas compañías capaces de mantener la ilusión de los fundadores, de hacerles sentir que con el dinero y las sinergias aportadas van a poder llevar su proyecto a un nivel mucho más elevado, y que van a seguir siendo importantes en el mismo, y las que lo consiguen, logran auténticas ventajas competitivas gracias a ello. Las otras, simplemente tiran el dinero, o posiblemente enfocan – como es habitual en algunas industrias – las adquisiciones como una forma no precisamente barata de librarse de un competidor molesto.

El verano está resultando especialmente activo en términos de adquisiciones. Cuando tengamos noticias de una, examinémosla no tanto en términos del valor pagado, sino más bien de las posibilidades que el equipo adquirido tendrá de seguir haciendo cosas interesantes – aquellas por las cuales supuestamente lo adquirieron – en la estructura de la compañía matriz. ¿Vale de verdad la pena negociar cláusulas que obligan a un fundador a quedarse en una compañía, si sabemos que van a estar simplemente esperando a que su tiempo se cumpla para salir de ella como alma que lleva el diablo? ¿No sería mejor, cuando es posible, tratar de mantener la motivación de esa persona o personas para que sigan siendo un activo diferencial que vale realmente la pena tener en tu estructura? Y si creyésemos que eso no va a ser posible, ¿no deberíamos entonces, muy  posiblemente, descartar la operación?

Lo más importante y lo que va a definir el éxito de una adquisición no es la adquisición, sino la post-adquisición. No es lo que pagamos en la operación, sino lo que podemos plantearnos hacer con la compañía adquirida un año después. En muchas ocasiones, se ve tan claro que algunas adquisiciones son absurdas y una forma de malgastar el dinero de los accionistas, que lo único que podemos plantearnos es el daño que algunos directivos ególatras, algunas “recetas financieras” venidas a más y algunas películas sobre tiburones de Wall Street han podido hacer al mundo…

 

 

This article is also available in English in my Medium page, “Mergers and acquisitions

 

9 comentarios

  • #001
    Gorki - 6 agosto 2016 - 11:29

    Yo me pregunto, si lo que interesa son los cerebros que trabajan en otra compañía. ¿Por qué en vez de comprar una compañía, pagando hasta el doble que lo que vale, (caso Waltmart/Jet.com), no ofreces el doble que lo que ganan a los tres o cuatro “cerebros” de la compañía y les das permiso para traerse pagándolos el doble de lo que ganan a cinco personas de su equipo. y con ese ‘personal como nùcleo, y el abundante dinero que te pensabas gastar, no formas una nueva compañía? – Siempre te saldrá más barato.

    La lista de fracaso de fusiones/absorciones, supera con mucho la de los éxitos

    • Alqvimista - 6 agosto 2016 - 11:41

      A veces basta solo con los cerebros, pero otras muchas hace falta, además, las patentes, y éstas suelen pertenecer a las empresas.

      Hace un tiempo Apple contrató a dos ingenieros que trabajaban en una empresa desarrollando una moto eléctrica; esos dos ingenieros eran personal clave de la empresa hasta el punto de que la empresa tuvo que cerrar. Es el caso A. Pero por lo general el que manda es el caso B.

  • #003
    Jose Antonio Garcia - 6 agosto 2016 - 12:26

    El mono y los dardos

    Estamos en un mundo de “libre” mercado donde el dinero es el que habla, no la inteligencia, y lo dirigen unos señores que se llaman a si mistmo ejecutivos ( que tiene la misma raiz que ejecutores). La fiabilidad que tienen en sus decisiones es completamente aleatoria. Ver link.

    La pena es cuando la adquisición se hace cuando una empresa compra a otra para quitarla del mercado (conozco varias), sustituyes la que funciona, joven y muy emprendedora por el dinosaurio.

    Las fusiones se suele hacer cuando ambas compañias, son monstruos, y entonces se asume que vas a dominar el emrcado, cosa que normalemente no pasa ( 1+1 no suele sumar 2, en finanzas), y complicas la situación, y al principio más bien que al final, a mal vender divisiones o cerrarlas, y despidos a mansalva.

    Y el colmo es cuando se alaba ( como en este blog) a los engendros estilo Uber que se crean para monopolizar un sector con prácticas anti competencia y fijando las reglas a su gusto. Y se disfrazan de hermanitas de la caridad. Que es la versión 2.0 de la precariedad en todos los sentidos.

    VIVA LA INTELIGENCIA!!

    http://elpais.com/diario/2007/09/23/economia/1190498402_850215.html

    • Pedro - 6 agosto 2016 - 20:54

      Tú también, José Antonio, hijo mío… ¿eres taxista?

      • xaquin - 7 agosto 2016 - 01:34

        Vivan los clásicos!

      • Jose Antonio Garcia - 7 agosto 2016 - 11:38

        Es muy fácil quejarse de algo siendo parte afectada.
        Pues no, no lo soy.
        Para tener conciencia social solo hace falta tener más CI 86 y preocuparte por las personas que viven a tu lado. Y sobre todo no ser un vendido por dos duros.
        Y si prefiero ser un clásico que el clasico … Vende madres.

        • Gorki - 7 agosto 2016 - 12:11

          ¿Y por qué no te preocupa lo que pagan los usuarios del taxi que son más?

          • Jose Antonio Garcia - 7 agosto 2016 - 14:15

            Cuando salga el tema del taxi igual estamos de acuerdo. No se equivoque.
            Pero en este foro el negocio del taxi no ha salido. Si el de uber.

          • Gorki - 13 agosto 2016 - 01:35

            Es el colmo que seas precisamente TU el que saca, (nadie sabe por qué), el tema de UBER y no me dejes a los demás hablar de los precios de UBER comparado con los de los taxis.

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