Redefiniendo las interrupciones

Disturbed (comic by Mike Gruhn - WebDonuts.com)La ubicuidad de los smartphones y la popularización cada vez más importante de los smartwatches están planteando en cada vez más ocasiones escenarios que nos obligan a redefinir el concepto de interrupción: hablamos de dispositivos que ya no solo llevamos encima prácticamente a todas horas, sino que incluso situamos en nuestra muñeca, donde es ya completamente imposible ignorar una notificación.

La interrupción es ya un proceso habitual: muy pocas personas desconectan completamente su smartphone cuando están, por ejemplo, con otra persona. En determinados contextos como el profesional, de hecho, esto es casi implanteable, y lo más aproximado es configurarlo en modo vibración o silencio durante una reunión. La situación es similar a lo que ocurre con el teléfono convencional: ante una reunión en tu despacho, el teléfono fijo se convierte en una interrupción casi imposible de evitar, aunque solo sea porque dejarlo sonar es incómodo y genera tensión. Por otro lado, el teléfono, en muchas ocasiones, brinda una información muy incompleta sobre la comunicación que nos interrumpe, lo que dificulta la toma de decisiones de priorización.

Cuando las interrupciones dejan de provenir de quien nos llama por teléfono, un medio marcadamente síncrono, para hacerse mucho más frecuentes a través de medios con más tendencia a la asincronía como el correo electrónico o la mensajería instantánea, la situación no parece variar mucho. Es relativamente habitual ver a personas que interrumpen, aunque sea de manera moderada, el discurrir de una conversación para consultar una notificación en la pantalla de su smartphone. El proceso de priorización está sujeto a muchos condicionantes: obviamente no es lo mismo una cena romántica que una reunión de trabajo, o incluso la jerarquía implicada. Ante determinadas reuniones, por ejemplo, podemos estar dispuestos a no permitir que ninguna interrupción distraiga nuestra atención, salvo que estemos a la espera de algo que consideremos muy importante. En otras ocasiones, apagamos o cerramos la pantalla de nuestro ordenador o silenciamos nuestro smartphone como deferencia, como prueba de atención. Los protocolos son aún muy variables, y como siempre, tardan mucho más en asentarse que lo que las tecnologías necesitan para considerarse plenamente maduras.

La popularización del smartwatch cambia en gran medida el concepto de interrupción. La difusión del smartwatch está aún en su fase inicial, pero obviamente está teniendo lugar a muy buen ritmo: todo indica que las ventas del Apple Watch en su primer trimestre superan a las que Apple logró en idénticos períodos con el iPhone o con el iPad, lo que convierte ya a la marca de la manzana en reina absoluta de una categoría en la que otros competidores como Fitbit han vendido en ese mismo trimestre 4.4 millones de dispositivos – que si bien no pueden ser considerados smartwatches como tales porque no admiten la instalación de apps, si incluyen algunas opciones para notificación de determinados eventos. Antes de que Apple lograse vender 3.6 millones de relojes en un trimestre, empresas como Samsung habían conseguido ventas de 600.000 dispositivos desde su lanzamiento, que se unen al millón vendido por Pebble y a los 800.000 de todos los fabricantes que producen relojes con Android Wear. De una manera u otra, y descontando evidentes solapes entre las cifras, la probabilidad de encontrarnos con una persona que lleve uno de estos dispositivos en la muñeca – o que lo llevemos nosotros mismos – empieza a merecer que pensemos en el tema.

Un dispositivo que vibra en nuestra muñeca merece, en primer lugar, una configuración muy cuidadosa. El nivel de interrupción que provoca es elevado: resulta muy difícil no mirarlo, a pesar de la prevención que genera mirar el reloj cuando estamos con otra persona y provocar la descortés impresión de que tenemos prisa o nos tenemos que ir. Permitir que un smartphone configurado para “avisar de todo” nos interrumpa constantemente es obviamente una descortesía, y nos define como usuario claramente inexperto. Pero del mismo modo que debemos tratar con consideración a nuestro interlocutor y evitar una cascada de interrupciones constantes, también nuestro interlocutor debe ser consciente de que una mirada a nuestro reloj ya no indica necesariamente “tengo prisa” o “a ver si terminas”, porque ese código proviene de cuando el reloj servía únicamente para mirar la hora y, por arraigado que esté, se ha convertido en obsoleto. Del mismo modo que es absurdo estar mirando a nuestra muñeca cada cinco minutos, actitudes maximalistas que consideran toda mirada al reloj como una muestra de mala educación no tienen tampoco ningún sentido. Para el usuario de smartwatch, una configuración adecuada de las alertas es toda una definición de sus modales. Además, el nivel de permiso que otorgamos a las diferentes notificaciones y fuentes está a punto de convertirse en un ser o no ser para muchos proveedores de información, productos o servicios. Si autorizo, por ejemplo, a la app de un periódico para que me notifique noticias, pero a los pocos días me encuentro con que me avisa constantemente de un montón de cosas que no me interesan y que no me permite configurarlo de manera más fina, es más que posible que renuncie a las notificaciones de esa app, o incluso que la sustituya por la de otro medio que sí funcione como es debido.

Sin duda, el protocolo correcto y la definición de buenos modales en la interacción con este tipo de dispositivos tardará en llegar, y lo hará cuando ya un buen número de personas lleven uno en la muñeca. Seguramente debemos prepararnos para ver cómo muchos que hoy juran que jamás llevarán uno terminen por adquirirlo, como previamente pasó con los teléfonos móviles primero y con los smartphones después, sobre todo considerando la expansión de funciones relacionadas con el control de la salud pero también con otros aspectos que el smartwatch parece traer consigo. Habrá que ir planteándose cómo gestionaremos el torrente de interrupciones casi imposibles de ignorar que van a aparecer en nuestras vidas, y lo que va a suponer su superposición al resto de nuestras actividades cotidianas. El concepto de interrupción, que ya sufrió un fuerte impacto con la llegada de los smartphones, está a punto de experimentar otra importante redefinición.

 

This article is also available in English in my Medium page, “The smartwatch: I’m sorry, am I interrupting you?

 

17 comentarios

  • #001
    Carlos - 30 agosto 2015 - 18:23

    Lo que hay que ser es educado con el prójimo, por mucho ecosistema tecnológico que nos dé cobijo.

  • #002
    Jose Luis Portela - 30 agosto 2015 - 21:09

    La pregunta que mas me suele hacer todo el mundo que me conoce es como puedo gestionar el tiempo para hacer tantas cosas.

    La respuesta se sencilla, porque solo hago una sola cosa a la vez.

    En neurociencia ya esta muy demostrado y en el mundo de la magia, digamos que es uno de los pilares en los que se basa para hacer sus trucos. El cerebro por más que nos creamos superdotados solo puede prestar atención a una sola cosa a la vez. Es cierto que puede hacer varias (simultaneando rápido) pero realmente solo le presta atención a una sola.

    Cualquier actividad que hago todos los días, desde mirar linkedin, preparar clases, investigar, escribir, leer, tiene su tiempo. La clave es asignar tiempos no muy largos y cuando se hace solo se hace esto.

    Por ejemplo el mail solo lo veo tres veces al día, linkedin 15 minutos diarios, etc. ¿Y que hago cuando me llaman?. Por su puesto que si estoy con alguien, NO lo atiendo lo mismo que no miro whatsapp ni leo twitter, ni veo mensajes.

    .- ¿Lo hago por educación?
    .- NO, lo hago porque se que solo puedo prestar atención a una cosa a la vez.

  • #003
    Raul SB - 30 agosto 2015 - 21:54

    En el tema de los smartwatches no veo yo tan claro que su adopción vaya a ser como la de los smartphones (el tiempo me dará o quitará la razón) por experiencia personal.

    Desconozco las funciones diferenciales del Apple Watch pues no lo tengo, pero por las cifras que comentas opino que hay mucho “fanboy” (ojo que no lo considero negativo, entre otros dispositivos tengo iPhone y iPad) que no sabe realmente si lo necesita, y me explico.

    Tengo un Gear Neo 2, una Fit Bit Charge HR y tuve una MiBand que perdi cuando cambié la pulsera original. Pasados los primeros días de alucinar con el Gear, te das cuenta que al final para consultar correos y wasaps y sobre todo contestarlos acabas usando el móvil (si, ya se que Apple y el Gear S dejan escribir, probar a hacerlo en una pantalla de ese tamaño). Del tema de la salud, tanto el Gear como Apple para mí tienen el mismo problema: son un ecosistema cerrado, y si me gusta cambiar de dispositivo y OS me veo que no puedo exportar mis datos…. Por eso elegí la Charge HR, porque es multisistema y de escritorio.

    Todo esto me lleva a lo que busco ahora y que toca de lleno al ya famoso Internet of Things: tienen multitud de datos de mí, y aún no son capaces de hacerme propuestas de valor como recomendarme si debo cambiar mis hábitos porque últimamente ando estresado (sabe que duermo menos, tengo más pulsaciones de las normales y hago menos ejercicio) o de notificarme lo que es realmente importante para mí (un wasap de mí mujer o email de mí jefe), o no hacerlo si por mi agenda estoy en una reunión importante y no lo es, y todo esto de forma “automática”, aunque tenga que aprender de mis hábitos las primeras semanas.

    El que ofrezca esa propuesta de valor hará que lo pruebe, mientras tanto me quedó con una cuantificadora y silenciando el móvil en las reuniones. Hace tiempo que aprendí que en mi trabajo nada sustituye a verle la cara a mis interlocutores.

  • #004
    Quique Lang - 31 agosto 2015 - 00:44

    Soy usuario del Apple Watch, y sí, hay que ser educado en su uso. Por lo menos a los de mi generación (rondando los 40), nos molesta tanta interrupción, hay que gestionarlas bien. Lo bueno del Apple Watch es que no vibra, sino que da “toques” por lo que nadie a tu alrededor se da cuenta de que te llegó la notificación y eres tú el que decide qué hacer. Lo ideal es no hacer caso y en un momento de discreción echar un vistazo rápido. Lo veo como un avance pero no el defintivo a largo plazo, creo que volveremos a reducir el móvil a la mínima expresión,tipo smartwatch, a medida que los comandos de voz y asistentes se perfeccionan, y después tener segundas pantallas de apoyo conectadas tipo tabletas o TVs. Saludos

    • Krigan - 31 agosto 2015 - 10:55

      La tendencia ha sido justo la contraria, a tener móviles con pantallas cada vez más grandes. Incluso Apple, que se resistía a ello, ha acabado sacando los iPhone 6 y 6 Plus.

      Me interesan mucho las experiencias de los que ya tienen un smartwatch. ¿Qué ventajas le ves a tener un Apple Watch respecto a cuando no lo tenías?

      • Quique Lang - 31 agosto 2015 - 16:04

        Mi móvil siempre lo he tenido en silencio. Eso hace que ahora recurra muchas menos veces a él sin sentido. Noto las notificaciones en la muñeca, rápido vistazo y si no es necesario no tomo el móvil y muchas veces las gestiono sin encenderlo. Antes miraba innecesariamente muchas veces el móvil, me entretenía mucho más pues ya que lo desbloqueaba me pasaba por twitter, instagram…

        Otra diferencia que noto es que ahora uso más el asistente Siri para añadir tareas, citas, alarmas, mandar algún mensaje, poner el crono… sin sacar el móvil del bolsillo ni desbloquearlo y volver a entretenerme….

        Tras mi experiencia es por lo que pienso que puede haber cambio de tendencia y que el móvil sea mucho más pequeñito acompañado de otras pantallas más grandes conectadas a él a las que tenemos acceso muchas veces a lo largo del día (tv,portatil,tableta…)

        • Krigan - 31 agosto 2015 - 19:02

          Ok. Gracias por la info.

          Personalmente, soy bastante escéptico con respecto a que las pantallas de móvil se vayan a reducir. La gran mayoría de la gente no suele llevar encima un tablet ni un portátil.

  • #008
    Gorki - 31 agosto 2015 - 01:04

    No tengo aun un solo amigo qure utilice snartwatch de ningun tipo o marca, todos tienen y utilizan profusamente smartphones. Y las interrupciones que producen estos aparatos ya son suficientemente agresivas.

  • #009
    Antonio Castro - 31 agosto 2015 - 08:48

    En mi opinión todo esto de pende de la personalidad de la persona, del tipo de trabajo u ocupación que tenga y de como organice su trabajo.

    En este sentido yo debo ser un bicho raro porque soy de los que tiene el movil siempre apagado y evito usarlo para comunicarme con los demás.

    Suelo trabajar en casa en mi ordenador personal y lo que más uso es el correo electrónico y el teléfono fijo.

    Uso el móvil, para operaciones que te obligan a proporcionar un número de móvil, y para llevarlo en el coche por si tengo un percance poder llamar a una grúa o algo así. También he empezado a usarlo como GPS desde hace poco porque he jubilado a mi Tom Tom.

    Necesito hacer una digresión para que se entienda que no tengo alergia por el uso de estos dispositivos.

    No conozco gran cosa del entorno de programación Android y por ello he empezado a usar App Inventor para desarrollar alguna aplicación en estos dislpositivos. Son aplicaciones que se comunican con Arduino por Bluetooth, porque esto equivale a disponer un interfaz gráfico de muy altas prestaciones y que lo puedes usar como mando único para montones de aparatitos realizados con Arduino. De otra forma tendría que gobernarlos mediante menús basados en el uso de displays y botonera. Pero por 5 euros puedes conseguir un Arduino Pro Mini y un HC-05 y ¿Quién no tiene un Android? No hay color.

    Mi controlador de acuario monolítico está evolucionando y ahora no solo tiene un software modular. El hardware tambien empezará a ser modular. Tengo un primer proyecto casi terminado con esta nueva filosofía. Representa bastante más trabajo porque he tenido que desarrollar mi propio protocolo, pero el resultado final es incomparable y me abre un mundo de posibilidades.

    Perdón por la digresión, pero quiero que se comprenda que lo de no usar el móvil para mi interacción con los demás es únicamente fruto de una decisión personal que tiene muchísimo que ver con el tema de las interrupciones que se menciona en este artículo. Gestionar las interrupciones no se me da muy bien y cuando me interrumpen en medio de una interrupción la cosa empeora.

    El ser humano no está pensado para trabajar como un ordenador que puede meter la dirección de retorno en una gran pila, para así volver al punto de ejecución donde se produjo la última interrupción.

    Los esfuerzos de mi hijo por convencerme de usar más el móvil chocan con un muro. Quiere que yo tenga mi móvil permanentemente encendido, pero eso no va a ocurrir porque solo sirve para permitir que me interrumpan cuando a los demás les de la gana y no estoy por la labor.

    Puede que en algunos trabajos no quede más remedio que usarlo, pero ese no es mi caso. La mayoría de los temas por los que la gente se pone en contacto conmigo no son urgentes, que me llamen al fijo, o mejor aún, que usen mi correo. Yo lo abro unas tres veces al día y lo hago cuando me viene bien a mí. No cuando les viene bien a los demas.

    • Julio - 31 agosto 2015 - 11:07

      Si tu trabajo no tienes que usar móvil. Puedes usar tu el móvil para lo que tu quieras o los demás lo usen para lo que ellos quieran. Tu como yo has usado la primera opción, pero yo he sido menos restrictivo, el número lo conocen muy pocas personas y solo a esas pocas personas contesto o atiendo

      • Antonio Castro - 31 agosto 2015 - 12:50

        Hay pocas personas que tienen el número de mi móvil, pero ya saben que normalmente está apagado. Si voy a salir con el móvil y deseo estar localizable para alguno de ellos, le aviso que dejaré el móvil encendido.

        En cualquier caso, yo no dejo que mi móvil me use.
        Prefiero usarlo yo a él.

    • Gorki - 31 agosto 2015 - 13:03

      Antonio Castro, me interesa mucho tus avances en el control de Arduino mediante el snartphone y Bluetooth. He entrado en tu blog, pero ahí no he sabido encontrar nada relacionado con las peceras.

      ¿Escribes en otro sitio de estos temas? A veces has hablado de un Foro ¿puedo encontrar algo ahí?

      Muchas gracias,

      Otra cosa, aborrezco el móvil tanto como tu. Misn contactos con el mndo son fundamentalmente of-line salvo emergencias, que afortunadamente se dan de higos a peras. Tengo la suerte que mi mujer, que es la que lleva las relaciones públicas de mi casa, si se lleva bien con el movil.

      • Antonio Castro - 31 agosto 2015 - 13:31

        Nos salimos del tema, pero por mi parte y con la venia de Enrique, no tengo ningún inconveniente en contestarte muy brevemente.

        Busco un tipo de interactividad 100% constructiva, que no me haga perder tiempo, y eso no lo estoy logrando en mi Blog.

        Por eso he decidido hacer el máximo uso del foro de acuariofiliamadrid.org y he reservado un hilo para tratar específicamente este tema.

        http://acuariofiliamadrid.org/Thread-CaoBT-un-proyecto-Arduino-con-HC-05.

        Creo que es mejor continuar desde allí.

        • Gorki - 31 agosto 2015 - 16:05

          Gracias por la información.

  • #015
    Martin - 31 agosto 2015 - 16:44

    Por eso le veo ventaja a las gafas inteligentes sobre el reloj de pulsera.
    Si estuvieran bien hechas, podrías atender las notificaciones sin que nadie notara que lo haces. Que estés mirando a la persona que tienes delante o leyendo lo que te muestra la gafa es solo cuestión del enfoque del ojo, y podría pasar perfectamente desapercibido; con lo que se acabaría la sensación de descortesía o falta de atención (otra cosa sería que fueras incapaz de responder a una pregunta que te hicieran, por aquello de no ser multitarea, o de haber una sola neurona en el cerebro de los hombres).

  • #016
    Antonio Castro - 31 agosto 2015 - 18:57

    Enrique dice “Seguramente debemos prepararnos para ver cómo muchos que hoy juran que jamás llevarán uno terminen por adquirirlo, como previamente pasó con los teléfonos móviles primero y con los smartphones después”.

    Admito que el smartphone ha marcado un antes y un después, pero ahora están buscando un sucesor a la altura del mismo, y la mayoría de los artículos ofertados quedan en rarezas que la gente curiosa prueba por un tiempo.

    Se ha creado un mercado enorme para los amantes de la tecnología capaces de creerse cualquier promesa comercial. No en vano, al propio smartphone se le denominó teléfono inteligente. Nos venden inteligencia a todas horas. No me gusta que se use el término inteligencia para la oferta de productos comerciales. Gafas inteligentes, coches inteligentes, casas inteligentes. A los ordenadores también se les llegó a llamar por un tiempo cerebros electrónicos. Es el efecto novedad lo que nos hace expresarnos usando expresiones exageradas y absurdas.

    Yo creo que para comprar inteligencia hay que ser un poco tonto.

    El día que ofrezcan cascos con cerebros auxiliares más eficientes que el humano, será el momento de decir ¡Ya basta!

  • #017
    Habilidad Emocional - 1 septiembre 2015 - 10:30

    Muy buen artículo, realmente me lo he leído entero y con mucho interes.

    Yo personalmente (pues hablo de mi persona y perspectiva) pienso que salvo en temas de reuniones o trabajos que requieran de una urgencia supina, … las interrupciones deberían limitarse mediante la configuración de las apps de tal manera que solo avise de lo más importante, de lo que realmente nos interese, y que haya, por ejemplo, un código de vibraciones leves del tipo morse, por el que 1 corta sea algo que hemos configurado “con poca importancia, para cuando no hago algo mas importante” y una larga o una corta y larga …. o dos largas … vaya en incremento de la importancia del tema.

    así con un leve vibrado de la muñeca o del bolsillo entenderé habré captado el mensaje y a la vez la importancia que YO le he concedido a ese tipo de señales.

    Un saludo!

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