Ignorar la evidencia, insistir en el error o la industria como enemiga de sí misma

Un estudio académico utilizando análisis de series temporales demuestra que las descargas de películas no tienen impacto en las cifras de taquilla de las mismas en el mercado doméstico, y que lo que en realidad sí perjudica a los beneficios es prolongar el período de no disponibilidad de las películas en mercados extranjeros. Es decir, que en realidad, las pérdidas que se producen no vienen del hecho de que exista una tecnología que permita la descarga de películas, sino de la insistencia de las empresas cinematográficas en mantener unas ventanas de explotación geográfica que carecen  completamente de sentido en un mundo globalizado.

El estudio, titulado «Reel piracy: the effect of online film piracy on international box office sales«, es obra de Brett Danaher y Joel Waldfogel, y prueba claramente sobre una base de tres años y seiscientas setenta y ocho películas que no existe correlación alguna entre la pérdida de ventas y la adopción de tecnologías de descarga, y que, sin embargo, sí existe erosión de taquilla en aquellos mercados en los que el estreno tiene lugar con más retraso. Es decir, que los responsables del daño económico son, en realidad, los propios estudios, por persistir en una política de ventanas de explotación geográfica que incentiva el que los clientes tengan que recurrir a la descarga para solucionar una demanda insatisfecha. No es el único estudio que demuestra que la industria es la mayor enemiga de sí misma: en realidad, puede demostrarse que podrían obtener ganancias netamente superiores eliminando tambien las ventanas de explotación por formato.

Mientras la industria insiste en su error y en hacerse daño a sí misma mientras insulta y criminaliza a sus clientes, los políticos van, se creen esas mentiras, e intentan «protegerla». ¿Que qué? ¿De qué sirve perseguir a los clientes, cuando lo que hay que hacer es proteger a la industria de sí misma? Ojo, no hablamos de opinión: hablamos de un estudio riguroso, de ciencia, de hard facts: las descargas no perjudica a la recaudación de taquilla, digan lo que digan esos estudios manipulados que imputan erróneamente a cada descarga el valor de una supuesta venta perdida y que acaban diciendo auténticas barbaridades y reclamando más pérdidas que todo el dinero del mundo puesto en fila.

¿Sabe inglés el ministro Wert? ¿Es capaz de leer y entender este paper? ¿O prefiere ignorar la evidencia? ¿Se da cuenta de que su persistencia en el error y en los lugares comunes no probados científicamente no hace más que empeorar las cosas? El «problema» de las descargas, en primer lugar, no es tal, y en segundo, se arregla obligando a los intermediarios a abandonar la idea de «economía de la escasez», su política de racionar la disponibilidad o, directamente, de estrangular las alternativas de consumo. Mientras se insista en proteger al intermediario en lugar de a los verdaderos creadores, seguiremos respondiendo con leyes inútiles y equivocadas.

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