Geração À Rasca: Portugal despierta

Si alguien de verdad pensaba que las protestas que hemos vivido en los primeros meses del año en varios países del norte de Africa iban a quedar restringidas a países con regímenes dictatoriales y corruptos, que lo vaya pensando dos veces. Las democracias «teóricamente maduras» del mundo occidental no están ni mucho menos a salvo. Si el año pasado ya tuvimos el ejemplo islandés, con ciudadanos que se echan a la calle y provocan un cambio de gobierno, una reforma constitucional, un cambio en el sistema financiero que incluye la persecución de los gestores de los bancos y la conversión del país en un paraíso para la libertad de expresión, ahora llega una segunda muestra que nos toca todavía más cerca.

En Portugal, cientos de miles de jóvenes de la llamada «generación desesperada» salen a la calle a protestar contra la precariedad y la falta de empleo. Muchos de los elementos son comunes a los que precedieron a revoluciones como la tunecina o la egipcia: desempleo elevado, falta de perspectivas y expectativas vitales, desesperanza, y la participación como elemento catalizador de unas redes sociales de presencia mucho más ubicua en el país vecino, sobre todo en las generaciones más jóvenes. Toda la convocatoria que ha terminado con la manifestación de más de doscientos mil jóvenes en Lisboa y de grupos muy numerosos en otras ciudades partió de una convocatoria realizada en Facebook por cuatro personas.

Una convocatoria realizada completamente al margen de los partidos, de los representantes de una supuesta democracia que ya no representa a los ciudadanos. Una convocatoria con su blog, su clipping, su manifiesto: toda una recolección de ideas que exigen cambios inmediatos. La noticia y las fotos están hoy en todas partes. No se trata, como en África, de derrocar a un gobierno dictatorial: se exige cambiar la situación de partitocracias caducas, de sistemas que han consolidado el desprecio al ciudadano, el engaño permanente, la gestión en función de los intereses de quienes todo lo corrompen, desde la creación de castas privilegiadas hasta la mismísima separación de poderes, pasando por la corrupción institucionalizada y generalizada. Nada que aquí en España no estemos viendo cada día más, de manera si cabe más evidente y más sangrante: situaciones que han derivado en protestas tan patentes como el movimiento #nolesvotes. La diferencia es clara: en Portugal, los jóvenes, los universitarios, los que de verdad tienen el futuro más negro, la generación desesperada, ya ha optado por echarse a la calle. ¿Y en España? No, en España están de botellón.

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Un comentario en Menéame

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mondoxibaro - 15 marzo 2011 - 01:13

O sea, la generación, «para que me voy a quejar…si tengo un Iphone…»
Muy relacionado (este es casi, el himno de la protesta);www.youtube.com/watch?v=EmBQPtaXukQ&feature=player_embedded#at=83» autor: mondoxibaro