El ataque de los phone jammers

phonejammerSegún el artículo de este fin de semana en el New York Times, «Devices Enforce Cellular Silence, Sweet but Illegal«, la cosa ya va más allá del simple hecho aislado: se estima que varios cientos de dispositivos entran ilegalmente en los Estados Unidos cada mes. Con precios que oscilan entre los cincuenta dólares por equipos de bolsillo y los varios miles por estaciones potentes para bloqueo de locales grandes, los llamados phone jammers, o bloqueadores de señal de telefonía móvil, parecen estar ganando adeptos, en lo que constituye una especie de reflejo defensivo ante la molesta invasión de usuarios hablando a voz en grito en todo tipo de lugares. Un toque al interruptor, y el dispositivo emite una señal tan potente que bloquea completamente todos los teléfonos móviles en un cierto radio alrededor del portador, interrumpiendo las conversaciones en curso e imposibilitando el establecimiento de otras llamadas hasta que es apagado.

Su uso es completamente ilegal, pero su detección es casi imposible ante un uso esporádico salvo por la cara de satisfacción que se le debe quedar a los usuarios del aparatito al ver los esfuerzos de los vociferantes usuarios por retomar la comunicación. A pesar de la amenaza de multas que llegan a los $11.000 en caso de ser detectado por primera vez, sitios como Phonejammer.com, en Londres, afirman estar enviando alrededor de cuatrocientos de estos dispositivos a los Estados Unidos cada mes, en una curva ascendente y con los habituales picos en épocas de regalos.

El uso de este tipo de dispositivos plantea problemas de todo tipo. Por un lado, se trata de hacer pagar a justos por pecadores: los usuarios «discretos», que mantienen un tono de voz adecuado y sustituyen el tono por la vibración, se ven perjudicados por la reacción ante usuarios maleducados que molestan con sus timbres y su tono de voz. Por otro, existe la posibilidad de que la interrupción de la señal evite, por ejemplo, una llamada de emergencia, o incluso de que los dispositivos sean utilizados por delincuentes para incomunicar a sus posibles víctimas. En el medio, sitios como consultas de médicos, teatros, prisiones y otros en los que posiblemente podrían argumentarse una serie de buenos motivos para la interrupción de la señal de telefonía. En el fondo, un conflicto abierto entre la generalización del uso de una tecnología, y el desarrollo y aceptación de protocolos de utilización que aseguren una coexistencia razonable con el entorno: a todos nos gusta poder comunicarnos en todo momento, pero todos hemos vivido la molestia de una persona dejando sonar el móvil y contestando a voz en grito como si pretendiese que le escuchasen sin necesidad de teléfono. Buenas prácticas de uso que seguramente se vayan asentando con el tiempo, pero que todavía distan mucho de estar generalizadas. ¿Phone jammers? Lo que en realidad hace falta, me temo, es educación.

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2 comentarios en Menéame

#001
--52388-- - 6 noviembre 2007 - 17:11

Juas, quiero uno para el cine xD xD xD xD xD xD

» autor: –52388–

#002
lluna - 6 noviembre 2007 - 17:54

En el cine ya debería haber 1 puesto por ellos mismos

» autor: lluna