El Partido Liberal noruego y el sentido común

VenstreVeo en Slashdot como el Partido Liberal noruego (Venstre) anuncia que ha tramitado una resolución unánime en favor de la legalización clara e inequívoca de las actividades de file-sharing o compartición/descarga de archivos (en España son perfectamente legales, pero permanece una cierta – e interesada – imagen de vacío legal utilizada para crear miedo) cuando éstas se desarrollen sin ánimo de lucro, es decir, como lo hacemos todos habitualmente. El documento, traducido al inglés y titulado «Culture wants to be free!«, aboga, además de por la liberación de las actividades de file-sharing, por la legalización inequívoca del sampling, la reducción del ciclo de vida del copyright a unos términos razonables, y la prohibición del DRM con base en que «todo aquel que ha adquirido un producto, tiene derecho a utilizarlo». El Partido Liberal noruego obtuvo en las pasadas elecciones del 2005 un 6% de los votos y un total de diez escaños en el Parlamento, revirtiendo así una tendencia a la baja sostenida durante los últimos años.

El documento es de los que vale la pena leer, sobre todo si tienes algún tipo de actividad relacionada con la política, y me plantea una duda: ¿qué rendimiento político obtendría un partido en España si en lugar de dedicarse a defender los intereses de las entidades de gestión y de los artistas, intentasen defender los intereses de los ciudadanos que los han votado, y que lejos de querer ser delincuentes, sólo pretenden un acceso libre a la cultura? ¿Votaríais a un partido que propusiese una resolución como la impulsada de manera unánime por el Partido Liberal noruego? ¿Influiría de alguna manera en vuestra decisión de voto? Por el momento, los partidos mayoritarios en nuestro país se han alineado de manera clara e inequívoca con las tesis sostenidas por un «lobby del copyright» que lejos de pretender, como demagógicamente afirman, «defender la cultura», sólo pretenden defender su propio negocio y obtener subvenciones en forma de «sopa boba» que les permitan mantener su caduco modelo de negocio en funcionamiento, pero… ¿qué ocurriría si no fuese así? ¿Qué ocurriría si alguno de los partidos mayoritarios perdiese el miedo a tener a los «artistas» en su contra y decidiese de verdad defender los derechos de la mayoría de los ciudadanos, que desean un acceso libre a la cultura y que se ha demostrado no ser incompatible – sino todo lo contrario – con las actividades de producción cultural?

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