Me envía Juan, buen amigo y profesor del ...

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Me envía Juan, buen amigo y profesor del área, una colección de artículos interesantes sobre LinkedIn. Me parece una interesante revisión de conceptos que, si no estás usando el sitio de manera muy activa, se te escaparían. Por ejemplo, qué ocurre cuando finalmente llevas a cabo un contacto con una persona a la que no conocías a través de un amigo, como comenta este artículo. Para «culminar» el contacto, LinkedIn te pide que te des de alta como usuario de pago. Es decir, si bien el acceso y la construcción de red son gratuitos, el uso de la misma para el propósito para el que se supone que fue construída no lo es, de manera que si no estás dispuesto a darte de alta, el contacto podría, de hecho, perjudicarte, en una interesante interpretación de lo que sería un «secuestro electrónico», un «pago de un rescate»: el contacto ya está iniciado, la persona que querías conocer ha admitido ser contactada por tí, pero ahora paga, o te quedas sin contactarla, con lo cual la persona que querías contactar se quedará con la imagen de que o bien has perdido el interés, o bien eres un cutre de mucho cuidado… LinkedIn está siendo, de las redes sociales, la más activa en la transición a los servicios de pago. Por otro lado, esto podría, lógicamente, dar lugar a un fenómeno de desintermediación: uso LinkedIn para generar el contacto, pero después mando un mensaje a mi amigo (que ya conoce la predisposición de su otro amigo para conocerme), y le pido el e-mail de la persona para así contactarla «por fuera» y ahorrarme el pago. Obviamente, LinkedIn pretende que lo «distinguida clientela» prefiera pagar a evitarse la molestia y el «oprobio» de ir por el mundo anunciando su escasa predisposición a pagar nada, pero el resultado está por ver.

Sin embargo, LinkedIn está siendo también la más clara en el concepto de red social profesional de alto nivel, y he oido a algunos amigos comentar que si comprobasen que los contactos se generaban adecuadamente, estarían dispuestos a pagar por un servicio así. Este artículo de PC Magazine describe bien los factores que LinkedIn está apalancando para diferenciarse de otras redes sociales (si preferís ver el análisis comparativo de varias redes, tenéis el artículo aquí). Esas claves las comenta también Reid Hoffman, CEO de LinkedIn, en esta entrevista.

Esto de las redes sociales me sigue pareciendo un tema apasionante y con muchas ramificaciones posibles en el futuro. Como comentaba en un post anterior, creo que estamos evolucionando hacia una «Internet privada», en donde algo parecido a una red social administrará las posibilidades o «permisos» que la gente tiene para establecer contacto con nosotros. Corroborando esta idea, hace un par de días estuve viendo Matador, un software que te instalas sobre Outlook o Outlook Express y en el que introduces la lista de personas de las que estás dispuesto a recibir mensajes, algo así como un upload de tu libreta de direcciones más o menos filtrada. Una vez hecho esto, aquellos que no están en la lista pero te intentan escribir reciben un mensaje del tipo «Hola, he instalado este software para evitar el spam, si quieres que reciba tu correo sigue las instrucciones y date de alta en mi lista de remitentes autorizados». Este paso evita, claro está, que te llegue todo envío automatizado susceptible de ser spam, mientras que, al darte control de manipulación, permite que, por ejemplo, añadas como válidas las newsletters que quieres seguir recibiendo o te cargues a gente de la que no quieres recibir correos. Para todos los que no estén en mi red autorizada, estoy «closed for business«… Mi idea es que este tipo de iniciativas acabarán convergiendo con tu red social: aquellos a menos de uno o dos grados de distancia pueden contactarme, pero el resto no, si no acceden de forma autorizada. Como el portero de una discoteca, en versión digital.

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