Reflexiones sobre el spim

Aprovechando el tema que sacaba Guillermo en un comentario a un post anterior… no sé si me estoy perdiendo algo… Utilizo mensajería instantánea (IM) desde hace un montón de tiempo, empecé con ICQ cuando aún era una compañía israelí independiente, me incorporé a AIM cuando AOL compró Mirabilis, me pasé a Yahoo! Messenger, y ahora estoy en MSN Messenger. Nunca he recibido ni un solo mensaje de publicidad no solicitada o autorizada, ninguna oferta comercial de productos de dudoso gusto, ni me ha entrado ningún mensaje de nadie desconocido. ¿Qué hago? Simplemente, en Herramientas, Opciones, Privacidad chequeo el recuadro de “Sólo los contactos de mi Lista de admisión pueden ver mi estado de conexión y enviarme mensajes”, sitúo a todos mis contactos (que son unos cuantos) en la ventana de la izquierda (Mi lista de admisión), y coloco a “Todos los demás” en la ventana de la derecha (Mi lista de exclusión). Mano de santo. Obviamente, si alguien me quiere añadir a su lista de contactos, me tiene que pedir permiso primero, pero me parece perfecto, francamente… No sé, a lo mejor no me he enterado de lo que es spim todavía y los spimmers tienen formas de saltarse esta sencilla “técnica”, pero desde luego a mí no me ha entrado ni uno hasta el momento.

¿Significa esto que soy un borde de mucho cuidado? Puede ser. Estoy dispuesto a perderme las “maravillosas oportunidades para conocer gente” que podría suponer el IM, a cambio de preservar algo que para mí es una valiosa herramienta de comunicación con mi familia y amigos. Soy un usuario habitual y profuso de IM. Todos los días echo una o dos parrafaditas con mi padre, otra con algún amigo que no vive en Madrid y al que veo bastante menos de lo que quisiera, y lo uso de vez en cuando para preguntar cosas cortas o poner reuniones, tarea para la cual es infinitamente mejor que la alternativa de cruzarse ene mensajes hasta que se acuerda momento y lugar. A mí el IM me funciona bien, muy bien… espero que no me lo arreglen.

Reflexión adicional: es posible que en un futuro no muy lejano, este comportamiento se traslade también a otros medios. El correo electrónico es un medio muy interesante. Es asíncrono, lo que implica que el que recibe la comunicación no necesita reaccionar a a ella en el momento, puede ignorarla o borrarla. Es lo que se conoce como “baja intrusividad”. Pero posibilita una manera muy sencilla de comunicarse con personas que posiblemente no estaban en nuestra lista de conocidos. Podemos imaginarnos y acertar sin demasiados problemas el correo electrónico del directivo que queramos de la empresa que queramos, aunque no nos haya otorgado el permiso para enviarle nada. El equivalente en un medio más conocido sería que todos tuviésemos el número de teléfono de todos, y los llamásemos cuando nos viene en gana. ¿Quiero hablar con el Presidente de la empresa X? Lo busco en la guía telefónica, y lo llamo a su casa. Completamente inaceptable, claro. El IM, a diferencia del correo electrónico, es, desde mi punto de vista, algo así. Y dado el manifiesto abuso que se está dando con el correo electrónico, es posible que acabe igual: una lista de direcciones de las que aceptas correo, y el resto del mundo, que te envíe cartas, o que use otra dirección, definida como “spammable“, y a la que prestas la atención “adecuada”, alta o baja según sea tu necesidad de recibir correo electrónico de desconocidos. Típica cuenta que, en el mundo corporativo, podría monitorizar y filtrar otra persona, que te reenvía las cosas importantes a tu cuenta “de verdad”. Yo manejo alguna cuenta electrónica (los que me conocéis más sabréis inmediatamente a la de quien me refiero), que hace exactamente eso. Sólo acepta correo de los que están en su lista de direcciones, y rechaza todo lo demás. Y funciona. Recibirá spam, sí, pero eso será problema de mi proveedor de correo, no de quien maneja la cuenta… quien maneja la cuenta no llega ni a ver dicho spam, y dada la calidad media y el dudoso gusto del spam hoy en día, francamente me alegro. Creo de verdad que no le aportaba gran cosa.

A lo mejor vamos hacia un escenario así. Puedes conseguir o imaginarte el e-mail de una persona, pero no obtienes el permiso para escribirle hasta que esa persona te añade voluntariamente a su lista. De un Internet abierto, libre y sin barreras, a una maraña de “clubs privados” gestionada mediante algo muy parecido, seguramente, a una red social. Me parece un elemento de reflexión francamente interesante. Posiblemente acabe en forma de columna.

Un comentario

  • #001
    Guillermo de Haro - 26 abril 2004 - 10:33

    Interesante! Este modelo al igual que el de las redes sociales me recuerda mucho al funcionamiento de PGP en Seguridad, con la creación de redes de confianza. Economía de la atención a fin de cuentas. ¿No? :-)

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