Artículos sobre conversation
Terminadas las pruebas con el plugin Meneame2WordPress
Escrito a las 9:18 am
Mis amigos de Blogestudio anuncian que ya está disponible para descarga la versión definitiva del plugin Meneame Comments to WordPress, que toma los comentarios de las entradas de un blog de WordPress que hayan sido enviadas al Menéame y las importa a la entrada correspondiente del blog original, plugin que llevamos probando en esta página desde el pasado 22 de Septiembre, tras haber surgido la idea en esta otra entrada. El plugin ya está disponible en el SVN de WordPress, por supuesto como código abierto siguiendo la filosofía de Automattic: ahora, cualquier blog, periódico o medio interesado en reflejar la participación que promuevan sus entradas o noticias en Menéame, puede tomarlo directamente de ahí.
¿La experiencia de este mes de pruebas? Muy buena, la verdad. Tras unas primeras e interesantes discusiones acerca de la propiedad de los comentarios realizados en Menéame (rápidamente solventadas por el inequívoco modelo de licencia que reciben los mismos) y un primer intento de situar los comentarios de Menéame en la misma secuencia temporal que los propios de la entrada y comprobar que el resultado era más bien lioso (contestaciones descolocadas por numeración y cierta sensación de “conversaciones mezcladas de manera un tanto incoherente”), tomamos la decisión de situar los comentarios del Menéame debajo del hilo de los comentarios propios de la entrada, lo que resultó en una visualización mucho más cómoda (se puede optar por la otra posibilidad si se configura en la plantilla del blog, en cualquier caso). La tarea esta completamente automatizada, es estable, y recoge los comentarios aparecidos en Menéame durante la semana que éstos permanecen abiertos. Al final, lo que se pretendía: conversaciones de Menéame incorporadas a la entrada del blog que le dio origen, además de en el propio Menéame: en un lugar de generación de feedback tan activo como Menéame, creo que el intento merecía la pena. O al menos a mí me parece interesante. Si quieres probarlo, ya sabes…
Las conversaciones de Menéame, en WordPress
Escrito a las 1:14 pm
La verdad, así da gusto comentar las cosas: en la entrada del pasado miércoles mencionaba lo interesante que me parecería que los comentarios generados en Menéame a raíz de una entrada en un blog pudiesen aparecer de vuelta realimentando la conversación en éste. La entrada recibió una contestación casi inmediata por parte de Ricardo Galli en la que comentaba la existencia de todos los elementos necesarios para que esa “conexión inversa” se pudiese realizar (RSS de comentarios por entrada, y la metainformación para recuperarlos de manera automática), y confirmaba que la idea estaba perfectamente alineada con su sensación de “deuda” con los sitios originales:
Menéame tiene muchos comentarios porque es fácil y rápido, creo que es un mérito de sus usuarios pero también de que les hemos facilitado las cosas. Creemos que tenemos una “deuda” y es poder “compartir” los comentarios con los sitios originales. Por eso vamos a prepara una interfaz XML muy simple para poder hacerlo. Al menos un periódico lo hará, pero cualquier otro sitio o blog podría usar la misma (estaría bien que alguien luego haga un plugin para Wordpress, Drupal, etc.
También de manera rapidísima, un comentario, como no, de mis amigos de Blogestudio, en el que comentaban su interés por desarrollar el plugin con esa funcionalidad para WordPress:
Ricardo, estamos mirando la opción de hacer un plugin para WP que permita esto de “traerse” los comentarios de Menéame. Tal y como comentas, el desarrollo no es difícil, detectar la acción del pingback en WP y conectarse a la url de RSS que tenéis generada para insertarlos en la bbdd de WP. Después durante X días conectarse cada Y horas para traerse los nuevos. A la hora de mostrarlos en el template ya habría que ver si se separan del resto de comentarios o cómo diferenciarlos, por aquello de las referencias entre comentarios/comentaristas y las diferentes numeraciones.
Pues bien, estamos a lunes, tan solo cinco días después de esta conversación, y ya tenemos versión alpha, que procedo rápidamente a probar entusiasmado: un plugin que al recibir el pingback del Menéame, recoge los comentarios hechos allí, y los trae a la entrada originalmente “meneada”, dándoles un formato diferente - un fondo transparente en tono naranja - y con el icono de Eli como gravatar. Tras la activación, el plugin controla la aparición de nuevos comentarios durante siete días, momento en el que se cierran en la entrada del Menéame, de manera que quedan referenciados en la entrada original del blog. El plugin está, como decíamos, en versión alpha, de manera que no pasará aún al repositorio de plugins de WordPress hasta que se termine su depuración. Pero si tienes un blog hecho en WordPress y quieres probarlo en su estado actual, pásate por la entrada del blog de Blogestudio y solicítalo dejando un comentario.
A lo largo del día, estaremos con los ajustes: al lanzarlo, el plugin hace la primera carga, que en mi caso no es una tarea sencilla por el hecho de tener que traerse los mil novecientos setenta y ocho comentarios de las doscientas cuarenta y cinco entradas meneadas que ha tenido esta página desde los orígenes del Menéame, tarea a la que, además, debo superponer mi labor de “jardinería” de acuerdo con las condiciones de participación de mi página. Tras la carga, podréis ver, en las entradas que fueron meneadas en su momento o en las que lo sean a partir de ahora, los comentarios procedentes del Menéame con su fondo naranja, su Eli como gravatar, y el nombre del comentarista original.
Obviamente, la cosa tiene sus problemas: al final, se trata de unir dos conversaciones sobre un mismo tema, pero originadas cada una en un sitio diferente, lo que conlleva, por ejemplo, que las respuestas a otros comentarios del hilo lleven una numeración paralela que en ocasiones resultará confusa, o descontextualizaciones aparentes procedentes del hecho de que cada una de las dos conversaciones lleve su propia dinámica y ritmo. Pero sin duda, va a ser un experimento muy interesante…
ACTUALIZACIÓN: Bien, tras la primera fase del experimento, con subida a la portada del Menéame incluida, parece claro en función de las experiencias de muchos usuarios que la cosa no iba bien. Los principales problemas eran que comentarios importados del Menéame perdían su coherencia al dejar de funcionar las referencias entre ellos, creándose una doble numeración que impedía saber quién contestaba a quién. El problema afectaba también a la conversación entre comentaristas del blog no procedentes del Menéame: si alguien contestaba a un comentario determinado citando su número según la práctica habitual, corría el riesgo de que, al ser importados los comentarios del Menéame e intercalarse en función de fecha y hora, su referencia pasase a ser a un comentario diferente, con lo cual perdería su validez (además de poder dar lugar a confusiones de todo tipo entre divertidas y desagradables). Para evitar este efecto, hemos optado por mantener los comentarios hechos en el blog en su lugar natural, y desplazar el hilo de comentarios procedentes del Menéame a la parte inferior. La conclusión, en resumen, parece clara: aunque ambas conversaciones tienen el mismo objeto, cada una tiene su dinámica, su secuencia y sus referencias propias, por lo que el intercalarlas no tenía demasiado sentido.
El reflejo online de la actividad de un blog
Escrito a las 9:35 pm

Un artículo en El Mundo, “Los flujos de opinión en internet, el nuevo reto del marketing y la publicidad“, me llama la atención por lo que conlleva de aproximación al gran público del tipo de cosas que llevo mucho tiempo contando a las empresas sobre cómo evaluar su imagen en la red. En el caso del artículo, se limita a contar un poco principios generales y a hablar de herramientas de Nielsen como BlogPulse, pero he aprovechado la ocasión para hacer algo que hacía tiempo que no hacía: comprobar el impacto de mis entradas en los últimos meses.
Tras comprobar la evolución de mis menciones en Technorati y en BlogPulse, y contrastarlos con mis propias estadísticas de tráfico internas, me he encontrado tres picos especialmente marcados: el primero, en torno al 10 de Mayo, corresponde al reflejo online de un evento offline, concretamente el Foro de Internet 2008, en el que di la ponencia inaugural, y no tiene por tanto más historia que lo que conlleva hablar a una audiencia llena de bloggers que en cierto porcentaje comentan posteriormente aspectos de lo que salió en una conferencia que, después de todo, estaba diseñada para dejar temas encima de la mesa (un aspecto del que ya hemos hablado en otras ocasiones). Los otros dos picos corresponden a dos entradas: la primera, mi carta de despedida a Bill Gates, que por lo que veo generó bastantes reacciones y comentarios. La segunda, mi auto-inculpación como delincuente, con un impresionante registro conversacional.
Un aspecto que no suelo comprobar demasiado - habitualmente me quedo simplemente con “la intuición” al respecto vía comentarios y estadísticas de visitas - pero que me ha resultado llamativo, y que me parece un ejercicio muy recomendable para todo aquel que escriba con regularidad en la red, además, por supuesto, de una necesidad creciente para las empresas.
ACTUALIZACIÓN: al hilo de este mismo tema, la amplia disponibilidad de datos para el análisis de la que podemos disfrutar ahora, muy recomendable esta entrada en el blog oficial de Google, “The democratization of data“, dentro de la interesantísima y de muy recomendable lectura serie de prospectiva “Google at 10“, que están escribiendo con motivo de su décimo aniversario.
Filtros sociales, tráfico y aportaciones
Escrito a las 1:57 pm
Hace un par de días, Millán me envió un mensajito en el que, al hilo de mis reflexiones veraniegas sobre el “efecto Menéame“, me daba cuenta de su experiencia al respecto, relatada en esta entrada: a pesar del pico de afluencia de tráfico al blog, unas trece mil visitas en un día, Millán se mostraba muy poco satisfecho por la participación en el mismo (visitas de escasísima duración, participación de baja calidad que precisó de abundante “labor de jardinería” y nulo interés en el resto del blog) y por el nulo impacto en términos de incremento de suscriptores y de rentabilidad del AdSense. Para él, la aportación de Menéame había sido nula, y hasta se planteaba el uso del atributo noshare, que evita su uso en este tipo de filtros.
Ha sido el mensaje de Millán me ha llevado a escribir la entrada: precisamente porque mi experiencia es la contraria. Para mí, Menéame es una fuente de visitas interesante desde el punto de vista de difusión, pero ese es el menos interesante de todos los efectos. Diez mil visitas adicionales conforman un pico de actividad apreciable en mi gráfica de estadísticas, pero su impacto es escaso, como Millán pudo comprobar, desde el punto de vista de permanencia, de suscripciones o de clic en anuncios. Pero es que, en mi caso, esos son precisamente los objetivos secundarios, no los principales… Es decir: el blog, por mucho que me genere dinero vía publicidad, que lo hace, está en realidad hecho para otras cosas.
Para mí, la aparición en Menéame es un medidor muy directo e instantáneo de las reacciones que despierta lo que escribo: ver que una persona se ha tomado el trabajo de enviarme ahí, entrar a leer los comentarios que aparecen en la entrada, observar la velocidad con la que se vota, ver la acogida en votos negativos o positivos… puro feedback en estado puro que me mantiene en contacto con las preferencias, visiones y sesgos de toda una comunidad (que efectivamente, y como todas las comunidades que se precien, los tiene, algo que hace poco se planteaban algunos alrededor de Digg). De hecho, si algo lamento o echo en falta en Menéame es que, como autor de la entrada “meneada” no pueda, de alguna manera, “traerme” al blog los comentarios que aparecieron en Menéame a raíz de la misma, porque para mí son una parte a veces importante de la conversación generada por la entrada pero la realidad es que, transcurrida la escasa duración del “efecto Menéame” (un día o día y medio como mucho), muy poca gente los vuelve a ver o a tener en cuenta en la discusión. Es una parte de la discusión que, aún con permalink y todo, se pierde en gran medida.
La reacción de disgustarse con los comentarios de los visitantes que vienen de Menéame o con los propios comentarios en el sitio - que en muchas ocasiones tienen un nivel de virulencia superior al que se generaría en la propia página de la noticia - la veo típica de cuando, por así decirlo y sin ánimo de dármelas de veterano, “la piel está todavía tierna”. Efectivamente, a mí hubo una época en la que los comentarios agresivos, los insultantes, o las impersonaciones destructivas de quienes no tienen nada mejor que hacer me molestaban. Hoy, me limito a borrarlas, tras haberlas interpretado como una prueba de un impacto que decididamente prefiero tener a no tener. No me molestan, forman parte del juego. Como una métrica de popularidad. Si los comentarios de Menéame pasasen directamente al hilo de comentarios de la entrada original - cosa que me encantaría - les aplicaría exactamente los mismos criterios de “jardinería” que le aplico a los que se hacen aquí: borraría los insultantes y destructivos hacia terceros o hacia mí, el hate speech que llaman los americanos, el astroturfing y demás hierbas afines, y a los que se convierten en pesados, recurrentes y repetitivos, pero tendría en el mismo hilo de conversación otras cosas que la entrada generó, algo que, aunque la naturaleza de la conversación en la red sea - y deba ser - descentralizada, podría llegar a aportar bastante valor.
El marxismo publicitario, en Expansión (México)
Escrito a las 6:40 pm
En el Expansión de México me publican este artículo, “El marxismo publicitario“, acerca del nuevo entorno en el que el mensaje publicitario deja de ser unidireccional y pasa a ser una parte más de una enorme conversación distribuida a través de todo tipo de medios: foros, blogs, vídeos, etc., en las que los editores son personas normales, somos cualquiera de nosotros: un cambio en las relaciones sociales de producción, en los modos de producción, en las relaciones sociales y técnicas en las que las personas entran a medida que adquieren y utilizan los medios de producción. Los medios de producción, en manos del pueblo. Para los lectores habituales o asistentes a conferencias recientes, nada especialmente nuevo, pero nunca está mal ponerlo por escrito…
Columna en Libertad Digital: Internet, etiquetas y lectura reposada
Escrito a las 1:03 am
Mi columna de esta semana en Libertad Digital se titula “Internet, etiquetas y lectura reposada“: de la misma manera que utilizamos las tags para identificar y clasificar rápidamente el contenido de una entrada o de una foto, tendemos a asignar etiquetas a todo aquello que nos encontramos, cosas o personas. Después de todo, es un reflejo natural, una manera de simplificar o reducir la complejidad a la que nos enfrentamos. En aquellos medios en los que el flujo del contenido no está bajo el control del usuario, como la televisión, la categorización y el etiquetado se dan de manera rápida y con poca profundidad, porque el medio impide un análisis de cierto nivel como el que sí aplicamos, por ejemplo, con un libro. Y en Internet, por alguna razón tal vez relacionada con la semejanza del dispositivo de salida, a pesar de tener nosotros el control del flujo comunicativo, aplicamos el primer nivel de análisis superficial, pero rara vez el segundo.
Vuelve la conversación
Escrito a las 1:08 pm
Uno de los mejores blogs que leo, Boing Boing, ha presentado un nuevo diseño. La cosa no debería ser especialmente reseñable, muchos blogs se rediseñan cada cierto tiempo para adecuarse a tendencias estéticas o simplemente porque les apetece, si no fuera porque en dicho rediseño aparece algo que muchos habíamos echado de menos durante mucho tiempo: los comentarios. Boing Boing eliminó los comentarios hace unos dos años, arguyendo dos muy buenas razones para ello: la primera, que los seres humanos no son escalables, y que, por tanto, el trabajo dedicado al mantenimiento de los comentarios (el llamado gardening: eliminación de spam, barbaridades, insultos y estupideces varias amparadas en el anonimato) excedía el tiempo que los editores podían razonablemente dedicarle. Y la segunda, que el sistema de comentarios no estaba desarrollado de una manera inteligente, tal y como Xeni comentó en una entrevista al hilo del cierre de los comentarios del Washington Post:
“… we had to shut down a comment system because it wasn’t set up in a smart way. I think this really is a technology issue more than it is an issue of any one publication.
Definitely systems that require registration are helpful but really one smart thing is for newspapers to tap into the energy of their readership. If people are excited enough to congregate online and comment about your stuff, sometimes readers can be encouraged to kind of govern the comment section themselves.
Sites like Metafilter and Slashdot, you’ll see some interesting kind of self-policing, self-organizing happening among the people who frequent those forums.“
En ese segundo aspecto, el nuevo diseño parece haber dejado de lado la posibilidad de algún tipo de sistema de metamoderación, para optar por otro diferente: designar una persona encargada del desarrollo de la comunidad y de la gestión de los comentarios. La encargada será Teresa Nielsen Hayden, que lo comenta brevemente en una entrada de su blog, Making light. Una decisión lógica que nos deja ver, por otro lado, la verdadera dimensión que Boing Boing ha alcanzado ya: una página con más de dos millones de visitantes únicos al mes, más de tres millones de suscriptores vía RSS y, consecuentemente, con un responsable técnico, una gestora de comunidad y una empresa, Federated Media, encargada de la gestión de su publicidad.
Lo que el volumen quitó, la posibilidad de mantener unos comentarios con un nivel satisfactorio, el volumen lo devuelve cuando tu dimensión justifica contratar a un responsable para ello, y hasta encontrar un patrocinador específico (HP) para la sección de comentarios. A partir de ahora, cualquiera podrá comentar en Boing Boing, aunque para hacerlo tendrá que, además de superar el filtro de la moderadora, o bien hacerlo en modo anónimo, o darse de alta en el sistema de comentarios de Movable Type, una opción cuidadosamente bien diseñada. Sabiendo que la mayoría de los comentarios provienen de comentaristas anónimos, pero siendo plenamente conscientes del derecho al anonimato en Internet, en Boing Boing han optado por contrabalancear anonimato contra visitas: el 42% de los visitantes de Boing Boing tiene su propio blog, y comentar como anónimos les priva de las posibles visitas que pueden derivarse de quienes lean su comentario, un incentivo sin duda interesante para muchos.
Me resulta interesante que Boing Boing haya optado por esa vía en lugar de la metamoderación por la que optaron desde el principio otros blogs y comunidades como Slashdot, en la que los comentarios inapropiados desaparecen del umbral de visibilidad al ser votados negativamente por la comunidad de lectores. Pero lo importante es que la conversación está de enhorabuena: una conversación que no desapareció - cualquier persona con una página podía participar en ella simplemente enlazando - pero que sí se vio gravemente disminuida, y que bien gestionada y en un sitio como Boing Boing puede aportar muchísimo.
Saber lo que dicen de ti…
Escrito a las 1:15 pm
En Marketing Pilgrim, “26 Free Tools for Buzz Monitoring“, una interesante recopilación de herramientas de monitorización de buzz en la red. Desde las obvias Google Alerts o Technorati, hasta cosas como Co.mments.com para el seguimiento de comentarios en blogs, Blogpulse para seguir conversaciones y tendencias, Keotag para el seguimiento de tags en múltiples herramientas, Boardtracker para los foros, o Copernic, para monitorizar modificaciones en cualquier página web (ésta no es gratuita). Herramientas interesantes para Departamentos de Comunicación Corporativa, o para cualquiera con una cierta curiosidad por saber qué dicen de él o de su empresa…
Advertising: the times are a-changing, artículo en Ideas Empresariales
Escrito a las 9:19 am
En el Ideas Empresariales de este trimestre, me publican este artículo en inglés, “Advertising: the times are a-changing“, acerca de la cada vez más patente evolución/revolución de la publicidad. Una reflexión con título de canción de Bob Dylan acerca del marketing de la interrupción, del control del medio por el usuario, de la long tail, de la bidireccionalidad y la conversación que recoge temas de los que he hablado en muchas ocasiones, y los empaqueta en forma de artículo de creación de opinión, de desarrollo de inquietudes. Los que lleguéis a leerlo veréis que no es un artículo pensado para la audiencia del blog, sino mucho más para la de la revista, una revista que, después de todo, tiene más llegada en número de ejemplares y calidad de impacto que mucha de la prensa económica convencional de este país. Si tras su lectura consigo que algunos directores de marketing o publicidad “de la vieja escuela” se armen de buscador o de Wikipedia y busquen unos cuantos términos, el artículo habrá alcanzado su objetivo.
Orejas de alquiler
Escrito a las 3:58 pm
Este artículo de Fortune, “Policing the online buzz“, me recuerda algunas iniciativas que he oído recientemente acerca de empresas dedicadas a ofrecer ese tipo de servicio, la monitorización de lo que dice la blogosfera, a sus clientes. Alimentadas por la reciente popularidad de escándalos como el Dell Hell, este tipo de empresas ofrecen servicios de alerta temprana en los que preparan watchlists y búsquedas que cubren la denominación, las marcas comerciales y los nombres de los principales ejecutivos de una empresa determinada, y examinan en qué blogs han sido mencionadas, haciendo un análisis de la posible influencia de dichos sitios para hacer así recomendaciones a la empresa. El ejemplo del artículo, BuzzLogic, es una empresa de San Francisco que usa como tagline nada menos que “la ciencia de la influencia”, y que acaban de recibir $9.6 millones en capital riesgo . La empresa desarrolla mapas conversacionales que reflejan los sitios en los que la empresa es mencionada, qué se dice, quién lo dice, y la posible influencia que puede tener. Algo que empieza a conocerse pomposamente como la “brand monitoring industry”, y que parece apuntarse como una de las salidas lógicas para las empresas de relaciones públicas.
A mí, sinceramente, no me gusta. Me parece que en un momento en el que las empresas empiezan a despertar ante la naciente web conversacional, contratar los servicios de este tipo de empresas es como “voy a subcontratar este tema y que no me den la lata con ello, mientras yo me sigo ignorando a esos bloggers pesados y advenedizos”. Como pretender participar en la conversación mediante una persona interpuesta que te dice lo que tienes que hacer en cada momento, lo que tienes que decir, a quién y cómo. No participes en la conversación, que es muy cansado, ya participo yo por ti. La lectura más tortuosa y errónea que puede hacerse del Cluetrain Manifesto. Entiendo perfectamente el papel de impartir formación, de explicar a la empresa dónde mirar, cómo buscar, como crear sus watchlists o cómo responder, pero la subcontratación de la conversación como servicio de monitorización me parece que priva a la empresa de un contacto directo con sus clientes y sus mercados, de un genuino proceso de aprendizaje, algo que, a la larga, provocará más problemas y faltas de entendimiento de lo que inicialmente parece. Mi argumento es que ante dos empresas en una misma industria tratando este tipo de temas, una mediante “personas interpuestas” y otra haciéndolo ellos mismos de manera natural, la segunda siempre tendrá una mayor sensibilidad hacia su mercado que podrá traducirse en ventajas competitivas derivadas de esa comunicación directa. ¿Quién necesitas tener orejas cuando puede alquilarse unas?










