Artículos sobre CD
El valor de un disco
Escrito a las 8:15 am
Me ha parecido muy interesante esta iniciativa de Prince a la que llego a través de Barrapunto: el cantante está llevando a cabo una gira, el Earth Tour 2007, que está resultando todo un modelo de cómo extraer valor dentro del negocio de la música. Los conciertos se desarrollan en salas de tamaño medio y pequeño, las entradas tienen un precio elevado, y con las mismas se incluye el último disco del artista, dejando claro el valor que se otorga a cada cosa: la performance en vivo frente al mero recuerdo enlatado, el refuerzo al fetichismo que nos hace guardar una entrada o una foto, con la ventaja de que además permite evocar el recuerdo de manera sonora. Además, merchandising de todo tipo ligado al evento, acuerdos con proveedores de telefonía para provocar fidelización… todo un derroche de creatividad que pone las cosas en su sitio sobre las posibilidades de ganar dinero con la música completamente desvinculadas de los torpes modelos que sólo saben vender tristes pedazos de plástico a precios inverosímiles e injustificados.
El coche como reducto de baja tecnología
Escrito a las 11:00 am
Mira el objeto de la izquierda: resulta curioso cómo, de la misma manera que le ocurrió antes al cassette o al cartucho de ocho pistas, los CDs han pasado de ser un artículo cotidiano y habitual, el contenedor natural para la música; a ser una reliquia, un objeto incómodo, algo que sólo sirve para acumular polvo en una estantería. Desde hace mucho tiempo, la música en CD que tengo en casa permanece apilada en columnas detrás de una puerta, de donde sólo sale de vez en cuando, si me da por renovar uno de los últimos reductos de baja tecnología que me quedan: el coche.
Efectivamente, el número de automóviles con dispositivos MP3, conectores de iPod, entradas USB o similares sigue siendo relativamente bajo, siguiendo una curva de difusión tecnológica asociada al reemplazo natural de un parque automovilístico que se desarrolla a una velocidad lógicamente muy inferior al de los gadgets tecnológicos. De hecho, todavía resulta relativamente habitual incluso ver coches con cassette, aunque hace ya tiempo que dichas cintas cayeron en general en el baúl de los recuerdos o fueron relegadas a usos muy puntuales no ligados con la música. De la misma manera, los coches están convirtiéndose en almacenes ambulantes de CD: una persona puede ya llevarse su colección de música entera en un iPod, pero al llegar al coche, como no puede usar ese iPod con sus auriculares, o bien opta por escuchar la radio, o extrae un CD de la guantera, o lo reproduce desde un cargador. Es curioso: mientras la industria discográfica sigue empeñada en vendernos esos pedazos de plástico brillante llamados CDs, nosotros no queremos más que quitarnos del medio tan incómodo y primitivo objeto que ya empieza a servir sólo para acumularse en las guanteras de los coches…
Inspirado por:
“The car is the one thing that is keeping CD sales alive“
Dave GoldBerg, ex-Director de Yahoo! Music
De música, CDs y dinero
Escrito a las 2:41 pm
¿Qué comprábamos en aquellas épocas del pasado en las que comprábamos música de una industria que no nos insultaba? ¿Por la música? ¿Por aquellos soportes de plástico o vinilo? ¿Por el supuesto derecho a reproducir la música adquirida únicamente en unas condiciones determinadas y en unos aparatos determinados sólo cuando la luna salía por la constelación de Capricornio, como querían las discográficas, creyendo que se podían ejercer limitaciones de todo tipo sobre un conjunto de bits?
El razonamiento ofrece una interesante vuelta de tuerca cuando vemos una iniciativa como ésta de Green Day que me envía Iván Alonso: la posibilidad de comprar un paquete de cinco CD-R vírgenes serigrafiados con motivos del grupo, para que el usuario grabe en ellos su propia selección de canciones. La página invita al “uso responsable” y a utilizar iTunes para efectuar las descargas,
“Burn responsibly. Download music legally at iTunes and burn your own Green Day compilations.”
pero obviamente, eso queda al libre albedrío de cada uno, su ratón y su unidad grabadora de CDs. Con lo que, en realidad, estaríamos pagando $7.99 a cambio de cinco CDs muy monos completamente vacíos, que nosotros llenaríamos a nuestro antojo. En este caso, el porqué paga un usuario aparece claro como el cristal: por unos CDs. Lo de la música es meramente potestativo, completamente voluntario.
La iniciativa de Green Day parece haber tenido bastante éxito: como puede verse en la imagen que acompaña a esta entrada, la oferta de cinco CDs vírgenes serigrafiados ya está completamente agotada. En la web de Green Day pueden además obtenerse descargas de música, vídeo, tonos de móvil y todo tipo de merchandising.
Vender CDs vacíos… interesante y revelador, ¿no?
Los niños no compran discos
Escrito a las 8:34 am
Esta semana dedico mi columna de Libertad Digital, “Los niños y los discos“, a la gran revelación que he tenido al ver a determinado personaje declarando cómo la sociedad debería estar muy preocupada porque “los niños no compran discos“…
Y es que, en pleno siglo XXI, y cuando hace ya varios años que el CD como soporte perdió completamente su vigencia, resulta que hay todavía una serie de personajes que pretenden seguir viviendo de la venta de un objeto inútil, pasado de moda, incómodo y absurdo. Y no sólo pretenden seguir viviendo de él, sino que sigamos comprándolo cuando todo lo que trae el hecho de hacerlo son desventajas, incomodidades y problemas. Por supuesto, esa persona que tanto y tan alto protesta llevará CDs bajo el brazo, y estará orgullosísimo de ello. Pero que no se sorprenda si los niños ven ese artefacto cubierto de plástico y con una carátula de colorines dentro, y lo miran como mirarían un cacharro expuesto en un museo, un objeto donde sus padres, cuando eran pequeños, les contaron que se llevaba la música, y que hoy en día simplemente languidece acumulando polvo en una estantería.
¿Quieres seguir vendiendo CDs? Eres muy libre de intentarlo, siempre que no invadas mi libertad, me insultes y te dediques a intentar cobrarme impuestos para sostener un modelo de negocio que caducó el siglo pasado. Si quieres vender CDs, como si quieres vender papiros. Simplemente, no esperes que los niños te los compren. Serán niños, pero no son tontos.
Boicot a los CDs con DRM
Escrito a las 8:20 am
Al hilo de mi entrada anterior sobre el futuro de la tecnología, acabo de firmar este compromiso de boicot a la compra de cualquier CD provisto de sistemas de Digital Rights Management (DRM) que he visto en este post de Cory Doctorow en Boing Boing. Di no a la compra de productos que te tratan como un delincuente, que infectan tu ordenador, que se niegan a funcionar bajo determinadas circunstancias, que amenazan tu privacidad y recortan tus derechos. Mi postura, en cualquier caso, es algo más radical que esta, la he expresado recientemente en la que fue mi primera entrada de este año (y la que ha recibido más comentarios y trackbacks en lo que llevamos de mes), y la desarrollaré dentro de muy poco en un artículo extenso que estoy terminando.
Para firmar hay que proporcionar un e-mail válido y verificarlo, es un proceso muy rápido. Se puede decidir aparecer en la página o mantenerse anónimo. Firma y demuéstrale a la industria el tipo de cosas que como clientes no vamos a tragar.
ACTUALIZACIÓN (12:50, 09/01): Vaya, pues va a ser que mucha gente está de acuerdo en secundar este boicot… la petición ya ha llegado al objetivo inicial de quinientas personas. Veamos hasta cuantos llega…
ACTUALIZACIÓN (01:15, 10/01): Ya vamos por casi los mil ochocientos. Impresiona ver este gráfico, claramente representativo del “efecto Boing Boing”… ¿Cómo se sentirá Cory cuando ve un gráfico así?
Tanta obsesión con un trozo de plástico
Escrito a las 2:20 pm
Llego, a través de un mensaje de Carlos Alonso, lector habitual de esta página, a esta noticia de Diario Siglo XXI en la que se comenta como El Canto del Loco (ojo, flash y sonido en la portada) está lanzando su álbum “En zapatillas” con una promoción en la que incluye con el CD una tarjeta exclusiva y numerada que permite adquirir hasta cuatro entradas para una “gira íntima” en locales de tamaño medio, que tendrán lugar entre el 8 de Octubre y el 9 de Diciembre. De los nueve conciertos que darán en su gira, seis de ellos estarán reservados para compradores del disco. A partir de Enero, otra gira cubrirá estadios, palacios de deportes y plazas de toros. La tarjeta, además da acceso a vídeos, fotos, logos, fondos de escritorio y descuentos en merchandising.
Hasta aquí todo muy bien. Me parece perfecto que un autor quiera incentivar la obtención de su música original, y que premie a los seguidores que deciden que su música vale el dinero que pretenden cobrar por ella. Si la quieres escuchar, pero no vale ese dinero para tí, puedes descárgartela de la burra, pero en ese caso no te daré acceso a determinados extras. El Canto del Loco está en su perfecto derecho de enfocar el tema así, y es más, me parece una aproximación creativa al problema: sumar beneficios, en lugar de quitar derechos, insultar o añadir incomodidades.
Sin embargo, ¿por qué restringir esto a aquellos que adquieren un trozo de plástico? No he conseguido encontrar ninguna referencia a este disco en iTunes, y mucho menos a esta promoción (ojo, podría ser que sí esté, y que simplemente no lo haya encontrado yo, o que lo vayan a poner más adelante). ¿Acaso tienen los chicos del Canto del Loco acciones en alguna empresa de plásticos? ¿O en un fabricante de CDs? ¿Una imprenta, quizás? ¿Por qué aquellos clientes que prefieren descargarse la música en una tienda online que paga sus derechos de autor se ven penalizados por el grupo y sin acceso a ese tipo de promociones? Hay cada vez más gente que, simplemente, no tiene ningún interés en tener un CD. Si les obligan a tenerlo, lo primero que harán será pasarlo a su disco duro, y reproducirlo desde ahí o desde un reproductor portátil, el CD se quedará muerto de risa, inútil en una estantería. Estos clientes deberían ser interesantes, porque eliminan costes de logística y distribución. ¿Por qué dejarlos sin fiesta?










