El llamado “motín de Esquilache” se produjo en el año 1766, cuando el entonces Ministro de Hacienda, el Marqués de Esquilache, pretendió promulgar una ley para regular la vestimenta de los madrileños prohibiendo el uso de la capa larga y el sombrero de ala ancha. La pretensión era evitar el anonimato del que disfrutaban los ciudadanos cuando circulaban completamente embozados, y que presuntamente podía favorecer que se diesen a todo tipo de delitos o que escondiesen armas entre sus ropas. La medida abogaba por el uso de una indumentaria extranjera, la capa corta y el tricornio, y castigaba el uso de la capa larga y el sombrero de ala ancha con importantes multas que escalaban además en función de la reincidencia.
La policía sueca ha dado cuenta de la primera consecuencia de la legislación antidescargas, IPRED, introducida en el país en abril del pasado año 2009, y es precisamente el efecto que muchos habíamos anticipado: una elevación importantísima del uso de herramientas de anonimización y cifrado de la conexión, unido a la negativa de los ISP a almacenar datos de sus clientes con el fin de proteger su privacidad. Con los ISP en abierta situación de no colaboración, y la proliferación de herramientas como IPREDATOR, de la que hablamos anteriormente, que por cinco euros al mes ofrece un cifrado a prueba de bomba y una ausencia total de almacenamiento de registros, la policía sueca afirma que ahora, en un entorno en el que una amplísima mayoría de los usuarios circulan por principio encapuchados, le resulta prácticamente imposible perseguir a los verdaderos delincuentes, aquellos que se dedican a crímenes serios como la explotación sexual de menores o el fraude a gran escala.
Ese es el escenario al que se dirigen asimismo países como Francia, que optaron en su momento por promulgar “estados de sitio” en Internet suprimiendo derechos tan fundamentales del ciudadano como el secreto de las comunicaciones. Si decides criminalizar algo que simplemente no debería ser delito, te encuentras con que la jugada se vuelve en tu contra, y con que construyes un escenario de impunidad para el que sí quiere cometer crímenes serios. A eso se le llama “hacer un pan con unas tortas”. Una pista clara y cristalina para legisladores irresponsables. Que no digan que no se lo advertimos.







30.12.2010 a las 15:54 Permalink
[...] La experiencia sueca y el efecto Esquilache http://www.enriquedans.com/index.php?p=11264 por viny hace 2 segundos [...]
30.12.2010 a las 22:02 Permalink
[...] La experiencia sueca y el efecto Esquilache http://www.enriquedans.com/2010/12/la-experiencia-sueca-y-el-efe… por Observer hace 2 segundos [...]
31.12.2010 a las 10:45 Permalink
[...] publicaba Enrique Dans en su blog un post que tituló “La experiencia sueca y el efecto Esquilache“. En él trata el caso de Suecia, país que decidido a acabar con la piratería en la red se [...]
12.01.2011 a las 08:41 Permalink
[...] aun así los ponen a precios a los que la mayoría no picaremos, porque la realidad es que podemos -y podremos, saquen la ley que saquen- bajárnoslos siempre sin pagar. Si no entienden que competirán siempre con el producto gratuito, [...]
26.01.2011 a las 11:45 Permalink
[...] programas se hacen casi imprescindibles. Esto es lo que ha pasado en otros países y produce que sea más difícil perseguir los delitos pero…es a lo que nos lleva la censura, [...]
31.01.2011 a las 19:53 Permalink
[...] IPRED sueca o de la HADOPI francesas hayan servido ni remotamente para eso como se puede leer en La experiencia sueca y el efecto Esquilache y en Hadopi, la ley “antidescargas” francesa equivalente a la Ley Sinde, no sirve para nada [...]
15.03.2011 a las 17:13 Permalink
[...] Por otro lado tenemos unos gobernantes que hacen oídos sordos a esto, sacan leyes tecnológicamente inviables, fácilmente “evitables“, y que se han demostrado contraproducentes. [...]
17.04.2011 a las 09:10 Permalink
[...] de Hacienda, entre otras: Anonimato en la red. El motín de Esquilache, El Motín de Sinde, La experiencia sueca y el efecto Esquilache o Pan y circo: Parecidos razonables entre Esquilache y [...]