Francia, ese estado policial situado al norte de España, pasa a liderar la clasificación de países que censuran la red y vigilan a sus ciudadanos al llevar al parlamento un paquete de medidas, conocido como LOPPSI2, que incluye desde troyanos gestionados por el Estado destinados a vigilar las acciones de los usuarios, hasta una base de datos (Pericles) que recoge los hábitos de los ciudadanos en la red, pasando por una larga lista negra de sitios a los que los franceses no podrán teóricamente tener acceso de manera directa.
Bajo la teórica y patética excusa de proteger a los ciudadanos contra la pornografía infantil, el paquete de medidas propuesto arrasa con los derechos fundamentales y aboca al país vecino a una suerte de Résistance que se plasmará en el florecimiento de una auténtica darknet, una red completamente cifrada que convertirá en patéticos los intentos de ese liberticida llamado Sarkozy por controlar cosas más allá de lo legítimamente controlable. Pretender controlar Internet a costa de las libertades fundamentales es un camino que no solo no va a ningún lado, sino que puede acabar en el desastre, contribuyendo a un enrarecimiento del entorno que derivará en situaciones mucho más graves y más difíciles de monitorizar.
La pornografía infantil es un delito execrable y asqueroso, y nada hay que objetar a su persecución. Pero el fin no justifica los medios, y las medidas planteadas en Francia son, nunca mejor dicho, como tirar al niño con el agua del baño: el hecho de que exista pornografía infantil no justifica espiar a todos los usuarios de Internet, convertir la red en un estado de excepción o almacenar datos de los ciudadanos sin su consentimiento y para fines que pueden ir mucho más allá del delito que en principio se pretendía proteger. En el caso de la pornografía infantil, el consenso social es suficientemente amplio como para poder recurrir a medidas de control social, a sistemas de alerta en función de diversos parámetros, o a acciones policiales que ataquen precisamente los puntos en los que la pornografía es producida o distribuida, sin que ello tenga que conllevar la conculcación sistemática de derechos fundamentales. Además, en este caso, el presidente Sarkozy ha dejado claro que pretende impulsar un papel mucho más activo de los proveedores de servicios con respecto al control de la red en muchos más aspectos, entre los que incluye una supuesta “protección de las artes”: en realidad, como bien afirma La Quadrature du Net, la protección de la infancia está siendo utilizada de manera desvergonzada por Nicolas Sarkozy para implantar una medida que llevará a un estado de censura injustificada y a efectos colaterales muy peligrosos.
La propuesta de medidas convierte a Francia en un país con un sistema de censura comparable al de China o Irán, en la auténtica caricatura de una democracia, y a Sarkozy en una especie de “gran hermano bajito” del que circulan ya hasta muñecos para la práctica del vudú. Una situación con respecto a los derechos fundamentales que se convierte en un verdadero descrédito para un país, y que además, curiosamente, no servirá para nada.
Decididamente, un camino que no vale la pena seguir.







18.02.2010 a las 19:28 Permalink
[...] Francia propone aumentar sus medidas para "controlar" la red. Por Enrique Dans http://www.enriquedans.com/2010/02/francia-ese-estado-policial.html por Scorpin hace 1 segundos [...]
26.02.2010 a las 14:50 Permalink
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