Pocos días después de la salida del primer Service Pack de Windows Vista, que parece estar dando problemas de todos los colores a quienes se atreven a instalarlo, vuelven a aparecer voces, como las de este artículo largo del Editor de InfoWorld abogando por el mantenimiento de Windows XP o éste otro en la prestigiosa CIO, “Should Microsoft throw away Vista?“ que califican a Vista como el más genuino heredero de aquel gran fiasco de Microsoft denominado Windows ME, y hablan de la conveniencia para la empresa de prolongar la vida útil de Windows XP tal vez incluso con una Windows XP Second Edition, dejar de empujar Vista hacia unos clientes que no lo quieren, y concentrarse en su próximo producto, Windows 7. En el caso de InfoWorld, el artículo sigue al lanzamiento de una petición de firmas para el mantenimiento de Windows XP, una página titulada Save Windows XP que ha acumulado ya más de cien mil apoyos y que Microsoft por el momento se ha negado a recibir, a pesar de su amplia repercusión mediática.
El artículo de InfoWorld, que difícilmente podría ser calificado como de un órgano crítico con la empresa o de actitudes anti-corporativas, deja lugar a muy pocas dudas en su redacción:
“Microsoft should toss Vista in the trash, as the company did with Windows Millennium eight years ago, then issue a Windows XP Second Edition (as it did with Windows 98 eight years ago) that capitalizes on some of Vista’s key benefits. Then the company should focus on Windows 7, rather than keep trying to push Vista down unwilling customers’ throats.”
Realmente,las reacciones al supuesto producto estrella de Microsoft no son ninguna maravilla, ni lo han sido en ningún momento desde que fue lanzado. El sistema operativo ha servido de manera claramente insuficiente al propósito de dinamizar el mercado de PCs, y lo ha hecho además al coste de molestar (o incluso engañar) a unos clientes que, en general, creen que sus necesariamente sobredimensionadas máquinas correrían mucho mejor y seguramente de manera menos molesta e intrusiva con la versión anterior del sistema. La adopción corporativa ha sido mínima: muchas empresas tienen hardware incapaz de correr Vista, y no quieren llevar a cabo una renovación completa únicamente por un sistema operativo cuya propuesta de valor, pensando en términos de ventajas añadidas, costes de soporte, generación de incompatibilidades o necesidades de formación, resulta mucho más que discutible.
Incluso la propia estrategia de Microsoft, cada vez más convencida de la necesidad de transformarse en una empresa orientada a la publicidad y los servicios siguiendo el modelo de Google, parece arrinconar cada vez más un producto como Vista, un sistema operativo gordo, grande y pesado diseñado para apalancar la dominación en el mundo del PC como se hacía el siglo pasado. En estas condiciones, Vista no sólo es evidentemente un mal producto, sino que además es un producto que va en contra del signo de los tiempos. ¿Tiempo ya de decir “hasta la Vista?”






24.03.2008 a las 17:15 Permalink
[...] de Windows, que de las cagadas actualizaciones para Vista. Recomiendo echarle un vistazo al artículo de Enrique Dans sobre el [...]
21.06.2008 a las 14:07 Permalink
[...] su lanzamiento!, pero desde luego que el resultado final a la hora de instalar el Service Pack, y éste tampoco estuvo libre de problemas, me convencieron muy poco de la necesidad y utilidad de trabajar con [...]
22.07.2008 a las 11:50 Permalink
[...] Lo cierto es que Windows Vista no termina de cuajar. Es cierto que la apariencia, bajo Aero, es estupenda pero el rendimiento no es mejor que en Windows XP. Windows Vista tarda más en apargarse y en encenderse que Windows XP, es más lento y lo cierto es que aún no es compatible con muchos programas o videojuegos (e incluso drivers) que corren perfectamente en Windows XP. Y además es muy caro. Las pequeñas y medianas empresas no van a gastarse una cantidad de dinero en actualizar de sistema operativo pudiendo quedarse con el que tienen e invertir ese dinero en cualquier otra cosa. O incluso renovar todo el hardware que tiene, como dice Enrique Dans en su blog. [...]