En mi columna de Libertad Digital de esta semana, “Google se estropea“, uno de esos artículos que hacen que se produzca ese fenómeno que tanto me divierte como académico: que los SEOs del mundo hispanoparlante unidos se comporten exactamente igual que como antes lo hizo la industria discográfica, y se abalancen a sus teclados, a sus webs y a los comentarios de mi entrada para criticarme y decirme que no tengo ni idea de lo que estoy hablando.
En perspectiva, la página de Google en la que previene a los administradores de páginas web contra los SEOs que emplean técnicas “demasiado agresivas e intentos de manipular injustamente los resultados”, y mi opinión clara y directa: no tengo NADA en contra de quienes se dedican a enseñar a los administradores de un dominio la forma de aparecer mejor reflejado en un motor de búsqueda, usando técnicas que van desde la redacción de texto hasta sugerencias sobre la arquitectura del sitio y ayuda sobre cómo encontrar directorios relevantes a los que se puede enviar un sitio. Pero sí lo tengo, y mucho, contra aquellos que se dedican a falsear la moneda universal de la atención en la web, el enlace, mediante parques de páginas destinadas a la indexación que disparan vínculos a aquellos clientes que les pagan, con el fin de “inyectarles” PR y hacerles subir artificialmente en los resultados del buscador. Estos SEOs están destrozando el funcionamiento de Google, están llevándonos de nuevo a un sistema de “indexa más arriba el que más paga” idéntico al que teníamos antes de Google y, lo peor de todo, están haciéndolo con la abierta connivencia de la propia Google, que se embolsa encantada el importe de los anuncios de AdSense que estas páginas utilizan para financiarse al tiempo que dejan pasar el tiempo suficiente para librarse del sandbox y para empezar a posicionarse en virtud de unos contenidos que nunca estuvieron destinados a ser un fin en sí mismos, sino un simple medio para poder vender enlaces al mejor postor. El dilema de ser juez y parte: ser cómplice de páginas desarrolladas en ocasiones con trabajadores en países de bajos costes laborales, que se dedican a “picar textos” y a crear infinidad de páginas que enturbian la métrica que un día pretendió servir para medir lo que era relevante o no a nuestras búsquedas en la inmensidad de la web.
¿Qué tiene que hacer Google? Seguir depurando su algoritmo para impedir que aquellos que se dedican a subvertir sus resultados, paguen sus acciones con el más absoluto de los ostracismos del índice. En un sector tradicionalmente muy castigado por este fenómeno, el del turismo, parece evidente que Google ya ha tomado acción: sihace relativamente poco tiempo era imposible localizar la página de un hotel, por aparecer completamente “enterrada” bajo decenas de agregadores y centrales de reservas utilizando técnicas de posicionamiento de todo menos transparentes, hoy parece que la situación ha sido, como mínimo, mitigada: en muchos casos, las búsquedas de hoteles devuelven como primer resultado lo que siempre debió serlo: la página principal de dicho hotel. En el futuro, corresponde a Google continuar con dicho trabajo de vigilancia, poner en cuarentena a los “movers and shakers“, las “subidas rápidas”, y cerrar aquellas páginas que hayan sido claramente creadas para indexar y vender enlaces en lugar de para ofrecer un contenido genuino. Si no lo hace así, tendremos que deducir que Google ya no sirve a nuestros intereses, y habremos llegado a un punto en el que la situación anterior a Google, en la que las páginas se posicionaban pagando, era mejor: al menos era más transparente. El paralelismo con el mundo de la publicidad no es válido, un buscador no es para que las empresas aparezcan allá donde su dinero las pueda ubicar. Un buscador es para que sus usuarios encuentren lo que están buscando, sin contaminación derivada de cuánto ha pagado uno para aparecer por encima de otro más relevante. Si no es así, apaga y vámonos. Google se habrá estropeado, y habrá que desear que venga el siguiente.






05.04.2007 a las 17:36 Permalink
“Google se estropea”, en Libertad Digital…
Esta es la entrada en el blog de Enrique Dans sobre su nueva columna en Libertad Digital sobre el empeoramiento de la calidad de los resultados en google debido al descubrimiento de las técnicas de posicionamiento. Meneo el blog porque lo que dice tam…
08.04.2007 a las 18:18 Permalink
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