Veo a través de mi amigo Juan como en mi sector, el de la enseñanza superior, se empiezan a dar cuenta de hasta qué punto la Web 2.0 resulta ser una realidad palpable y cambia realmente las cosas: los estudiantes en busca de una universidad o escuela de negocios empiezan a seleccionarla cada vez más en función de lo que leen en los blogs de alumnos y profesores, en lugar de a través de aburridas páginas corporativas y absurdos y carísimos folletos en papel couché de alto gramaje. El artículo original, en Boston.com, “College blogs tell it like it is“, deja ver cómo algunas escuelas piden a los estudiantes que publiquen cosas sobre el centro en sus blogs, llegando incluso a pagar por ello y ejerciendo o no supervisión sobre lo publicado. En el caso de MIT, por ejemplo, se comenta cómo el Departamento de Admisiones de la Universidad paga a los estudiantes diez dólares a la hora por postear sobre su experiencia, y que tienden a preferir personas que ya tienen su propio blog. En el caso de Cornell, el pago es de cincuenta dólares al mes. Obviamente, en una curiosa vuelta de tuerca, de ese hecho hasta el de llegar a favorecer a un alumno en el proceso de admisión por el hecho de tener un blog de alta visibilidad, va únicamente un pequeño trecho, de lo que se podría llegar a deducir que si te interesa conseguir tu admisión en una escuela de prestigio y quieres además que éstas se peleen y compitan por ti mediante cuantiosas ayudas financieras, será mejor que vayas empezando ya a pensar en tener un blog y posicionarlo lo mejor posible.
En el Instituto de Empresa llevo años promoviendo el blogging, y siempre de una manera completamente natural. Enseñar a los alumnos qué es eso, hacer clases prácticas, pedirles que desarrollen blogs para coordinarse, para trabajar en grupo, para presentarme trabajos durante el curso o para valorar su participación (homologando incluso la participación online con la valiosísima participación en clase, o air-time). A la hora de pensar en algo así, mi pensamiento estaba en los estudiantes, en la calidad de su aprendizaje, en el beneficio por ellos obtenido al entender el fenómeno desde una perspectiva práctica y real, y en la información que podían dar a estudiantes prospectivos: una información sincera, no filtrada, completa sobre su experiencia en el Instituto de Empresa. Nunca opté, a pesar de tener la opción disponible de manera sencilla e inmediata, por recomendar a los alumnos que se hicieran blogs en la propia plataforma del Instituto de Empresa (Movable Type), ni mucho menos que lo hicieran en cerrado o restringido. En el tiempo que llevo haciéndolo, ya más de tres años, he podido observar reacciones nerviosas de directivos del propio Instituto de Empresa, molestos porque algunos estudiantes escribían cosas que, a su juicio, iban en contra del prestigio de la institución (pocas veces, afortunadamente), y mi respuesta siempre fue la misma: no hay problema. Tienen acceso a las herramientas, pueden escribir, y si intentas censurar lo que escriben, se irán a escribirlo a otro sitio con nombre falso. La censura siempre resulta contraproducente. Ningún sitio es perfecto, de manera que lo que un estudiante prospectivo lea en los blogs de una institución que le interesa tendrá que contener cosas buenas, malas y regulares, o bien arriesgarse a ser percibido como no creíble, manipulado, escrito bajo supervisión. En todos los casos, puedo decir que las reticencias de las personas mencionadas ante este fenómeno desaparecieron tras una explicación que considero alude directamente al sentido común, y que jamás se ha censurado un contenido escrito por un estudiante en uno de mis cursos. Igualmente, puedo decir que siempre me he sentido enormemente apoyado por la empresa en la que trabajo a la hora de mantener mi blog, desarrollarlo y dedicarle tiempo, cosa que valoro personalmente un montón y que, por supuesto, también entiendo desde la perspectiva de la propia institución.
El sector de la enseñanza es, sin duda, uno de los primeros que está experimentando el impacto de la Web 2.0: clientes con los que se establecen relaciones de larga duración, capaces de expresarse en sus propios medios y en otros (la prestigiosa Busines Week, por ejemplo, ofrece blogs gratuitos a los estudiantes de MBA de cualquier escuela), y con clientes prospectivos que desarrollan una actividad cuidadosa y planificada antes de tomar su decisión de compra. Otros sectores, como la hostelería, lo están experimentando también, con clientes que escriben sobre sus experiencias en hoteles y las documentan con fotografías o incluso con películas. En algunos sectores, claramente, la web 2.0 empieza a ser tomada en serio, empieza a alcanzar su madurez. El futuro es 2.0.






22.04.2007 a las 23:02 Permalink
Blogs y escuelas de negocios…
La enseñanza superior, se empiezan a dar cuenta de hasta qué punto la Web 2.0 resulta ser una realidad palpable y cambia realmente las cosas: los estudiantes en busca de una universidad o escuela de negocios empiezan a seleccionarla cada vez más en …
23.04.2007 a las 22:40 Permalink
[...] Para leer el artículo completo piquen aquí [...]
28.06.2007 a las 20:58 Permalink
[...] hablen bien”. Dinero de por medio, está clara la idea: que hablen bien. Juan Freire lo cita y Enrique Dans también se hace eco a partir de un artículo publicado en The Boston Globe, College blogs tell it like it [...]
25.10.2008 a las 13:39 Permalink
[...] hablen bien”. Dinero de por medio, está clara la idea: que hablen bien. Juan Freire lo cita y Enrique Dans también se hace eco a partir de un artículo publicado en The Boston Globe, College blogs tell it like it [...]