Estoy en el aeropuerto, saliendo hacia Alicante, donde esta tarde daré una conferencia para Antiguos Alumnos sobre Web 2.0 y otras hierbas afines, a las 19:30 en el Hotel Meliá Alicante ( si alguien está cerca y le apetece, encantado de verle por allí aunque no sea antiguo alumno). Acabo de conseguir salir victorioso en una pelea con el Huawei de Vodafone, un tema curioso que comento por si a alguien le pasa: estoy con un portátil prestado del Instituto de Empresa con el que estuve trabajando todo el fin de semana, y que llegué a utilizar hasta para dar una clase del Global MBA, éstas que damos combinando cámara, presentación, chat y vídeos, y conectados con alumnos situados en medio mundo… la verdad es que la conexión de Vodafone se portó, incluso en esas circunstancias. Ahora, sin embargo, me ha costado conectarme: el portátil afirmaba que el dispositivo no estaba conectado tras un rato intentando iniciarlo. La razón, que descubrí al cabo de un rato, es que el portátil que llevo es un Dell Latitude con cuatro puertos USB, dos por detrás y dos laterales. Por lo que veo, durante el fin de semana conecté el Huawei en uno de los de detrás, y ahora he estado haciéndolo en los laterales. El Huawei viene con dos conectores, uno es un USB a MiniUSB sencillo, otro es un USB doble (alimentación y datos) a MiniUSB, que no suelo llevar encima porque el cacharrito suele ir bien con el sencillo. Pues bien, tras un rato probando, me he encontrado con que me permitía la conexión perfectamente en los conectores USB posteriores, pero no en los laterales, así que imagino que los laterales serán 1.0 y los posteriores 2.0… al pensarlo, me parece hasta lógico, pero si con esto le ahorro a alguien el ratito de pruebas infructuosas, ya me doy por satisfecho.
Es curioso como este cacharrito cambia la concepción de movilidad. Desde que lo recibí en Diciembre, la sensación es simplemente la de haberme dejado de preocupar por el tema. Lo he utilizado desde infinidad de sitios en España, desde París, desde Las Vegas… siempre sin ningún problema más que el que conlleva que a veces lo haga a una velocidad algo menor – luz verde – en lugar de a los habituales 3.6 Mb.
(estoy embarcando… luego completo el por dónde quería ir con esta historia)
A lo que iba (ya estoy en Alicante y ya he comido :-) Que realmente, con un cacharrito como éste en el bolsillo, la preocupación por la conexión en movilidad desaparece. La conexión mediante WiFi, después de todo, depende de muchas cosas, y es algo que si realmente es importante para ti, tienes que andar preguntando al hotel, asegurándote de que funcionará, preocupado de si tu habitación estará en zona buena o zona mala… Con esto, llegas, enchufas, y ya está. ¿Problema? Evidentemente, no es lo mismo andar con un dispositivo que te han prestado “para que lo tortures y te conectes todo lo que quieras y desde donde quieras”, que tener que pensar en cuánto pagas por tu conexión. Si tuviese que echar las cuentas de cuánto me he gastado desde que tengo este delicioso cacharrito, me temo que me llevaría un susto de impresión, sobre todo teniendo en cuenta que lo uso como en mi casa: lo dejo conectado, con mis seis pestañas de Firefox abiertas, y bajándose cosas sin parar, titulares del Bloglines, mensajes del Gmail, comentarios del WordPress, etc. y desde los lugares más insospechados, con roaming o sin él. El razonamiento, por tanto, es claro: si Vodafone o cualquier otro operador ofreciesen este cacharrito con una tarifa plana de verdad, se comerían todo el mercado, y el WiFi sería una cosa que simplemente no usaríamos. Pero claro, está la limitación de la propia red: si un operador ofreciese algo así, la saturación de los nodos sería, en algunos casos, notoria, porque su capacidad, como comenta mi amigo Miguel Caballero, se cuenta en unidades o decenas como mucho, no en centenas, y en determinadas zonas eso sería impensable y la calidad de servicio que daría sería ínfima. Considerando el coste de una unidad de antena, las cuentas tienden a salir más bien complicadas. Las operadoras, por tanto, tienen que balancear esa capacidad de red, y de ahí que sus ofertas sean como son: o bien te ofrezco conectividad con ene limitaciones (te reduzco la velocidad si te pasas de aquí, o te cobro a tanto el mega si excedes una cantidad…) o bien lanzan ofertas teóricamente ilimitadas únicamente cuando son aún minoritarios en busca de crecimiento y la saturación es, como mucho, un problema que desearían tener.
Por tanto, en movilidad viviremos en un universo multifaceta durante mucho tiempo. Las redes WiFi irán mejorando en presencia, alcance y ancho de banda, mientras que el 3G y afines se mantendrán como una opción para conexiones más cortas, puntuales y con la impresionante conveniencia de la casi total ubicuidad que proporciona su cobertura. Pero en el fondo, un lujo, porque los servicios de capacidad limitada suelen tener un precio elevado, y si éste baja, pierden su calidad. ¿Hay algo más que meter en la ecuación? Por el momento, y en el estado actual de la ciencia, creo que no.
Mientras tanto, seguiré agradeciendo a mi amigo Juanjo y a Vodafone que me regalase este cacharrito, porque la verdad es que es fiable y cómodo de verdad. Llegar, enchufar, y estar conectado, independientemente de donde estés. Un verdadero gustazo.






18.02.2007 a las 16:55 Permalink
[...] ordenadores portátiles, el Logitech Alto. Como yo no tengo la suerte de los bloggers del Top-A y no me dejan nadie nada gratis para probar…) pues si quiero comentar algo en el blog, nada a comprarlo, abrir la caja y a trabajar con [...]
03.03.2007 a las 09:31 Permalink
[...] Dans impartió una conferencia en Alicante. Nos resultó ilusionante ver gente a nuestro alrededor tomando notas sobre el manifiesto [...]