A raíz de haber escrito aquella entrada sobre los keyless Mac, en la que comentaba que nunca había llegado a probar un teclado virtual proyectado, mi amigo Ricardo, de Google, me envió uno, que me llegó ayer (efectivamente, no hay como tener amigos majos :-) y lo he estado probando.
Sensación curiosísima, la verdad. El aparato en sí es un paralelepípedo redondeado en su cara posterior de unos diez centímetros de alto, con un piloto azul en su parte superior que parpadea como indicador Bluetooth, y un haz rojo por delante, saliendo de una pequeña ventana con un prisma, que emite una luz roja mediante un LED láser y proyecta un teclado de unos 25×10 cm. Por el momento lo he probado únicamente en dos sobremesas con Windows XP, aunque el aparato afirma ser compatible con Windows Mobile, Palm OS, Blackberry y Symbian y se supone que es en dispositivos móviles donde alcanza su verdadera utilidad. Se instala en un momento, con un pequeño contratiempo en forma de mensaje de error que se soluciona simplemente ignorándolo: primero vinculé el dispositivo al Bluetooth, con la habitual clave de emparejamiento, y me quedé con el puerto serie que le había asignado. Después instalé el software, que viene en CD, y al ejecutarlo, me generó un icono en el área de notificación de la barra de tareas, y que indica si el aparato está conectado o no.
Una vez conectado, el funcionamiento es completamente inmediato. Como me comentaba Ricardo, es un aparato bastante rudimentario, pero que da una clara idea de lo que se puede hacer. El aparato proyecta el teclado en rojo, y la pulsión de los dedos sobre la superficie en la que el teclado se proyecta genera la pulsación de una tecla, que se acompaña del correspondiente sonido, que varía en su tono según se esté tecleando en mayúsculas o minúsculas. En mi caso, yo lo proyecté sobre un taco de hojas A3 con un calendario que tengo delante para tomar notas rápidas, lo que hacía que notase un cierto efecto de pulsión al hundirse el papel. Sin embargo, noté bastante inexactitud, una sensación como de que necesitaba pulsar las teclas en su parte superior para que no se confundiese y activase la tecla inferior. Al cabo de un rato, descubrí el misterio: el aparato descansaba fuera del bloque de hojas, con lo que el cálculo de la intercepción se hacía incorrectamente. El aparato y el teclado proyectado, por tanto, deben estar estrictamente a la misma altura.
Tras instalarlo correctamente, estuve escribiendo un rato con él. Si bien precisa de una cierta acomodación para tener una precisión razonable, la verdad es que la sensación me ha sorprendido muchísimo: no sólo no es desagradable el no notar la tecla bajo el dedo, sino que además provoca una fatiga claramente menor al no necesitar desarrollar una presión sobre la misma. El hecho de que un sonido acompañe a cada pulsión ayuda muchísimo, y hay un botón en la esquina inferior izquierda con un dibujo de un puntero de ratón que permite anular las teclas y utilizar el teclado como ratón, haciendo que el puntero siga el desplazamiento de la mano. Tal vez debería estar en un sitio donde fuese más dificil activarlo por error, pero funciona razonablemente bien.
Me ha sorprendido muchísimo, esperaba una incomodidad mucho mayor por el hecho de no tener teclas físicas bajo los dedo, y aunque por el momento aún cometo bastantes errores tipográficos, creo que en gran medida son cuestión de práctica. Voy a ver si consigo probarlo con cierta consistencia (lo tengo puesto en un PC, y lo que más uso ahora no es un PC), lo probaré con el BlackBerry, y sigo contando…






04.02.2007 a las 20:29 Permalink
Yo quiero uno de estos…
…
15.04.2007 a las 16:20 Permalink
[...] google reader, y tras un par de clicks he llegado al blog de Enrique Dans. En concreto he dado con esta entrada en la que habla de un teclado laser que le han regalado hace poco. Éste es el aparatito en [...]